Brigada de limpieza


Como las personas que forman parte del 15 M (y no sólo ellos) manifiestan estar indignadas por la corrupción del sistema y más concretamente por la de los políticos y poderosos, les voy a dar una idea que me ronda desde hace muchos años, una especie de proyecto para cuando pueda.

Las leyes existen ya. Puede que haya que cambiar algunas, pero el problema es más de derogación que de innovación legislativa. También existen los tribunales, aunque funcionen muy mal. Imaginemos que un grupo importante de ciudadanos decide crear una asociación que tenga por único fin la investigación y denuncia de la corrupción a través de los procedimientos existentes. Si se crea una estructura estable, financiada por sus asociados, resultará mucho más difícil para los corruptos defenderse de ella. Haría falta que una serie de personas tuviesen dedicación permanente y que contasen con un apoyo de otras que persiguiesen los fines de esa asociación. Naturalmente, una asociación así tendría que ser, ella misma, absolutamente escrupulosa en el cumplimiento de las leyes, y perseguir con la misma intensidad toda clase de corrupción, definida objetivamente como incumplimiento legal, cualquiera que fuera el color del perseguido.

No deja de ser escandaloso que las únicas organizaciones que pudieran parecerse a esto sean marginales y claramente políticas e incluso extremistas. Han ocupado ese nicho porque la secularmente comatosa sociedad civil ha sido incapaz de hacerlo.

No sé hasta dónde podría llegar un experimento así, aunque no tengo duda de que pisaría muchos callos. Siempre ha sido más fácil tomar el Palacio de Invierno desde dentro. Y si reúnes a gente que conozca bien la ley y esa gente tiene un apoyo importante, puede resultar muy complicado torpedearles.

Sí es cierto, claro, que algo tan pragmático no cambia el mundo, ni en tres ni siete días, y que más que levantar adoquines lo que hace es sujetarlos mejor, pero tiene algunas ventajas sobre otros proyectos: es realista, es indiscutible (porque no te pueden acusar de antisistema) y es profiláctico.

También es verdad que tiene un inconveniente: no resuelve mi problema, y mucha gente está indignada porque los políticos y el sistema no resuelven su problema.