Algunos apuntes sobre la reforma constitucional

  1. Cuando Alemania aprobó la regla de déficit en su constitución lo hizo sin necesidad de referendum.
  2. Las enmiendas a la constitución useña de 1776 se aprueban y quitan sin hacer un referendum.
  3. La única modificación que ha habido en la CE 1978 hasta hoy también fue “impuesta” por Europa. Nadie se quejó entonces en los términos nacionalista que se hace ahora. Entonces (como ahora) era la voluntad de nuestros actores. La pulsión a no perder el tren de la historia, y la idea de que es bueno para España estar (más) unida al resto de Europa.
  4. La modificación express puede, eventualmente, deshacerse con la misma facilidad express con la que se hace.
  5. La CE de 1978 no impone, en la vía sencilla, un referéndum que pueda impedirse por un número de diputados o senadores. Al contrario, propone la reforma sin referéndum, que sólo debe convocarse ante la petición expresa de un número de diputados o senadores. La voluntad del constituyente (el legislador constituyente y el pueblo constituyente) de poder aprobar reformas parciales de la CE 1978 con la misma facilidad/dificultad con la que se aprueba otra ley fue evidente. Aún así siempre es un poquito más difícil que cualquier otra propuesta legislativa.
  6. Las rigideces constitucionales son necesarias, cómodas, incómodas e innecesarias. La CE de 1978 es un vivo ejemplo de ello:
    1. La imposibilidad práctica de reformar los títulos preliminar, I sección segunda y II es una voluntad de estabilidad similar a la del matrimonio canónico.
    2. La imposibilidad práctica de reformar el artículo 57.1 y la pulsión defenetradora es una bomba de relojería.
    3. La posibilidad de reformar el artículo 137, quitando por ejemplo una palabra, sin tener que acudir a un referéndum es también bienvenida.
  7. El poder es tanto lo que se tiene como lo que se puede evitar. En este sentido las cotas de poder en la CE de 1978 son:
    1. Un décimo de los diputados (35) o senadores (28): tienen que contar contigo si quieren aprobra una reforma express.
    2. Un tercio de los diputados (116): además de lo anterior tiene que contar contigo para aprobar inicialmente una reforma profunda de la CE. O para aprobar una reforma simple para la que no haya acuerdo entre Congreso y Senado, siempre que en el Senado se hubiera aprobado por mayoría absoluta.
    3. Dos quintos de los diputados (140): además de lo anterior tienen que contar contigo para cualquier reforma constitucional, para el nombramiento de miembros del CGPJ y del TC.
    4. La mitad de los diputados (175): para formar gobierno y para aprobar leyes orgánicas.

    Cuando un grupo tiene una cuota es tan poderoso (a esos efectos) como cualquier otro más numeroso.

    La elecciones generales no sólo resuelven el punto 4. Resuelven todos.

  8. La reforma será jodidamente difícil de controlar. Al final es un brindis al Sol que depende de la voluntad y responsabilidad de diputados y ministros. Como aval resulta un aval muy barato.
  9. La reforma permite igualmente políticas “socialdemócratas” y “liberales”, por eso es fácil de aprobar. Quien más reparos tiene a ello, típicamente la “socialdemocracia”, esta hoy sobrepasada por su propia incompetencia (esperemos que circunstancial). En este sentido solo cabe calificarla como triste necesidad o hasta aquí hemos llegado.
  10. Otras reformas podrían aprobarse con igual facilidad pero no llegan a hacerse por una cuestión sencilla: quienes las piden lo hacen en su propio beneficio, y exigen renuncias a otros actores.
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