Algunos otros apuntes sobre la reforma constitucional

  1. Ayer iba a escribir un post en el que explicaba que, con quince años, me hicieron leer «Constituciones y periodos constituyentes en España» de Eliseo Aja y Jordi Solé-Tura (más del primero que del segundo, creo). En aquella época no había playestationes. Ni kíndeles.

    De entonces me quedó, supongo que como cultura, la distinción entre constituciones rígidas y constituciones flexibles calificadas según la dificultad o sencillez con la que se tramita sus reformas. El patrón de medida es la forma en que se tramita una ley normal.

    La CE de 1978 establece dos procedimientos de reforma. El sencillo por el artículo 167 que es flexible y cuya tramitación es similar a la de cualquier otra ley salvo que gravada por mayorías cualificadas. Y el rígido del artículo 168 que requiere un esfuerzo, en cuanto a tiempo de tramitación y mayorías necesarias, histórico.

    Si les cuento hoy esto es porque frente el mantra hodierno del pueblo internáutico de que reforma constitucional igual a referéndum está la ingeniería constitucional: hay constitucionalistas que estiman oportuno modificar el artículo 168 de la CE por la vía del artículo 167 (por la vía rápida) de forma que el artículo 168 desaparezca y cualquier reforma constitucional (incluso una reforma total) pueda hacerse sin referendum. Al parece lo hace hoy JdE en El Mundo pero como no pago ni de coña, no sé dónde está ni qué dice exactamente. La mera idea de que pueda hacerse eso me parece un fraude de ley y una cabronada inmensa con el constituyente. Y, también, por qué no, manifiestamente inconstitucional.

  2. Es más sencillo reformar algunos aspectos de la CE que reformar un estatuto de autonomía. Esta aparente contradicción tiene una explicación: la soberanía popular reside en la carrera de San Jerónimo. Y sólo allí.
  3. La capacidad que tiene la llamada pinza pp-psoe para modificar la CE de 1978 es, teóricamente, casi completa. Podrían cambiar el título VIII o el artículo 75, sin referéndum. Establecer 500 (o 200) diputados en el Congreso o que el sistema electoral sea mayoritario; sin referéndum. Evidentemente no usan este poder arbitrariamente [y hay muchos ejemplos de usos arbitrarios del poder en muchos otros aspectos]. Y de la música de la reforma propuesta, y a la espera de la letra, cabe discutir muchas cosas, pero no que sea arbitraria.
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