Una pequeña encuesta


Me escribe un amable lector del blog y de JotDown. Después de elogiar alguno de mis artículos, me reprocha el lenguaje tabernario de la entrada sobre la votación en el Congreso del asunto etarra.

Es un lector nuevo, porque los que hayan leído entradas en este blog o en el anterior, saben que es habitual que use expresiones malsonantes, incluso dentro de entradas de lo más sesudo. Le he explicado que los blogs los planteaba más como un lugar en el que charlar con amigos; que me divierte escribir (y no lo hago como profesión); que escribo, a veces, como hablaría en un bar cualquiera.

Y es así. Soy muy malhablado. Todo el que me conoce lo sabe. Scusate.

Escribo esta entrada porque, al leer el correo, me he planteado por vez primera si no tendrá razón el lector (que por ser nuevo puede que no sea tan tolerante como algunos de ustedes).

¿Me paso en el uso de palabrotas y palabras malsonantes o debo seguir escribiendo así?

Gracias por su atención.

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40 comentarios en “Una pequeña encuesta

  1. Buenos días

    Yo le leo regularmente, tanto aquí en su blog, como en sus deserciones JDowndanas y sus TWTS, así que me permito cumplimentar su encuesta.
    “escribo, a veces, como hablaría en un bar cualquiera…. Me paso en el uso de palabrotas y palabras malsonantes o debo seguir escribiendo así?”
    No, en mi opinión no. DE hecho yo uso la misma combinación de lenguaje. Continúe así por favor, combinando tecnicismos ropavejeros con expresiones propias del vulgo armado con un gin tonic en la mano derecha.
    Y sobre todo, no deje de escribir

    Gracias,

  2. Es tu blog.
    Tu eliges, el que quiera leerte tiene que saber con lo que se va a encontrar.
    Otra cosa es que hagas gala de hablar mal, en cuyo caso es mas una cuestión de modales o estética literaria.

    Por mi, sigue como hasta ahora.
    Un saludo, M

  3. A los que utilizan ese lenguaje malsonante deberían colgarles de los huevos y tirarles de la punta de la polla atada a dos corceles hasta descoyuntarles la pelvis. Por hijosdeputa. Sin acritud y desde el respeto.

  4. No hay lenguaje malsonante, hay quien no sabe usarlo o sólo acepta un registro. Un latinajo de cachondeo en un bar o un exabrupto en un texto serio tienen sitio y función, si bien colocados. Como en las entradas hay voluntad de estilo por mi de puta madre

  5. ¿Es propio de un divertimento poner coto a su utensilio? ¿ cree la mordacidad en lujos literarios o ampulosas vociferaciones? ¿Acaso el adjetivo permite que un sustantivo cualquiera manifeste la cualidad de su significado? ¿ desde cuándo mal suena una palabra? Tsevan.. no nos abandones! Es decir , no cambies… o solo lo justito para seguir deambulando por estas cuatro esquinas…por favor.

  6. Pues para mí eres hasta algo finolis… 🙂 Esto me recuerda los chistes de navarros… Cómo se pide una cerveza en idioma navarro..? Una cerveza mecagüendiós!

  7. Mañana ya no sale la “prensa antifascista”. R.I.P.
    Lo malo va a ser que sus lectores tendrán más ratos libres sin saber que hacer. Ninguna buena consecuencia puede esperarse de esa ociosidad.

  8. Habla usted muy bien. Le digo lo que le dijo un patriarca flamenco a María Jiménez cuando esta, en sus inicios, apenas una jovencita, le preguntó si cantaba “a compás”.

    “Niña, tú te caes y te caes a compás”

  9. [18]

    Bil

    Cambiando de asunto.

    Compré un (otro) garmin. Este viene con altura de la posición.

    Sabe qué: marca la altura que le sale de los cojones. Y a la ida y a la vuelta los valores de altura se marcan un fandango murciano.

    (expresión apropiada para camuflarme entre esta entrada)

  10. Yo entiendo por “lenguaje tabernario” sintagmas tales como “dos chatos”, “¿qué quiere de tapa, caballero?” o, incluso, “vaya porquería de café…”, aunque el último sería más bien una muestra de “lenguaje barario” o “lenguaje cantinario”. Sin embargo, el empleo de tacos, palabras gruesas o aderezos de bajura forman parte del habitual lenguaje de los cristianos viejos. Por ejemplo: cojones, joder, váyase a tomar por culo o me cago en su puta madre, son auténticos hitos miliarios de nuestra lengua española y su empleo refuerza y da esplendor a un texto, por formal que éste sea. Así es que siga usted con su acertada costumbre: emplee tales lexemas, solos o en grupo, que le llevarán a hablar mal y escribir bien.

  11. Q

    Hay una parte en el manual de instrucciones que dice “calibración de altímetro” 🙂

    De todas formas siempre tiene un errorcillo.

    Por cierto… para qué quieres un gps… no te habrás vuelto medio Forrest Gump como yo?

  12. [28]

    Joder, Bil, para qué voy a querer un gps. Pues como todo el mundo para saber a la altura a la que voy circulando con el coche. Que las carreteras son muy traicioneras.

    Buscaré el manual. En alguna parte estará.

  13. Qué modelo es? si es el Oregón, me lo sé de memoria: Configuración… Altímetro… Pulse para comenzar calibración del altímetro

    Y luego hay otro comando importante. Configuración… altímetro…Calibración automática… activado (Es para que se vaya actualizando)

  14. Ay, la madre que me parió, para qué quieres un gps? Pa qué va ser, para encontrar el Annapurna, como todos.

    (El lector ese nuevo no pasa más por aquí)

  15. D. Tsevanrabtan, la pregunta no es si nos (me) gusta su “malsonante” estilo, o no. Esta es su casa. Quien quiera, entra en ella y ve lo que hay. Si le resulta interesante lo que ve, ya procurará separar el “grano” (contenido) de la “paja” (estilo). Siga escribiendo como quiera, apreciado D. Tsevanrabtan. Tenga en cuenta que, haga lo que haga, siempre habrá algún descontento. Ya sabe: “Digan de que hablan, que me opongo”.

    Un saludo y mis respetos.

    Asturianín.

  16. Pedro J, hoy:
    “Como bien ha argumentado el abogado de los querellantes José María de Pablo, esto supondría que la mejor forma que tendría cualquier delincuente para garantizarse la impunidad sería presentar una denuncia chapucera y mal fundamentada contra un amplio colectivo que le incluyera y escudarse a partir de ahí en su seguro archivo. ¿Cómo han podido actuar así estos tres magistrados? Yo sólo puedo aportar el dato elocuente de que el presidente de esa sección, José Luis Sánchez Trujillano, fue el mismo juez que consideró que cuando Rodríguez Menéndez publicó una y otra vez que yo «sodomizaba a niños de 12 años» no se trataba de un delito de calumnia porque no concretaba a qué niño se refería.
    http://elcomentario.tv/reggio/los-porteros-de-la-ley-de-pedro-j-ramirez-en-el-mundo/26/02/2012/

  17. Doy la encuesta por cerrada. Gracias. No pretendía refrendar nada, ni echar en cara una crítica -bien amable, por otra parte. Sólo pasa que llegué a pensar si no me estaba pasando y que no me lo decían por eso de que les caigo medio bien.

  18. Las “malas palabras”. Reflexionaba el “negro” Fontanarrosa que qué era eso. ¿Eran palabras que pegaban a otras? ¿Eran palabras enfermas, aquejadas de algún mal?. “El coronel no tiene quien le escriba” termina con una palabra que en la France se nombra a veces con el eufemismo de “Le mot de Cambronne”, posiblemente una leyenda urbana atribuida a un general de Napoleón, porque si un militar, de entonces y ahora, no suelta algún “merde” unos cuantos cientos de veces, es que no estamos hablando de este planeta.
    La única razón por la que me podría molestar oír o leer esos casticismos es que hurtan de alguna manera causticidad a una opinión. Por eso me gusta tanto el gran Saki, en sus elegantes, divertidos y pérfidos relatos.

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