Gritando más alto


Hoy Santiago González ha escrito una entrada sobre lo de UPyD y su iniciativa de hace unos días y el comportamiento del PP. Que los del PP andan algo desnortados es evidente, así que no me detendré en ello, pero hay un par de cosas en las que no coincido con D. Santiago y que tienen que ver con algunas materias habituales de este blog, así que ¿por qué no comentarlas?

La primera. Dice D. Santiago que:

Luego está el gran argumento que se usa a mi modo de ver de manera irreflexiva, como un lugar común. Instar la ilegalización de Bildu y Amaiur y fracasar es darles alas. ¿Por qué toman esa afirmación como si fuera una ley física? El Tribunal Supremo denegó la legalización a Bildu. El TC revocó la sentencia y legalizó. ¿Ha supuesto eso el hundimiento del crédito apara el Supremo?¿Se ha hundido algún Gobierno cuando el Constitucional le ha tumbado alguna ley desde la LOAPA? No. No es un misterio gozoso del rosario y más vale no gastar pólvora en salvas.Pero en sentido contrario cabe destacar la pedagogía que se ejerce cuando se plantea una iniciativa que va a ser derrotada por un juez.

En mi última entrada, yo decía:

UPyD podría haber presentado ante la Fiscalía y el Ministerio de Justicia un escrito acompañando esas pruebas a fin de que se valorasen por los fiscales y el servicio jurídico del Estado. Hablo de una valoración técnica a partir de lo que vienen diciendo el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional (ignoro si ha hecho algo así, la verdad). Y la Fiscalía y la Abogacía del Estado deberían haber valorado, en tal caso, la existencia o no de indicios para presentar, con una probabilidad mínima de éxito, demandas de ilegalización. Sobre todo porque se trata de no hacer el ridículo.

Como vi que ayer, en su blog, se discutía, incluyendo este párrafo entre los argumentos, acerca de la cuestión táctica de si es bueno o malo presentar demandas de ilegalización, y hoy nos da su opinión, me gustaría aclarar a qué me refiero, porque tiene que ver con lo que diré después. El problema no es que te den la razón o te la quiten en un procedimiento. El problema es empeñarse por cojones, y sin ningún criterio técnico examinado por técnicos, en iniciar un procedimiento para que se vea lo mucho que nos gusta perseguir el terrorismo, la corrupción o lo que sea. Muchas veces he hecho firmar a mis clientes una orden expresa para iniciar un procedimiento cuando según mi opinión sus prosperabilidad es escasa. ¡¡Y ellos me pagan!! La cuestión es esa. Nadie dice que no se inicie el procedimiento si tiene una base, pero por favor, que lo decidan los que tendrían que escribir la demanda y si es que no, que nos digan por qué. Y entonces, si pensamos que su opinión está politizada y sus argumentos son lamentables, denúnciese. No vayamos primero y antes que nada al Parlamento, ese lugar en el que no se manipula nada, a salir en la foto.

La segunda cuestión que me parece mal del artículo. Dice D. Santiago:

Contaré otra vez algo de lo que fui testigo hace años. José Ramón Recalde, ex consejero de Educación y de Justicia del Gobierno vasco y víctima superviviente de ETA, se negó a insertar publicidad del Departamento de Educación en el diario Egin. La empresa editora, Orain, se querelló contra el Gobierno vasco y un juez le dio la razón. Cuando le preguntaron a Recalde qué pensaba hacer, respondió que, naturalmente, acatar la sentencia, insertar el anuncio y pagar. Pero en la próxima campaña volveré a negar publicidad y dinero público al diario Egin. Para que haga esto tendrá que obligarme otra sentencia judicial. A mí me pareció una hermosa lección democrática.

Éste es un ejemplo de uno de los males de nuestra nación patria. Las leyes se interpretan por los tribunales y no por las víctimas. Uno puede ser comprensivo con el que se salta la ley, pero ¿una lección democrática? No hombre. Una lección democrática se da no saltándose las sentencias. Y una manera de acatar la primera es precisamente no volver a repetir la conducta. También existe la prevaricación en los funcionarios públicos y una forma simple de probarlo es que repitan aquello que un juez les dijo que no se podía hacer.

Porque el problema -por ejemplo el de Garzón- es que contra los “presuntos” malos no cabe todo. Ayer se publicó la sentencia contra el “informático” de ETA. En ella tres magistrados le echan un chorreo al magistrado Grande Marlaska (y al fiscal, pero el responsable es el magistrado) por ordenar prórrogas (cinco veces creo) de escuchas sin el más mínimo elemento que las justificara (vayan a la página 9 y sucesivas). Por no haber, ni había informes policiales sobre lo que se hablaba por ese teléfono, pero claro, se perseguía a “etarras”.

Lo de las tácticas políticas para ocupar espacios se lo dejo a los políticos. Yo tengo claro que es algo que se hace y me parece normal. Ahora, que no se cabreen cuando les decimos que se envuelven en el “interés general” cuando buscan -al menos también- su interés particular y nieguen cálculo político o electoral (como sucedió con la reforma de la Ley Electoral). Digamos que esa constante noticia de que sólo ellos -los de UPyD- defienden a España y a los españoles cansa.

Fin del fuego amigo.

2 comentarios en “Gritando más alto

  1. No leo el blog de SG, supongo que alguien en algún sitio puso un link porque eso de Recalde sí lo había visto. Poco que añadir a lo dicho por usted, si acaso que otro de los males de nuestra nación patria es ser demasiado comprensivos con los que se saltan la ley, especialmente si son políticos, y ya abandonamos la comprensión y adoptamos el holiganismo si son de nuestra cuerda o defienden lo que creemos es justo.

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