El señor cabreado y los siete pecados capitales


Hay un libro que releo cuando aparece. Sí, en mi casa los libros aparecen y desaparecen. En estos últimos tiempos han aparecido muchos. También habrán desaparecido, pero de eso me iré dando cuenta al buscarlos. El libro en cuestión es El español y los siete pecados capitales. Lo tengo de una edición de 1970, con viñetas de Mingote que no sé si se incluyen en otras ediciones. Por cierto, considerando la fecha, me llama la atención lo mucho que habla de cuestiones políticas el autor (incluyendo críticas a la dictadura), haciéndolo con tiento, pero abiertamente.

Lo releo porque me hace gracia y porque me parece muy acertado. Fernando Díaz-Plaja escribe de una forma curiosa: parece un inglés, uno de esos ingleses que se recorrieron España en el siglo XIX y que luego contaron sus viajes, con una mezcla de estupor y de cariño. Esa distancia le da al libro una fuerza enorme. Los españoles parecemos bichos examinados por un entomólogo. Fíjense en la definición, genial, que da de piropo:

Descripción en voz alta de los efectos que una mujer causa en un hombre, seguido del programa que el hombre estaría dispuesto a llevar a cabo con esa mujer.

Naturalmente, los años transcurridos desde que se escribió le han pasado una factura inevitable. Sin embargo, cuando le echo un vistazo, pasados unos cuantos años desde la vez anterior, siempre pienso en la cantidad de cosas que permanecen, como jodíos mojones de la patria en la que nos tocó nacer. La mandíbula del exaltado (e impostado) señor que berrea acusando a un contertulio de antidemocrático, a la vez que pide que le metan en la cárcel y le expulsen y le …, y le …, y le … argggg, es un ejemplo que podría haber incluido perfectamente Díaz-Plaja en su capítulo sobre la ira.

Les diré, además, que lo releo porque me veo, algo me veo, en sus páginas. Y fíjense en la soberbia que hay (ah, la soberbia del español) en una afirmación así.

Les recomiendo el libro. Léanlo si no lo han hecho ya. Y si es usted joven, es posible que se asombre por dos cosas: por las que hacían los españoles y ya no hacen; y por las que hacían los españoles y siguen, usted también, casi seguro, haciendo.

Anuncios

Bahh

Estaba tentado de escribir una entrada que empezara algo así:

He discutido con mi amigo Tsevan Rabtan sobre el caso de la inteligencia militar y las integrales de camino en variable compleja con singularidades evitables. Hoy, en su TojDown, o como se llame, estuvo brioso como suele, aunque quizá pecó de exceso de entusiasmo por los flancos.

Bahh, lo dejo. Ya empiezo a sentir una conmoción en la fuerza que haría que los neutrinos llovieran del cielo y viajaran más rápido que la luz.

Ops

El domingo el dominical El País puso una perfilada de un tal Rajoy. Aparecía una foto de, aparentemente, su casa (escribo de memoria). El tipo que puede que gobierne España (si Tsevan Rabtan no lo remedia) es incapaz de programa su televisor pantalla plana 16:9 para que muestre la imagen tal y como es. O, tal vez, prefiere ver la televisión, especialmente los noticiarios, con la imagen deformada. Yo lo entiendo: las banditas negras arriba y abajo es muy de cultureta y da empaque a lo que se está viendo.

Rops

Hace unos días andaba y hablaba y me dicen: «sabes que hay gente que se está forrando con la crisis». Toma claro, respondí. Quien no se va a hacer rico con esta crisis es un funcionario público. Ni tampoco se va a hacer uno rico los lunes al sol. Pero mirando y mirando, tomando decisiones acertadas (cómo se toman?) pues sí, uno se puede hacer rico o, simplemente capear el temporal.

La basca anda hoy reñida y trendingtopicada porque un tío suspira y anhela que haya recesión. ¡¡Para hacerse rico!! Será jodío. No entienden que si hubiera crecimiento el mismo tío con las misma cara podría perder todo su dinero. O que el tío no habla por hablar: trata de que su autoprofecía se autocumpla.

Mi acompañante era más sutil: se refería al huevero de su barrio que se está hinchando a vender huevos.

El Nacional


Ayer estuve viendo El Nacional, la obra de Albert Boadella, acompañado por una ventaja y una desventaja. La ventaja es que fue una sorpresa de mi amada esposa, que decidió desasnarme llevándome al teatro. La desventaja es que estaba prejuicioso porque había escuchado a Boadella en la radio un día que venía de pactar unos meses para un yonqui y luego, un par de días después, le vi en la tele de la esperanza charlando con Dragó. Mis prejuicios no tenían que ver con Boadella, que había estado correcto intentanto sortear tanto almíbar, sino con sus entrevistadores/admiradores. Tanta mano por la espalda y tanto grito de ¡maestro! habían provocado la aparición instantánea de ese lado oscuro y de barrio bajo que repta y ronca hasta que algo le anima a manifestarse. Ya iba farfullando por lo bajinis contra la inevitable búsqueda de la referencia culta y el sosekiexamen autoimponido (¡mierda! robótica).

Me gustó. Mucho, por momentos. De entrada, he de manifestar mi admiración por los actores. Sobre todo porque el teatro no estaba lleno, y debe de resultar complicado hacerlo tan bien cuando el ambiente es tan frío. La obra es algo desigual. Me llama la atención que la matraca, brillante matraca, del autor contra cosas como el realismo o la improvisación, se vea desdicha por algunas prácticas tan cómico-realistas como la de satisfacer al porcentaje de espectadores que no se enteran ni del Nodo con alguna gracieta de actualidad. En fin, supongo que quiere ser algo cebollil, como lo demuestra con sus “explicaciones”, aunque sean en alemán, sobre qué es Wagner y qué Mozart. Es, digamos, equitativo y da a cada cual lo suyo del pastel que ha preparado.

La soprano fastuosa. El barítono cojonudo. Y ambos magníficos en sus papeles. Todos los demás muy bien, aunque algo más flojo Xavi Sais, el actor que representa al borracho pendenciero, Carlos. Lo que más me llamo la atención (perdonen es que no voy nunca al teatro) fue la actuación de Ramón Fontserè, el acomodador Don José, el hombre detrás del escenario, casi la mente que inventa los personajes. Me llamo la atención porque el tío declama igual que Boadella. Parece que le hayan clonado. Precisamente lo que más me gustó fueron los dos o tres textos en verso que recita Don José, repletos de hallazgos, algunos sublimes, como la imagen de un “Dios a trompicones”. También son muy brillantes los encadenamientos entre la acción y la ópera, como en el caso del “Addio, addio, speranza ed anima” de Rigoletto; es la primera vez que esa parte es escénicamente convincente.

Como digo, la obra está muy bien y les recomiendo que vayan a verla. El único problema que tuve, además de una cierta atracción por el enchufe de un foco, fue mi incomprensión del mensaje. Yo no lo comprendí. Por decirlo más claramente: no comprendí la conexión entre la obra y lo que se denuncia: la megalomanía funcionarial de los grandes teatros estatales. Y eso que escuché a Boadella en la radio y en la tele y leí el pequeño texto del programa de mano. Debo ser muy obtuso.

Escuchaba al jorobado cantar Verdi y el jorobado de los cojones desaparecía. ¿Realismo?

Al final morían los que querían echar el edificio abajo. El periodista y el arquitecto. Y el alter ego de Boadella con el cuchillo haciendo limpieza. ¿Por qué mueren aquéllos y el ejecutor es el autor?

Ya ven, sigo siendo un asno.

A la twit

La duda que plantea el experimento de Opera (si el neutrino realmente viaja a más velocidad que la luz) no se plantearía si un experimento dijera que el incremento de entropía del universo desciende.

Aún hay clases en esta casa.

Yo disparé


Esta mañana he vuelto a oír, en esta ocasión a Leguina, decir que Thatcher, cuando fue preguntada por los terroristas del IRA abatidos por el SAS en Gibraltar, afirmó “Disparé yo”. Se suele mencionar esta anécdota para criticar a nuestros gobernantes, que fueron incapaces de asumir el GAL, y ahora renace por el asunto Faisán. Siempre me pareció una comparación odiosa: los terroristas del IRA murieron en una operación policial/militar oficial. Que fuese una “ejecución” o no, era otra cuestión. Lo evidente es que todo el mundo supo, desde el primer momento, que eran miembros del SAS. Nadie se inventó un grupo terrorista falso, como ocurrió en España.

Por razones que no vienen al caso, hace mucho tiempo estuve interesado en el procedimiento que se siguió en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La sentencia dictada, por cierto, aunque condenatoria, demuestra las enormes diferencias entre el GAL y el caso de marras. No sólo porque muchos jueces considerasen legal la actuación (considerando las numerosas vidas en peligro), sino porque expresamente se rechaza que se planease una ejecución y no una detención de los terroristas del IRA.

Así que, cada vez que se menciona ese hecho para echar en cara a los gobernantes españoles su falta de responsabilidad, me cabreo notablemente. Lo de los españoles más que “cojones” es simple delincuencia.

Hoy, al escucharlo de nuevo, me he preguntado por la frase en cuestión y por su contexto. Así que la he buscado.

La busqué en español, esperando encontar un enlace a alguna fuente original.

Y es curioso. Aparece en muchos artículos de opinión, y la escena que en ellos se narra es muy similar:

“Sí, yo disparé”, respondió en cierta ocasión Margaret Thatcher con la integridad personal que jamás conoció ni ha de conocer González. Y al punto se hizo el silencio. Callaron todos, igual laboristas que liberales y conservadores.

Así la cuenta José García Domínguez, con su punto de teatralidad. Y es similar (y la frase en cuestión es idéntica) en Espada, en Santiago González, en Albiac, y en otros blogs españoles. La referencia más antigua a la frase la he encontrado en un artículo de papel de Ussía, del año 1998.

Sin embargo, cuando he buscado la operación policial en cuestión y páginas inglesas sobre el asunto, no he encontrado esa frase por ningún lado. En la página de la wikipedia inglesa sobre la Operación Flavius no se menciona un hecho tan notable. Tampoco en Mc Cann contra el Reino Unido. Tampoco en la biografía de Margaret Thatcher, ni en la página sobre Muerte en la Roca, el documental sobre el asunto.

Le he comentado a Phil mi extrañeza y me ha sugerido que buscase frases de la Sra. Thatcher. Lo he hecho y nada de nada. He buscado vídeos en youtube y me he echado unas risas con Phil, escuchando a la Dama de Hierro hablando del socialismo, pero nada de nada del “disparé yo”.

Así que he ido a la propia página de la Sra. Thatcher. Tienen un buscador cojonudo. He buscado IRA, Gibraltar, SAS, I shot. He filtrado y acotado, a partir de la fecha en cuestión. Aparecen referencias en los discursos, pero lo más parecido a una interpelación directa que he encontrado es esto:

Mr. Williams

Was it the Prime Minister’s decision to send the SAS assassination squad to Gibraltar?

The Prime Minister

We never discuss matters concerning security forces in this House.

Así que, mosqueado al máximo, me he metido en la página del parlamento inglés. Pero, lo siento amigos, me ha podido la molicie. Sobre todo al comprobar que existía esta maravilla, y que, puestos a perder el tiempo, mejor buscar discursos de Gladstone o Disraeli.

Eso sí, si alguien descubre la frase por ahí, por favor que me lo comunique. Por salir de dudas.


“Conjunción lingüística”

Ángel Escolano es el abogado de las familias que recurrieron la inmersión lingüística ante el TSJC:
Las familias reclamantes están repartidas por toda Cataluña.
En el recurso, la Generalitat dice que en Cataluña no hay inmersión lingüística, sino un sistema de conjunción lingüística. O miente la Generalitat a los tribunales. O miente a los ciudadanos. O miente a todos.
El sistema educativo que tenemos en las leyes no es el que se está aplicando.
El TSJC está siendo muy generoso por permitir a la Generalitat el incumplimiento de la sentencia.
No hay ninguna justificación objetiva para mantener la inmersión, según el TSJC.
La inmersión no es una finalidad del sistema educativo. Es un medio para conseguir un objetivo de la administración: la equiparación de ambas lenguas.

Este video fue realizado en escuelas de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) durante el primer día del nuevo curso escolar. Me llama sobremanera la atención lo que opina la última madre:
        – Han de hablar en catalán, para eso estamos en Cataluña. Han de hablar en catalán. En toda la clase. Para el castellano ya nos tienen a nosotros.
Me recuerda el comentario que le escuché a Albert Sáez i Cases, conocido periodista catalán, en el que agradecía que sus hijos recibieran la inmersión lingüística:
  – … el castellano ya lo aprenden en casa viendo dibujos animados.

Yo colaboro, tú colaboras, él pasaba por allí


Leo con melancolía las reflexiones de dos sesudos catedráticos de la cosa penal sobre el asunto faisanístico, y no puedo evitar trasladarles mis pensamientos sobre el arte de birlibirloque, también conocido como Teoría del Derecho.

El caso es que hoy se discute sobre una cuestión previa: la competencia. Naturalmente, como podrán ustedes suponer, si la competencia que se discute es la de juzgar o no a los señores policías, estamos hablando de una cuestión previa a la de si son o no culpables. Vamos, que hay que atender básicamente a criterios objetivos como dónde apareció el fiambre, dónde estaba la casa en la que entraron los cacos o quién salía favorecida por el soplo, si una organización terrorista o una sociedad coral (o ambas a uno). No parece discutible que el soplo tenía que ver con una organización terrorista, por más que la misma esté en fase de pupa y pronto se convierta en una amable mariposa sobre la que hacer pelis con personajes complejos. No parece discutible porque los que estaban de tapadillo, viendo lo que hacían, eran policías que actuaban por orden de magistrados de la misma Audiencia Nacional. Por tanto, objetivamente los que soplan ayudan a la sociedad coral y el delito sólo puede enjuiciarse por esa misma Audiencia Nacional, la única competente en la materia.

Si después, una vez juzgados, resulta que los jueces dicen que esto o aquello de lo que reflexiona el catedrático Terradillos, es así, no pasa nada, ya tendrán ocasión de absolverles o mandarles a otro juzgado o no, porque la sentencia podría absolver por ese delito y condenar por otros conexos, y la competencia de la Audiencia Nacional se extiende a esos otros delitos en tal caso.

Lo que no parece muy serio es que, prejuzgando, alguien diga cosas como

el juez Ruz “no da por probado que los procesados tengan voluntad de potenciar los objetivos de ETA, lo que, por otra parte, resulta difícil de creer en, por ejemplo, un director general de la Policía”, afirma. “Lo que se constata es lo contrario: se admite que los imputados actúan para reforzar un proceso tendente a la neutralización de la banda, para evitar ‘que esto se rompa’ o ‘que esto no prospere”, en referencia al proceso de paz que sostenían por entonces el Gobierno y la banda. El catedrático recuerda, además, que las detenciones del aparato de extorsión se realizaron tiempo después del chivatazo por los mismos procesados.

Hombre la voluntariedad no debe ser objeto de esos autos, y el señor catedrático lo sabe. Esa es una materia típica del juicio. No me parece, además, que se pueda decir seriamente que el argumento definitivo es que se trate de un director general de la Policía. Sobre todo porque afirmaciones así descansan sobre una falacia: no incumbe a los señores policías o ministros o Presidentes del Gobierno decidir si la ley se cumple o no para impulsar un proceso, por mucho que ese incumplimiento no les convierta en miembros de ETA. Por eso, fíjense, la ley distingue entre pertenecer, actuar al servicio de o colaborar con una banda terrorista. Llevemos el argumento al límite: elegimos a un tipo atinado como Presidente del Gobierno; se pone a negociar con terroristas; se entera de que han puesto una bomba; le convencen los terroristas de que que la cosa va por buen camino y, pese a la bomba, que obedece a razones, no sé, tácticas, es necesario que no detenga el atentado; el elegido impide que se detenga a los terroristas; palma un, no sé, qué podría poner como ejemplo, ya, un ecuatoriano que pasa por allí, y nos enteramos del pastel; el Presidente del Gobierno dice que él lo hizo para impulsar el proceso de paz y que cómo va a colaborar un Presidente del Gobierno con una organización terrorista. Ya, ya sé que hay que ser tan estúpido para obrar así que a lo mejor concurre la eximente de incapacidad mental, pero es un ejemplo.

Además, en este caso, de verdad, no hay que dar muchas vueltas. Se colabora con un criminal cuando se impide que se le detenga por razones ajenas a la propia operación policial o judicial. Y, por cierto, y es lamentable el argumento, da igual que se les detenga después: el delito ya se ha cometido.

Y es que, como siempre, lo ilegal es decidir que uno es el que decide cuándo se deben o no cumplir las leyes, aduciendo la existencia de propósitos superiores, como la “neutralización de la banda”. Más aún: si tan claro es el asunto ¿por qué no consta una orden directa de alguien diciendo, con membrete de la policía: “no se detenga a estos vocalistas, que el proceso peligra”? No se hizo porque era ilegal, porque era colaboración con banda terrorista y porque como son gilipollas, pero no tanto, intentaron no dejar pruebas.

Lo demás, actuaciones exploratorias de naturaleza mental de la propia sexualidad destinadas a convencer al personal de que el blanco es negro.

Rico, rico

  • Hemos mejorado, antes eran los judíos ahora son los ricos.
  • Hemos cambiado, antes lo más era ser un obrero de derechas. Ahora lo más es ser un rico de izquierdas.
  • Las apelaciones de los ricos, extranjeros por supuesto, a pagar más impuestos son candorosas. Que despidan a los asesores fiscales.
  • O que se contraten y generen rentas del trabajo millonarias trabajando para sus empresas.
  • O que cuenten todo lo que pagan de impuestos: como persona física y como persona jurídica.
  • O que se equivoquen en favor del fisco.
  • Casi todo lo anterior es contradictorio en términos; cuando un rico pide pagar más impuestos realmente está pidiendo lo que pide todo el mundo: que Los Otros paguen más impuestos.
  • Impuesto deriva de impuesto y significa impuesto. Pedir pagar más impuestos es como querer meterse la polla en el culo. La única polla que entra en tu culo es la de otro.
  • En España hay ricos sonrientes que están esperando a que RbCb determine cuánto es justo que paguen para esforzarse y ser solidarios. Se reconocen por que dicen con una sonrisa: a mí me toca; yo voy a salvar a España; sí.
  • Una idea generosa y solidaria para ellos. No esperen: hagan una transferencia a la cuenta de Hacienda. Es parecido dejar dinero en el cepillo de una iglesia.
  • Oía a un periodista económico quejarse de que las grandes empresas tributan a un 16% efectivo mientras que las pymes lo hacen a un 20% efectivo. Decía que es por las desgravaciones por inversión en I+D, en formación o en contratación de discapacitados. Pedía una enmienda a la totalidad.
  • Al parecer el único beneficio de invertir en I+D, en formación o en contratación de discapacitados es una desgravación fiscal.
  • Obviamente cuando el gobierno de turno aprueba desgravaciones por I+D, formación o contratación de discapacitados se nos hace el culo pepsicola por lo mucho que las empresas van a investigar, formar y contratar.
  • La situación es completamente distinta a lo que ocurre con las desgravaciones por vivienda habitual las cuales, obviamente, generan un inmenso beneficio para la comunidad y no solo al propietario al que le pagamos un porcentaje del bien inmueble.
  • El recaudador de impuestos ha sido siempre y siempre lo será un caballero vestido de negro y montado en un caballo negro que entra en los poblados para quitar.
  • Hemos mejorado. Ahora el cabellero negro lo hace por nuestro bien.
  • La única razón de un impuesto es ser cobrado. Por eso los impuestos gravan cosas fáciles de cobrar y quitar. Por ejemplo su nómina A. Su nómina B es más difícil de controlar.
  • O por ejemplo, el nuevo impuesto que querían cobrar los ayuntamientos a los molinos de viento por afear el paisaje. Los molinos no pueden salir corriendo.
  • Lo jodido de un impuesto ha sido siempre cobrarlo. A la gente no le suele gustar que le quiten el dinero.
  • Hay una diferencia entre recaudar más y gastar menos. Si quieres gastar menos basta con gastar menos. Si quieres recaudar más, necesitas de la “habilidad” del caballero negro.
  • En política fiscal recaudar más es positivo. En política fiscal democrática que la imposición afecte a más personas es negativo. Los políticos optimizan el problema y recaudan lo más de cuantos menos y lo menos de cuantos más. Lo llaman progresividad.
  • En política fiscal un griego también es irse a tomar por el culo.
  • El Estado es uno de esos agradecidos que mientras te está haciendo un griego sí tiene la decencia de tocarte la polla a ritmo acompasado. No lo olvides: te está dando por el culo.
  • Un tío sentado en su casa compró un día de estos 1M acciones del BBVA a 5 euros. Apretó el culo y esperó. Poco después las vendió a casi 6 euros. En dos clics ganó 1M de euros después de tomar dos decisiones trascendentes: comprar y vender. El caballero negro entrará por su casa y se llevará 200k por la patilla y mirando al tendido. Lo llaman un quinto y es mayor que un diezmo. Unos pocos piensan que es mucho mientras otros muchos piensan que es poco.
  • Si hubiera comprado 1M de acciones a 8 euros hace unos meses y vendido hace nada presa del pánico, tendría unas minusvalías de 3M de euros. Y el caballero de negro no vendría a ayudarle.
  • El especulador de último recurso es el Estado.
  • Si hay que apostar por el impuesto del patrimonio que se apueste de verdad y como mandan los cánones: de extracción universal y sin mínimos extentos.
  • De las apelaciones en favor del impuesto del patrimonio la más candorosa es aquella que cuenta que grava el dinero estancado (ahorrado). Salvo que esté debajo de un colchón (en cuyo caso no va a tributar fácilmente al patrimonio) el dinero casi nunca está estancado. No desde luego cuando uno lo tiene en un fondo de inversión que compra la deuda que tanto queremos que nos compren.
  • Excepción a esta idea puede ser la inversión en vivienda. Tan denostada. O en terrenos. Tan calificados. Pero esa inversión ya tiene impuesto de patrimonio de extracción universal y sin mínimos exentos. Atiende al nombre de IBI.
  • Dejemos la recaudación y hablemos de gastos. De spilfarro. Hace poco supe que el chauffeur del alcalde de Málaga se calza 50k euros anuales brutos. Para eso también recaudan impuestos.
  • La razón por la que el chauffeur del alcalde de Málaga cobra esa cantidad estriba, principalmente, en que su sueldo lo fija el pasajero del chauffeur del alcalde de Málaga.
  • Lo sagrado y que no se toca (el gasto social en educación, salud, prestaciones, pensiones etc. etc.) debe llegar ya a un montante parecido al de una buena guerra.
  • En eso hemos mejorado. Antes los Estados quebraban por embarcarse en tercios lejanos y guerras varias. Ahora, si quiebran, lo fue por nuestro bien.
  • Un gasto monóntonamente creciente o una deuda monótonamente creciente no es controlable. La espiral es incontrolablemente creciente.
  • Europa se iba antes al garete desangrada. Ahora o no se va al garete o se va llena de gin-tonics con pepino.
  • Hay gente que cree que un Estado que dice que gasta un megamogollón en sanidad, educación, pensiones, prestaciones etc. etc. no puede quebrar porque está haciendo el Bien y aquello que es de Justicia Social.
  • Uno de los puntos polémicos de la reforma del 135 es aquél que consagra el pago de la deuda como prioritario. Si creen que es únicamente un favor a (o una imposición de) los deudores olvidan un pequeño matiz: la claúsula realmente solo quiere facilitar que haya gente (aka mercados) dispuestos a prestarle al Estado.
  • Recuérdalo: cuando pides dinero nadie está obligado a prestártelo.
  • Dos mitos relucen más que el Sol: la vivienda nunca baja y el Estado siempre paga.