Gonzalo de las Mercedes

Cuando era niño me pasaba, supongo que como a todos, que era incapaz de distinguir quién era el tío político y quién la tía carnal. Sentía el mismo cariño por ambos, tanto activo como pasivo. Es, supongo también, una manifestación de la inocencia. Recuerdo también cómo mi padre diferenciaba entre unos y otros. Es decir, entre hermanos y cuñados. Cosas que no entendía entonces.

Viene esto a cuento de la noticia de que el ayuntamiento de Sevilla quiere cambiar el nombre de la calle de Pilar Bardem por el de Virgen de las Mercedes. Y ustedes se preguntarán a cuento de qué viene.

El caso es que el nombre de la calle fue un auténtico trágala de la corporación anterior metida por la cuota alíquota del inefable Torrijos. Aunque Bardem la nacieran en Sevilla (lo que le da el privilegio de visitar el Alcázar y las Setas de la Encarnación por la patilla) poca o ninguna vinculación ha tenido con la ciudad. Y poco o ningún mérito se le conoce más que el de haber vocingerado. Cambios como ese, probablemente, expliquen el vuelco de mayo del 2011 que provocó el lamento típico de hemos trabajado para el pueblo pero el pueblo no ha sabido entenderlo. Madie puede llamarse a engaño, tampoco, de que pudiera ser uno de las primeras piezas que se cobrara la nueva corporación.

Si leen la noticia les quedará el regusto de que la muy fascista corporación municipal trata de homenajear al muy fascista militar. En Sevilla hay dos collaciones que recuerdan a dicho militar: el de san Gonzalo (el nombre de él) y el de santa Genoveva (el nombre de la ella de él), donde se sitúa la calle. Ambas collaciones lustran su nombre con la presencia de hermandades, que casualmente procesionan el lunes santo, y que atienden por el nombre de san Gonzalo y santa Genoveva.

De niño no podía imaginar que el nombre de tales barrios y hermandades proveniera de tal persona. Imaginaba advocaciones debidas a vaya usted a saber qué rito. Eran, por otra parte, nombres tan naturales como san Jacinto o san Leandro que abundan en el nomenclator. Después me enteré del origen pero nunca que veo al Cautivo de santa Genoveva me da por pensar, ni un poco, en la mujer del militar.

De niño he sabido que santa Genoveva procesionaba a la Virgen de la Mercedes (como también lo hace otra hermandad de la ciudad) y, además, lucían escudo mercedario en su hábito. Supongo incluso que habrá muchas Mercedes en esa collación santa Genoveva. Hoy me entero, gracias oh diario socialdemócrata, de por qué. Era el nombre de la madre de él. Bueno, sí y qué. ¿Le cambiamos el nombre a esas mozuelas?

El artículo no da cuenta de un hecho, bastante lamentable y anodino y que muetra que el cambio no es una excepción sino la regla de la ciudad: en un entorno de cien metros alrededor de la sede canónica de una hermandad existe una calle cuyo nombre coincide con el de algún titular de la hermandad. Récord y característica alcanzada durante los más de taitantos años de hegemonía socialista en la ciudad, tan proclive a dejar intacto el poder cofrade.

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3 comentarios en “Gonzalo de las Mercedes

  1. no sé si entiendo su post. también vendría bien uno sobre el cambio de política de google. porque es un cambio, no?

  2. “Si leen la noticia…” dice usted. Creo que espera demasiado de nosotros. Por mi parte, no solo he tenido que leer la noticia, sino varias páginas sobre el y la susodichos para enterarme de algo, y a fe mía que todavía no sé muy bien de qué va la entrada. Se está usted arcadiespadizando poco a poco. Desde que publica en otros “pedióricos”, hay que ver el pisto que se da…

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