E quelli per loro umanità mi rispondono


Tengo en google reader algunos blogs que me gustan y que (lo siento) a veces leo allí, directamente. Como he estado muy liado, hacia casi un mes que no los miraba. Había algunos buenos regalos y he recordado un par de cosas. En El aprendiz al sol, el Montano malo habla de Maquiavelo y, una vez más, de Duchamp.

Ahí está la famosa carta a Francesco Vettori. Esa carta es como el coronel Jesseps, seguro que en estos años de blogs ha aparecido en muchos de mis comentarios, eso sí, casi siempre camuflada.

Venuta la sera, mi ritorno in casa ed entro nel mio scrittoio; e in su l’uscio mi spoglio quella veste cotidiana, piena di fango e di loto, e mi metto panni reali e curiali; e rivestito condecentemente, entro nelle antique corti delli antiqui uomini, dove, da loro ricevuto amorevolmente, mi pasco di quel cibo che solum è mio e che io nacqui per lui; dove io non mi vergogno parlare con loro e domandargli della ragione delle loro azioni; e quelli per loro umanità mi rispondono; e non sento per quattro ore di tempo alcuna noia; sdimentico ogni affanno, non temo la povertà, non mi sbigottisce la morte; tutto mi trasferisco in loro.

Se enfada mi hija pequeña porque se le ha ocurrido una idea para un trabajo de Ciudadanía, pero, cuando ha preguntado el profesor, una compañera se le ha anticipado. Su hermana le dice: “¿qué más da?, hazlo tú también”, y ella contesta: “no, como me dijo papá, el primero es un genio y el segundo un idiota”.

Fue en el MOMA, hablando de la fuente de Duchamp y de 4’33” de Cage.

No sé de dónde saqué la frase, pero sé que la saqué de algún sitio.