Gromek

Se decía de Hamburgo, aunque había nacido en Altona. Es cierto que desde 1937 el viejo burgo danés se había incorporado al Gau de Hamburgo, y que luego siguió perteneciendo a la ciudad del Elba. En 1916, segundo año de la Gran Guerra, cuando nació Hermann Gromek, hijo de emigrado de la Silesia, católico resignado a una vida de penurias, minero en su disputada tierra natal y estibador en la de acogida, nada hacía pensar que el niño que cantaba en el coro parroquial fuera muy distinto de sus padres y abuelos, salvo por su privilegiada voz, que adornaba igual una cantata que el Horst Wessel, al principiar la década hitleriana. De ahí a las SA y más tarde a las SS, apenas tres o cuatro años, no recuerdo, tras falsificar un certificado de Auslandeutsche. Corpulento y obstinado, se destacó como un tenaz obediente: si había que amedrentar a alguien era quien más miedo daba; si se precisaba un escarmiento, el que más rápido actuaba, y con mejores resultados. Ganó así la confianza de algunos chupatintas de la Sicherheitdienst Amt que necesitaban de sus facultades para algunos trabajos especialmente desagradables, cuando todavía no convenía escandalizar a los industriales prusianos que tanto apoyo daban al Grofaz en ciernes. Claro que la virtud de no preguntar y sólo obedecer implica riesgos y si te usan para aplastar la cabeza de alguien y resulta que el finado tiene contactos mejores, la cosa se pone fea y hay que buscar amigos para ponerse a salvo, cobrando viejos favores y recordando papeles que otros guardan. Así que de Berlín a América, en 1938. Nueva York o Buenos Aires, le dieron a elegir.  Fue la ciudad del norte, que había allí no sé qué parientes lejanos que tenían una pizzería –Pete’s– entre la 88ª y la 8ª, cuando se convierte en Central Park West. Claro que no se acostumbró, y además, en 1940 ya era un sospechoso que no había evitado relaciones peligrosas con los tarados del Deustche-American Bund. Unas llamadas le convencieron de que su incidente se podría olvidar si se alistaba en el cuerpo de combate de sus SS, que ya se había fogueado en Polonia y parece que iba a cobrar más protagonismo bien pronto. Le mantuvieron el grado, Scharführer SS, pero tuvo que pasar por la rígida instrucción de Cernay, en la Alsacia ocupada, que los nuevos señores llamaban campo de entrenamiento de Sennheim, donde coincidió con voluntarios extranjeros de toda calaña, locos, idealistas, oportunistas, traidores y delincuentes veteranos, con algunos de los cuales no perdería ocasión de hacer tratos en años por venir. De allí a la 4ª División  SS Polizei y al norte de Europa, a ayudar al Grupo de Ejércitos del Norte en su marcha hacia Leningrado, que es lo que decían en los cuarteles de Prusia Oriental antes del 24 de junio de 1941, sin pararse a considerar que esa era un división de policías y matones a la que iban a dedicar a operaciones antipartisanas, oficio ideal para un tipo como Gromek, y una suerte además, porque aún no vestía las runas germánicas en el cuello, para eso hubieron de esperar sus camaradas al año 42, cuando pelearon junto a unos dementes españoles en el sector del río Volkhov. Una suerte, digo, haber caído prisionero de una patrulla soviética perdida tras las líneas alemanas, en retirada, en diciembre de 1941. Y una suerte que su años de lucha callejera con los comunistas en Hamburgo y en Berlín le hubieran permitido conocer los modos y los gestos de sus enemigos, que sólo lo eran porque tenían al proletariado como dios, en lugar de a la blonda nación alemana, que tampoco era la suya de origen y bien que lo sabía él, tanto tiempo mintiendo y justificando un acento extraño. Pero como la adoración común era el Estado y conocía los lemas y además el polaco era su idioma materno, les convenció de que era un desertor y que quería unirse a las fuerzas rojas. Con los seis o siete comisarios que le interrogaron en una isba en la retaguardia, humo y cebollas, cuero y vodka, ya no fue tan fácil, pero alguien decidió que en la lucha de la Madrecita Rusia a la vanguardia del proletariado era mejor sumar que restar y que al fin y al cabo, moreno de pelo, hablando polaco y algo de ruso y con ese apellido, bien podía ser que sirviera para algo: para empezar revelar posiciones alemanas, y colaborar con la propaganda roja. Todo a satisfacción, así que pronto, cinco o seis meses y en el verano de ese año nos lo encontramos como enlace con la Armija Ludowa del comunista polaco Berling. De Leningrado a Varsovia, con otro uniforme, pero mejorando en lo suyo, el sutil arte de doblegar voluntades y servir a sus amos. Nada que Gromek no dejara de disfrutar. Lo que pasa es que no era de fiar, porque, todo se sabe, un expediente con tantos vaivenes da que pensar y aunque fue abnegado y puntilloso en el servicio encomendado, no dejaba de ser inverosímil su conversión -él ya lo veía venir- así que fue reuniendo confidencias, detalles y alguna amistad que, llegado un apuro, le sirvieran para conservar la vida en un torbellino como el que vivía. Supo que le llegaba la carta del triunfo cuando conoció, durante un interrogatorio, a un tipo especialmente abyecto, un comunista alemán que colaboraba desde la Guerra Civil española con el NKVD (en España había liquidado a los alemanes que no eran suficientemente estalinistas). Había llegado el camarada Ulbricht a su sector para interesarse por un par de generales prisioneros, a ver si hacía de ellos lo mismo que en abril del 43 con Paulus y allí, en Jarkov, selló un pacto con el futuro presidente de la República Democrática Alemana. Y es que a Ulbricht, bastante bebido, se le fue la mano, pero fue Gromek el que asumió la responsabilidad, la reprimenda y unos meses en un batallón de castigo, del que salió milagrosamente vivo porque después de Kursk los Grupos de Ejércitos Centro y Sur alemanes no hicieron más que correr en dirección a casa. Reclamado por Ulbricht ya no dejó su compañía hasta 1953, en momentos complicados para el camarada Primer Secretario, tras la muerte de Stalin, lo que hacía conveniente eliminar testigos innecesarios de sucesos inconvenientes. Así fue para unos cuantos, no para Gromek, no se sabe si por simpatía, lo que sería inaudito para un sesudo comunista alemán, o porque el sagaz Hermann tuviera un seguro de vida frente al malévolo Walter. Decidió el camarada Primer Secretario que el esbirro siguiera al servicio del Estado, en la organización más depurada y eficiente de la Alemania popular, su querido Ministerium fur Staatssicherheit, la omnipresente Stasi, en al que Gromek iba a pasar, un tanto amargado y más cínico que nunca, sus últimos años de servicio como simple escolta en la Sección 10ª, por aquella casualidad de que recordaba su inglés de emigrante forzoso. Podía haberlo evitado, pero le llamaba la atención el pulcro americano, tan aseado y con una novia tan entregada. Le siguió. Podía haberle esperado en el hotel, ya nada iba a ganar en la Stasi, ni ascensos ni un retiro mejor  que el habitual, pero se aburría y la querencia de una vida entrometiéndose le pudo. El símbolo matemático garabateado en la tierra, en la entrada, el Zippo que nunca funcionaba, los golpecitos sobre el abrigo del desconcertado Armstrong (¡si estaba confesando!), mezclados con las notas de la BWV 39 Brich dem Hungrigen dein Brot, y el viento frío de Rusia alimentaron sus últimos pensamientos, dentro de aquel sucio horno.!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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37 comentarios en “Gromek

  1. [5]

    on the other hand,

    joder,

    fue arrojado al mar después de llevárselo, analizarlo, comprobarlo, tomarle huellas, tomarle muestras de adn etc. etc.

  2. Del voto particular de la cosa BILDU. ¡Tachán! Ejemplo sublime de “me la cojo con papel de fumar” versión soylisto que tecagas:

    Pero antes es necesario analizar el significado exacto de este primer inciso del artículo 44.4 de la LOREG. Nótese que el precepto legal que acabamos de transcribir no dice “suceder o continuar la actividad” sino “continuar o suceder la actividad”. No se trata de una cuestión baladí. En el primer caso, estaríamos ante una “o” disyuntiva, lo que significaría que el legislador ha diseñado dos supuestos de hecho distintos y cada uno de ellos determinante de la “ilegalización transitoria”: la sucesión y la continuación de la actividad. Por sucesión cabría entender la identidad de las personas dirigentes o incluso simples afiliados entre el partido disuelto y el nuevo (o coalición electoral o agrupación de electores), y la titularidad o uso de los mismos bienes materiales (locales, cuentas bancarias, etc.). Por continuar la actividad debemos entender la pretensión de hacer lo mismo que venía haciendo el partido político ilegalizado y por lo que fue ilegalizado: en nuestro caso, servir de instrumento político de una banda terrorista, ETA, dándole apoyo, cobertura, etc. etc. (sobre esto volveremos más adelante); por lo tanto, continuar la actividad no es meramente pretender participar en el juego político democrático y presentarse a las elecciones, si ello se hace de manera ajustada a la Constitución y a la Ley y rechazando de manera inequívoca toda connivencia con la banda terrorista ETA y con la utilización de la violencia. Siguiendo ahora con la segunda posibilidad interpretativa de ese precepto, ésta consiste en entender que, en la expresión utilizada por el legislador, la “o” tiene necesariamente una significación de sinonimia: suceder equivale a continuar, puesto que, si no, carecería de sentido (¿qué significa “suceder la actividad”?). Por lo tanto, estamos ante un único supuesto de hecho para la ilegalización transitoria: la continuación de la actividad, entendida en los términos que antes hemos dicho.

  3. A poco, el 1º de Junio, rigor del invierno austral, con fu
    riosa tormenta, desaparecieron patache y carabelas para siem pre; la capitana sola, atormentada por la mar, dando sin tregua á las bombas y á media ración los tripulantes, luchaba
    con toda especie de calamidades. El general Loaysa ‘; Cano,
    el primer circunavegante *, el piloto Rodrigo Bermejo,
    Alonso de Tejada, Toribio Alonso de Salazar, Martín Pérez
    del Cano, los más calificados de la armada, con buena compañía, tuvieron sepultura en la mar, ancha para dársela á todos.

    En Instituto de Historia y cultura Naval

  4. Me he leído las sentencias. El voto particular en contra de seis magistrados está bastante bien argumentado y pone en aprietos la decisión mayoritaria. Ahora bien, tiene una perla cojonuda. Vean:

    Y la Izquierda Abertzale no ha dado ese paso de la noche a la mañana sino como culminación de un proceso público de discusión de cinco meses entre sus propias bases –que está perfectamente documentado en autos- en el que, tras descartar como documento de discusión el que quería imponer ETA, la denominada Ponencia Mugarri, en el que ETA pretendía seguir atribuyéndose la tutela de la Izquierda Abertzale, ésta impone como documento de discusión el denominado “Clarificando la fase política y la estrategia”, lo que culmina en la adopción del documento “Zutik Euskal Herría”, en el que, en oposición frontal a las tesis de ETA, de mantener la lucha armada y su papel tutelador de todo el movimiento independentista, se afirma que la lucha de masas, la lucha institucional y la lucha ideológica “serán los únicos instrumentos del proceso democrático” y se añade: “El apoyo popular será la única garantía”. A raíz de eso, Arnaldo Otegi, en entrevista concedida desde la cárcel al diario El País (17 octubre 2010) declara: “No existe más camino hacia la independencia que el que se desarrolle por vías pacíficas y democráticas. No contemplamos compatible con la estrategia independentista el recurso al a violencia armada. Esas es una de las conclusiones al as que hemos llegado y la expresamos sin ambigüedades”.

    Y con posterioridad han sido innumerables las declaraciones de Arnaldo Otegi y Rufino Etxeberria en idéntico sentido, todas las cuales constan documentadas en autos.

    Vamos, que ETA no pinta nada, como dicen ¡¡dos miembros de ETA, uno en prisión hasta hace dos días y el otro en prisión!!

  5. Una pregunta de alguien que ignora todo sobre el tema:
    En la caza y derribo de Osama bin Laden, cuando llega el momento necesario de dispararle, ¿hay algún oficial, suboficial, agente especial o algo aprecido encargado de hacerlo?, ¿o pueden abrir fuego todos y dejarlo como un colador?

  6. – Hey, guys, I got a visual.

    – Ups, fill form A-1, sign it and text it to HQ. You will be soon authorized.

    – Done,

    – Shoot, bastard, for god’s sake, shoot.

    – Oh I lost him.

  7. Desde mi despacho me da la impresión de que entraron a saco. Y que de antes de entrar ya determinaron que entrarían a saco.

    Ni mouriñeces ni guadioladas.

    Right to the point.

    Lo que me hacía gracia de la pregunta es lo de “cuando llega el momento de dispararle”. Como si fuera un momento que se pudiera congelar y deciri le das tú o le doy yo. ¿Tengo autorización? ¿Hecho una meadita antes de continuar? Coño, le tengo a tiro pero se suponque que era el agente especial Thomson quien tenía que tenerlo a tiro… ¿donde está Billy, joder?

    Parece que entran con las rules of engagement bien definidas; con el objetivo bien definido y, también con roles definidos. Por lo que parece en este caso, a saco y sin muchas contemplaciones.

  8. [23] Como siempre, ya estamos liados con la terminología. En mi opinión, si consideramos la justicia como una especie de algoritmo difuso de retribución -que premia con un sobresaliente a quien ha estudiado mucho y se lo sabe todo, y castiga de cara a la pared al que insulta a un vecino en el descansillo- no me cabe duda de que sí, se ha hecho justicia. Ben Laden era un asesino de masas, un hijodeputa, y merecía la muerte violenta que ha tenido.

    Otra cosa es que el estado de derecho, &c.

    Y otra más que, teniéndolo localizado, se puede esperar un día, una semana, un mes para pegarle un tiro en la cabeza desde quinientos metros, sin más muertos. Que no lo sé, igual era imposible; pero supongo que antes o después saldrá a mear al jardín o a echar un pito, como hacemos todos.

    Pero en términos estrictos de justicia (de lo que yo entiendo por justicia), bien ajusticiado está.

  9. [20],[21] Sabemos que no son funcionarios ibéricos.
    Los roles bien definidos, de eso se trata: ¿Está definido el capitán, el sargento, y demás, o sea el que dispara, el que cubre las espaldas, …?, ¿quién entra primero en las habitaciones: momento muy importante?, ¿quién se queda atrás vigilando la retaguardia?, …todas esas cosillas. A saco entran pero quería saber si, por ejemplo, había alguien encargado de disparar, una especie de francotirador de distancias cortas. O saber si hay un Mourinho o un Guardiola. O si son como en los peublos: tonto el último.

  10. [26]

    Los roles bien definidos: tú aquí, tú por allí, tú pabajo etc. etc. Doy por sentado que todos los que forman un equipo de Navy Seal son “maquinas de matar” (como dicen en las pilínculas) con independecia de que sigan un plan básico establecido y que unos sean más ‘máquinas’ que otros.

    Aquí leerá que construyeron una réplica del “compound” y ensayaron un tiempo. Al más puro estilo Dirty dozen.

  11. [24]

    Básicamente algunos ven esto como una operación policial cuando más bien es una acción de guerra. NavySeal is not GEO.

    Las pulcras consideraciones acerca de la reacción de los americanos van en ese sentido. El famoso kilómetro sentimental.

    En el enlace que he puesto antes se explica algo sobre los muros de la casa sin teléfono ni internet.

  12. [32]

    – Era un hombre muy educado. Saludaba siempre que me veía. Estoy muy afectada. A pesar de que me vampiraba el wifi todas las noches.

  13. Lo que pregunta Garven me recuerda una anécdota que cuenta un conocido. Su madre era navarra, de un pueblo cuyo nombre no recuerdo. Existía una tradición brutal en Semana Santa, tan bestial, que fue prohibida por Franco, en contra del parecer de la iglesia, que quería conservarla. Era una tradición muy del gusto vasconavarro: crucifijo y violencia. La cosa consistía en que un día de la Semana Santa, supongo que el viernes, un mozo del pueblo hacía de Judas. La liturgia no la recuerdo exactamente, pero la sustancia era como sigue. El alcalde preguntaba en público al mozo que hacía de Judas:”¿Judas eres?”, y “Judas soy”, respondía el desdichado. A lo que el alcalde gritaba algo así como “¡Pues entonces, a correl·lo y a matal·lo!”, momento en que el mocerío todo tenía permiso para correr al Judas ocasional y a darle tanta tunda como pareciera oportuno. Pues eso, que la cosa es como si los oficiales americanos, a la navarra, se hubiesen plantado ante Bin Laden y le hubieran preguntado “¿Bin Laden eres” y el resto ya lo imaginan. ¡A los navarros con sandeces de quién atiza primero!¡”Amos”, anda!

  14. [29] Yo no he sido. Además, ya me da lo mismo: si Higgins juega, Higgins se merece lo mejor.

    Eso sí, en la vigésima segunda mesa, Trump tuvo una oportunidad de loro para ponerse 9-13 (quedaban tres bolicas, joder) y la cagó siendo fiel a su estilo: pedrada y me la juego. Y fue en ese momento cuando apareció el canoso.

    Me está gustando la final.

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