No, no tengo nada en contra de los negros o de los gitanos (otra cosa es que hablemos de las mujeres)


Me hubiera gustado, para escribir esta entrada, poder contar con el texto completo de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el concierto económico a colegios que no cumplían lo dispuesto en el artículo 84.3 de la Ley Orgánica de Educación, pero no la he encontrado publicada. No me quedará más remedio que opinar sobre la base de lo que sale en prensa, en donde he leído un resumen de los argumentos de la mayoría y del contenido en el voto particular. Tampoco me preocupa mucho porque, más que el análisis concreto de la resolución o más que la cuestión de si es buena o mala una enseñanza segregada -asuntos ambos con seguridad muy atractivos-, me interesa la lógica concreta de quiénes plantean el análisis de esa norma en un terreno, a mi juicio, equivocado. Es además -interesante, digo- porque resulta muy común.

Antes de entrar en el análisis del artículo 84.3, hay que recordar algunos principios generales.

Primero: existen normas generales (normalmente prohibiciones) que afectan a todo tipo de actividad, privada o pública. Son obligatorias en todo caso, y la actividad que no las respeta es ilegal. Esas normas están expresadas, normalmente, en leyes fundamentales y constituciones.

Segundo: todo ordenamiento jurídico considera que la libertad es uno de esos valores fundamentales. Sólo cuando choca con otro valor hay que ponderar, caso a caso, cuál prevalece.

Tercero: el Estado es un agente que actúa en la sociedad y está sujeto a esas prohibiciones. Eso no impide que pueda, de forma activa, promover determinados fines que no alcancen el rango de valor fundamental, hasta el punto de prohibir su proscripción con carácter general. Por eso el Estado puede discriminar positivamente, pero no debería obligar a los particulares a hacerlo (por ejemplo).

Cuarto: los límites concretos de todo lo anterior están siempre sujetos a discusión, pero hay un núcleo que podemos considerar relativamente inamovible (cosas de la tradición y del éxito).

Como es evidente, considerando lo anterior, el Estado puede regular una actividad, por ejemplo, la educación, fijando unas reglas. Esas reglas nunca deberían ser inconstitucionales. Una de esas reglas “podría” ser la libertad de los padres para escoger un centro educativo. Esto no impide que el Estado pueda, con el dinero de todos, y por decisión del Parlamento y del Gobierno, promover ciertos fines que “no sean” inconstitucionales. Veamos ejemplos: ¿puede promover ciertos valores? Yo, personalmente, creo que no, porque eso va en contra de la libertad ideológica. Otros creen que sí (por ejemplo a través de la llamada Educación para la Ciudadanía, promoviendo los llamados “valores constitucionales” -yo creo que pueden variar y ésa es la razón de mi oposición). ¿Ven? Es discutible. ¿Podría el Estado promover valores inconstitucionales? Pues no. Eso es simplemente absurdo, porque el límite se encuentra precisamente en los valores consagrados y promover otros diferentes -sobre todo contrarios a ella- sería una especie de aporía.

Otro ejemplo: ¿puede el Estado fijar un mínimo en los planes educativos o eso afecta a la libertad de los padres de escoger centro educativo? Yo creo que puede, siempre que esos mínimos se refieran a “conocimientos” y no “valores” porque los niños también tienen derecho a una educación y ellos también son ciudadanos. Los padres no pueden escoger una “educación” que sea incompleta o deficiente, pueden escoger centros siempre que cumplan unos mínimos. Cuáles sean siempre será una cuestión susceptible de discusión enseñanza a enseñanza.

Otro ejemplo: ¿puede el Estado ordenar que toda la educación -pública o privada- se realice en centros no segregados por sexos? Me parece discutible, ya que una escuela que sólo admita a niños o niñas puede ofrecer una educación idéntica a otra no segregada. Y existe el argumento de que la diferenciación no obedece al sexo en sí, sino a las consecuencias educativas perniciosas de la no segregación (si es que las hay).

Hasta ahora no he hablado del caso del artículo 84.3 de la LOE. Vayamos a él.

Último ejemplo: ¿puede el Estado, sin prohibir la existencia de centros privados segregados, promover una educación no diferenciada por sexos por considerarla mejor? Naturalmente. No veo por qué no. No hay ningún reproche constitucional a esa promoción. Tampoco lo hay a las campañas para que la gente deje de fumar a pesar de que esté permitido.

El artículo 84.3 está situado dentro del capítulo 3 de la LOE, que se refiere exclusivamente a centros concertados y públicos. El artículo 84 se refiere exclusivamente a reglas sobre admisión.

La norma dice:

3. En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Cuando dice “no habrá discriminación” se refiere, lógicamente, a la admisión, ya que de eso habla el artículo.

La ley, como ven, establece una regla que impide que se prohíba el acceso de tu hijo a un centro pagado o subvencionado con fondos públicos, por ser blanco, niño, sij o pobre (p. ej.).

Se me dice, en contra, que la no discriminación debe interpretarse en sentido “constitucional”, es decir, como “vulneración de una prohibición constitucional o derecho fundamental”.

Lo malo es que esta interpretación (que daría lugar a que el art. 84.3 no pueda prohibir lo que es legal en la educación privada) no se compadece con la norma. Veamos por qué:

1.- Para empezar porque la discriminación prohibida constitucionalmente no coincide con la prohibida legal o estatutariamente (aunque aquélla si está incluida en ésta). Una ley o un estatuto puede prohibir formas de discriminación no prohibidas constitucionalmente. Adoptan la forma de requisito añadido y punto. Por ejemplo, un club puede establecer en sus estatutos que no se puede impedir el acceso al restaurante a quien no lleve corbata. ¿Algún problema con eso?

2.- En segundo lugar, porque la ley puede promocionar -usando dinero público- algo que se considera bueno conforme al programa de gobierno concreto sin que eso implique que se discrimine a nadie (siempre que no se afecte a los derechos constitucionales de otros). De hecho es lo que hacen todos los Gobiernos constantemente. Y de hecho, no se podría gobernar ni legislar (sin cambiar la Constitución) si no se pudiera hacer.

3.- En tercer lugar, porque sí está prohibido que un niño no pueda acceder a un centro concertado porque su familia sea pobre, pero no lo está si es privado: basta con que no pueda pagar la matrícula. El artículo 84.3 también habla de discriminación por razones sociales. Claro, se trata de colegios “públicos”. En los privados siempre se “discrimina” a los pobres, pero no se les discrimina “constitucionalmente”.

4.- Finalmente, porque de ser cierto que una educación segregada no es discriminatoria (como parece sostenerse en el voto particular) porque no afecta a derechos constitucionales, ya que la discriminación estaría justificada objetivamente (como pasa tantas veces a pesar de que la norma pueda aparentemente ser inconstitucional), el artículo 84.3 sería ininteligible. Voy a explicarme: ¿si el artículo 84.3 se refiere a no discriminación por razón del sexo en sentido constitucional y se puede segregar a los niños y niñas -porque es mejor para ellos y la UNESCO y tal y cual y Pascual y eso no es inconstitucional- para qué se habla del sexo en esa norma?

Esa norma sólo tiene aplicación si se entiende lisa y llanamente como promoción de una escuela no segregada. Porque si no, es inaplicable total y absolutamente y además innecesaria, que para eso está la CE. Pasa, sin embargo, que, como es dudoso, el Parlamento ha decidido promover un modelo. No cabe otra interpretación posible.

Para dejarlo más claro, aún, hay que recordar que esa norma no requiere desarrollo. Esa norma no habla de una educación no discriminatoria. Habla de acceder al centro. Habla de cuando el niño o niña llega a Secretaría y le miran a ver si tiene colita o no.

¿Me explico? Si la norma no se refiere a que la educación pagada por todos no puede ser segregada no se refiere a nada. A nada de nada.

Por eso el Tribunal (al parecer) aclara que la educación segregada puede ser legítima y constitucional, pero que eso no excluye que el Estado promocione una educación no segregada. Y por eso habla de que esta norma (el art. 84.3 de la LOE) no afecta a otro derecho constitucional (el de los padres de elección de educación), porque pueden llevar a sus hijos a colegios privados.

Para no perder el tiempo, las preguntas que hay que contestar para discutir esto son:

1.- ¿Es discriminatorio exigir que no se discrimine -que no se impida el acceso- por razón de que el alumno sea niño o niña a la hora de acceder al centro?

2.- ¿Se discrimina al niño -en un sentido llano- por razón del sexo si no se le admite en un centro por ser niño?

3.- ¿La norma -el art. 84.3-, en lo relativo al sexo, es aplicable a algo si no se entiende como digo?

4.- ¿Puede Dios crear una piedra tan grande que no pueda levantarla él mismo?

Ansioso por ver cómo me dan la razón.

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18 comentarios en “No, no tengo nada en contra de los negros o de los gitanos (otra cosa es que hablemos de las mujeres)

  1. Unas cosillas nomás:

    *Por considerarla mejor* no es negar el concierto *por entender que ese requisito de admisión (ser niño o niña) es discriminatorio*. Es que está diciendo que esos centros vulneran el principio de igualdad, que es un derecho fundamental; en cuyo caso lo de menos es si perciben o no dinero público. Además, y en todo caso, el Estado tendría que justificar y concretar esos supuestos beneficios de la educación no segregada. Y viceversa. Exactamente igual que la campaña antitabaco.

    ¿Deber de llevar corbata para acceder a un club versus no admisión por razón de sexo a un centro educativo? Bueno, bueno, bueno.

    *En tercer lugar*: nadie tiene derecho constitucional, y mucho menos fundamental, a ser rico. Vamos, hombre.

    4. Menudo motivo. Anda que no hay normas explicativas, redundantes y groseras en cuanto a técnica legislativa. Hartito está el Constitucional de decirlo.

    *La educación pagada por todos no puede ser segregada*. Ok. Pero no porque se considere que la segregada establece un criterio de admisión discriminatorio, sino porque se considere *mejor*. Y se justifique.

    Ya sabe que yo siempre le doy la razón. Pero hoy no.

  2. *¿Por qué se habla del sexo en esa norma?* Se habla de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Vamos, lo que viene siendo una cláusula de estilo hasta en las ordenanzas sobre aprovechamientos madereros y lechales del Ayuntamiento de Cerezo de Río Tirón.

  3. Unas cosillas nomás:

    *Por considerarla mejor* no es negar el concierto *por entender que ese requisito de admisión (ser niño o niña) es discriminatorio*. Es que está diciendo que esos centros vulneran el principio de igualdad, que es un derecho fundamental; en cuyo caso lo de menos es si perciben o no dinero público. Además, y en todo caso, el Estado tendría que justificar y concretar esos supuestos beneficios de la educación no segregada. Y viceversa. Exactamente igual que la campaña antitabaco.

    —————

    Sigue usted insistiendo en lo que ni yo, ni (al parecer) los del TS dicen: lo que decimos es que la Ley *para esos centros* añade un requisito más. Sigue usted dale que te pego como si el concierto o el cheque escolar fuera un derecho constitucional. Lo es la educación. Y el Estado puede concertar exigiendo ciertos requisitos añadidos a todos los que deben cumplir todos los centros.

    —————–

    ¿Deber de llevar corbata para acceder a un club versus no admisión por razón de sexo a un centro educativo? Bueno, bueno, bueno.

    —————–

    O me he explicado muy mal o usted se porta mal: yo le doy un ejemplo de requisito de no discriminación añadido más allá del que resulta del derecho fundamental. Así que ni versus ni leches. Dígame por qué mi ejemplo no ejemplifica eso.

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    *En tercer lugar*: nadie tiene derecho constitucional, y mucho menos fundamental, a ser rico. Vamos, hombre.

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    ¿Dónde he dicho yo eso? Yo lo que le digo es que en un colegio concertado no te pueden discriminar por ser pobre (y eso es lo que dice el 84.3, el mismo art. que habla del sexo) y en uno privado “siempre” te discriminan por ser pobre, pero esa discriminación es constitucional. Así que las discriminaciones del 84.3 no coinciden con las que resultan de los derechos constitucionales.

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    4. Menudo motivo. Anda que no hay normas explicativas, redundantes y groseras en cuanto a técnica legislativa. Hartito está el Constitucional de decirlo.

    *La educación pagada por todos no puede ser segregada*. Ok. Pero no porque se considere que la segregada establece un criterio de admisión discriminatorio, sino porque se considere *mejor*. Y se justifique.

    Ya sabe que yo siempre le doy la razón. Pero hoy no.

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    Voy a contestarle a esto y al siguiente comentario (eso de que lo del 84.3 es una coletilla y tal y que aparece en todas partes) conjuntamente.

    Para empezar, la ley es clara. Si usted cree que eso del “sexo” cayó allí por casualidad, pues vale. Yo, como está, lo doy por aplicable.

    Pero es que, además, este asunto estaba regulado, antes de la Ley de 2006 en otra Ley. La Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio – RCL\1985\1604, también sobre lo mismo (la derogó la Ley de Calidad de Educación, pero en esto decía lo mismo).

    también distinguía entre privados, por un lado y públicos y concertados, por otro. ¿Sabe lo que decía?:

    Artículo 20. [Admisión de alumnos]

    1. Una programación adecuada de los puestos escolares gratuitos, en los ámbitos territoriales correspondientes, garantizará tanto la efectividad del derecho a la educación como la posibilidad de escoger centro docente.

    2. La admisión de los alumnos en los centros públicos, cuando no existan plazas suficientes, se regirá por los siguientes criterios prioritarios: rentas anuales de la unidad familiar, proximidad del domicilio y existencia de hermanos matriculados en el centro. En ningún caso habrá discriminación en la admisión de alumnos por razones ideológicas, religiosas, morales, sociales, de raza o nacimiento.

    Ese art. es aplicable a los concertados también, pero no a los privados no concertados (lo dice después la misma ley). ¿Ve?

    Ahora cuénteme que ese “sexo” que aparece repentinamente y se añade a la lista ha sido porque se ha copiado para el artículo no sé qué ordenanza de no sé qué Ayuntamiento.

    No. Se puso allí para esto. Y se puso porque el Gobierno podía hacerlo, porque al Gobierno de entonces le molaba más ese sistema y no hay ninguna obligación constitucional más que la de no afectar a derechos fundamentales.

  4. Sigue usted insistiendo en lo que ni yo, ni (al parecer) los del TS dicen: lo que decimos es que la Ley *para esos centros* añade un requisito más. Sigue usted dale que te pego como si el concierto o el cheque escolar fuera un derecho constitucional. Lo es la educación. Y el Estado puede concertar exigiendo ciertos requisitos añadidos a todos los que deben cumplir todos los centros.

    —————–

    Sigo insistiendo en lo que yo y (al parecer) un Magistrado del TS dice: no puede haber discriminación por razón de sexo y, a la vez, no haberla. No puede ser un requisito legalmente cualificado como premio a aquellos centros que *no discriminan*. Si discriminan, su criterio de admisión es inconstitucional. En esto usted no entra. Por eso yo insisto.

    O me he explicado muy mal o usted se porta mal: yo le doy un ejemplo de requisito de no discriminación añadido más allá del que resulta del derecho fundamental. Así que ni versus ni leches. Dígame por qué mi ejemplo no ejemplifica eso.

    —————–

    El ejemplo de la corbata no supone ninguna discriminación por razón de sexo -que es la razón que ha dado el Supremo, y mucho menos de la que dependa nada menos que la garantía del derecho a la educación. Me ha parecido una frivolidad. Pido perdón por el tono. Esto no es twitter.

    —————–

    ¿Dónde he dicho yo eso? Yo lo que le digo es que en un colegio concertado no te pueden discriminar por ser pobre (y eso es lo que dice el 84.3, el mismo art. que habla del sexo) y en uno privado “siempre” te discriminan por ser pobre, pero esa discriminación es constitucional. Así que las discriminaciones del 84.3 no coinciden con las que resultan de los derechos constitucionales.

    —————–

    Pues sí: nadie tiene el derecho fundamental de ser rico y sí que tiene el de no ser discriminado por razón de sexo. Ultraprotegido. Nuevamente, el parangón es tramposuelo.

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    El sexo está como están todas las demas, las de la cláusula, que no coletilla, que se encuentra uno en cualquier norma por ínfimo que sea su rango. Hasta en los pliegos de los contratos públicos. ¿Fue deliberadamente incluido? Vale. Sigue sin significar nada, porque si cualquier centro, aunque sea privado, los vulnera, y en la interpretación que de su contenido hace el TC, su decisión sería susceptible de amparo. No son requisitos cualificados. Son derechos fundamentales.

  5. Sigo insistiendo en lo que yo y (al parecer) un Magistrado del TS dice: no puede haber discriminación por razón de sexo y, a la vez, no haberla. No puede ser un requisito legalmente cualificado como premio a aquellos centros que *no discriminan*. Si discriminan, su criterio de admisión es inconstitucional. En esto usted no entra. Por eso yo insisto.

    ———-

    Estoy entrando desde el principio. Sí, puede que algo no sea discriminatorio por razón de sexo en términos constitucionales, pero sí lo sea en un sentido llano. Y lo que yo digo es que la Ley dice eso, precisamente porque exige que no sea “discriminatorio” para unos colegios y sí para otros. Para usted no hay más discriminación que la constitucional. Para mí hay muchos más tipos de discriminación. Y puede que algo no sea discriminatorio a efectos constitucionales (atentatorio del derecho constitucional a la igualdad), pero sí lo sea a efectos legales (cuando la ley lo exija para, por ejemplo, promover un cierto tipo de educación).

    El ejemplo de la corbata es un ejemplo de lo que he dicho. De lo mismo a que se refiere el párrafo anterior.

    En cuanto a lo de los pobres y los ricos, no contesta lo que yo digo. Lo siento.

    Y en su último párrafo tampoco argumenta. Ya sé que si se discrimina (constitucionalmente) por razón de sexo (también en un privado) eso es ilegal. La cuestión es que se especificó precisamente el sexo en la admisión para colegios concertados y públicos y no para los privados y se hizo con intención, precisamente porque se sabía que el asunto podía ser constitucionalmente discutible. Pero que sea constitucionalmente discutible no impide al Parlamento legislar en ese sentido.

  6. Pero no se las ha quitado del todo. Se le entiende bastante peor. Yo llevo desde ayer leyendo el post y todavía no me aclaro muy bien sobre lo que quiere decir. Quizá la semana que viene logre escribir algo.

  7. Al final, la discusión es ordenancista. Si el gobierno cambia la ley -pues, sí, parece clara la intención de la ley incluyendo ‘sexo’-, ¿sería la nueva discriminatoria? Es decir: ¿es discriminatorio separar por sexos, existiendo acceso real a la misma educación unos y otras, o es discriminatorio CON ESTA LEY, pero no lo sería con la anterior?

  8. Me encantaría poder entrar en el fondo del asunto, pero desde marzo pasado, mes en que nació mi segundo hijo, la expresión “tiempo libre” ha pasado a ser un concepto como “la cuarta dimensión” algo que más o menos sabes a qué se refiere, pero que no eres capaz de imaginar. Así que responderé sólo a la más fácil de las preguntas planteadas por nuestro admirado blogger Tsé:

    Sí, podría crearla. Parafraseando a Pajín, “a ver si no va a poder Dios crear lo que le salga de los cojones”.

  9. Lehningen, una pregunta que me ahorro… ¿y a qué dedica el tiempo libre?
    Entonces… se dedica al modelaje infantil.
    Dios podría sacar un 10 en selectividad si quisiera.
    ¿Seguro que se trataba del mejor escribano?

  10. Le contesto gustoso, goslum:

    – A escribir en blogs.
    – Ya no. Lo he dejado.
    – No solo eso. Sacaría un 10 para después matricularse en… filología bíblica trilingüe. Menudo es Dios con ciertas cosas.
    – Dejémoslo en “la mejor puta se tira un pedo”.

  11. Me ha costado seguir el hilo, pero bueno, soy cortito y recién llegado de vacaciones. La verdad es que, como de costumbre, Tse regala más de lo que la gente quisiera saber y nunca contesta a lo que de verdad importa. Yo aprendo bastante leyéndole, pero supongo que para la mayoría de nuestros conciudadanos (¿?) todo esto sobra y a mí me pasa lo mismo: rara vez consigo contestar a lo que me preguntan. Porque lo que importa es simplemente si la Iglesia es mala, los curas pederastas, la derecha va contra las mujeres y defiende a los ricos y jode la vida a los pobres o si, por el contrario, los rojos quieren violar a las niñas en la escuela, o provocar la homosexualidad general entre la población o degradar a condición humana hasta ahogarla en el fango. Eso es lo que realmente importa y a lo que Tse, como de costumbre, no contesta. Este tipo habla de todo y no resuelve nada. Es la hostia.

  12. No sé, Tse, si la segregación -en conjunto, porque tendrá pros y contras- es mejor que la ‘no segregación’. Me eduqué segregado (como la mayoría de los cincuentones) pero defendí siempre la ‘no segregación’ y, desde luego, en la educación de financiación pública (de un sistema democrático).
    La cuestión (entonces, y tal vez ahora) está intrínsecamente relacionada, en nuestra cultura y tradición, con la religión, o mejor dicho, con la educación religiosa, que es mayoría amplia en la educación privada concertada.
    Es decir, ahora (cuando estamos, merced a los avances extraordinarios en muy diversas disciplinas del conocimiento y a la posibilidad de conocerlos o atisbarlos con estas máquinas diabólicas, sometiendo tantas cosas a revisión) yo podría, incluso, ser partidario de que como experiencia piloto (de libre acceso, por supuesto) se financiaran públicamente (en concierto o en gestión pública) ‘algunos’ colegios segregados, pero por lo que no pasaría, en absoluto, es porque los concertados estuvieran gestionados por una religión o superstición cualquiera, porque la segregación más la religión (no me refiero a la asignatura sino a la atmósfera) es el huevo de la serpiente, que siempre he aborrecido.
    Podría incluso encontrarse (why not?) que la instrucción tiene mejores o comparables resultados en conjunto, sin que se menoscaben otras cualidades de los jóvenes, y consolidar un modelo mixto: segregados y no segregados. La ley siempre puede revisarse.

    Saludos.

    PD No conozco el contexto, y posiblemente lleva razón en la interpretación del artículo, pero ¿y si el término ‘sexo’ para definir una prohibición de discriminación (en orden a la financiación pública) únicamente quisiera decir que los colegios concertados no pueden ser masculinos o femeninos exclusivamente, sino que han de admitir niños y niñas, aunque luego los eduquen separadamente?. Lo digo aunque esta interpretación contradiga mi propia opinión al respecto.

  13. Pero la ‘mili’ obligatoria era exclusivamente para los nacidos varones…, y el Tribunal Constitucional consideraba que tal cosa no tenía nada de discriminatorio.

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