¿Investigar?


El País suele utilizar -hoy, por ejemplo- una expresión para referirse al juicio por prevaricación derivado de las diligencias previas que abrió Garzón y luego cerró Garzón por “delitos permanentes de detención ilegal en el contexto de crímenes contra la Humanidad” cometidos durante la Guerra Civil por los golpistas franquistas y, posteriormente, por el Gobierno franquista.

La expresión es ésta: investigar al franquismo. Por ejemplo, hoy mismo se nos dice que El juez vuelve hoy al banquillo por investigar el franquismo.

Ya sé, naturalmente, que hay mucha gente que cree que esto es lo que hay detrás del enjuiciamiento a Garzón. El País, con un titular así, asume esa tesis: se juzga a Garzón por “investigar al franquismo”. El dato indiscutible, sin embargo, es que el juicio se ha abierto porque, según el magistrado instructor, lo que Garzón pretendía era otra cosa. Cito al magistrado Varela:

El examen de aquellas actuaciones ha revelado, como hecho probable, que el Magistrado querellado actuó con la finalidad de eludir la decisión del legislador sobre el régimen de localización y exhumación de víctimas de los horrendos crímenes del franquismo, erigidos en aparente objeto del procedimiento, sabiendo que éstos habían sido objeto de amnistía por las Cortes democráticas de España, cuya voluntad decidió conscientemente ignorar u orillar.

Es decir, se juzga a Garzón por querer realizar una actividad de localización y exhumación de los cadáveres fuera del procedimiento que se había aprobado por el legislativo, para lo cual “inventa” un procedimiento de investigación criminal aparente. Naturalmente, el párrafo anterior es uno entre muchos folios: en el auto del magistrado Varela se incluyen muchas claves de por qué cree el magistrado que esto es así: es decir, que se instrumentaliza un proceso penal para fines ajenos a un proceso penal.

Podrá gustar o no esa decisión, pero es por eso por lo que se juzga a Garzón. Ahora distingamos entre información y opinión. El País puede opinar, incluso defender editorialmente que El juez vuelve hoy al banquillo por investigar el franquismo, pero debe dejar claro que ésa es su opinión y no un hecho, a menos que demuestre que el magistrado Varela y todos los magistrados que han resuelto los recursos están, a su vez, prevaricando. Si pretende que ese titular sea información no puede hacer otra cosa que decir que El juez vuelve hoy al banquillo acusado de prevaricación, sin más, explicando en la noticia que se le acusa de instrumentalizar espuriamente un procedimiento penal, que él defiende que lo que hizo es legítimo y que hay personas que creen que este proceso es una venganza por pretender “investigar” al franquismo.

Una cosa más. El titular tiene su punto por otra razón. El uso del término investigar. ¿Qué investigó Garzón o qué intentó investigar según sus resoluciones?

Veamos qué dice el propio magistrado en uno de sus autos:

2. Cursar oficio a los correspondientes Registros Civiles para que APORTEN CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN, en plazo de 10 días, a los efectos de declarar la extinción de responsabilidad penal, por fallecimiento de:

 Francisco Franco Bahamonde
 Miguel Cabanellas Ferrer
 Andrés Saliquet Zumeta
 Miguel Ponte Manso de Zúñiga
 Emilio Mola Vidal
 Fidel Dávila Arrondo
 Federico Montaner Canet
 Fernando Moreno Calderón
 Francisco Moreno Fernández
 Germán Gil y Yuste
 Luis Orgaz Yoldi,
 Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
 Francisco Gómez-Jordana y Souza
 Francisco Fermoso Blanco
 Luis Valdés Cabanilla
 Nicolás Franco Bahamonde
 Francisco de Asís Serrat i Bonastre
 José Cortés López
 Ramón Serrano Súñer
 Severiano Martínez Anido
 Tomás Domínguez Arévalo
 Raimundo Fernández Cuesta y Merelo
 Valentín Galarza Morante
 Esteban Bilbao y Eguía
 Jose Luis Arrese y Magra
 Juan Yagüe Blanco
 Salvador Moreno Fernández
 Agustín Muñoz Grandes
 José Enrique Varela Iglesias
 Juan Vigón Suerodíaz
 Blas Pérez González
 Carlos Asensio Cabanillas
 Eduardo Aunós Pérez
 Eduardo González Gallarza, y
 Francisco Regalado Rodríguez

3. Reclamar del Ministerio del Interior (Secretaría de Estado para la Seguridad), los datos que identifiquen a los máximos dirigentes de la Falange Española, entre el 17 de julio de 1936 y 31 de diciembre de 1951, para una vez identificados, acordar lo necesario sobre la imputación y extinción, en caso de fallecimiento, de la responsabilidad penal.

Esto sobre posibles responsables.

Ahora sobre otras cuestiones:

4. Formar un grupo de Expertos en número, forma y con las competencias marcadas en el Razonamiento Jurídico Décimosexto. A tal efecto, requiérase a las partes para que designen, de mutuo acuerdo, a las cinco personas que integren el referido grupo, en un plazo no superior a diez días, que se unirán a las dos que nombre el Juzgado, los cuales deberán aceptar y jurar o prometer el cargo.

5. Formar un grupo de Policía Judicial, en número, forma y con las competencias marcadas en el Razonamiento Jurídico Décimosexto, a cuyo fin remítase oficio a la Comisaría General de Policía Judicial para que remita los nombres de los funcionarios, correspondiendo la designación del Jefe del grupo a este Juzgado.

Ese razonamiento al que se refiere se concreta en:

estudiar, analizar y valorar y dictaminar sobre el número, lugar, situación e identificación de las víctimas

Sigo:

6. Autorizar las exhumaciones que se citan en el Razonamiento Jurídico Decimoséptimo en la forma y con los requisitos que se mencionan en el mismo. A tal efecto, se cursarán los exhortos correspondientes a los Juzgados territorialmente competentes con quienes tendrán que coordinar la actividad los solicitantes y los grupos de expertos y Policía Judicial, para fijar el día de la exhumación y, en su caso, levantamiento de cadáver y traslado de restos, que deberá ser comunicado a este Juzgado. En todo caso y, de estar identificados los lugares, las diligencias deberán practicarse a la mayor urgencia.

En el fundamento jurídico decimoséptimo se enumera una serie de lugares en los que existen, al parecer, fosas comunes y se especifica la realización de tareas de identificación forense de las víctimas.

Finalmente:

7. Practicar las diligencias que se citan en los puntos 1, 4, 5, 6 y 7 del Razonamiento Jurídico Décimoctavo, según lo que consta en el mismo.

En ese razonamiento se mencionan diligencias consistentes en que “la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para que, en cumplimiento de lo previsto en la Ley 52/2007 de 26 de Diciembre, preste colaboración en las exhumaciones que se lleven a cabo en dicha Comunidad Autónoma”, que se “requiera a la Junta de Extremadura, Diputación de Badajoz, Universidad de Extremadura y Ayuntamiento de Mérida para que aporten información de las exhumaciones practicadas en el territorio de dicha Comunidad Autónoma”, que “se curse exhorto al Juzgado Decano de los de Málaga para que informe si se han abierto diligencias por las exhumaciones practicadas en el antiguo cementerio de San Rafal, de Málaga, requiriendo a la Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Universidad de Málaga para que informen sobre las mismas”, que “se requiera al Ayuntamiento de Córdoba para que remita la documentación obrante en los Archivos Municipales sobre el cementerio de la Salud de Córdoba, sobre planos del cementerio, mapa de fosas, actas capitulares y demás informaciones sobre la ubicación de la denominada Zanja Z, Caja B. Que, igualmente, se requiera a la Prisión Provincial de Córdoba para que localice y remita los expedientes obrantes en la misma relativos a los diputados Luis Dorado Luque y Antonio Acuña Carballar y en el mismo sentido, se requiera al Ministerio de Justicia para que remita los expedientes judiciales referidos a los mismos”, que sobre “suspensión de las obras de construcción de 119 viviendas en el término de La Palma del Condado (Huelva) frente al Centro de Salud de dicho municipio, al poder afectar a una fosa común. En el mismo escrito, y por otrosí, informando del derribo en breve plazo de la antigua cárcel de Carabanchel en Madrid y solicitando se acuerde la cautelar suspensión gubernativa del procedimiento administrativo que se sigue para la adjudicación de las obras” se requiera “del organismo oficial correspondiente, titular del inmueble y de la Policía Judicial, los datos del caso en cuestión”, incluyendo a la “Secretaría de Estado para la Seguridad del Ministerio del Interior” sobre la antigua cárcel de Carabanchel.

Como puede observarse, las diligencias básicamente se refieren a las exhumaciones. Ninguna se llevó a la práctica porque el propio Garzón terminó inhibiéndose y repartiendo su competencia por los juzgados de instrucción de esas localidades, en una resolución que contradecía precisamente ésta. La única diligencia que dio lugar a una decisión fue la de la extinción de la responsabilidad penal de una serie de personas por fallecimiento. Por cierto, una decisión que no puede adoptar el juez instructor.

¿Qué nos dice el magistrado Varela sobre esto? Veamos, ya que se añade el contenido del oficio que se dirigió al Comisario Jefe de la Comisaría General de Policía Judicial:

c) fija como objetivos del procedimiento (fundamento jurídico décimo sexto) la “búsqueda y localización para, en un tiempo razonable, ofrecer a las víctimas, interés prioritario en este momento, una respuesta acorde con las peticiones deducidas”.

Para ello se dispone a componer sendos grupos de expertos y de Policía Judicial. Respecto a este último remite oficio al Sr. Comisario Jefe de la Comisaría General de Policía Judicial en 20 de octubre de 2008.

El contenido de este oficio es bien revelador de cual es el verdadero objetivo que, en relación con la causa que instruye, determina el Ilmo. Magistrado querellado a la actuación policial:

Por un lado les advierte que su actuación “deberá estar coordinada con el Grupo de Expertos para facilitar el trabajo a éstos y, en su caso, seguir las instrucciones técnicas de los mismos, facilitándoles todos los resultados obtenidos”; y además que tengan en cuenta la actividad que pueda estar desarrollando la Administración en otros ámbitos, coordinándose y evitando solapamientos. Es obvio que ni de los expertos ni de la Administración era esperable una investigación de hechos a efectos de represión de delitos.

Pero más revelador es que la averiguación de las circunstancias de su desaparición y muerte se indique en el oficio que se “tendrá en su labor” de “localización y sistematización de víctimas”, expresión que revela la jerarquización de objetivos.

Y más significativo, si cabe, es que culmine el oficio indicando que la “investigación hasta que se acredite suficientemente la comisión de los hechos denunciados” deberá continuar, pero no ya bajo la dirección del Ilmo. Magistrado querellado, sino “bajo al directriz de la autoridad judicial competente”, obviamente “otra” diversa de la suya.

d) simultáneamente, adopta resoluciones por las que autoriza, ya desde ese mismo momento, determinadas exhumaciones, cuya práctica regula bajo el enunciado de determinados principios, y, en cuanto a otras, decide dirigirse a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha recordándole la obligación de cooperar, y a la Junta de Extremadura, Diputación de Badajoz, Universidad de Extremadura y Ayuntamiento de Mérida requiriéndoles información y colaboración. Asimismo recaba información sobre otros datos concretos, algunos tendentes a decidir si suprime la construcción de 119 viviendas en La Palma del Condado de Huelva o el derribo de la cárcel de Carabanchel.

Para la práctica de estas exhumaciones decide exhortar a los juzgados territorialmente competentes. Competencia, se entiende, referida solamente a dicho auxilio judicial

Como puede observarse, lo que Garzón intenta realizar es aquello que había sido objeto de una Ley, ni más ni menos, de 2007. Esa Ley no satisfacía a las asociaciones de víctimas, y puede que tengan razón, pero ¿eso justifica la intervención de un magistrado que se supone debe investigar la comisión de delitos? Como bien dice Varela, lo que el magistrado hace revela un intento de dar satisfacción a las asociaciones de víctimas en lo relativo a su petición fundamental: la localización de los cadáveres en fosas comunes.

Si alguien dice que los del franquismo fueron delitos, yo diré que sí, pero ¿le incumbía a Garzón investigarlos? Veamos qué hizo el propio Garzón. Cuando el fiscal le informa de que va a recurrir este auto, Garzón transforma el procedimiento, lo que podría retrasar los recursos (ya que el recurso se debe presentar primero frente al propio magistrado, que puede tardar en resolver -recuérdese que esta causa estuvo dos años durmiendo el sueño de los justos). Cuando el fiscal decide presentar una solicitud directa (prevista en el artículo 23 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) y se pide informe a Garzón, éste solicita un aplazamiento y luego se da de baja por enfermedad. Es la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional la que da instrucciones al Juzgado de Instrucción nº 5 para que paralice todas las actividades acordadas en el auto antes expuesto. Pues bien, al reincorporarse Garzón, y sin emitir el informe preceptivo, donde había dicho digo, dice diego, y se inhibe porque han muerto las personas que se habían rebelado contra la República (la única razón que había dado -en mi opinión inválidamente- para su supuesta competencia). Es decir, él mismo admite que no tenía competencia para acordar toda esa ristra de diligencias porque habían muerto Franco y todos los responsables de ese delito de rebelión.

Lo repito, ya que esto se suele ocultar: el propio Garzón admitió que no tenía competencia.

No, a Garzón no se le ha sentado en el banquillo por investigar nada.

Ya sé que dará igual todo esto a los que creen que existe una venganza o una conspiración de fascistas, franquistas o amigos de pasar página. Sin embargo, espero de ellos que me expliquen por qué tenía competencia Garzón si el mismo magistrado admitió finalmente que no la tenía, sin esperar a que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decidiese.

Venga, échenle imaginación.


ENTRADAS SOBRE GARZÓN:
Esto es lo que ya he escrito: 1, 2, 3,4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17.

Y además.

Propuestas

Hace un mes twitee esto:

Hoy se hace propuesta. Provinciana, eso sí.

Como se dice aquí sencillamente scrotumtightening.

Y perdonen la autoreferencia.

Actualización

Mi proverbial clarividencia se hizo verbo en un viaje en autobús público que realicé en aquella fecha. Por aquel entonces, a parte de las noticias del momento, leí un anuncio relativo a la tarjeta de 65 años por la cual los jubilati empadronados (y no sé si los nacidos) viajan por la patilla en el bus municipal.

La normativa está aquí y, claro, me fijé en los 1.5k euros de ingresos mensuales en cómputo anual (una forma bonita de escribir 18k euros anuales de ingresos brutos) que marcan si la expedición de la tarjeta es gratuita o no.

Y a qué esperar que la empresa se ponga en contacto con el INSS o con la AEAT o con el sursum corda. O que el 65+ sepa cuáles son sus ingresos: si los del trabajo, los del ahorro, si quita deducciones o las suma. Nada de eso: un detector de proximidad, acercar el DNI-e y que cante si eres hombre rico u hombre pobre. En una cabina discreta, claro.

Gonzalo de las Mercedes

Cuando era niño me pasaba, supongo que como a todos, que era incapaz de distinguir quién era el tío político y quién la tía carnal. Sentía el mismo cariño por ambos, tanto activo como pasivo. Es, supongo también, una manifestación de la inocencia. Recuerdo también cómo mi padre diferenciaba entre unos y otros. Es decir, entre hermanos y cuñados. Cosas que no entendía entonces.

Viene esto a cuento de la noticia de que el ayuntamiento de Sevilla quiere cambiar el nombre de la calle de Pilar Bardem por el de Virgen de las Mercedes. Y ustedes se preguntarán a cuento de qué viene.

El caso es que el nombre de la calle fue un auténtico trágala de la corporación anterior metida por la cuota alíquota del inefable Torrijos. Aunque Bardem la nacieran en Sevilla (lo que le da el privilegio de visitar el Alcázar y las Setas de la Encarnación por la patilla) poca o ninguna vinculación ha tenido con la ciudad. Y poco o ningún mérito se le conoce más que el de haber vocingerado. Cambios como ese, probablemente, expliquen el vuelco de mayo del 2011 que provocó el lamento típico de hemos trabajado para el pueblo pero el pueblo no ha sabido entenderlo. Madie puede llamarse a engaño, tampoco, de que pudiera ser uno de las primeras piezas que se cobrara la nueva corporación.

Si leen la noticia les quedará el regusto de que la muy fascista corporación municipal trata de homenajear al muy fascista militar. En Sevilla hay dos collaciones que recuerdan a dicho militar: el de san Gonzalo (el nombre de él) y el de santa Genoveva (el nombre de la ella de él), donde se sitúa la calle. Ambas collaciones lustran su nombre con la presencia de hermandades, que casualmente procesionan el lunes santo, y que atienden por el nombre de san Gonzalo y santa Genoveva.

De niño no podía imaginar que el nombre de tales barrios y hermandades proveniera de tal persona. Imaginaba advocaciones debidas a vaya usted a saber qué rito. Eran, por otra parte, nombres tan naturales como san Jacinto o san Leandro que abundan en el nomenclator. Después me enteré del origen pero nunca que veo al Cautivo de santa Genoveva me da por pensar, ni un poco, en la mujer del militar.

De niño he sabido que santa Genoveva procesionaba a la Virgen de la Mercedes (como también lo hace otra hermandad de la ciudad) y, además, lucían escudo mercedario en su hábito. Supongo incluso que habrá muchas Mercedes en esa collación santa Genoveva. Hoy me entero, gracias oh diario socialdemócrata, de por qué. Era el nombre de la madre de él. Bueno, sí y qué. ¿Le cambiamos el nombre a esas mozuelas?

El artículo no da cuenta de un hecho, bastante lamentable y anodino y que muetra que el cambio no es una excepción sino la regla de la ciudad: en un entorno de cien metros alrededor de la sede canónica de una hermandad existe una calle cuyo nombre coincide con el de algún titular de la hermandad. Récord y característica alcanzada durante los más de taitantos años de hegemonía socialista en la ciudad, tan proclive a dejar intacto el poder cofrade.

Inadaptados (de Fernando Couto)


(Esta extraordinaria sátira la realiza mi amigo Fernando en su página sobre cine dentro del Diario de Alcalá. La copio porque, por alguna ignota razón, el link a la página concreta no funciona)


Gracias especiales y un abrazo para “El tipo de la barra”

[El texto de hoy fue escrito en junio de este año a raíz de la sugerencia de un amigo para un ezine que por circunstancias malhadadas no parece que se vaya a publicar. No encaja en el marco, apropiado para un medio de información, de los episodios de esta página porque habla de películas que no existen. Pero sirve para hacer una despedida del año un poco diferente (peligro: es de tamaño XXL). Hasta el 13 de enero, probablemente. Disfruten de unas felices vacaciones, Navidad, Janucá, Yule, inicio de año bisiesto, gordo de lotería divisado, verano austral, colas en un centro comercial o lo que sea que celebren.]

Diez grandes películas de ayer, hoy y mañana, que nunca existieron, basadas en obras literarias. No las busquen en IMDb.

1 Hadji Murat de Leo Tolstoi.
Ficha: Año: 1929. Director: Sergei M. Einsenstein. Guion: Nunnally Johnson. Protagonistas: Douglas Fairbanks (Hadji Murat), Donald Crisp (Shamil), Lionel Barrymore (Vorontsov). Duración: 71 minutos.
Sinopsis: Chechenia, 1850. Para vengarse de Shamil, líder de los separatistas, el guerrillero musulmán Hadji Murat se une a los invasores rusos.
Crítica: “Producida por la UA durante el largo viaje de Einsenstein a Estados Unidos y México, no llegó a estrenarse por divergencias entre Fairbanks, que quería un final feliz, y Einsenstein, que al regresar a la URSS se llevó la única copia completa existente. Stalin, gran aficionado al cine, la prohibió por considerarla contrarrevolucionaria, pero la guardó en su poder. Esta joya muda se creía perdida, pero apareció en un sótano de la infame Lubyanka en 1992 y ahora se pone a la venta en DVD y Blu-ray completamente restaurada.” (La gaceta del cinéfilo moscovita)

2 Narración de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe.
Ficha: Año: 1949. Director: John Huston. Guion: John Huston. Protagonistas: Montgomery Clift (Pym), John Wayne (Dirk Peters), Tim Holt (Augustus Barnard). Duración: 102 minutos.
Sinopsis: El joven Pym embarca como polizón en el ballenero Grampus, gracias a su amistad con Augustus, hijo del capitán. La simpatía del marinero Peters les salvará la vida tras un sangriento motín.
Crítica: “Clift y Wayne, unidos de nuevo tras su éxito el año anterior en Río Rojo, emprenden otro viaje inolvidable dirigidos por el mejor adaptador de literatura de la historia del cine (Dublineses, El hombre que pudo reinar, El halcón maltés, Fat City). Una de las mejores interpretaciones de Wayne: un marino ambivalente, como en Piratas del mar Caribe/El desafío del mar de Cecil B. de Mille.” (Nantucket Review of Films).

3 Que se mueran los feos de Boris Vian.
Ficha: Año: 1962. Director: Jean-Luc Godard. Guion: Boris Vian y Preston Sturges. Protagonistas: Alain Delon (Rock Bailey), Anton Walbrook (el doctor Schutz). Duración: 90 minutos.
Sinopsis: Rock Bailey quiere mantener su castidad a pesar de ser acosado por todas las mujeres que conoce. Una noche en Los Angeles es drogado y secuestrado por un científico loco que pretende utilizarle en una serie de experimentos genéticos.
Crítica: “La semilla de esta película nació en 1955 de un encuentro nocturno en París de Preston Sturges y Boris Vian, que trabajaron juntos de forma discontinua en un posible guion. La muerte de ambos en el verano de 1959 pareció poner un trágico fin a esta aventura, que se convierte en una leyenda maldita, pero tras estrenar Al final de la escapada Godard se hace con los derechos de producción y, gracias a financiación conseguida por Serge Silberman, rueda en apenas tres semanas, en un L. A. de retroproyección, una versión tan enloquecida como inolvidable.” (30.000 maniáticos)

4 Gran sertón: veredas de Joao Guimãraes Rosa
Ficha: Año: 1968. Director: David Lean. Guion: Dalton Trumbo y Michael Wilson. Protagonistas: Albert Finney (Riobaldo), Jean Seberg (Diadorín), Terence Stamp (Hermógenes), Alec Guiness (Ze Bebelo). Duración: 145 minutos.
Sinopsis: Al final de su vida, el hacendado Riobaldo cuenta sus correrías juveniles como jagunzo (entre mercenario y bandolero) en Mina Gerais hasta que, convertido en el líder de una partida, se enfrenta a vida o muerte a Hermógenes, su demoniaco rival.
Crítica: “El tema, de ecos melvillianos, las carismáticas interpretaciones y la espectacularidad de paisaje y combates compensan la pérdida de la inolvidable voz del narrador y de la fuerza del lenguaje, de resonancias faulknerianas. Es deseable que gracias a la adaptación del maestro Lean algunos espectadores se acerquen a esta obra maestra publicada en 1956″ (Oxbridge Mail)

5 Neuromante de William Gibson
Ficha: Año: 1988. Directora: Kathryn Bigelow. Guion: Kathryn Bigelow y William Gibson. Protagonistas: Emilio Estevez (Case), Rae Dawn Chong (Molly), Lance Henrikksen (Armitage), J. T. Walsh (El finlandés). Duración: 117 minutos.
Sinopsis: Cuando está en lo más bajo de su descenso a los infiernos, el pirata informático Case es contratado para asaltar varios sistemas de datos.
Crítica: “Al no concretarse el proyecto de John Carpenter y Kurt Russell, Bigelow se hizo cargo de la realización y ayudó a reescribir el guion. Entretenida y contada con brío, capta muy bien la atmósfera que Gibson establece a la perfección en la primera frase del libro: ‘El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisión sintonizada en un canal muerto.‘ Como hace ya un cuarto de siglo de su estreno, hay gran expectación hacia el remake previsto para el año que viene, dirigido por Juan Carlos Fresnadillo y protagonizado por Sam Riley.” (Science Fiction-Double Feature)

6 Las puertas de Anubis de Tim Powers.
Ficha: Año: 1996. Director: Terry Gilliam. Guion: Terry Gilliam y Tom Stoppard. Protagonistas: Johnny Depp (Brendan Doyle/William Ashbless), Charles Dance (J. Cochran Darrow), Ben Kingsley (Doctor Romany), Rachel Griffiths (Jacky), Alfred Molina (Horrabin). Duración: 136 minutos.
Sinopsis: Un millonario descubre un medio para el viaje temporal y organiza la visita de un grupo al Londres de 1810. Contrata al profesor Doyle, especialista en literatura de la época, para que ilustre a los viajeros sobre Coleridge. Pero una vez allí (¿o una vez entonces?) algo sale mal.
Crítica: “El estilo visual minucioso, sobrecargado y surrealista de Gilliam convierte su Las puertas de Anubis en una pesadilla colorida y deslumbrante. Imaginen que Dickens hubiese sido adicto a los psicotrópicos y su camello fuera el mago Merlín. La dirección artística de Dante Ferreti (Y la nave va, Las aventuras del barón Munchausen, Casino) luce en todo su esplendor .” (The Old Curiosity Digital Shopper)

7 Tala de Thomas Bernhard.
Ficha: Año: 2000. Director: Roman Polanski. Guion: Roman Polanski y Gérard Brach. Protagonistas: Daniel Auteuil (T.), Emmanuelle Seigner (Joana), Bruno Ganz (el actor del Burgtheater). Duración: 101 minutos.
Sinopsis: T. se ve obligado a asistir a la cena de homenaje a un actor en casa de unos conocidos a los que llevaba veinte años sin ver. Incómodo, repasa sus relaciones con presentes y ausentes.
Crítica: “Es de agradecer el inmenso atrevimiento de Polanski y Brach para adaptar a Bernhard, en la que es una de sus obras más abordables, a pesar de las apariencias. Insuperable como crítica divertida y mordaz de la hipocresía y la pretenciosidad como motores de las relaciones sociales. La banda sonora compuesta por Carter Burwell logra transmigrar el ritmo y la musicalidad de la prosa de Bernhard.” (Pixel und Dixie)

8 El caballero y la muerte de Leonardo Sciascia
Ficha: Año: 2009. Director: Martin Scorsese. Guion: Roberto Saviano y Dennis Lehane. Protagonistas: Gabriel Byrne (el Vicecomisario), Delroy Lindo (el Comisario), Aurispa (David Strathairn), Greta Sccachi (la señora De Matis). Duración: 113 minutos.
Sinopsis: El Vicecomisario de policía, aquejado de un cáncer terminal, investiga el asesinato del abogado Sandoz, en lo que parece el ataque de un nuevo y extraño grupo terrorista.
Crítica: “La lucidez de Sciascia cada día se demuestra más premonitoria. Scorsese hace la película más despojada y dolorosa de su carrera sobre el poder y la corrupción, valga la redundancia. El controvertido traslado de la acción de la novela a Nueva Orleans funciona y prueba lo universal de la escritura de Sciascia.” (The New Knickerbocker)

9 Ancho Mar de los Sargazos de Jean Rhys.
Ficha: Año: 2012. Director: Abbas Kiarostami. Guion: Abbas Kiarostami y Frank Cottrell Boyce. Protagonistas: Audrey Tatou (Antoinette Cosway), Jude Law (Edward Rochester). Duración: 88 minutos.
Sinopsis: A mediados del siglo XIX una joven criolla de una familia arruinada de Jamaica se casa con un aristócrata inglés. Su estabilidad mental y su relación matrimonial se irán deteriorando en paralelo.
Crítica: “El galardonado director iraní da a la biografía de la juventud de la señora Rochester, personaje de Jane Eyre de Charlotte Brontë, el tono exacto, entre onírico y decadente, que define los sentimientos de distanciamiento y de enajenación. (…) Como el camino más seguro para que un actor o actriz gane el Oscar ® es alterar su peso (en este caso por adelgazamiento) y enloquecer en pantalla, Tatou tiene verdaderas posibilidades de alcanzarlo.” (Le poulet enchanté)

10 Esperando a Godot de S. Beckett.
Ficha: Año: 2015. Director: Quentin Tarantino. Guion: Quentin Tarantino. Protagonistas: Cheech Marin (Vladimir), Tommy Chong (Estragón), Uma Thurman (Lucky), Jeremy Irons (Pozzo), Takeshi Kitano (Godot-san). Duración: 170 minutos.
Sinopsis: Un día lluvioso dos vagabundos, Vladimir y Estragón, charlan sin fin mientras esperan junto al torii de un templo demolido la improbable llegada de Godot. Pero los que aparecen son el cruel Pozzo y su criado Lucky. Cuando aquél empieza a humillar a éste, desciende del cielo el todopoderoso Godot-san ataviado con refulgente armadura samurái autopropulsada y con su electrokatana de monofilamento corta la cabeza a Pozzo. Al lanzarla al aire la escena se convierte en una animación en la que dos equipos de niños japoneses con cabezas y ojos enormes juegan al fútbol con ella durante 90 minutos sin que la cabeza toque el suelo en ningún momento. Entonces Godot-san da fin al partido con un soliloquio sobre los valores nutritivos de la soja y después todos vuelven a escena y cantan y bailan una versión de 12 minutos de Always Look at the Bright Side of Life.
Críticas: “Tarantino rescata otra vez a estrellas entrañables y olvidadas de los años setenta (Cheech & Chong) y demuestra su inconmensurable talento para homenajear películas antiguas (Rashomon) y para los diálogos intrascendentes y absurdos.” (Hurly-burly Post). “La obra de un genio.” (Topical Twitters)

De fiscales y estrategias defensivas: Garzón tras la estela de Camps


Leído el auto por el que se transforman las diligencias previas en procedimiento abreviado y se abre la posibilidad de que se abra juicio contra Baltasar Garzón por cohecho impropio, les he de decir que es demoledor. Mucho dinero, una intervención activa del magistrado para obtenerlo, beneficios (para Garzón) como consecuencia de su obtención y una actitud de ocultamiento de los pagos por la propia universidad neoyorquina. Los detalles de cómo se obtiene el dinero, de cómo interviene activamente Garzón en su obtención (¡y en la reclamación de pagos pendientes!) son tremendos.

Creo que este asunto puede ser el que termine haciendo más daño a la imagen del juez. Banqueros y empresas gordas que dan dinero a un magistrado que se atreve a mencionar que él “no tiene jurisdicción” para aplacar las dudas de los que escuchan y que no controlan después qué pasó con ese dinero; certificaciones dictadas y corregidas, con cambios en conceptos; mezcla de pagadores; sobres y documentos con referencias a la condición del magistrado; un magistrado que cobra de dos sitios y lo oculta en los dos; todo eso tiene un tufo que va a resultar difícil de defender.

Sobre todo porque a Garzón se le va a acusar de cohecho impropio. Sí, el mismo delito por el que se juzgó a Camps. En el caso de Garzón, sólo varía el importe de la pasta, muy superior.

Esto es interesante: el magistrado no plantea una prevaricación; va por el camino del regalo hecho en consideración al cargo del magistrado. A ver cómo articulan la defensa del magistrado todos los que han estado señalando a Camps. Va a ser gracioso.

Por cierto, en el auto hay una expresión del magistrado que me parece acojonante. En un momento determinado, menciona cierta argumentación realizada por la defensa de Garzón y por el fiscal y que el magistrado instructor contradice, pero lo hace hablando de que es una “legítima estrategia defensiva” y, con esa expresión, se refiere tanto a la defensa de Garzón como a lo alegado por el Ministerio Fiscal. ¡Convierte al Fiscal en defensor de Garzón! Es posible interpretarlo como una expresión sin matizar, pero posteriormente el magistrado se refiere a la sintonía entre los argumentos de Garzón y los del fiscal. No había visto nunca algo así.

Esto traerá cola.

ACTUALIZACIÓN
Así titula El País:


Convierte al magistrado que juzga a Garzón por lo de Gürtel en un “juez de Gürtel”. Qué asco.

Cuentos japoneses


Hace un par de días mi hija pequeña me contó la historia de Sadako Sasaki y las mil grullas. Habían estado hablando en el colegio de la bomba atómica y de pacifismo. Es pequeña y podría haberle dicho: “qué historia más bonita y sí, las guerras son muy malas”. Pasa que hace mucho me planteé, en la medida de lo posible, tratarlas conforme a su edad en lo relativo a derechos y obligaciones, pero como adultos cuando de información se trata. No les escondo mis opiniones en ningún tema. En realidad, este modelo falla no tanto porque no sea realizable, que lo es, sino porque, en general, tienen poco interés en mis opiniones y en su aparato “intelectual”. Una de las frases más habituales a la hora de la comida y la cena es: “ya van tres veces que intento contaros esto; vais a conseguir que un día no os explique nada”. En ese momento, normalmente, cuando me ven enfurruñado, me dicen “venga, papá, cuéntanos eso tan interesante”.

Así que, cuando mi hija terminó diciendo que los “americanos fueron unos brutos” al tirar la bomba atómica matando a tanta gente, le contesté “¿por qué?” “Porque mataron a mucha gente”. “Pero estaban en guerra y había que terminar la guerra”. “Sí, pero la gente que murió no tenía la culpa”. “No tendrían la culpa pero sí los que mandaban en Japón”. “Ya, pero ellos no tenían la culpa”. Le expliqué que los americanos calcularon millones de muertos en el caso de la invasión de Japón. Y ella me preguntó que por qué tenían que invadir Japón. Le expliqué que llevaban cinco años de guerra, que había muerto mucha gente y que los japoneses se habían comportado asquerosamente por toda Asia y había que acabar con su gobierno. Ella me contestó que le habían contado que tiraron la bomba porque los japoneses habían invadido unas islas de los americanos y habían muerto unos miles de americanos. “No, es justo al revés; los americanos invadieron unas islas japonesas y los japoneses se defendieron de tal manera que eso hizo pensar a los americanos que invadir Japón iba a ser muy costoso, que iba a haber muchas víctimas”. Añadí que los americanos habían bombardeado Tokio, con sus casa llenas de papel y madera, y habían muerto más personas que en Hiroshima, y que tras la primera bomba atómica habían pasado tres días y los japoneses no se habían rendido. Insistía, “ya, pero qué culpa tenía la gente, qué culpa tenían los niños”. Entonces le pregunté “¿cómo terminarías tú una guerra?” y le expliqué la masacre de Nankín, y como los japoneses mataban a niños y a mujeres embarazadas a bayonetazos.

No quedó muy convencida. Cuando le dije: “cuidado cuando te cuentan cuentos chinos”, me sonrió y me dijo “bueno, japoneses”, pero añadió, “aun así, fueron unos brutos”.

Me gusta discutir así. Los niños, y más si no tienen especial respeto por tus opiniones son muy duros discutiendo. No dan nada por sentado fácilmente y tienes que afinar los argumentos. Es cierto que es fácil engañarles con algún dato falso y que son extrañamente inmunes al argumento “objetivo”. Su apelación a los sentimientos es en ellos un estímulo, porque en ellos no es impostado. Lo que en un adulto te sacará de tus casillas, en un niño se convierte en una oportunidad para cambiar el aceite de tus opiniones.

Por si alguien quiere entrar en la discusión, que empiece por aquí. Antes de la charla, hay que terminar los deberes (aquí una jetilla).

Como olvidar el querido rincón donde el cariño primero sentí


Hay muchas personas cabreadas por la absolución de Camps. Bien. La pregunta es ¿cómo opinar de un juicio como éste sin haber ido? Digo como éste porque hay juicios que se basan fundamentalmente en la prueba. Aquí no se discutía si una norma se debe interpretar así o de otra manera, sino si Camps y Costa recibieron unos regalos por sus cargos públicos. La única manera de opinar en casos así es contar con una buena información. Eso es lo que uno esperaría de los periódicos. Yo seguí, más o menos, el caso, a través de El País. Por desgracia, sus periodistas dejaron muy claro que Camps debería ser condenado desde el primer día. Su desfachatez llega al punto de que ayer, en un artículo ¡que se denomina análisis! un pseudoperiodista se atreva a titular “Un tribunal profesional no habría absuelto a Camps”, haciendo un ejercicio irreprochable de afirmación imposible de probar. Este señor no es el padre de una “víctima” explicando que la sentencia es una porquería y los jurados unos lerdos; es un periodista que se pone a hacer afirmaciones sobre un universo paralelo.

Otras cosas.

La primera: se insiste en que el tema de los trajes es un tema menor, ridículo, que ha costado mucho dinero al contribuyente. Me desagrada ese punto de vista. Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Dejar de aplicar el código penal considerando el coste de los procesos o de la policía?

La segunda: lo de la honorabilidad. Las preguntas de Cospedal sobre reparaciones me parecen acojonantes, porque son falsas. Ella quiere otra cosa: extrapolar.

La tercera: he escuchado a Camps en la cosa de Herrera. Es un personaje que tiene un discurso mesiánico que me desagrada sobremanera. Su lectura del veredicto se hace en consonancia con ese discurso. Mezclando su proceso con sus victorias electorales. Ya sabemos que el caso ha sido utilizado políticamente por sus contrincantes. Sin embargo, el veredicto que le absuelve tiene el alcance que tiene. Que no se ponga otras medallas. Ha sido absuelto de cohecho impropio por las razones que constarán en la sentencia, nada más o nada menos. Tenía derecho a un juicio y lo ha ejercido. Lo demás sigue ahí y las preguntas continúan. La principal es derivado del hecho de que era el Presidente de la Generalidad valenciana estos años de atrás. Justo los años en los que esos señores gürtelianos hacían pasta, presuntamente, sin incrementar el valor añadido mediante el uso del I+D+i.

La cuarta: el jurado. Entre los que ahora se meten con el jurado (institución que no me gusta demasiado) estarán los mismos que pedían una justicia popular y democrática para Garzón a las puertas del Supremo. Es el problema de impugnar las formas para obtener una “justicia material” caso a caso. Al final sólo hay un camino serio: fijar un sistema y respetarlo. Si no funciona, cambiarlo. Sabiendo que el análisis sobre si funciona o no tiene que ser casi estadístico. Un análisis serio, vamos, no como el que publica El País.


ACTUALIZACIÓN:

Ayer saqué esta fotografía. ¡Garzón!¡Pantuflos de calidad!


La sentencia de un caso de corrupción que respetamos y acatamos


Antes de que otros reputados comentaristas se adelanten a la hora de efectuar un análisis de urgencia sobre la decisión adoptada por el tribunal del jurado que ha absuelto a Camps, he decidido ser el primero para que mi voz se escuche con claridad en estos momentos de confusión general y de comentarios encontrados.

Cinco ciudadanos presentes durante el juicio, a los que “apoderamos” para hacer justicia se han opuesto a la visión de otros cuatro que reunían las mismas características.

El pueblo ha hablado. ¡Viva el pueblo! ¡Todos somos el pueblo! ¡Al pueblo se la pela si falta una coma o no!

Venga, ya pueden citarme en todas partes.