Yo (me) acuso

Si señores, aunque añada un paréntesis, (me) acuso. Purgué mis culpas, si las tuve, que no me queda claro a estas alturas. Y es que, a fuer de ser sinceros, el alegato ex post facto y autobiográfico del dueño de la yurta me mueve a la autocrítica: yo fui candidato. Pongan Uds. que el país se llama Comunidad de Taifas Inventadas, que el partido sea el Partido de la Gente Muy Conocida y que el municipio, a las afueras (no pudientes) de la capital de esa Monarquía Taurina, se llamara Torrelada. Hete aquí un profesional al que recaban sus servicios los atribulados miembros del partido-tan-conocido para que les oriente sobre el convenio colectivo del personal laboral contratado por la corporación municipal, soliviantados porque había allí quien (ya) se comportaba como Billy The Kid con mando en plaza y estrella de alguacil, aunque ese no era el motivo del malestar laboral ni de la consulta, que no es al caso y que solo venía a cuento para recabar argumentos para los poco lucidos concejales, vapuleados sistemáticamente por sus mucho más espabilados adversarios. Lo normal, porque en aquellos parajes jugaban en territorio entonces hostil, vieja zona industrial venida a menos que formó en su día parte del cinturón bermellón de la Gran Urbe.El caso es que el profesional (déjenme que use la tercera persona) aconseja, no cobra, por cierto, y se va. Gusta sin embargo el desparpajo y aplomo del joven letrado, no más allá porque la solución propuesta ni la entienden ni podía gustar a la mayoría en el pleno, a donde nunca llegó. Pero el cabeza de lista del Simpático Partido se queda con la copla y con el teléfono del despacho del leguleyo, que nunca se sabe, que donde menos se espera salta la liebre, como acontece cuando ¡albricias! la tribu dominante desde la ya lejana reinstauración democrática se rompe entre luchas intestinas y comparece a las muy inminentes elecciones municipales escindida, rota, dividida entre la Casa Madre, ya camuflada bajo siglas confusas para el daltónico, y la timba fundada ex profeso para el alcalde disidente. Así que los jóvenes de Ralph Laurent, que nunca hubieran aspirado a nada, se remueven, se excitan, se conjuran: pueden ser decisivos. Comienzan las prisas, se palpa el nerviosismo, alguien sugiere que pueden pisar las alfombras, acariciar el bastón de mando, conseguir reconocimiento en la Sede Central de la Calle Nápoles. Los desafectos, los desilusionados vuelven por el local municipal donde malvivía el grupo, los incansables renuevan sus energías y el Primer Candidato se ve superado por la avalancha de peticiones: “quiero ir en la lista”. Serán pocos los elegidos, sin embargo. Más exactamente los que sufraguen su candidatura (“es una donación”, decían) con un módico portazgo hacia el éxito, que nunca está de más ayudar, contribuir a la causa, sacrificarse, invertir quizá en el propio futuro. No todos, eso sí, que no se trata de un partido de esquilmadores, no. Sólo aquellos con posibilidades de acceder al Salón de Plenos con voto por derecho de elección. Los diez o doce primeros de la lista, digamos (qué optimismo desbordante, por cierto). El profesional no, conviene aclararlo. ¡Ah! ¿es que se vio en la tesitura? Pues sí, así fue, y es que otro suceso inesperado aconteció durante aquella campaña: el candidato estrella, el pim-pam-pum de todos los plenos, el conseguidor de toda economía especializada en producción intensiva de adobe y uralita, se cae de la lista. ¿Un ataque de conciencia? ¿No le gusta la descarnada liza que está a punto de desatarse? ¿Miedo escénico? ¿un trabajo en Australia? Nunca se supo. No hay problema, sin embargo. En la agenda del nº 1 está el teléfono del profesional. “Pero tendrás que pasar por la criba del Comité Electoral”. Sea. Así que acepta, entre curioso y halagado. “Y no tendrás que pagar nada, que eres un fichaje independiente”. Nótese, además, que de urbanismo sabe lo justo y lo advierte. “No importa, el otro tampoco”. Ya. Del callejero de Torrelada (¿o era Alcalanzo?) ni hablamos, que siempre ha vivido en otro punto cardinal de la taifa en cuestión. “Qué más da, ya te daremos una vuelta por allí”. Vale, pues. Firma, fotos para la cartelería, y algunos recelos, no demasiados, que ya se ve que todo el mundo está acostumbrado a la obedicencia una vez conseguido el beneplácito del Comité (bastaron dos frases huecas y algún comentario sobre las posibilidades de cierto equipo para otra Copa de Europa ¿no sería ya la Champions?).

Vorágine a partir de entonces. Pero no nos extendamos y quedémonos con lo esencial: un debate sobre urbanismo en la SER con el candidato del PSOE y el alcalde en funciones, presuntamente ¡ganado! por el aspirante del partido tan agradable y un mitin con soflamas al uso, autobombo y aplausos amplios, muy amplios a la concurrencia entregada.

Les ahorraré los nervios del día de la jornada electoral, a los temerosos adeptos de los partidos de izquierda movilizando a su electorado, la feroz tormenta desatada, rayos y truenos, trombas de agua (“perdimos por eso”) y los esfuerzos de última hora de los daltónicos sacando de autobuses fletados desde subvencionadas residencias a paralíticos, hemipléjicos y tullidos varios que desfilaban aturdidos por el colegio electoral con su muy empapada papeleta en la mano (de otro las más veces).

Por un puñado de votos. Sí, no más de unas docenas. Y ganó el locuaz y dicharachero candidato socialista. Pero no hubo problema para el nº 1, que en la cámara regional habían arrasado: una dirección general o una jefatura de negociado, lo mismo da. Y a la oposición local el nº 2 que se había de malquistar con el nº 3, que acabaría siendo primer regidor con el tiempo. Y los últimos de los paganos a conspirar, rezongar y protestar, entre la conmiseración de los demás, sabedores de la inversión y el alborozo de los envidiosos descartados. “Pero tú no digas nada, como si estuvieras muy fastidiado también”. El profesional iba a dar por terminada su aventura, pero, don de gentes que tenía, aun le ofrecen plaza en Consejo de Empresa municipal. Acepta, por no despedirse a la francesa, y le prometen dietas. Pero se va al poco y es que hay cosas que no merece la pena firmar.

Así termina, queridos lectores este dazibao virtual, para ilustración de Uds. y aviso de incautos, pues ya lo dijo un espadón: “Uds. hagan como yo, que no me meto en política”.

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27 comentarios en “Yo (me) acuso

  1. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha rechaza todos los puntos del recurso contra la resolución de la Junta Electoral Provincial prohibiendo la manifestación de “indignados” del 20 de mayo.

    Sentencia

    El recurso se fundamentaba básicamente en dos aspectos (hay un tercero, pero menor): 1), que la JEP no era competente en el caso, pues la manifestación no entraba dentro de los supuestos que prevé la LOREG para control de actos electorales; 2), que la motivación de la denegación (incumplir el plazo de diez días para solicitar la celebración de la manifestación y no indicar el plazo de duración previsto) no debía tenerse en cuenta por haberse dado circunstancias extraordinarias que llevaron a la convocatoria.

    Respecto a 1, la Sentencia afirma que aun siendo cierto que existen dudas sobre si el organismo competente era la JEP o la Subdelegación del Gobierno, el Tribunal ha venido observando que cada vez que hay una convocatoria de alguna manifestación en tiempo electoral, las subdelegaciones de gobierno (no solo la de Albacete) pasan automáticamente el caso a las Juntas Electorales Provinciales, y que en último caso, y teniendo en cuenta que estas dudas suponen que no es un asunto de incompetencia “manifiesto”, algún organismo tiene que ser intérprete de la ley, no pudiéndose alegar indefensión, pues era tan posible el recurso a la resolución de un organismo como a la del otro.

    Respecto a 2, el Tribunal niega absolutamente que hubiera circunstancias extraordinarias que obligaran a la convocatoria inmediata de la manifestación, pues lo normal es que esas circunstancias extraordinarias atiendan a factores externos (pone de ejemplo el 23-F y el 11-M) y que en cualquier caso, la plataforma convocante de la manifestación llevaba mucho tiempo organizándose a través de las redes sociales.

    Punto pelota. Así estamos.

  2. [2] Solo añadir que la Abogacía del Estado quiso quitarse el mochuelo de encima, alegando que ellos nada tenían que ver con el embolao, pues actuaban en representación de la Subdelegacion del Gobierno, y que la Fiscalía se unió a las tesis del recurrente… El Tribunal le recuerda en la sentencia a la Abogacía del Estado que la JEP también es Estado y que había sido norma aceptada que participara siempre en defensa suya.

  3. A la entrada de Phil le pueden ustedes aplicar esa mención legal de las pelis y las series americanas, pero al revés: la historia que acaban de leer es cierta, a pesar de que los nombres no coincidan con ninguna localidad o partido reales.

    Doy fe.

  4. [0] Hay ocasiones en que queda claro que Arniches o Valle-Inclán no eran sino fieles notarios de la realidad. ¡Lo que me he reído, sobre todo con lo de los tullidos con papeletas empapadas recorriendo el colegio electoral!

  5. – En Barcelona les han pedido por favor que abandonen “temporalmente” la plaza, el tiempo justo para pasar el mocho. No les ha salido de los Kojones moverse y al final han tenido que intervenir los anti-disturbios. (40 heridos)

    (Ante la negativa a permitir la limpieza de la plaza, yo les hubiera bombardeado con aguas fecales y descargado junto a ellos los camiones de basura. Nada de recurrir a la violencia)

    – En Madrid, los comerciantes, lo únicos perjudicados, amenzana con ir a los tribunales para que el Gobierno haga su trabajo.

    (Parece que este fin de semana va a llover, seguramente no harán falta los anti disturbios. El Alcalde, de todas formas, debería actuar: yo fletaría autobuses gratuitos para trasladar a los protestones a las afueras del palacio de la Moncloa, por esa zona hay mucho jardín, y a los universitarios les pilla muy a mano)

  6. caro goslum,

    los mossos a la hora de cargar y para infringir más daño supongo, digo, que lo harán en castellano, ¿no?

  7. [21 – 22]

    Pues yo creo que lo deben haber hecho en castellano. Por eso no se iban, porque no sabían qué les querían decir. Estoy seguro de que estos de las asambleas no se negarían a irse si se lo piden con educación.

  8. [21-23]
    Eso sí, cuando los mossos se han puesto a repartir hostias les han dado a todos por igual: para que no digan que están a favor de la selectividad.

  9. [24]

    Lo que está pasando no es más que la confirmación de cuán beneficiosa es una hostia a tiempo. Desgraciadamente, el tiempo se pasó hace una semana.

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