Leer entre líneas


Cuando te haces cargo de la defensa de una persona, puedes hacerlo en su interés o no. Si lo haces en su interés siempre pensarás en la mejor estrategia para que esa persona salga bien parada. El objetivo, por tanto, no es extraprocesal. No buscas ningún tipo de propaganda o conseguir cualquier cosa diferente de minimizar las consecuencias penales de una sentencia. Naturalmente, hay abogados a los que se la pela lo que le pase a su cliente. Algunos son bastante famosos y se ocupan de asuntos de notoriedad -normalmente sin cobrar-, buscando salir en los medios de comunicación diciendo paridas sonoras. En la mayoría de las ocasiones -sobre todo cuando es difícil evitar una condena- lo más aconsejable es el perfil bajo, técnico. Sin embargo, eso es enemigo de los titulares, así que estos abogados anuncian estrategias descabelladas, con testimonios grandilocuentes, en los que suelen usar mucho el “y tú más”. Mala cosa para el pobre acusado. El “y tú más” nunca ha servido para nada en un tribunal de justicia -salvo en tribunales con jurados. El acusado, en estos casos, se convierte en un fantoche, alguien de usar y tirar.

Por eso, a menudo, la labor del buen abogado es convencer al cliente de que lo que ha pensado para defenderse no sirve. Es una labor complicada que, en ocasiones, termina en ruptura. Cuando un cliente no se fía de mi criterio le deseo buena suerte y me despido de él.

Cuento esto porque leo en El País una noticia sobre el comienzo del juicio a Andreas Breivik, el noruego que mató a decenas de personas el verano pasado.

En la noticia se nos cuenta el circo que quiere montar Breivik para defenderse. Al parecer, pretende que está perfectamente bien de la chaveta y quiere alegar defensa propia. También va a negar la legitimidad de los tribunales noruegos y sentar en el estrado a neonazis y musulmanes que servirán para exculparle.

En la noticia se dice:

El toque grotesco del proceso contra el criminal más sanguinario de la historia reciente noruega vendrá con los testimonios de la defensa. Los abogados de Breivik llamarán a islamistas para que declaren ante el tribunal. Su objetivo es que el acusado quede en libertad y demostrar que mató para “defender Noruega” de una invasión musulmana que ya estaría en curso. Breivik quiere evitar a toda costa que lo declaren loco y que lo encierren en un manicomio. Sus abogados quieren que sus tesis extremistas sobre la “invasión” islámica de Europa no se interpreten como síntomas de enfermedad mental.

Un informe pericial del pasado noviembre diagnostica que Breivik padece una esquizofrenia paranoide que lo eximiría de responsabilidad penal. Pero una segunda pericia presentada la semana pasada lo estima cuerdo y responsable de sus actos. Los jueces deben decidir cuál de los dos informes se corresponde con la realidad. La defensa ha llamado a blogueros de ultraderecha para que expongan ante los jueces sus tesis xenófobas y antimusulmanas y apuntalen así el argumento de la “defensa propia”.

Cualquier persona que lea la noticia concluirá que los que están locos son los abogados de Breivik o, en caso contrario, que son nazis que quieren usar a su cliente para hacer propaganda, considerando que la única estrategia procesal viable es la de demostrar que el tipo está como una regadera.

Por eso se echa a faltar que el redactor de la noticia explique que el defensor principal ha sido designado de oficio y ha asumido la defensa con -digámoslo así- nulo entusiasmo. No conozco la ley noruega, pero hay cosas que son iguales en todas partes, así que imagino qué ha podido ocurrir:

1.- El abogado le habrá dicho a Breivik que debe alegar que está como un cencerro y que tiene a su favor uno de los dos informe psiquiátricos.

2.- Breivik le habrá dicho que no enfurecido, porque él no está loco sino que es un héroe que va a salvar Noruega y de paso el Occidente cristiano.

3.- El abogado le habrá explicado que su estrategia no sirve para nada y que va a terminar entrullado.

4.- Breivik, embriagado de felicidad, habrá insistido.

Así que imagino que el abogado, una vez realizadas todas las advertencias, habrá dado el asunto por concluido. Por tanto, no creo que los abogados “quieran” nada ni tengan ningún “objetivo”, como dice la noticia. En el mejor de los casos, habrán considerado que deben formalmente defender la tesis del acusado sobre la “defensa propia”, sabiendo que todo lo que al respecto hagan es absurdo. En el peor, le habrán dado cuerda al tarado noruego para que se ahorque solo. Opto por la segunda versión. Creo que los abogados han decidido demostrar el enorme montón de mierda que tiene su cliente en la cabeza -con la ayuda de otros tarados iguales a él- con indiferencia sobre su futuro procesal. Lo digo porque no creo que la ley noruega le impida a su letrado -designado obligatoriamente, recuerden- defender la tesis de la locura aunque su cliente no quiera. Vean que en caso contrario, entraríamos en la incongruencia de permitir al enajenado decidir cómo defenderse cuando es incapaz de tomar decisiones. Supongo que su letrado podría haber insistido en esa línea, a pesar de la oposición de Breivik.

En fin, que me temo que a la noticia le falta un hervor. En cuanto a lo de que sirva para hacer propaganda de ideas ultras, no se asusten. También se dijo de Núremberg.

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