Asturias patria querida o qué ocurre si el voto se agrupa o se dispersa

Hoy tampoco les voy a hablar de nada nuevo. Solo pretendo mostrales gráficamente cómo la ley d’Hondt favorece la formación de partidos grandes, agrupados y no disgregados. Aunque realmente debería reformular la frase: en un sistema electoral que adopta la ley d’Hondt las élites tienden a agruparse en coaliciones y si los electores quieren serán grandes. Por supuesto que nada impide que cinco partidos pequeños que obtienen aproximadamente un 20% de los votos concurran a una elección, pero es fácil que grupos más o menos afines acaben presentándose juntos para optimizar los resultados. Al menos esto es lo que ha ocurrido en España desde 1977 cuando todos se presentaron in albis y poco a poco se han ido agrupando en grandes coaliciones partidos.

Por supuesto que se forme un gran partido o coalición o se disgregue depende las ideas y ambiciones personales de los que conforman, de los dimes y diretes internos etc. etc.

Hemos vivido la refundación de la derecha o el centro derecha en torno al PP donde confluyen muchas “sensibilidades” diferentes en torno a un pasteleo de cargos y puestos en la carrera electoral. No menos refundación ha ocurrido en los entornos del nacionalismo catalán o vasco o en la izquierda en torno al partido socialista.

A la vez dos partidos como el PSOE e IU son incapaces de llegar a una refundación de la izquierda ya que las diferencias son suficientemente grandes. Y uno teme no influir lo suficiente, mientras que otro intuye que dos más dos sumarían tres.

Traigo el caso de Asturias, circunscripción que elige ocho diputados y cuyos resultados el 20 de noviembre del 2011 fueron:

PSOE 183170 votos, 3 escaños.
PP 222179 votos, 3 escaños.
FAC 92549 votos, 1 escaño.
IU 83312 votos, 1 escaño.
UPyD 24583 votos, 0 escaños.

El último escaño se lo llevó el PSOE y el coste se cifra en 61057 votos por escaño. Aquí la gráfica:

Resultados de las elecciones de 20 de noviembre del 2011 en Asturias. A la derecha votos obtenidos, a la izquierda atribución de escaños. Los votos se muestran empaquetados en unidades de 61057 votos.

El lector apreciará el esfuerzo del escriba en mostrarles cómo funciona la atribución d’Hondt. Si troceamos los votos obtenidos por los partidos en paquetes de 61057 unidades vemos que los paquetes (escaños) que obtienen los partidos (3-3-1-1-0) satisfacen el requerimiento de que la circunscripción elige 8 diputados.

Ahora supongamos que el PP y FAC hubieran concurrido juntos y admitamos que todos los votos de ambos partidos se hubieran contabilizado en dicha coalición. El resultado habría sido este:

Simulación de los resultados de Asturias admitiendo que todos los votos de PP y FAC computan como una coalición.

Como ven la atribución de escaños PP+FAC llega a obtener 5 paquetitos. El número 61057 no vale ahora para empaquetar los votos ya que la atribución de escaños 5-3-1-0 asigna un escaño más de los debidos. El coste del diputado sube ahora a 62946 votos y el PSOE no llega a obtener un tercer escaño. La atribución es 5-2-1-0 y la agrupación PP+FAC ha logrado quitar un escaño a un competidor, el PSOE, a pesar de que este tiene el mismo número de votos.

No siempre ocurre así. Si, por ejemplo fueran el PSOE e IU quienes agruparan sus votos se obtendría el siguiente resultado:

Simulación de los resultados de Asturias admitiendo que todos los votos de PSOE e IU computan como una coalición.

Y como ven, en este caso ni PP ni FAC pierden ningún escaño por la agrupación del voto del contrario ya que la atribución 4-3-1-0 es perfectamente válida.

Lo que hemos visto es que la agrupación de votos no siempre trae un beneficio extra a los agrupados (supuesto la intención de voto invariable). Sin embargo puede hacerse una proposición contraria: la agrupación del voto nunca perjudica a los agrupados.

La razón de esta imposibilidad es sencilla de explicar y paradójica. Realmente el método d’Hondt funciona desmpaquetando los votos que obtienen las candidaturas. Como si se hubieran presentado muchos partidillos de forma indistinta. Lo que muestra la primera figura es el desempaquetamiento de los votos en unidades de 61507 votos. Se atribuyen tantos escaños como paquetes enteros hayan. Y los restos se pierden.

Cuando dos partidos concurren separado sus votos se desempaquetan separadamente. Si concurrieran juntos sus votos se desempaquetan conjuntamente y, a veces, muchas veces, como ocurre con PP+FAC dos restillos que se habrían tirado por la basura sirven para formar un nuevo paquete. Lo que no puede hacer nunca es perjudicar.

En el caso que nos ocupa si hubieran concurrido ambas parejas PP+FAC y PSOE+IU habrían obtenido cuatro escaños cada una. Como ha ocurrido cuando han concurrido todas separadas.

Un efecto adicional de la agrupación de candidaturas es su influencia sobre el resto. Al agruparse (si los electores mantienen el sentido del voto) tiene a subir el precio del escaño: en todo este proceso de agrupamiento UPyD vería cómo su distancia al escaño asturiano es cada vez mayor.

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5 comentarios en “Asturias patria querida o qué ocurre si el voto se agrupa o se dispersa

  1. – MIra, María, qué condones he comprado. Condones olímpicos. De oro, plata y bronce.
    – ¿Y cuál vas a ponerte tú?
    – El de oro, por supuesto.
    – Hombre, tampoco pasaría nada si alguna vez quedaras segundo, ¿no?

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