Miedo

F vino a mi despacho porque la vigilaban. Sabía que la vigilaban. Estaba segura de que tenía, en su casa, micrófonos o quizás alguna cámara que la grababa constantemente. Lo había denunciado a la policía, pero no la habían tomado en serio. Su angustia era física, la agarrotaba de forma violenta. Así que decidió contratar a un abogado para presentar una querella. Sospechaba de unos vecinos, aunque reconocía que no sabía de ninguna razón que explicase su comportamiento. Casi desde el primer momento pensé que estaba loca, a pesar de la claridad con la que expresaba sus temores. Padecía sobre todo cuando, sola en el piso, sentía que otros sabían todo de ella, qué hacía y qué no, así que pasaba mucho tiempo fuera, haciendo tiempo. Decía que, para ella, las paredes de su casa eran como los espejos translúcidos que vemos en las películas de policías y que había llegado a gritarles, esperando una confirmación de sus certezas. Le expliqué que, antes de presentar una querella contra nadie, era importante encontrar alguna prueba. No podía dejarla ir sin más, porque era tanto como dejarla, más tarde o más temprano, en manos de algún desaprensivo. “Antes de presentar una denuncia por negligencia médica, exijo un informe de un perito que me asegure que el caso tienen fundamento. Si lo tiene, entonces acepto el encargo y presento mi presupuesto. Si no, el cliente solo paga al perito”. Ese fue el ejemplo que le di. Contrataríamos a un experto y solo tras su informe decidiría hacerme cargo o no del caso. Por suerte, conocía a alguien que podía ocuparse del asunto, ya que se había dedicado profesional y “alegalmente” a colocar cachivaches de estos, y a hacer seguimientos y otros trabajos “especiales”. Creo que era la primera vez, en años, que F veía que alguien le hacía algo de caso. No tenía familia cercana, ni amigos, y solo se relacionaba, superficialmente —”me consideran rara”— con sus compañeros de trabajo, en una oficina pública. La expectativa le produjo un cambio físico espectacular. Como si fuese una prenda arrugada, recién lavada, que agitas con fuerza y recupera su forma. Unos días más tarde, le hablé del asunto a mi amigo. No le dije lo que pensaba de ella y él no me preguntó. Ventajas de hablar con alguien que vive en un mundo paralelo. Me dio su presupuesto y ella pagó con voracidad. Inspeccionó la casa y durante una semana vigiló a F. También vigiló a los vecinos, que supongo nunca llegaron a saberlo. Su informe fue contundente: la obsesión de F no tenía fundamento. Nadie la vigilaba. Nadie se preocupaba por ella. Cuando la cité en mi despacho, la tensión había vuelto, pero era de otro tipo. Era elástica, como la de la fiera dispuesta a saltar. Por fin había llegado el momento en el que podría convencer a todo el mundo, y en todo el mundo incluía, es seguro, una versión lúcida de sí misma, de que decía la verdad. Y supe que mi sensación, la de que estaba loca, estaba justificada, cuando recibió la noticia como una sentencia de muerte, con un rictus espantoso. Había vivido unos pocos días al otro lado, como los demás, y ahora le tocaba volver.

44 comentarios en “Miedo

  1. crospotting thel twitter

    Estaba anoche viendo una Travita y quedé cautivado por la Violeta y la escenografía. Es una versión moderna con un escenografía moderna. Es del festival de Salzburgo con Willy Decker como director de escena Netrebko como Violeta y Fernando Hierro como, bah qué más da. Si puede agenciársela véanla.

    Esta tarde he preguntado en twitter y Pablo me ha twiteado este enlace http://t.co/vyGaLui con la opinión de MVLl al respecto. Sobre la misma versión que estaba viendo. Ignorante mí se trata de una versión que ha hecho fama.

    He mantenido una discusión con un vecino sobre la espectacularidad de la ópera clásica y los montajes modernos. A él no le gusta ninguno; a mí no solían gustarme pero empiezo a valorar algunos (hace unos meses un Cosí fan tutte moderno que resultó muy apañado, por ejemplo). Y anoche, cuando empecé a ver La Traviata quede prendado por el escenario y me encantó el movimiento de los personajes sobre él.

    Pero sobre todo es verdad, está Violeta Netrebko. Bellamente maquillada y vestida con un vestido corto rojo de amplio vuelo que destaca sobre el resto de personajes y coro de riguroso smoking. Netrebko se mueve por el escenario con gran maestría traslada el foco de un lado a otro. Lo mismo calzada que descalzada. Sonriendo que triste. La cámara que se acerca o aleja de ella a conveniencia permite la extraña sensación, al menos para mí, de ver a una actriz actuando en ópera. A Pablo le parece una producción genial y a mí me daba vergüenza que me pareciera.

    No puedo criticar su capacidad lírica. En mi ignorancia casi todas las voces me parecen mejores que la de mi vecina del quinto.

    Todo esto lo escribo aquí emocionado por la coincidencia, por mi ignorancia y porque no cabe en 146 caracteres. Aunque supongo que no he dicho nada que no pudiera haber dicho en 146 caracteres.

    Y como internete es muy grande:

    mierda

  2. [1] El dossier de este mes de la revista Scherzo, que por supuesto todavía no he leído, lleva el sugestivo título de: “¿Es teatro la ópera?” La inmensa mayoría de la grey lírica al uso le diría: “Nooorrrrllll, voces, voces”. Mi respuesta: “Por supuesto. Si no es teatro, resulta poca cosa” .Es una discusión tan antigua como la propia ópera. (Más aún, diría yo)

  3. Lo que ocurre, obviamente, es que el amigo es quien está encargándose de la vigilancia de la señora, contratado por los vecinos. El de los expertos en escuchas especiales tampoco debe ser un círculo demasiado extenso, sobre todo cuando reducimos los grados de proximidad por la circunstancia local transitiva de cliente a amigo del abogado, sin olvidar a los vecinos.

    Esto requería un segundo peritaje para evitar un caso de doble agente de libro. ¡Pero hombre Tsé! Tsk, tsk.

  4. [5]

    ¿Y en eso la escenografía, tiene que ver? Creo que sí.

    En el Cosí que ví hace unos meses los vestuarios eran de andar por casa, vaqueros y similares. Me daba la impresión de que el movimiento de los actores…. y particularmente de las actrices, era mucho más natural que los estirados movimientos que estaba acostumbrado a ver. Supongo que para eso es mejor llevar vaqueros que un corsé del siglo XVIII.

    La gracia y naturalidad de Nebretko tiene mucho que ver con su vestuario. Los movimientos del coro tienen mucho que ver con la escenografía vacía. El resultado es espectacular.

  5. Funes

    Sobre el penalty del otro día.

    Si mal no recuerdo queda discreción del árbrito, quien puede conceder o no gol.

    A mí me parece increíble que reglamento deje abierta esa posibilidad.

    Y también me parece increíble que el árbitro conceda ese gol cuando ambos jugadores han desistido de la jugada: uno desesperado, el otro feliz de haberse conocido. Es absurdo que él y solo él sigan jugando.

    He visto jugadas de esas en el fútbol americano. Los jugadores empiezan a hablar unos con otros hasta que uno se da cuenta que ningún árbitro ha pitado y que la jugada sigue viva. La diferencia es que existen reglas que determinan cuándo debe darse por finalizada una jugada y hasta que una de esas condiciones no se cumplen los árbitros no pitan. No existen estas codiciones en el caso del fútbol asociación y para este caso concreto.

  6. DETENIDO VOYEUR

    Un investigador privado ha sido hoy detenido por la policía, tras ser sorprendido espiando desde dentro de un vestidor a una mujer que, curiosamente, había contratado sus servicios, a través de un abogado, para verificar si era observada por sus vecinos. El desaprensivo, que en su informe técnico negaba que la mujer estuviera siendo espiada por ninguno de sus vecinos, aprovechó la circunstancia para hacerse con una llave del apartamento de su víctima y esconderse para observarla un número no determinado de veces. “Es que está tan buena…”, alegó el detenido cuando era conducido a Comisaría y bla bla bla…

  7. Qtyop:

    Concuerdo: a mí también me parece increíble que reglamento deje a la discreción del árbrito la decisión de conceder gol o no en las tandas de penalties.

    Pero mientras el balón no esté parado o fuera del campo (bastaría fuera del área, como usted proponía en otra ocasión) y siempre que el lanzador(*) no vuelva a tocarlo, si acaba en gol es gol y debe serlo.

    En ese caso concreto, creo que por supuesto es gol. Que portero y delantero “desistan” nada significa. Como cuando un defensa o un delantero se para pensando que hay fuera de juego y no hay tal.

    *: Evidentemente, ni nigún otro jugador a excepción del portero “parador”.

  8. [11]

    Su argumento es válido y absurdo (porque la premisa de partida —que la jugada acabe cuando le sale de los silbatos al árbitro es absurda).

    Se puede argumentar que el portero desconoce el reglamento y se desentiende de la jugada cuando no debía (el delantero una vez que golpea el balón es un pasmarote).

    Pero si, por ejemplo en este caso, uno pretende que el portero vaya a por el balón puede ocurrir que por un rechace sobre él y entre en la portería. Y se te queda también cara de tonto [un portero, por ejemplo, debe tener cuidado al parar un saque de banda: si la toca y falla es gol; si el balón entra directamente no es gol válido]. Claro que el portero puede quedarse en posición de vigilando hasta que el balón se detiene o, mejor aún, hasta que al árbitro le sale de los cojones. Es, probablemente, lo que debe hacer según el absurdo reglamento.

    Pero, insisto, el absurdo reglamento en un deporte que es bastante natural, como es el fútbol, lleva a la situación que se ve en el vídeo. Tanto el delantero como el portero han concluido la jugada: están celebrando y llorando. El único que sigue jugando es el árbitro con la particularidad que sigue jugando porque le da la gana ya que podía haber dado por terminada la jugada por el mismo precio. Podía, por ejemplo, estar anotando en su libreta el fallo sin atender a la posición del balón.

    Yo sigo creyendo que este tipo de jugadas no debe ser gol. Más si cabe teniendo en cuenta que el balón ha salido del área pequeña. ¡Casi sobrepasa el punto de penalty! Es realmente absurdo que se conceda ese gol. Yo, como Mourinho, diría que me daría vergüenza que me concedieran un penalty (en tanda de penalty) así.

    Es curiosa su apreciación de “siempre que el lanzador no vuelva a tocarlo”. Admite que es una jugada sin rebote pero sin rebote se refiere al lanzador. Realmente debería dar lo mismo que rebote en el suelo, en el árbitro, en el portero o en el lanzador (siempre que, claro, este no tenga la voluntad de jugarlo). Como es un imposible de determinar deberían excluirse los rebotes. Todos ellos.

    Otra posibilidad es un argumento de “continuidad en la acción”. Eso se usa por ejemplo en golf cuando se definen algunas penalidades. Cabría para dar validez a lanzmientos tipo: tiro-palo-espalda del portero-gol si se considera que hay una continuidad. Pero precisamente en el ejemplo que nos ocupa hay una falta de continuidad perceptible entre el lanzamiento y su resultado: la prueba es que los jugadores han dado por concluida la acción. (aquí cuando se habla de continuidad se refiere más bien a inmediatez).

    (deja vu)

  9. Bueno, es que se junta el absurdo reglamento con una jugada también absurda: ese rebote es increible… pero puede pasar, y no es la primera vez que se da alguna carambola increíble.

    El portero debe estar al tanto, (como en el caso de la fuera de banda que señala usted, o en el de un indirecto); pues que lo esté. Joder, para eso está ahí.

    Y si a resultas de su acción para evitar el gol en el rebote acaba metiéndose gol, mala suerte. Ya se sabe: el fúrbol es así.

    (Hasta que ví esa jugada, habría dado por buena una regla que finalizara el penalty si el balón traspasa el área pequeña, pero YA no. Ahora, como mínimo, cuando el balón salga del área grande, porque ha quedado claro que tras salir del área pequeña, puede acabar entrando)

  10. [0] Eso me recuerda un sucedido en la familia de un amigo. Su padre y sus tíos dejaron de hablarse con su abuelo porque les estafó en la herencia de la madre, cosa que él siempre negó, diciendo que los bienes de la madre desaparecidos (joyas, antigüedades, obra de arte y demás), pero legados en herencia, no los tenía él, sino que ya no existían. El mal ambiente devino en que todos se odiaban y no se hablaban. Uno de los tíos había acabado muy mal y cargaba toda la culpa en aquel suceso, viviendo siempre pegadito al odio hacia su padre. Hará no más de un par de años, muerto el abuelo hace mucho, por no sé qué casualidad supieron que, efectivamente, el padre no les había estafado, sino que una institución religiosa era la depositaria de todo aquello, cedido por la madre en vida. No sé si han solicitado a la institución la devolución o no, pero lo curioso fue que, una vez sabido el equívoco, exculpado el abuelo, devenido absurdo todo aquel odio, el tío amargado que había perdido su vida odiando a su padre siguió insistiendo en que no, que no era verdad que la herencia estuviera en ningún sitio, sino que por cojones tenía que haber sido el padre el que estafara a todos. Es decir, necesitaba seguir justificando su vida y si ya no tenía a quien cargar las culpas ya nada tenía sentido: el padre era culpable por encima de evidencia alguna.

  11. Me pregunto si habría sido igual de pertinente y eficaz que el experto que vigiló a F lo hubiese sido en cuestiones mentales, en lugar de en seguimientos “alegales”. Muy bueno, Tse.

  12. Miedo es klo que tiene D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que ante la más mínima insinuación que los 15 mayistas puedan ir a la puerta de un mitin suyo a protestar, se decide por suspenderlo.
    ¡Viva la libertad de expresión!, ¡Viva la libertad de ideas!, ¡Viva la libertad de reunión!

  13. [14]

    Yo me he acordado del caso de Rocío Waninkhof. Cuando se demostró que la supuesta asesina no lo era, la madre decía que le daba igual lo que le dijeran las pruebas, que ella “sabía” que había sido la encarcelada.

  14. [11][12]

    Su discusión me ha hecho buscar un reglamento y leerlo, sobre todo después de ver el vídeo. Comentaré varias cosas:

    [11] Concuerdo: a mí también me parece increíble que reglamento deje a la discreción del árbrito la decisión de conceder gol o no en las tandas de penalties.

    El reglamento no deja a discreción del árbitro conceder gol o no, sino decidir cuándo acaba la jugada. Por lo demás, de acuerdo con usted.

    [12] No veo dónde está lo absurdo del argumento de Funes, puesto que la cosa está clara. La jugada acabará cuando el árbitro diga que ha acabado. Es evidente que esta norma no se refiere a que todo el mundo se quede quieto en su sitio con el balón parado esperando que una racha de viento lo empuje hasta la portería o un movimiento sísmico incline el campo para que el balón ruede hasta el fondo de la red. Que este árbitro conceda el gol y otro no no es más que una más de esas deliciosas extravagancias anglosajonas en lo deportivo, porque en lo latinio esas extravagancias suceden en los tribunales de verdad, no sólo en los deportivos.

    Si el porteron no se sabe el reglamento, pues que se lo estudie, que para eso es un profesional. Y si yendo a por el balón choca con él y lo mete, pues mala suerte, chico, ten más cuidado.

    El reglameno es claro, aunque sea absurdo, y como el reglamento existe desde antes del inicio del partido y se supone que todos lo conocen y, por tanto, tácitamente lo aceptan, pues lo que corresponde hacer es eso, esperar a que el árbitro diga “se acabó”, porque eso es lo que el reglamento dice que hay que hacer.

    Dice usted que el único que sigue jugando es el árbitro. ¡Pues claro! Es que es él que decide. Lo que es absurdo es la actitud del portero, que se desentiende del balón cuando aún no ha parado. Que se estudie el reglamento. Dice usted que el árbitro, igual que está esperando a que concluya la jugada, podría estar anotando en su libreta el fallo. Pues sí, y en ese caso, percibido esto por los jugadores, pueden dedicarse a sus llantos y celebraciones. Pero lo importante no es lo que podría estar haciendo, sino lo que hace realmente, que es ¡esperar a que acabe la jugada! Lo hace claramente, sin esconderse. Su argumento de que es absurdo que la jugada acabe cuando decide el árbitro puede aplicarse igualmente a que comience cuando él quiera. ¿Por qué, si el jugador espera a que el árbitro pite para lanzar el penalty, no espera igualmente a que este de por finalizada la jugada? Tan arbitraria es una cosa como otra. El penalty se lanza, igualmente, cuando al árbitro le sale de los cojones, y sólo será válido el gol si se ha lanzado el tiro depués de la indicación del árbitro, no antes.

    Por tanto, olé por el árbitro. No veo ambigüedad ni absurdez por ninguna parte. Reglamento puro y duro. Sobre si el reglamento es o no absurdo, hablaremos otro día.

  15. Por otra parte, ¿quien le ha dicho a usted que el tirador no ha tirado el penalty precisamente con ese efecto buscando precisamente esta jugada, y su llanto no es más que un disimulo para confiar al portero? Billarpié.

  16. [28]

    Creo que ese fue el que originó la original discusión.

    Ya responderé (brevemente) luego.

    De momento el reglamento deja a discrecionalidad del árbitro decidir el fin de la jugada. El fin de la jugada de un lanzamiento de penalty en tanda de penalty sólo puede ser gol/nogol. Ergo, el reglamento da la postestad al árbitro de conceder o no el gol.

  17. [26-29] Gol gol gol… Yo habría hecho lo mismo que el árbitro (que los árbitros). Siempre he pensado que los deportistas exteriorizan demasiado sus emociones. Por ejemplo: si cada vez que a un tenista que se revuelca por el suelo después de ganar un partido importante en lugar de, lo primero de todo, ir a saludar a su contrario, lo obligaran a repetir el punto de partido se acabarían tantas payasadas como se ven por esas tierras de Dios.

  18. [29]

    Es una discusión semántica, pero no estoy de acuerdo. El árbitro decide cuándo acaba la jugada. Y la jugada sólo puede acabar de dos maneras, con gol o sin gol, pero eso no es consecuencia de la decisión del árbitro. Supongamos el mismo caso que comentamos pero en el que el balón no llega a entrar. Se detiene dos centímetros antes de hacerlo. Una vez que el balón se ha parado y no hay posibilidad de que vuelva a moverse el árbitro da la jugada por finalizada, pero el balón no ha entrado, por tanto no es gol. Pero no es el árbitro el que concede el gol, son los hechos, el árbitro actúa de notario. Otra cosa es que el árbitro deje seguir el juego hasta que el balón vaya a entrar y luego lo detenga, sin razón alguna. En este caso, aunque el árbitro también tendría potestad para hacerlo, sí cabría pedirle explicaciones, pues nos encontraríamos ante un árbitro prevaricador. Aún así, como ha dicho muchas veces Tsé, si se acepta darle a la discrecionalidad del árbitro muchas decisiones importantes no cabe luego quejarse de el árbitro sea eso justamente lo que haga.

    Me vienen a la cabeza esas imágenes de motoristas o ciclistas que, solos ante la meta, se ponen a celebrar el triunfo con tan poco modo que se caen y les sobrepasa otro que en ningún caso podría haberle adelantado si el primero se hubiera dedicado a pedalear hasta el final. ¿Cabría anular la victoria del segundo sólo porque, unos segundos antes, estaba claro que el que iba a ganar era el que se ha caído?

  19. pablo und leheningen

    fectivamente, en ese punto es semántica. La norma es lacónica:

    «When a penalty kick is taken during the normal course of play, or time has
    been extended at half-time or full time to allow a penalty kick to be taken or
    retaken, a goal is awarded if, before passing between the goalposts and under
    the crossbar:

    • the ball touches either or both of the goalposts and/or the crossbar and/or
    the goalkeeper

    The referee decides when a penalty kick has been completed.»

    La fuerza de los hechos a la que usted se refiere depende del árbitro. Por ejemplo sobre el caso de la balón parado que describe hay pequeño un problema: un balón se puede parar y, eventualmente, después volver a ponerse en marcha; por ejemplo por acción del viento. En golf hay una regla tasada sobre la bola colgando del hoyo: si después de un golpe la bola queda colgando de un hoyo el jugador debe dirigirse hacia la bola sin demora, al llegar iniciar una cuenta de 10 segundos. Si la bola cae antes de finalizar dicha cuenta se considera embocada con el golpe dado. Si la bola cae después de los diez segundos sin que el jugador haya hecho nada (la bola se mueve por la acción del viento o por su inestabilidad y cae) se considerá bola embocada con el golpe dado y además se anotará un golpe de penalidad [equivalente a decir que si cae después de los diez segundo es como si el jugador la hubiera golpeado para que cayera en el hoyo]. La hay porque no es una circunstancia extraña y porque antes de la norma se veía a jugadores esperando minutos y minutos por si la bola caía por su propio peso. Obviamente en el fútbol no existe esta norma y en un caso similar [y extrañisimo] quedaría a discrecionalidad el árbitro cuánto tiempo tiene que estar parada una pelota para considerar terminada la jugada [suponiendo que el portero ande por Pamplona celebrando el fallo del delantero o no].

    Otro ejemplo: el portero “para” el balón y lo celebra lanzándolo al aire con tan mala suerte que el balón bota y rebota hacia dentro diez segundos después. Obviamente el único que tiene potestad para determinar cuándo finalizó la jugada (si cuando “paró” el portero o cuando entró el balón) es el árbitro.

    En el caso que ocupa si el árbitro deja seguir el juego debe conceder el gol. De hecho es el único que sigue jugando. Otro problema es que pudo haberlo parado antes [en silencio pues no es necesario que pite]; y entonces no hubiera podido conceder el gol. Honradamente.

    Es un asunto jodido. Y condenadamente jodido si se tiene en cuenta que es un método para decidir el ganador de una final del Campeonato del Mundo. Creo que debe haber una instrucción secreta a los árbitros de una fase final: usad sabiamente el poder que os concede el reglamento para declarar concluido un lanzamiento de penalty.

    Comparto también el hastío por las formas de celebración de los deportistas mayestáticos. Pero se ceban con el probe portero. Consideren:

    1. El jugador rival se “desmaya” cuando ve que ha fallado (sí, fallado) el penalty. Pareciera que le hubiera fulminado un rayo. No sé porqué criticar lo uno sin criticar lo otro. Joder, no es para tanto, fallas un penalty pero no es para tanto. Después de semejante desmayo que te condecan un gol es para mirárselo.

    2. No se ve la reacción del jugador lanzador cuando el árbitro le anuncia el gol válido. Encima le diría al portero: tooomaaaaaa.

    3. En el segundo penalty el portero detiene el balón y el balón se dirige hacia afuera. (¿)Con desconocimiento temerario de la norma(?) el portero se lanza a celebrarlo con furia aun cuándo el balón podría haber tomado el camino de vuelta. Es inconcebible teniendo en cuenta lo que pasó en el lanzamiento anterior. El jugador lanzador también se apena de su fallo en cuanto el portero desvía el balón y no espera a que el balón se detenga ni, que se sepa, ora por el rebote salvador.

    Yo por mi parte prefiero:

    1. Una definición más precisa de la jugada y su finalización.
    2. Que no se permitiera el “rebote” que evitar contar como goles los casos que se han presentado y otros (el penalty concedido a Francia en México 86): lanzador ele lanza. ¿Efe falla? Pues a jota joderse. Reconozco que es jodido definirlo así pero leches, es una tanda de penalties: demos al azar no más que una oportunidad

    Es solo por discutir.

    (perdonen la brevedad)

    ((siempre me pregunto qué pasaría si golpea en un árbitro y entra))

  20. Otro sí digo

    Alguien que escuche habitualmente Radio Clásica puede decirme si sigue siendo Radio Clásica. O la han convertido en una especie de yo qué sé multicultural y multirroyo.

    No suelo atenderla pero van ya dos o tres veces que la pongo y en vez de pillar alguna luminosa sinfonía de algún ignoto compositor finés me topo con variados ritmos dicharacheros.

  21. SSSccccrrrroooootttttuuuuummmmmtttttiiiiigggghhhhttttteeeennnniiiiinnnnnggggg

    F Toscano, exalcalde, alcalde y postalcalde de Dos Hermanas.

    verdades sospechadas

    http://bit.ly/lwmV0v
    ————–
    -¿La crisis de valores perjudica al socialismo?

    -Sí. Afecta a algo tan importante en el ser humano como es la forma de pensar. Nos perjudica a nosotros y a otras organizaciones, como las religiosas, que también tienen más dificultades para llegar a sus bases.

    -¿Cree que ese problema de la falta de ideales perjudica, a la vez, al PSOE y a la Iglesia católica?

    -Sí, porque al final hablamos del ser humano, aunque sean ideas diferentes. Hay organizaciones políticas y religiosas que priman al ser humano y otras en las que priman intereses materiales. Ante la carencia de valores y las necesidades primarias, es natural que los partidos más materialistas tengan mayor éxito.
    —————–

  22. [32] Que usted demande una norma más clara es algo que comparto, pero realmente no es un lance tan frecuente como para tener que ocuparse del asunto. Aún así, me mantengo en que esto no es un problema de normatividad ambigüa, sino de presupuestos falsos. La intuición física y geométrica de cualquiera nos dice que es casi imposible que un balón entre en portería tras un rechace. Es lo que le pasa al segundo portero. “Sabe” que el balón no va a volver a entrar. Aunque lo ignore todo sobre la entropía, su instinto (y el nuestro) nos dicen claramente que no lo va a hacer. Pero el hecho de que algo no ocurra casi nunca no se opone con el hecho de que, a veces, sí suceda. Es lo que pasa en estos vídeos. La norma no se ocupa de este hecho por su extremada rareza, pero si en el mundo se juegan un número muy alto de partidos, alguna vez tendrá que pasar. Y el presupuesto falso es que, si algo no pasa casi nunca, está prohibido que pase. No es el caso del golf, donde, como usted dice, el lance de la bola embocada en el hoyo es frecuente. Por eso han cambiado la norma, para contemplar algo que se da con frecuencia, aunque el legislador original no tuvo en cuenta porque no se puede prever toda la casuística posible.

    Por otra parte, creo que el fútbol tiene normas mucho más ambiguas y que han tenido más trascendencia, como todo lo que se refiere a la apreciación subjetiva del árbitro de las intenciones de los que cometen faltas (voluntariedad, intención de hacer daño o simple lance de un juego donde hay contacto, etc) o tocan el balón con la mano queriendo/sin querer, por no hablar del fuera de juego, donde se ha demostrado que es imposible que un ser humano pueda controlar todas las variables simultáneas que debe tener en cuenta para determinar su existencia o no.

  23. [37]

    Comparto sus razonables palabras. Mi interés en el caso parte de llevar esta situación al absurdo: por ejemplo que se trate del último lanzamiento de una final de un Mundial.

    (es lo que le pasa al segundo portero… y al primero; y al primer lanzador y al segundo)

  24. En cuanto a lo de Radio Clásica, podríamos decir que ha cambiado su objetivo. Si antes se ocupaba de la música seria occidenta, ahora ha pasado a analizar “el hecho musical”, lo cual digo con toda la retranca posible. Aún así, me gusta más ahora. Ya estaba un poco harto del canon de Pachelbel.

    Si quiere flipar de verdad, escuche, por las noches, los programas dedicados a experimentación electroacústica. Me rio yo de los programas nocturnos de misterio y sus psicofonías.

  25. Muy bueno. Que los locos y las locas necesiten de los cuerdos y de las cuerdas para mostrar que no están locos prueba de lo que no lo están, perdidamente al menos.

    (Yo locoloco y ella loquita.)

  26. Las cosas de la vida:
    El PSOE es el aprtido feminista, pero las mujeres que gobiernan las Comunidades Autonómicas son del PP.
    La vida que es así.

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