¿Y esta es la opción?


Estoy francamente hasta las gónadas (como ya sabéis) ante la avalancha de artículos de todo tipo que se dedican a echar mierda sobre nuestro sistema electoral. Suelen venir de gente afín a UPyD y uno comprende que pidan por lo suyo, pero hombre podían hacerlo con un poco de contención.

Porque, si Montano parió una parida como ésta, al menos luego apeló a la literatura, y eso está bien porque escribe estupendamente. Sí, de asuntos electorales ni flores, pero eso de «Establece un eficaz sistema de cortafuegos ideológico, por el que solo tienen posibilidades lo masivo o lo palurdo.» suena requetebién.

El que no tiene justificación es David Ortega. Me entero (gracias al tuitero @AlcoracAlonso) de un artículo escrito por este prohombre de UPyD. Ya saben que le he mencionado en varias ocasiones, cuando no era prohombre sino profesor de derecho constitucional. Por desgracia para él reúne dos condiciones que me llevan a calificar el artículo que veremos como penoso: la primera, que escribe como el culo, y la segunda que él sí debía de saber de que habla, habida cuenta su profesión.

Y oigan, no es un Don Nadie. Es el que manda de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid. Así que veamos el artículo. Se llama La doble penalización electoral y parlamentaria.

Al final la realidad se impone [o la propaganda], y ya es vox populi la injusticia inasumible [pues llevamos con ella desde hace tres décadas en las que han gobernado partidos a los que habrá, seguramente, votado el señor Ortega] de nuestro sistema electoral. Como coloquialmente se dice, los números cantan y no mienten [el análisis empieza profundo como ven], como en seguida veremos. No sólo el sistema electoral es profundamente injusto, desigualitario y desproporcional, algo que ya se sabía, [genial, nos va a explicar algo y antes de explicarlo nos dice que ya todo el mundo lo sabe. Supongo que como profesor de derecho constitucional llevará décadas denunciando esta injusticia en libros y artículos. Décadas; no desde que se afilió a UPyD] ahora se está conociendo [Acojonante. Ahora se está conociendo. Repítanlo. Y es profesor de derecho constitucional] que junto a él, hay otra nueva barrera más injusta y desigualitaria si cabe [eso, si cabe], que es el artículo 23.1 del Reglamento del Congreso de los Diputados, que exige para poder tener grupo parlamentario o 15 escaños, o 5 escaños y el 15% del voto en las circunscripciones donde te presentas, o 5 escaños y el 5% del voto a nivel nacional [el Reglamento es de 1982. Qué ¿ese día, señor profesor, no fuimos a clase?].

¿Cuál es el resultado final de esta doble combinación? Que el sistema electoral no solo beneficia el bipartidismo y la sobrerrepresentación de los nacionalistas [cierto lo primero y falso lo segundo], sino que el Reglamento del Congreso acentúa esta tendencia [falso en lo primero, cierto en lo segundo], facilitando el acceso a la formación de grupo parlamentario a los dos grandes partidos nacionales, la barrera de 15 escaños es facilísima para ellos [¡Y para cualquiera que saque muchos votos, que el PP antes de los 105 sacaba una porquería!], pero no para el resto [claro, porque no les vota suficiente gente], y bajándola a 5 escaños para los nacionalistas y exigirles un muy asequible 15% en las circunscripciones donde se presentan [«muy asequible», ¿y por qué no lo saca UPyD si es tan asequible; por ejemplo, en Madrid?], que no suelen ser más de 3 ó 4. No hay que olvidar que la vida parlamentaria del Congreso gira en torno al Grupo Parlamentario en cuanto a capacidad de iniciativas, presencia en órganos de dirección y de trabajo de la Cámara, turnos de intervención, tiempos de los mismos, etc. El no tenerlo y estar en el grupo mixto merma de manera importante el papel político en el Congreso [Sí, así viene siendo desde hace 30 años]. Veamos algunos números del resultado de las pasadas elecciones del 20 N y la injusticia inaceptable de esta doble penalización del sistema electoral y del Reglamento del Congreso combinados.

Por ejemplo, Amaiur tendrá grupo parlamentario pues logro más de 5 escaños y supera el 15% del voto en las circunscripciones donde se presenta. De forma y manera que los 333.628 ciudadanos que les han apoyado en las urnas se verían representados al máximo nivel en el Congreso, esto es, con grupo parlamentario. El sistema electoral les beneficia [el sistema electoral constitucional ya que el resultado en este caso es producto de la circunscripción y no de la ley electoral. Con el mínimo constitucional, Amaiur habría sacado más de un 15% y 5 diputados, en todo caso], pues con 333.628 votos obtienen 7 escaños, el escaño les ha costado 47.000 votos, pero además el Reglamento del Congreso también les beneficia, pues les allana y facilita el camino hacia el grupo parlamentario. Veamos ahora el caso de UPyD, logra más de un millón ciento cuarenta mil votos (1.140.242), sin embargo sólo obtiene 5 escaños, cada uno le cuesta 227.000 votos, el sistema electoral le castiga de manera importante, pero obtiene uno de los dos [exacto, uno de los dos; hay dos. Repitámoslo, hay dos] requisitos para tener grupo parlamentario 5 escaños, sin embargo su más de millón de votos no es suficiente para lograr el 5% de votos a nivel nacional, se queda a 3 décimas con el 4,7%. El resultado es que un millón ciento cuarenta mil ciudadanos se quedan sin grupo parlamentario, mientras trescientos treinta mil lo tienen ¿es esto asumible, es lógico, es igualitario, es democrático, es justo? [Literalmente acojonante: es asumible: y tanto, lleva vigente treinta años; es lógico: sí, obedece a una lógica que no le gusta a UPyD, la de un sistema que favorece la formación de mayorías y quiere privilegiar a los partidos «regionales» por razones históricas, ya que había, al menos dos regiones importantísimas de España que tenían partidos que sólo querían serlo de allí. Es igualitario: pues depende de lo que se entienda por eso, ya que todos los sistemas electorales producen determinadas consecuencias. Lo que es evidente es que un sistema que se ha establecido en más de treinta países muy desigualitario no es y que la igualdad fundamental es la de presentarse en las mismas condiciones y UPyD puede verse favorecido exactamente igual que Amaiur: basta con que convenza a los votantes concretos de un sitio concreto. Es democrático: esto es simplemente espatarrante en un profesor de derecho constitucional. Sí, se atreve a preguntar si es democrático. Pues le diré que por preguntas como esa es por lo que pierden toda la credibilidad. En cuanto a la justicia, me permitirán que me calle; ya saben lo que pienso de justicia y moral] Evidentemente no, no tiene ni pies ni cabeza, por lo tanto habrá que tomarse las medidas oportunas para que prevalezca la igualdad de representatividad democrática que todo ciudadano español merece [Francamente extraordinario, después de lo dicho, este corolario].

Para clarificar más las cosas, apliquemos el coste del diputado de UPyD -227.000 votos- a Amaiur, si obtuvo 333.628 no pasaría de un diputado o incluso hagámoslo con el PSOE y sus cerca de 7 millones de votos, no pasaría de 33 escaños. [Esto es simplemente cómico. Aplicando la «lógica» de D. David, esa que le parece tan impresionante, resulta que sólo se eligen 111 diputados. Los otros 239 estarán en el limbo como los niños no bautizados]

Concluyo, las bases de nuestra actual ley electoral de 1985 se aprobaron por las últimas Cortes franquistas el 15 de diciembre de 1976 en la Ley para la Reforma Política [Esto, qué cojones quiere decir. Que me lo explique, porque yo sólo creo que es una manera de meter franquista en el artículo. Francamente repugnante el procedimiento. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General se aprobó en 1985, cuando el partido que tenía mayoría absoluta, 202 diputados, era el PSOE, el mismo en el que tantos años ha militado su líder]. Tal y como refleja [¿refleja?] el artículo 81 de nuestra Constitución es una ley orgánica clave y fundamental -la única ley orgánica que aparece expresamente-, pues es la que reparte el poder político y es ya un clamor popular la necesidad de su cambio para que no distorsione tan inaceptablemente la voluntad democrática de muchos ciudadanos españoles [De nuevo se olvida el régimen electoral de la Constitución Española. Esa que votaron también los españoles gracias a una puta ley franquista. Sí es la CE la que fija la circunscripción provincial y el mínimo y máximo de diputados. Incluso con la versión más favorable de la Constitución, 400 diputados y un mínimo provincial de un diptuado y con un sistema proporcional como el Hare, de resto mayor, el resultado no variaría mucho; porque esos mapas que circulan por ahí, con otras circunscripciones, son inconstitucionales]. Su cambio, y la amortiguación, posiblemente a través de una sensata y justa interpretación de la Presidencia de la Cámara [lamentable llamamiento a eso que tanto critican en los nacionalistas: la laxitud a la hora de interpretar la ley], de los efectos perniciosos del Reglamento del Congreso, son ineludibles para un sistema que se quiera denominar realmente democrático.

El final es lo peor. Yo les maldigo. Por su populista, demagoga y peligrosa manía de llenar de mierda nuestro sistema democrático, haciendo acusaciones como ésa. Un profesor de derecho constitucional no puede decir eso y salir tan pancho. Que quede claro: este señor, que no es un indocumentado en la materia, acusa a todos los Gobiernos y parlamentos anteriores de nuestro país de no ser democráticos. Así no se defiende una tesis. Porque una cosa es que se me diga (y es algo sobre lo que se ha hablado mucho aquí) que un sistema tiene defectos o virtudes o que existen distorsiones considerando tal o cual valor (y uno de ellos es la estabilidad del sistema). Y otra es que escuchemos en gente que se denomina demócrata la misma porquería que los partidos fascistas y comunistas totalitarios echaron sobre los regímenes de partidos, imperfectos, sí, pero democráticos. Ya está bien, coño.