Idealismo destructivo


Leyendo sobre la Conferencia del Opio de la Sociedad de Naciones, que tuvo lugar en 1924-1925, me encuentro con una perla que me viene al pelo. Los norteamericanos, puritanos sin fronteras, estaban empeñados en prohibirlo todo. Su postura, minoritaria, se encontró con la oposición de los países europeos, más pragmática e informada. Pues bien, el delegado holandés definió la posición norteamericana de manera brillante. La llamó “idealismo destructivo”.

Y añadió algo más: “Solamente elevando el nivel moral de la población podrá el pueblo norteamericano liberarse de este ‘mal tan arraigado'”. El mal no era el idealismo, sino el consumo de drogas.

En España, el mal no es el consumo de drogas, sino la corrupción.

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22 comentarios en “Idealismo destructivo

  1. Elevar el nivel moral de la población española, para liberarse de la corrupción…
    Me recuerda varios títulos de película:
    “Soñar no cuesta dinero” (Let’s Be Happy – GB – 1957)
    “¡Qué bello es vivir!” (It’s a Wonderful Life – US – 1946)
    “Torrente, el brazo tonto de la ley” (ES – Varias versiones entre 1998 y hoy…)
    Bueno, parece que los USA no se han liberado tampoco de sus males tan arraigados. Ni del idealismo.

  2. Ante-titular, titular y sub-titular de elmundo.es:

    “FÚTBOL Adil Rami, nuevo jugador del Valencia
    Un ‘sex symbol’ para la Liga

    El Valencia presenta a Adil Rami, icono gay y uno de los futbolistas más sexy de la Liga francesa.”

    ¿De qué juega?

  3. Andan los políticos diciendo que no se puede acosar al alcalde por la calle. Son ellos los que tienen que cumplir con su obligación. Si cada vez que alguien le pega a un polícia o insulta a un político se viera ante un juez por delito de atentado y cumpliera la condena, no pasarían estas cosas. Esto no es consecuencia de la indignación, sino de la impunidad. Dice Arcadi Espada que España se está batasunizando. Yo diría más bien que se está mexicanizando. Las leyes está claro que son cosa de otros.

  4. [7] Ya sé que soy muy pesado, pero esto recuerda a lo de Nueva York. Una postura decía que había que destinar los recursos a perseguir los grandes delitos. Otra decía que había que perseguir todos los delitos, porque la impunidad de los pequeños terminaba en la comisión de los grandes. Prevaleció la segunda y veinte años después, Nueva York es una ciudad muchísimo más segura.

    Ahora traslademos esto a España. Sin querer cargar la mano en lo de las acampadas (ya que hay otros incumplimientos de la ley gravísimos): la impunidad a la hora de aplicar la ley anima a la peña. Es algo viejo y conocido. Cuando cedes en esto, empiezas a caer por la famosa pendiente resbaladiza. Y llega un día en que hay que recuperar la ley a tiros.

  5. [9] Estoy de acuerdo. Ahora bien, la tolerancia cero es un trabajo para muchos colosos, con uno no basta. Afecta a la corrupción inmobiliaria, a los trajes y bolsos regalados, a la caprichosería judicial, a la eternidad de los cafés en algunas dependencias de la administración y a la bordería de esos mismos funcionarios cuando están de vuelta en sus ventanillas, a la soltura con que se mueven los rateros en la Ramblas, etc.
    Me temo que, como ese trabajo de titanes empieza en la escuela y en el instituto, tenemos para unas cuantas generaciones…

  6. [10] Más genéricamente aún, afecta a cada caso en el que la ley se aplica según la conveniencia política, y no pasa nada, de las banderas en el País Vasco a la lengua en Cataluña, el tabaco en Madrid, la Educación para la Convivencia en Valencia o la negociación con los terroristas… Y a nivel más cercano, las ordenanzas municipales. En ese sentido, Sevilla, por ejemplo, es una vergüenza.

  7. [0] Disiento. El mal de la sociedad española es también el idealismo. Un idealismo infantil, estúpido, sin entronque con nada, ayuno de realidad, huidizo de la responsabilidad. Una mierda, vamos.

  8. [12] Vea usted que el mal (el consumo de drogas) no se resolvía por el idealismo destructivo, según decía el holandés. Y la solución era elevar el nivel moral de la población. Ahora sustituya consumo de drogas por corrupción y verá que decimos algo muy parecido.

  9. [10]

    El nuevo efecto mariposa: un funcionario se toma un café en El Burgo de Osma y atracan a un turista en las ramblas.

    Creo que confunde usted algo. Es archisabido que las leyes se cumplen gracias a la coerción. Nada más. Y eso no hace falta que pasen varias generaciones para inculcárselo a la gente. Véase España, sin ir más lejos, donde hemos pasado de un temor justificado al estado al despiporre generalizado. Hoy en día un polícía es una especie de bedel con porra. Lo que debería enseñarse bien, pero no en las escuelas, sino en los tribunales, es que las autoridades son eso, autoridades, y no se las toca. Ésa es la única garantía que tenemos. Lo de las asambleítas y la autogestión no es más que un juguetito más de un montón de inconscientes a los que cabe hacerles el mismo reproche que los americanos a los amish: “vosotros podéis vivir como vivís gracias a que nosotros vivimos de la forma que vosotros criticáis”. Lo peor es la cantidad de gente bienintencionada que cree que estos tíos llevan razón y los apoyan, por aquello de que es de buen tono ir contra el Estado y el poder. No saben que quien los protege y hace valer sus derechos es ese estado.

  10. [16] Discrepo. Las leyes se cumplen por coerción sólo si hay una mayoría (entre ellos de los que tienen poder para exigir su cumplimiento) que está conforme con ello. Si no existe esa mayoría se cumplen poco y mal, y se aprovecha la primera ocasión para incumplir. Si existe esa mayoría favorable es mucho más dif´cil incumplir la ley y mucho más fácil que te pillen incumpliéndola. En un lugar en el que todos intentan robar, te puede caer el marrón, pero será mala suerte. En un país en el que voluntariamente no roba casi nadie, más vale que no dejes rastro.

    Una reforma moral debería comenzar exigiendo sin más el cumplimiento de la ley. Ahora, para que eso fructifique, más vale que inmediatamente nos pongamos a enseñar a la gente a no hacer lo prohibido no sólo porque está prohibido, sino porque es bueno.

  11. [13] Es que nos quieren salvar de nosotros mismos, que somos ontológicamente malos y no sabemos por donde andamos. Así que no dejan de ser éstos y aquéllos otra versión de redentores de tres al cuarto.

    [0] Por lo demás me sorprende la adhesión del dueño del local al matiz apodíctico del enunciado del holandés, seguramente producto de un ataque de pompa y circunstancia (en un entorno musical va de suyo). Habla de “elevar el nivel moral de la población”. Señor, ¡qué miedo! y ¿dónde ha quedado nuestro positivismo irreductible? Cúmplase la ley y desaparecerá la corrupción. Digo la ley, no la diarrea ordenancista que nos inunda porque cada administración quiere dejar su impronta en el malhadado sujeto al que pretende súbdito. Debate enjundioso para otro día.

  12. [18] El positivismo tiene que ver con la ley y con la moral. Basta con que se renuncie a la creencia en la existencia de una moral natural o universal. Su error, estimado reaccionario, es pensar que “cúmplase la ley” es resultado de la presencia de un Deus ex machina. No, si la ley no es resultado, al menos en sus formas de producción y ordenamiento básico, de un consenso general, la ley se cumple mal o no se cumple. No padezco ningún ataque de pompa, sólo dejo constancia de que la ley funciona mejor en lugares en los que hay una coincidencia entre el comportamiento particular y las reglas comunes. Vamos que soy positivista en esto de cojones.

  13. Y po cierto basta con que uno crea que no robar es bueno por razones egoístas o estéticas o de costumbre o por algún motivo que no tenga nada que ver con la creencia en lo sobrenatural, aunque lo sobrenatural sean la existencia de unas “supuestas leyes de la naturaleza”. Con eso es suficiente.

  14. [17]

    Su argumento no invalida al mío. Cuando hablo de coerción, me refiero al mecanismo de funcionamiento de la aplicación de la ley. La ley obliga a hacer o no hacer algo bajo amenaza de algún tipo de represalia. Si la aplicación de esa represalia es o no posible no hace menos coercitiva la acción de la justicia. Simplemente es que no existe esa justicia. Tampoco comparto su argumento de que deba haber una mayoría que esté dispuesta a cumplir las leyes para que éstas se cumplan efectivamente. Estoy seguro de que en México hay un número de ciudadanos que no están desean matar a nadie y a los que las armas de fuego les inspiran terror muchísimo mayor que el número de narcos que roban y matan. En México se da la circunstancia de que dos minorías imponen su existencia y condicionan la vida cotidiana porque una de ellas, la que conforma el estado, ha desistido de su función. Lo de méxico no es una cuestión de mayorías o minorías, sino de quién tiene la fuerza. Es contra la minoría que no cree que cumplir las leyes sea mejor que no cumplirlas contra la que debe ejercerse la coerción. La mayoría de la gente, en México como en todas partes, es gente que, como decían los otros en otros tiempos menos políticamente correctos, “tan sólo quiere su pan, su hembra y su libertad”. En España, quien tiene la fuerza también está desistiendo de su uso, lo cual sólo puede traernos desgracias.

    (aquí iba un párrafo sobre “lo bueno” que había escrito antes de leer su [20]. Como en él dice mas o menos lo mismo que decía yo, lo borro).

    Me acuerdo de una entrevista que le hicieron una vez a Serrat. No sé qué le preguntaron, pero él contestó: “En mi vida yo trato de ser una buena persona, porque estoy convencido de que es un buen negocio”. Esta frase esconde bajo su aparente cinismo una gran sabiduría. Somos buenos por que nos interesa serlo y, para serlo de verdad, lo único que hay que hacer es cumplir las leyes.

  15. [21] Vale que su argumento de la coerción sea útil, pero lo del efecto mariposa no sé de donde lo saca.
    O bien es que le parece a usted que una lista de ejemplos variados de ‘ineficiencia social’ está hilada por una relación causa-efecto entre ellos.
    Pues es obvio que no.
    Otra cosa es que todos esos ejemplos, y muchos más que no caben pero que existen, tengan una misma causa: el “bajo nivel moral de la población”.
    Y creo estoy de acuerdo con el posadero Tse en que no se puede hacer cumplir la ley cuando una gran cantidad de (ojo, que aquí va otra lista de ejemplos) jueces, de políticos, de profesores de instituto, de abogados, de funcionarios, de tenderos, de parados, de obreros, de trabajadores autónomos o pequeños empresarios, por ejemplo de cine, e incluso de comentaristas de blog, etc., son discípulos de Torrente.

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