Inadaptados (de Fernando Couto)


(Esta extraordinaria sátira la realiza mi amigo Fernando en su página sobre cine dentro del Diario de Alcalá. La copio porque, por alguna ignota razón, el link a la página concreta no funciona)


Gracias especiales y un abrazo para «El tipo de la barra»

[El texto de hoy fue escrito en junio de este año a raíz de la sugerencia de un amigo para un ezine que por circunstancias malhadadas no parece que se vaya a publicar. No encaja en el marco, apropiado para un medio de información, de los episodios de esta página porque habla de películas que no existen. Pero sirve para hacer una despedida del año un poco diferente (peligro: es de tamaño XXL). Hasta el 13 de enero, probablemente. Disfruten de unas felices vacaciones, Navidad, Janucá, Yule, inicio de año bisiesto, gordo de lotería divisado, verano austral, colas en un centro comercial o lo que sea que celebren.]

Diez grandes películas de ayer, hoy y mañana, que nunca existieron, basadas en obras literarias. No las busquen en IMDb.

1 Hadji Murat de Leo Tolstoi.
Ficha: Año: 1929. Director: Sergei M. Einsenstein. Guion: Nunnally Johnson. Protagonistas: Douglas Fairbanks (Hadji Murat), Donald Crisp (Shamil), Lionel Barrymore (Vorontsov). Duración: 71 minutos.
Sinopsis: Chechenia, 1850. Para vengarse de Shamil, líder de los separatistas, el guerrillero musulmán Hadji Murat se une a los invasores rusos.
Crítica: «Producida por la UA durante el largo viaje de Einsenstein a Estados Unidos y México, no llegó a estrenarse por divergencias entre Fairbanks, que quería un final feliz, y Einsenstein, que al regresar a la URSS se llevó la única copia completa existente. Stalin, gran aficionado al cine, la prohibió por considerarla contrarrevolucionaria, pero la guardó en su poder. Esta joya muda se creía perdida, pero apareció en un sótano de la infame Lubyanka en 1992 y ahora se pone a la venta en DVD y Blu-ray completamente restaurada.» (La gaceta del cinéfilo moscovita)

2 Narración de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe.
Ficha: Año: 1949. Director: John Huston. Guion: John Huston. Protagonistas: Montgomery Clift (Pym), John Wayne (Dirk Peters), Tim Holt (Augustus Barnard). Duración: 102 minutos.
Sinopsis: El joven Pym embarca como polizón en el ballenero Grampus, gracias a su amistad con Augustus, hijo del capitán. La simpatía del marinero Peters les salvará la vida tras un sangriento motín.
Crítica: «Clift y Wayne, unidos de nuevo tras su éxito el año anterior en Río Rojo, emprenden otro viaje inolvidable dirigidos por el mejor adaptador de literatura de la historia del cine (Dublineses, El hombre que pudo reinar, El halcón maltés, Fat City). Una de las mejores interpretaciones de Wayne: un marino ambivalente, como en Piratas del mar Caribe/El desafío del mar de Cecil B. de Mille.» (Nantucket Review of Films).

3 Que se mueran los feos de Boris Vian.
Ficha: Año: 1962. Director: Jean-Luc Godard. Guion: Boris Vian y Preston Sturges. Protagonistas: Alain Delon (Rock Bailey), Anton Walbrook (el doctor Schutz). Duración: 90 minutos.
Sinopsis: Rock Bailey quiere mantener su castidad a pesar de ser acosado por todas las mujeres que conoce. Una noche en Los Angeles es drogado y secuestrado por un científico loco que pretende utilizarle en una serie de experimentos genéticos.
Crítica: «La semilla de esta película nació en 1955 de un encuentro nocturno en París de Preston Sturges y Boris Vian, que trabajaron juntos de forma discontinua en un posible guion. La muerte de ambos en el verano de 1959 pareció poner un trágico fin a esta aventura, que se convierte en una leyenda maldita, pero tras estrenar Al final de la escapada Godard se hace con los derechos de producción y, gracias a financiación conseguida por Serge Silberman, rueda en apenas tres semanas, en un L. A. de retroproyección, una versión tan enloquecida como inolvidable.» (30.000 maniáticos)

4 Gran sertón: veredas de Joao Guimãraes Rosa
Ficha: Año: 1968. Director: David Lean. Guion: Dalton Trumbo y Michael Wilson. Protagonistas: Albert Finney (Riobaldo), Jean Seberg (Diadorín), Terence Stamp (Hermógenes), Alec Guiness (Ze Bebelo). Duración: 145 minutos.
Sinopsis: Al final de su vida, el hacendado Riobaldo cuenta sus correrías juveniles como jagunzo (entre mercenario y bandolero) en Mina Gerais hasta que, convertido en el líder de una partida, se enfrenta a vida o muerte a Hermógenes, su demoniaco rival.
Crítica: «El tema, de ecos melvillianos, las carismáticas interpretaciones y la espectacularidad de paisaje y combates compensan la pérdida de la inolvidable voz del narrador y de la fuerza del lenguaje, de resonancias faulknerianas. Es deseable que gracias a la adaptación del maestro Lean algunos espectadores se acerquen a esta obra maestra publicada en 1956″ (Oxbridge Mail)

5 Neuromante de William Gibson
Ficha: Año: 1988. Directora: Kathryn Bigelow. Guion: Kathryn Bigelow y William Gibson. Protagonistas: Emilio Estevez (Case), Rae Dawn Chong (Molly), Lance Henrikksen (Armitage), J. T. Walsh (El finlandés). Duración: 117 minutos.
Sinopsis: Cuando está en lo más bajo de su descenso a los infiernos, el pirata informático Case es contratado para asaltar varios sistemas de datos.
Crítica: «Al no concretarse el proyecto de John Carpenter y Kurt Russell, Bigelow se hizo cargo de la realización y ayudó a reescribir el guion. Entretenida y contada con brío, capta muy bien la atmósfera que Gibson establece a la perfección en la primera frase del libro: ‘El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisión sintonizada en un canal muerto.‘ Como hace ya un cuarto de siglo de su estreno, hay gran expectación hacia el remake previsto para el año que viene, dirigido por Juan Carlos Fresnadillo y protagonizado por Sam Riley.» (Science Fiction-Double Feature)

6 Las puertas de Anubis de Tim Powers.
Ficha: Año: 1996. Director: Terry Gilliam. Guion: Terry Gilliam y Tom Stoppard. Protagonistas: Johnny Depp (Brendan Doyle/William Ashbless), Charles Dance (J. Cochran Darrow), Ben Kingsley (Doctor Romany), Rachel Griffiths (Jacky), Alfred Molina (Horrabin). Duración: 136 minutos.
Sinopsis: Un millonario descubre un medio para el viaje temporal y organiza la visita de un grupo al Londres de 1810. Contrata al profesor Doyle, especialista en literatura de la época, para que ilustre a los viajeros sobre Coleridge. Pero una vez allí (¿o una vez entonces?) algo sale mal.
Crítica: «El estilo visual minucioso, sobrecargado y surrealista de Gilliam convierte su Las puertas de Anubis en una pesadilla colorida y deslumbrante. Imaginen que Dickens hubiese sido adicto a los psicotrópicos y su camello fuera el mago Merlín. La dirección artística de Dante Ferreti (Y la nave va, Las aventuras del barón Munchausen, Casino) luce en todo su esplendor .» (The Old Curiosity Digital Shopper)

7 Tala de Thomas Bernhard.
Ficha: Año: 2000. Director: Roman Polanski. Guion: Roman Polanski y Gérard Brach. Protagonistas: Daniel Auteuil (T.), Emmanuelle Seigner (Joana), Bruno Ganz (el actor del Burgtheater). Duración: 101 minutos.
Sinopsis: T. se ve obligado a asistir a la cena de homenaje a un actor en casa de unos conocidos a los que llevaba veinte años sin ver. Incómodo, repasa sus relaciones con presentes y ausentes.
Crítica: «Es de agradecer el inmenso atrevimiento de Polanski y Brach para adaptar a Bernhard, en la que es una de sus obras más abordables, a pesar de las apariencias. Insuperable como crítica divertida y mordaz de la hipocresía y la pretenciosidad como motores de las relaciones sociales. La banda sonora compuesta por Carter Burwell logra transmigrar el ritmo y la musicalidad de la prosa de Bernhard.» (Pixel und Dixie)

8 El caballero y la muerte de Leonardo Sciascia
Ficha: Año: 2009. Director: Martin Scorsese. Guion: Roberto Saviano y Dennis Lehane. Protagonistas: Gabriel Byrne (el Vicecomisario), Delroy Lindo (el Comisario), Aurispa (David Strathairn), Greta Sccachi (la señora De Matis). Duración: 113 minutos.
Sinopsis: El Vicecomisario de policía, aquejado de un cáncer terminal, investiga el asesinato del abogado Sandoz, en lo que parece el ataque de un nuevo y extraño grupo terrorista.
Crítica: «La lucidez de Sciascia cada día se demuestra más premonitoria. Scorsese hace la película más despojada y dolorosa de su carrera sobre el poder y la corrupción, valga la redundancia. El controvertido traslado de la acción de la novela a Nueva Orleans funciona y prueba lo universal de la escritura de Sciascia.» (The New Knickerbocker)

9 Ancho Mar de los Sargazos de Jean Rhys.
Ficha: Año: 2012. Director: Abbas Kiarostami. Guion: Abbas Kiarostami y Frank Cottrell Boyce. Protagonistas: Audrey Tatou (Antoinette Cosway), Jude Law (Edward Rochester). Duración: 88 minutos.
Sinopsis: A mediados del siglo XIX una joven criolla de una familia arruinada de Jamaica se casa con un aristócrata inglés. Su estabilidad mental y su relación matrimonial se irán deteriorando en paralelo.
Crítica: «El galardonado director iraní da a la biografía de la juventud de la señora Rochester, personaje de Jane Eyre de Charlotte Brontë, el tono exacto, entre onírico y decadente, que define los sentimientos de distanciamiento y de enajenación. (…) Como el camino más seguro para que un actor o actriz gane el Oscar ® es alterar su peso (en este caso por adelgazamiento) y enloquecer en pantalla, Tatou tiene verdaderas posibilidades de alcanzarlo.» (Le poulet enchanté)

10 Esperando a Godot de S. Beckett.
Ficha: Año: 2015. Director: Quentin Tarantino. Guion: Quentin Tarantino. Protagonistas: Cheech Marin (Vladimir), Tommy Chong (Estragón), Uma Thurman (Lucky), Jeremy Irons (Pozzo), Takeshi Kitano (Godot-san). Duración: 170 minutos.
Sinopsis: Un día lluvioso dos vagabundos, Vladimir y Estragón, charlan sin fin mientras esperan junto al torii de un templo demolido la improbable llegada de Godot. Pero los que aparecen son el cruel Pozzo y su criado Lucky. Cuando aquél empieza a humillar a éste, desciende del cielo el todopoderoso Godot-san ataviado con refulgente armadura samurái autopropulsada y con su electrokatana de monofilamento corta la cabeza a Pozzo. Al lanzarla al aire la escena se convierte en una animación en la que dos equipos de niños japoneses con cabezas y ojos enormes juegan al fútbol con ella durante 90 minutos sin que la cabeza toque el suelo en ningún momento. Entonces Godot-san da fin al partido con un soliloquio sobre los valores nutritivos de la soja y después todos vuelven a escena y cantan y bailan una versión de 12 minutos de Always Look at the Bright Side of Life.
Críticas: «Tarantino rescata otra vez a estrellas entrañables y olvidadas de los años setenta (Cheech & Chong) y demuestra su inconmensurable talento para homenajear películas antiguas (Rashomon) y para los diálogos intrascendentes y absurdos.» (Hurly-burly Post). «La obra de un genio.» (Topical Twitters)

De fiscales y estrategias defensivas: Garzón tras la estela de Camps


Leído el auto por el que se transforman las diligencias previas en procedimiento abreviado y se abre la posibilidad de que se abra juicio contra Baltasar Garzón por cohecho impropio, les he de decir que es demoledor. Mucho dinero, una intervención activa del magistrado para obtenerlo, beneficios (para Garzón) como consecuencia de su obtención y una actitud de ocultamiento de los pagos por la propia universidad neoyorquina. Los detalles de cómo se obtiene el dinero, de cómo interviene activamente Garzón en su obtención (¡y en la reclamación de pagos pendientes!) son tremendos.

Creo que este asunto puede ser el que termine haciendo más daño a la imagen del juez. Banqueros y empresas gordas que dan dinero a un magistrado que se atreve a mencionar que él «no tiene jurisdicción» para aplacar las dudas de los que escuchan y que no controlan después qué pasó con ese dinero; certificaciones dictadas y corregidas, con cambios en conceptos; mezcla de pagadores; sobres y documentos con referencias a la condición del magistrado; un magistrado que cobra de dos sitios y lo oculta en los dos; todo eso tiene un tufo que va a resultar difícil de defender.

Sobre todo porque a Garzón se le va a acusar de cohecho impropio. Sí, el mismo delito por el que se juzgó a Camps. En el caso de Garzón, sólo varía el importe de la pasta, muy superior.

Esto es interesante: el magistrado no plantea una prevaricación; va por el camino del regalo hecho en consideración al cargo del magistrado. A ver cómo articulan la defensa del magistrado todos los que han estado señalando a Camps. Va a ser gracioso.

Por cierto, en el auto hay una expresión del magistrado que me parece acojonante. En un momento determinado, menciona cierta argumentación realizada por la defensa de Garzón y por el fiscal y que el magistrado instructor contradice, pero lo hace hablando de que es una «legítima estrategia defensiva» y, con esa expresión, se refiere tanto a la defensa de Garzón como a lo alegado por el Ministerio Fiscal. ¡Convierte al Fiscal en defensor de Garzón! Es posible interpretarlo como una expresión sin matizar, pero posteriormente el magistrado se refiere a la sintonía entre los argumentos de Garzón y los del fiscal. No había visto nunca algo así.

Esto traerá cola.

ACTUALIZACIÓN
Así titula El País:


Convierte al magistrado que juzga a Garzón por lo de Gürtel en un «juez de Gürtel». Qué asco.

Cuentos japoneses


Hace un par de días mi hija pequeña me contó la historia de Sadako Sasaki y las mil grullas. Habían estado hablando en el colegio de la bomba atómica y de pacifismo. Es pequeña y podría haberle dicho: «qué historia más bonita y sí, las guerras son muy malas». Pasa que hace mucho me planteé, en la medida de lo posible, tratarlas conforme a su edad en lo relativo a derechos y obligaciones, pero como adultos cuando de información se trata. No les escondo mis opiniones en ningún tema. En realidad, este modelo falla no tanto porque no sea realizable, que lo es, sino porque, en general, tienen poco interés en mis opiniones y en su aparato «intelectual». Una de las frases más habituales a la hora de la comida y la cena es: «ya van tres veces que intento contaros esto; vais a conseguir que un día no os explique nada». En ese momento, normalmente, cuando me ven enfurruñado, me dicen «venga, papá, cuéntanos eso tan interesante».

Así que, cuando mi hija terminó diciendo que los «americanos fueron unos brutos» al tirar la bomba atómica matando a tanta gente, le contesté «¿por qué?» «Porque mataron a mucha gente». «Pero estaban en guerra y había que terminar la guerra». «Sí, pero la gente que murió no tenía la culpa». «No tendrían la culpa pero sí los que mandaban en Japón». «Ya, pero ellos no tenían la culpa». Le expliqué que los americanos calcularon millones de muertos en el caso de la invasión de Japón. Y ella me preguntó que por qué tenían que invadir Japón. Le expliqué que llevaban cinco años de guerra, que había muerto mucha gente y que los japoneses se habían comportado asquerosamente por toda Asia y había que acabar con su gobierno. Ella me contestó que le habían contado que tiraron la bomba porque los japoneses habían invadido unas islas de los americanos y habían muerto unos miles de americanos. «No, es justo al revés; los americanos invadieron unas islas japonesas y los japoneses se defendieron de tal manera que eso hizo pensar a los americanos que invadir Japón iba a ser muy costoso, que iba a haber muchas víctimas». Añadí que los americanos habían bombardeado Tokio, con sus casa llenas de papel y madera, y habían muerto más personas que en Hiroshima, y que tras la primera bomba atómica habían pasado tres días y los japoneses no se habían rendido. Insistía, «ya, pero qué culpa tenía la gente, qué culpa tenían los niños». Entonces le pregunté «¿cómo terminarías tú una guerra?» y le expliqué la masacre de Nankín, y como los japoneses mataban a niños y a mujeres embarazadas a bayonetazos.

No quedó muy convencida. Cuando le dije: «cuidado cuando te cuentan cuentos chinos», me sonrió y me dijo «bueno, japoneses», pero añadió, «aun así, fueron unos brutos».

Me gusta discutir así. Los niños, y más si no tienen especial respeto por tus opiniones son muy duros discutiendo. No dan nada por sentado fácilmente y tienes que afinar los argumentos. Es cierto que es fácil engañarles con algún dato falso y que son extrañamente inmunes al argumento «objetivo». Su apelación a los sentimientos es en ellos un estímulo, porque en ellos no es impostado. Lo que en un adulto te sacará de tus casillas, en un niño se convierte en una oportunidad para cambiar el aceite de tus opiniones.

Por si alguien quiere entrar en la discusión, que empiece por aquí. Antes de la charla, hay que terminar los deberes (aquí una jetilla).