La política es un arte artero

Venía oyendo en una tertulia a LeguinaEnfurecido bramando contra alguna frase que ha debido decir el gobernador del banco de España sobre la rebaja de sueldo: la pobreza como objetivo.

Esa apelación cruda: necesitamos bajarnos los salarios. Ígnoro si es así o no pero sospecho de que seguramente sí. Me ha resultado candorosa la crítica porque la mala política ha producido recurrentemente el empobrecimiento del populacho por otros medios. Normalmente por la devaluación (activa) y por la inflación (pasiva); que empobrecen sin avisar. Y ninguna de las dos es oculta para el enfurecido tertuliano.

Me he acordado de una analogía. Normalmente un político no diría desde un atril: “a partir de mañana todos vamos a madrugar; nos levantaremos una hora antes y llegaremos antes a nuestro trabajo (los que lo tengan). Los trenes saldrán una hora antes. Y los partidos de fútbol se celebrarán una hora antes. Y todos seremos más felices y el planeta con nosotros también.”

Normalmente no dicen eso. Dicen: recuerden que esta noche a las dos serán las tres. La devaluación horaria.

13 comentarios en “La política es un arte artero

  1. El problema de su analogía es que, en ese caso, siempre estamos seguros de que la hora que nos quitan hoy nos la devolverán seis meses después. Eso no pasará con los salarios.

    De todas formas, por muy criticable que sea lo del señor Leguina, no le falta razón. Los salarios en España ya están al límite. No sé qué quieren bajar.

  2. Lo del Gobernador es una manera de apoyar el Decreto Ley de la reforma laboral. Si la legislación lo permite, la realidad económica se impondrá (al menos hasta el salario mínimo). En fin, la mayor pobreza o riqueza se termina imponiendo, por muy rígida que sea la legislación. En cuanto a [1] que los salarios están al límite, por desgracia no existe ese límite. Creo que el planteamiento no debe ser plantearse eso, sino ver de qué manera puede crecer la economía. Si crece, crecerán los salarios. Si no, ya verá como podemos empeorar.

  3. El límite es el de la supervivencia. Es posible que los salarios no tengan límite por abajo, pero si el trabajo acaba por convertirse en un medio de mantenerse uno mismo y no poder ni siquiera dar de comer a los hijos que uno tenga y el único contrato posible sea el de “perdone señorito que le dé la espalda” le aseguro que el cabreo general tampoco tendrá límite, pero límite por arriba. Y ya sabemos lo que pasa cuando pasa eso. Y a mí me parecerá bien.

    En cuanto a lo de los salarios, el mío no ha hecho más que bajar desde hace 20 años, y fíjese que ha habido épocas en las que la economía ha crecido en ese período. ¡Ay, esas leyes del mercado! ¡Ojalá fueran como las de la naturaleza! Ese mercado, que dice que cuánto más hay de algo menor es su valor (supongo que no se referiría a los pisos hace 7 u 8 años), y que cuanto menos demanda hay, el precio tiende a cero (supongo que no se referirá a los pisos ahora).

    En cuanto a lo de empeorar, estoy de acuerdo con usted: empeoraremos, no me cabe duda. Y lo haremos incluso aunque crezca la economía.

  4. [4]

    Usted, sabio Goslum, acaba de añadir un elemento a la entrada: el sueldo baja por inflación, deflación, devaluación y… por aflicción. ¡Grande!

    Eso es lo que nos espera: el gobierno va a afliccionar la economía

  5. [3]
    Estoy de acuerdo en que es posible que el cabreo no tendrá límite, pero no estoy seguro de que sepamos lo que pasa ciuando pasa eso. De hecho, me temo que no va a pasar nada, que el personal se va a aguantar. El post de D. Tsevan de hoy es una buena argumetáfora de ello…

  6. [1]

    Mmm, creo que la analogía es pertinente. Lo que ocurra después no importa porque no es seguro. Es más, y de hecho, en los años de la guerra civil nos (es un decir) mandaron madrugar, y nunca jamás devolvieron la hora.

    La analogía nada más que va por los diferentes efectos que tiene un mismo anuncio: a las dos serán las tres se acepta cabizbajo; tienen que levantarse una hora antes suena a imposición.

    Lo mismo: devaluamos la moneda un 2% se acepta cabizbajo; hay que reducir los salarios un 2% suena a imposición.

    Bien es cierto que los últimos aspectos (devaluación/bajadaDeSalarios) no son totalmente y estrictamente equivalentes. Pero casi.

    Respecto de los salarios concuerdo con @tsevanrabtan. La realidad económica se impone y, probablemente, lo mejor sería que fuera vía salarios y precios. Sí, la pobreza como objetivo antes que los globos como objetivos.

  7. Cuando digo que sabemos lo que pasa no me refiero a que sólo pase una cosa. Pueden pasar muchas, pero todas malas. No tiene por qué haber una revolución obrera, pero puede haber una mexicanización (policías mal pagados, corrupción generalizada en la adminstración, mordidas), puede haber una americalatinización (ricos que viven en áreas hiperprotegidas de las que no pueden salir, riquezas de las que no se puede disfrutar, secuestros express, altísimos índices de criminalidad, masas que no tienen nada que perder). En fin, muchas cosas, todas ellas malas.

    No es lo mismo morir de hambre por que no hay comida que morir de hambre porque no puedes comprarla. Una de las cosas malas del desarrollo es que acaba con la buena gente. Ahora somos todos malos. Y, además, seremos pobres.

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