Antología de música clásica occidental (33)


En memoria de Lacónico,
siempre tan amable y generoso


Hace tiempo hablé del veneciano Petrucci, editor de algunas colecciones imprescindibles de música “norteña”. Supongo que volveré a hablar de él cuando lleguemos a esos borgoñones, Josquin, Obrecht, Agricola …

El editor, sin embargo, también es famoso por otras colecciones de música de su época. Entre ellas diez antologías (fueron once, pero una se ha perdido) de frottole, el tipo de obras del que hablaré hoy.

Para situarlas hay que recordar a Isabel d’Este, la marquesa de Mantua, una gran protectora y amante de la música y del arte en general. En sus salones la poesía “canataba”, sobre todo porque solía interpretarse con acompañamiento de laúd.

Allí, en su corte, se popularizaría (y es posible que naciera) este género de composiciones mitad populares, mitad “profesionales”, que, en manos de músicos de talento, darían lugar a obras de gran belleza.

156: Zephiro spira il bel tempo rimena de Bartolomeo Tromboncino:


Hablo de género de composiciones porque estas mentiras (pues eso es lo que significa frottola) se compusieron usando todas las formas poéticas, esas formes fixes de las que hablé en anteriores entradas. Lo que les une es el estilo musical.

Son obras en las que lo popular está presente por el uso de melodías conocidas (a veces íntegramente), pero que se usaban como punto de partida para una reinterpretación sutil. Se repite el juego aristocrático habitual de reelaboración de un material conocido de forma que agrade al oyente culto y que es un leit motiv en la historia de la música clásica. Así sucede en la obra que escucharán a continuación que tiene como estribillo una famosa canción popular de la época.

157: Poi ch’el ciel e la fortuna de autor desconocido:


Es, como ven, una música poco compleja, acórdica, sin pasajes contrapuntísticos. Las frases musicales son redondas, de fácil situación y con ritmo muy definido. Es la voz más aguda, la superius, la que lleva la melodía (y bajo ella se escribía el texto), mientras que las voces restantes parecen pensadas, predominantemente, para instrumentos y no voces. En particular el bajo, que se mueve mediante habituales saltos de contenido armónico (sobre todo cuartas y quintas), aunque se sigue reproduciendo la típica cadencia del Renacimiento temprano en la que el bajo asciende, mediante un salto de octava, por encima del tenor, cruzándose las voces, y terminando el tenor en la fundamental mediante un movimiento descendente conjunto

158: Non è tempo d’aspettare de Marchetto Cara:


El tratamiento musical sencillo de los textos llevó a menudo a producir un resultado casi declamatorio, en el que se busca afirmar de forma sutil los propios giros del texto, que en cierto sentido anticipa posteriores “descubrimientos” del barroco temprano …

159: S’io sedo a l’ombra de Marchetto Cara:


… aunque la variedad es muy notable. Las frottole de Tromboncino, por ejemplo, tienen, a menudo, un carácter danzable y popular.

160: Su, su leva, alza le ciglia de Bartolomeo Tromboncino:


No es casual que Tromboncino y Cara hayan aparecido en los ejemplos anteriores. Ambos trabajaron en la corte mantuana, y son los únicos compositores de frottole de los que tenemos datos suficientes, precisamente porque sobresalieron sobre todos los demás y no sólo como compositores de música profana. Tromboncino, al que se conocía así porque era intérprete de cierto instrumento (averigüen cuál), fue autor de parte de la música que sonó en las bodas de Lucrecia Borgia y Alfonso d’Este y no fue un problema para su fama que se encontrase a su mujer y al amante de su mujer en determinada circunstancia y se cepillase a los dos.

161: Ben mi credea passar il mio tempo homai de Bartolomeo Tromboncino:

Cara, que interpretaba sus propias obras acompañándose del laúd, tuvo una vida menos ajetreada, más funcionarial, siempre unido a Isabel d’Este.

Muchas “frottole” terminaron siendo objeto de interpretación solo instrumental, hasta el punto de recogerse en tablaturas para órgano y laúd que fueron muy populares.

162: Cuatro de las frottole para órgano editadas por Andrea Antico en 1517:


Estas composiciones tienen un papel destacado en la Historia de la Música no tanto por su valor intrínseco, aunque algunas son muy hermosas, sino porque su influencia resuena en un género indispensable, el del madrigal, que nos ocupará unas cuantas futuras entradas.

Empezaba esta entrada con una frottola llamada Zephiro spira il bel tempo rimena, terminemos con un madrigal inmortal de Monteverdi sobre un soneto de Petrarca y que también nos habla del dios del viento y de un amor melancólico.

163: El madrigal a dos voces Zefiro torna e di soavi accenti de Claudio Monteverdi:

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8 comentarios en “Antología de música clásica occidental (33)

  1. Es un detalle que el Parador Nacional de Granada ofrezca un ordenador gratis para saludar y felicitar a los amigüitos.

    Feliz 2012 a todos.

    Mierda.

  2. Repito como el ajo a maigr3t: ya era hora. Magnífica entrada, Tse.

    Y que el 2012 nos pille a todos a cubierto… del rajoy que no cesará.

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