¿Cómo se elige la Mesa del Congreso? Estudie la ley d’Hondt

El reglamento del Congreso (esa cosa que no es no ley) establece que la Mesa del Congreso está formada por un presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios. Se elige el día de la constitución del Congreso de la siguiente forma:

  • El Presidente en votación nominal directa.
  • Los cuatro Vicepresidentes en votación nominal simulatánea: un diputado un voto y los cuatro diputados más votados son nombrados vicepresidentes. El número de votos obtenidos por cada candidato establce la prelación.
  • Los cuatro secretarios de eligen de la misma forma que los cuatro vicepresidentes

El Congreso actual está formado por 186 diputados del PP, 110 del PSOE, 16 de CiU, 11 de IU, 7 de Amaiur, 5 de UPyD y EAJ-PNV y 10 de otros partidos.

¿Cuál sería el resultado de la votación? Aparentemente el PP tendrá un vicepresidente primero, el PSOE el segundo, CiU el tercer e IU el cuarto.

Sin embargo los 186 diputados del PP son malos malísimos y se confabulan de forma que la mitad votan a un candidato del PP y la otra mitad a otro candidato del PP. Así el vicepresidente primero sería del PSOE (110 votos), los dos siguientes del PP (93 votos) y el último de CiU (16 votos).

Pero los diputados del PP ven que se podrían dividir de forma más eficiente a tercios: votar un tercio a Fulano, el otro a Mengano y el tercero a Zutano. Así el primer vicepresidente sería el candidato del PSOE (110 votos) y los siguientes del PP (62 votos). Y ya podrían hacer el resto lo que quisieran con sus votos con sus 54 votos.

Justamente este juego es el que hace la ley d’Hondt por usted cuando vota en las elecciones generales: empaqueta y desempaqueta los votos de todos los que, como usted, votó por un mismo partido.

Hasta aquí la analogía. El modus operandi es un poquito más complejo. El partido mayoritario tiene garantizada la mayoría absoluta de la mesa si tiene la mayoría absoluta de diputados (como es el caso de esta legislatura) pero, además, quiere asegurarse la vicepresidencia primera. ¿Por qué? Entre otras cosas porque si el presidente se ausenta para ir al servicio se queda presidiendo una cabeza de confianza. Además buscan una mesa “plural” que contenga alguna otra formación en aras al buen rollo: es dinero, más besamanos, más viajes, más recepciones, más canapeses.

Entonces hablan unos con otros y negocian y bla bla bla. Sale un diputado gruñón que dicen que no le quieren y le marginan y bla bla bla. La fuerza de cada bla es la capacidad que tiene de formar un paquetito que sirva para algo porque cuando se cuentan los votos, salen las cuentas: no hay más de 350 votos.

Cuando no hay mayoría absoluta el juego es más rico. El partido mayoritario no tiene garantizada la mayoría absoluta de la mesa y, normalmente, no la tendrá. El partido de la oposición busca hacerse fuerte en ella; básicamente por joder. En las dos legislaturas zapateriles el PP era un fuerte partido de oposición (los dos resultados mayores para un partido de la oposición en España): podía empaquetar dos vicepresidencias y dos secretarías en la Mesa del Congreso y las empaquetó. Esos cuatro miembros hacen solo uno menos que la mayoría de la Mesa. En la pasada legislatura el PSOE solo tenía tres miembros (presidente, vicepresidente y secretario) ya que cedió dos puestos a CiU y PNV para tener buen rollito parlamentario en la legislatura (en la anterior, la del 2004, fue uno de CiU y otro de IU). Esos dos cedidos, sean quienes sean, suelen recordar muy bien por qué están allí.

For the record

En la votación de vicepresidente del 13 de diciembre del 2011:

  1. Celia Villalobos (PP) 116 votos.
  2. Javier Barrero (PSOE) 100 votos.
  3. Dolors Montserrat (PP) 50 votos.
  4. Joan Jané (CiU) 47 votos.

resto en blanco (33), nulo (1) o anecdóticos (2). Veinte diputados del PP y diez del PSOE aparentemente votaron al de CiU.