De otro tiempo

y de otro mundo era Severiano Ballesteros. Y no solo su nombre. O su apellido (pronounced buy-yuh-STAY-ros).

Ayer y hoy repasan parte de su vida. La imágenes son de otro tiempo:

  • Los colores, por llamarlos de alguna forma, de la televisión de la época. Pálidos y desvahídos frente a la saturación actual de los grines verdes.
  • Las blusas frente a la omnipresencia del polo (con cuello, por supuesto) actual Los generosos cuellos de los polos.
  • Los jerseys de cuello de pico monocolor. Preferentemente el tradicional azul marino con el que jugaba los domingos y con el que fue llevado al crematorio. Tuvo visión de futuro: no deja de ser una forma de vestir un cadáver. Hoy se usan improbables combinaciones de cuadros, rombos, rayas y arlequines.
  • La cabeza descubierta. Hoy inevitablemente usan gorra: por cuestiones publicitarias imagino. No hay momento más delicado de una retransmisión de golf que el saludo del hoyo 18. Los jugadores se descubren y descubrimos, la mayor parte de la veces, una alopecia incipiente o una alopecia galopante. Y las marcas del moreno.
  • La cabeza cubierta. En 1980 Ballesteros juega la última ronda del Masters de Augusta cubierto con una especie de quepis. De otro tiempo.
  • El público invadiendo la calle del dieciocho mientras los jugadores se dirigen al último grin.
  • El País se refiere hoy a ese tiempo en su portada: la miseria del franquismo. Ballesteros nació el año de gracia de 1976 en el Open jugado en Royal Birkdale. Tenía diecinueve años (con esa edad TW no era aún profesional mientras que Manassero aún no ha llegado a ella y ya ha sido decimotercero en un Open: su gorra lleva aún publicidad de Kinder) y una sonrisa. Llegó líder a la última jornada para solo aprender a perder.

    En ese verano Adolfo Suárez fue investido presidente del Gobierno, se disputaron los JJ OO de Montreal y, lo que es más raro, el Atlético había ganado una copa.

    También en las miserias del franquismo nació El País.

Ayer la CBS inició la retransmisión sabatina de golf dedicando veinte minutos a la vida de SB. Nick Faldo es color-commentator y apenas puede contener las lágrimas. Nick Faldo es contemporáneo, competidor y compañero de Ballesteros. Y, también, es el Valdano del golf. Valdano es el Valdano del fútbol y es famoso, sobre todo, por haber sido el mejor espectador de la jugada de todos los tiempos. Nick Faldo jugaba la partida final del Open de 1988 en Royal LItham and St Annes. Era lunes y completan la partida Nick Price y Ballesteros. Price lleva dos golpes de ventaja a Ballesteros y Faldo. Hasta el hoyo once siete todo es más o menos normal pero desde elen los once en adelanterestantes Ballesteros encadena birdie tras birdie [dos pares, dos bogeys, seis birdies y un eagle: un total de -6 en once hoyos] en respuesta a los buenos birdies de Price. Uno de los mejores finales de un major. Incidentally, Ballesteros nunca volvería a ganar uno.

También está Ian Baker-Finch quien ganó el Open de 1991. Antes, en el Open de 1984 en St. Andrews IBF es colíder al llegar a la última jornada. Disputa el partido estelar con Tom Watson justo detrás de la partida en la que viaja Ballesteros. Desde el tee del 18 de St. Andrews asiste al momento más recordado de la vida de Ballesteros: el putt de “la metí”. Comenta lo que vio y, sobre todo, lo que alcanzó a oír desde el tee.

(el vídeo fue subido a principios de julio del 2009, veinticinco años después de los hechos. A mediados de ese mismísimo mes Tom Watson, quien jugó las primeras jornadas con un Manassero de dieciséis años, tuvo un putt para ganar su sexto Open… y falló).

También repasaron ayer el Masters de 1980. Allí Ballesteros ganó su primer Masters y su segundo major. Llegó líder a la última jornada con nueve golpes de ventaja sobre Newton. Ballesteros se deja siete en el Amen Corner después de mandar dos bolas al aguan. La victoria no peligra: su competidor es australiano. En 1980 sólo un extranjero, Gary Player sudafricano, había ganado un Masters. Ningún europeo, ningún australiano. Ballesteros gana. Después vienen Faldo, Langer, Woosnan, Langer, Olazábal. También Weir, Cabrera, Singh, Immelman o Schwartzel… pero aún hoy ningún australiano ha ganado un masters.

En el año de gracia de 1979, también en Royal Lyntham and St. Annes, Ballesteros gana su primer Open 73-65-75-70. Es el año del tiro al párking; más famoso por la imagen que por lo que fue: audacia y estrategia. Ballesteros viaja en la última jornada con Hale Irwin, vigente ganador del US Open. Hale Irwin tiene un gesto inédito antes de llegar al último green: saca un puñuelo blanco de rendición.

En golf social mulligan es la segunda oportunidad que se toma uno después de fallar un golpe. Ballesteros decía que en su vida tuvo un mulligan: el 7 de diciembre del 1983 estaba en la lista de embarque del vuelo AO134 con salida en Madrid y destino Santander. Pero lo perdió.