DGT, Metro y Suspensión.

Dicen que cuando un perro ha cometido una fechoría en casa (ingerido un par de metros de cortina, triturado media docena de sillas u orinado casualmente en la colección de cd’s de Leonard Cohen) el dueño jamás deberá reaccionar inmediatamente castigando al animal, ya que el cerebro poco evolucionado de la bestia es incapaz de revelarle a qué obedece la desmesurada bronca de su dueño; todo lo más, alcanzará a suponer que “un mal día lo tiene cualquiera”. Yo veo a la DGT como a esos irreflexivos e impetuosos dueños de animales de compañía. Recomiendan y aconsejan a los conductores, campaña tras campaña, que cumplan con las normas de circulación. Pero lo hacen con anuncios en televisión y justo cuando ya no están conduciendo. Un mensaje que se perderá como “lágrimas en la lluvia” junto con otros cientos de anuncios televisivos. De todas formas siempre me ha parecido asombroso ese mundo en el que vive la DGT, un mundo de fantasía en el cual el cumplimiento de las normas está recomendado y aconsejado cuando en el mundo real, sencillamente, debe cumplirse a rajatabla. Porque estamos hablando miles de muertos al cabo del año no del lanzamiento incívico de papeles al suelo. Puede que haya una manera de saber si las campañas de la DGT son efectivas. Dejar de hacerlas durante veinte años y computar. Pero seguro que alguien lo consideraría demasiado barato para arriesgarse. ¿Para cuándo una campaña del Ministerio de Justicia recomendado y aconsejando que se respeten las leyes?

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Los altavoces del metro de Barcelona esparcen a todas horas una recomendación juiciosa: “por favor, no bajen a la zona de vías”. Puedo confirmar que bajar a las vías no es un proceder muy popular entre los usuarios del metro. Decenas de años viajando en ese medio de transporte y jamás he visto a nadie descender hasta lugar tan electrizante. Claro que si la razón del machacón consejo tiene que ver con la prevención más que con la frecuentación sugiero a la compañía que se anime a lanzar esta otra mucho más ajustada al sentido común dada la tenaz asiduidad con la que demasiados ciudadanos se conducen: “Por favor, no se cuelen en el metro”. Aunque mucho me temo que ninguna de las dos tendrá el éxito que se merece.


He traído la escena para que se fijen en la calidad de la suspensión del vehículo. Tremenda. Antes sí que se hacian buenas máquinas.

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7 comentarios en “DGT, Metro y Suspensión.

  1. Se busca nombre y número de teléfono de la dobladora catalana de Ava. Recompensa, participación de un tercio del valor en el Tesoro de Rackham el Rojo…

  2. Las suspensiones eran buenas, sí. No así las direcciones. En todas estas películas suelen tener una holgura de casi noventa grados, lo que obliga al conductor a ir dando volantazos todo el camino. Esta no es de las peores, pero recuerdo una escena de Humphrey Bogart en que de un lado a otro el volante hacía más de 90 grados de giro. Seguro.

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