Malos estudiantes

La derecha gana las elecciones. Después nos enteramos, por los partidos de izquierdas, de que lo han hecho —ganar las elecciones— mintiendo. Que tienen una agenda oculta. Los partidos de izquierdas llaman a la movilización —o se apuntan a la de organizaciones afines—. Comienzan las manifestaciones. De repente, en una de ellas, la policía se excede. Los periódicos afines a la oposición dicen que hay un “alud de críticas” por la actuación policial. Los afines al Gobierno afirman: “la izquierda agita la calle”.

La izquierda gana las elecciones. Después nos enteramos, por los partidos de derechas, de que lo han hecho —ganar las elecciones— mintiendo. Que tienen una agenda oculta. Los partidos de derechas llaman a la movilización —o se apuntan a la de organizaciones afines—. Comienzan las manifestaciones. De repente, en una de ellas, la policía se excede. Los periódicos afines a la oposición dicen que hay un “alud de críticas” por la actuación policial. Los afines al Gobierno afirman que “la derecha agita la calle”.

Los dos párrafos podrían ser ciertos. Sin embargo, solo lo es el primero. Hay dos razones: los partidos de izquierdas dominan mejor la “calle”. La movilización forma parte de su manera de hacer política. En consecuencia, la policía, bajo un Gobierno de izquierdas, suele dejar hacer. Aunque los manifestantes se excedan, no dejan de ser de los suyos —en cualquier caso siempre están más cerca de ellos—. Los partidos de derecha no se sienten bien en la calle. Si hace falta harán manifestaciones, pero luego se van ordenadamente a casa. Sus votantes y dirigentes ven con buenos ojos que la policía reparta. Piensan: “si estuvieran en casa no se habrían llevado una hostia”.

Un votante de izquierdas se manifiesta gustoso. Está acostumbrado a que cuenten con su opinión —hablo de la percepción, no de la realidad—. Uno de derechas es pasivo. Prefiere escoger a una persona “decente” que decida por él. El votante de izquierdas cree en la participación política. El de derechas tiene cosas mejores que hacer. Cuando el Gobierno de izquierdas hace política de derechas, sus votantes puede que salgan a la calle. Si es al revés no, por muy cabreado que esté el afectado. Al final piensa que el hombre “decente” lo habrá hecho por una buena razón o que, en cualquier caso, salir a la calle sería hacerle el juego a los otros.

Estas no son verdades eternas, ojo. Sólo ad hoc.

No estoy planteando cuestiones morales.

En el análisis de hechos como los de ayer en Valencia, será imposible que se pongan de acuerdo. Las acusaciones recíprocas de cinismo parten de análisis de la realidad incompatibles. El señor de izquierdas no sólo cree que tiene razón —y que es coyuntural que gobierne la derecha—, sino que además está seguro de que puede hacerlo saber constantemente —y con algo o mucho de ruido y furia— y que eso es democrático. Ello a pesar de que acusase de retrógrados antidemocráticos que no se someten a la soberanía popular a los señores de derechas que protestaban por la ley de aborto o de igualdad. El señor de derechas tiene claro que los de izquierdas solo quieren cumplir la ley cuando les conviene y que eso se demuestra no solo con las manifestaciones violentas, sino con programas que afectan a los más elementales derechos de la persona —cuáles son es siempre una cuestión obvia para un señor de derechas—. Además, el señor de derechas tiene claro que los partidos de izquierdas se quieren cargar las tradiciones milenarias —entre ellas la nación española— y que son todos ellos traidores liberticidas en potencia.

En gran medida, todo esto es resultado de que, en España, el acuerdo sobre cuestiones básicas sea formal, de boquilla. A la hora de la verdad, la mayoría está dispuesto a saltárselo; casi esperando una oportunidad, una afrenta del otro, real o inventada.

Si tenemos que optar entre dos interpretaciones posibles, casi siempre se escoge la interpretación peor, la que deja en peor lugar al otro. Los españoles somos tipos cabreados siempre a la que salta.

Yo creo que esto es resultado de que nos birlaran —nos birlásemos— todo un siglo: el XIX. De esas trampas al solitario vino otro siglo nefasto.

Siempre al filo, aprendiendo a gran velocidad. Con el libro abierto según entramos en el examen de cada día.

Naturalmente, este artículo será objeto inmediato de la acusación de falsa equidistancia. Por unos y otros.

Y yo adoptaré la española pose de estar solo en el mundo, observando desde mi atalaya.

No hay manera de escaparse.

 

25 comentarios en “Malos estudiantes

  1. Hace unos meses, el sr. Cayo Lara se aercó a un deshaucio, por aquello de dar su apoyo a quienes perdían la casa. Los que apoyaban a los deshauciados lo reprobaron y le dijeron que se fuera, que él, Cayo Lara, no los representaba. El sr. Cayo Lara se negó y se enrabietó diciendo que él los representaba.
    Más allá del derecho del sr. Lara a estar allí y quedarse si quería, me resultó muy interesante ver cómo se arrogaba el derecho total de representación de las protestas de izquierdas (¿de qué si no iba a ser?). Los 15mayistas estaban obligados a ser representados por el sr. Lara simplemente porque el sr. Lara ha decidido que él tiene la patente de la representación de las protestas. (¡ay, la apertura de mentes!)
    Por cierto, que para ser primavera, aquí hace un frío negro.

  2. Una vez más todo se entremezcla en una combinación que es de difícil análisis pero de resultado muy clarito. Coincido bastante con lo que dices y como lo dices.

    Lo malo es que para casi toda la gente que dice ser “de izquierdas “sigue existiendo la creencia de que en España hay una continuidad inquebrantable entre la dictadura franquista y el actual Estado democrático. Por lo que cualquier acción callejera se termina interpretando bajo la óptica de “combatir a la derecha”. Y, en ese caso, todo vale.

  3. ¡Que vergüenza! Permitirse la equidistancia cuando la derecha está acabando con la educación pública, matando de frio a los alumnos en una comunidad en la que ha habido dinero para todo y mandando a la policia a acallar sus legítimas reclamaciones a base de golpes sobre inocentes e indefensos niños es inmoral. Os amparais en una democracia que no existe, en un sistema que solo sirve para perpetuar la injusticia, para justificarlo todo. Y ya nada se puede justificar con un argumento tan debil y degradado. La libertad se exige, se toma y no se dosifica. Eso es lo que os da miedo, por lo que correis a echarnos encima a la policia: no estais acostumbrados a la libertad o pretendeis parcelarla y hacerla vuestra, como el adosado en la playa y el audi. Y eso se va a acabar.

  4. Estando básicamente de acuerdo con tu análisis habría que añadir que la cuestión se ha complicado en los últimos años, pues a la polaridad izquierda-derecha, habría que sumar la territorial y la de género, y también y esto es más reciente todavía, que si en algún momento había cierta prensa que jugaba a un cierto equilibrio, en este momento tengo la impresión de que tal cosa no existe. De tal modo que todos tienen motivos para estar enfadados y además por motivos irrenunciables. Mientras tanto la ciudadanía no salva a casi nadie si hemos de hacer caso al CIS. En fin, un panorama más bien poco halagüeño.

  5. No estoy muy de acuerdo con las tesis tsevanrabtinianas con las que se nos castiga en esta entrada. La dicotomía que aparentemente le permite a nuestro amigo Tsé sentirse sólo creo que es, eso: aparente.

    En realidad no hay dicotomía. Me explico; si en lugar de argumentar con ciudadanos de derechas y/o de izquierdas argumentamos con hooligans, algo perfectamente factible, notaremos que los hinchas del Real Madrid y los del Barcelona tienen unos genes muy parecidos. De hecho, si se filtrase el color de sus equipos y se enmudeciesen sus cánticos, nadie sabria distinguir un grupo de UltraSureños de un grupo de Boixos Nois….

    Algo similar ocurre con nuestros compatriotas cuando se toca el tema de la política. Todos, izquierdas y derechas, comparten un axioma cero: el enorme desprecio a la ley; la enorme vanidad de creernos por encima de la ley.

    Cuando se habla de nuestra Constitución y se dice que ha sido aceptada por todos, se oculta un hecho esencial: cada uno de los grupos políticos, cada uno de los ciudadanos, la interpreta como le sale de los c…. Y no hay acuerdo ni en las cosas más claramente establecidas en la misma: el castellano es la lengua oficial del estado. Parece ser que lo que permite que este régimen sedicentemente democrático subsista, no es el acuerdo en los aspectos esenciales de la convivencia política; lo que permite su existencia es que aquí, cada quisque puede interpretar la norma como le venga en gana y no pasa nada…. Tambien ayuda mucho el descaro y la total falta de miedo al ridículo; de ambas virtudes estamos sobrados….

    Y acabo dando la bienvenida a LeninVive. Creo que es la primera vez que escribe en este blog y, visto lo visto, debemos prepararnos para muchas tardes de gloria!!

  6. En primer lugar, les doy la enhorabuena por el blog. Esté uno más o menos de acuerdo con las ideas expresadas en él (y suelo estar más de acuerdo que menos), es un placer leerles.

    Quisiera hacerles una pregunta sólo indirectamente relacionada con el blog. Además de leerles aquí, sigo diferentes páginas web en las que aparecen otras opiniones de quienes aquí escriben, como Jot Down, e incluso las viejas páginas de Rumbo a los mares del sur y del nickjournal. El caso es que también seguía a Phil Blakeway en “eltornaviaje” pero hace un par de días que al intentar entrar a la página me manda a blogger.com y me advierte de que no tengo permiso para ver la página. ¿Saben ustedes si continúa existiendo o si ha habido algún cambio que impida el acceso?

    Gracias por su información y de nuevo mi más sincera enhorabuena

  7. Lo que más echo de menos en esta situación es que alguien diga, de una vez, y sin ser ni de izquierdas ni de derechas, que la educación de calidad es la que se da uno en su casa, estudiando. Si uno no estudia, ya puede el gobierno poner las calefacciones a 30º y gastarse 20 millones de euros por estudiante y curso. El resultado seguirá siendo cero.

    De todas formas, sin valorar a policías ni a estudiantes, me parece alucinante eso de que los papás lleven a los niñitos a hacer la revolución. Y luego se quejen. Dentro de poco veremos a la madre de algún policía enfrentarse con los manifestantes por insultar a su niño.

    Mierda

  8. Tsé. Le invito a que haga una reflexión sobre un tema muy interesante. ¿Hasta qué punto el Tribunal Constitucional puede enmendar las decisiones del Supremo?. Si logra explicarlo con el mismo detalle con el que explicó la sentencia del TS sobre el caso de las escuchas del ex-juez Garzón, muchos se lo agradeceríamos. Sobre todo, para evaluar si Garzón tiene algunas posibilidades en el supuesto de que alguien recurra al TC.

  9. (0) Oiga que casi tendría Ud. razón si no se hubiera olvidado de mentar a los liberales del partido papista, que estamos a favor de la sabia máxima “cada uno en su casa y Dios en la de todos” que es la forma romano-castellana del laissez faire. Así que el que no me deja hacer merece el palo y tentetieso de que, por aquel pacto primigenio que fundamentea esta sociedad política, he dotado al Estado. Así que sus y a ellos.

    Item más (13) El Tornaviaje queda temporalmente cerrado, mientras hacemos carenado de la nave, que había vías de agua entre las cuadernas y la cosa no mejoraba solamente con las bombas de achique. Alguna vez me pasaré por aquí, mientras tenga permiso del dueño de la yurta y con más sosiego ya volveremos a la ruta del Pacífico. Gracias por su atención. (Bueno es saber quien era el lector.)

  10. Me cuenta un amigo que en su instituto no hay calefacción.

    Ni protestas.

    Pero bueno que seguramente en la próxima primavera próxima es posible que haga muuucho frío.

  11. Para [17]:
    Gracias por la información. Al menos queda la esperanza de que vuelva, aunque creo que no necesita ni carenado ni apaño alguno, al menos en mi opinión. No sea usted como el impresentable capitán Schettino y vuelva a capitanear su nave, que sin ella queda a la vista una línea de horizonte nada amena, y los náufragos necesitamos saber que no todo en derredor es desesperanza y sal. Vuelva pronto, hombre, que son cuatro o cinco las páginas web que le alegran a uno la vida y no es cosa de que mengüen como los ahorros. Gracias a todos.

  12. Unos chavales salen a protestar debido a que en su instituto se congelan porque no tienen calefacción. Unos antidisturbios los calientan. Siguen las protestas. Esta juventud no sabe lo que quiere, joder.

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