Tecnicismos


La mayor parte de los que han comentado el exabrupto de la magistrada Murillo o la justifican o la aplauden. Algunos dicen que no es insulto, sino definición. También he escuchado a unos pocos que, después de demostrar su comprensión, han criticado a la magistrada por permitir, con su comportamiento, que algún abogado «listo» utilice este «tecnicismo» en favor de los procesados.

Es simplemente extraordinario. Ese «tecnicismo» en cuestión es la base de la recusación de los jueces. Los seres humanos podemos llegar hasta ciertos lugares y no más lejos. No podemos encerrar a los jueces en urnas y evitar que tengan contacto con el mundo, sobre todo porque su experiencia personal debe ser utilizada para juzgar. Y no es mala cosa que los jueces nazcan de eso que llamamos eufemísticamente el «cuerpo social». No podemos exigir que sean imparciales porque, para estar seguros, necesitaríamos seres sobrenaturales y aparatos que nos permitieran leer cerebros. Lo que sí podemos hacer es fijar unas condiciones que favorezcan la creación de, al menos, un ambiente de imparcialidad. Sí podemos exigir que, al menos, parezcan imparciales. Tienen que ser moderados. Su poder y su función es tan elevada que no pueden dejarse llevar. Y los procesados tienen derecho a que los jueces que no cumplan esa exigencia no les juzguen. Los jueces dirigen y moderan el debate, mantienen el orden en la sala y hablan a través de sus sentencias. Y no se puede ser juez y llamar cabrón al procesado. Ya sabemos, además, que el procesado puede ser un tipo repugnante. Es lo que suele pasar en las salas de justicia, que se juzga a los malos.

Hay quien afirma que la juez ha dicho lo que todos pensamos. Como toda afirmación gruesa es falsa. Y, sobre todo, para qué queremos jueces si sólo se les pide que repitan lo que todos ya sabemos. Para qué los testigos y los peritos. Para qué dejarles hablar, si son unos cabrones. Para qué gastar el dinero de los contribuyentes. A la cárcel con esos cabrones.

Lo gracioso es que los que nos acusan a algunos de cogérnosla con papel de fumar con nuestros tecnicismos, ellos sí se comportan como si quisieran que los juicios fuesen un tecnicismo, una cáscara vacia.