La memoria de la leche


El taxista saludó a la clienta y luego le preguntó por el destino. Se había fijado en la lentitud de los movimientos de la mujer. No recordaba la última vez que alguien había subido en aquel estado.
– Vaya, ¿de cuántos meses está?
– De siete.
Tampoco recordaba la última vez que había relatado la historia a una embarazada. Bueno, tal vez fuera un buen momento para hacerlo.
– ¿Me permite que le cuente una historia?
La mujer consultó su reloj y luego miró al retrovisor encontrándose con la cara del taxista:
– Si no excede del tiempo que le llevará dejarme en la consulta de mi ginecólogo y no hay recargo en la tarifa final del viaje, adelante.
El taxista sonrió a modo de respuesta, lo que contagió a la clienta que se sumó con una risita tímida.
– ¿Ha oído hablar del “Sistema Fraden”?
– No.
– Hace 30 años la Fundación Ricardo Ostelach realizó en España un estudio basado en la teoría del doctor Peter Fraden. El doctor Peter Fraden creía que si durante la lactancia los niños eran introducidos en determinados ambientes la esencia de los lugares y lo que allí se realizaba podía ser absorbido para posteriormente encauzar sus futuras vocaciones profesionales.
– Humm… interesante –apuntó la mujer.
– En varias ciudades españolas y durante seis meses, mil madres acompañadas de sus respectivos vástagos acudieron a esos lugares para darles de mamar. Era condición indispensable que cada pareja visitara, al menos, dos distintos cada día. El Palau de la Música y el Gran Teatro del Liceo fueron algunos de los lugares escogidos para que los latidos de corcheas y el eco de las más delicadas cuerdas vocales de la lírica consiguieran impregnarse en la memoria de los críos…
El taxista hizo una pausa para concentrarse y fijar bien los tiempos del gesto de sacar el dedo medio de su mano izquierda por la ventanilla. Cuando alguien le obligaba a frenar bruscamente tras omitir el uso del intermitente, no solía reaccionar de manera distinta aunque fuera (como en aquel caso) un compañero de profesión.
– No todos somos así, señora –se disculpó el hombre.
– ¿Se refiere a su gesto obsceno o al escaso uso de los intermitentes por parte de ciertos taxistas?
Pese a la nula complejidad de la pregunta, el taxista juzgó que cualquiera de las dos respuestas posibles podría perjudicarle. Así que decidió hacerse trampas al solitario y no contestarla con la excusa de que una digresión por su parte provocaría que el hilo de la historia recién comenzada se rompiera.
– También se adentraron en uno de los mejores salones de imágenes del mundo, el Museo del Prado, para que la visión que las madres recogían contemplando semejante belleza tuviera la posibilidad de ser transportada de algún modo hasta las incipientes conexiones neuronales de sus retoños. Obviamente, no todas las ciudades disponían de tan exquisito expositor, así que se recurría a los talleres de artistas que servían perfectamente para realizar el experimento…
El taxista hizo otra pausa para consultar su reloj y decidir si debía agilizar el desarrollo del relato. Calculó que no le quedaban más de diez minutos hasta su destino.
– Tampoco se olvidaron de acercarlos hasta esos lugares en donde los seres humanos deciden las penas que otros seres humanos han de pagar por sus malas acciones en la vida: los tribunales de justicia. Y, por supuesto, no podían faltar las visitas a esos centros de desahogo dominical de millones de aficionados: Mestalla, Camp Nou, Bernabéu, así como de esos campos pequeños y apartados en donde toda futura estrella comienza a despuntar. Para finalizar, se dejaron ver por esos edificios majestuosos en donde se nos asegura que se asienta la voluntad popular: Congreso de los Diputados, Senado y Parlamentos Autonómicos (bueno, en realidad, al Senado no acudió nadie).
– Y bien, ¿cuál fue el resultado del estudio?
– Quiero aclararle dos cosas: que durante el estudio se pasó por alto un detalle muy importante y que yo soy parte de su resultado, ya que mi madre fue una de las personas que se sometió a dicha investigación.
– Por favor, siga.
– ¿Recuerda que fueron mil las personas objeto de la observación? Pues en el futuro surgieron cuatro músicos, diez abogados, quince futbolistas, veinte políticos…
– ¡Funcionó!
– Con una gran variante no prevista aunque no menos interesante. Las madres siempre eran trasladadas a los lugares de lactancia en taxi. Así que 51 de las criaturas se convirtieron en taxistas.
– Una linda profesión –concluyó la embarazada.

35 comentarios en “La memoria de la leche

  1. Por si le interesa a alguien:

    “Criminales como B., cuya conducta contradice los principales fundamentos de la naturaleza humana deben ser tratados como un virus. Con asepsia y sin vocerío. Deben ser aislados, estudiados, vigilados y deben someterse a unas condiciones de vida especiales entre las cuales no creo que deba figurar el derecho a reproducirse. Creo que de tal estudio y custodia permanente la Humanidad obtendrá no solo protección sino también una profunda y difícil sabiduría sobre sí misma. No descarto que un plan semejante pueda suponer la vulneración de alguno de los derechos humanos de Breivik o psicópatas similares. Pero si así fuera tendríamos una urgente necesidad de redefinir lo que es humano”.

    Arcadi Espada en El Mundo, hoy.

    Un saludo a todos.

  2. “Criminales como B.” hay más de los que parece, no sólo el noruego o el español. Hay muchos, afdrtunadamente, que lo son en grado de frustración. Otros que lo son sólo en teoría como la lideresa de la coalición patriótica-vasca ‘de izquierdas’, cuyo último crimen demostrado tiene como víctima la lógica fundamental, con cínica aplicación de la ley del embudo a a propósito de las condenas…
    Detrás de todos estos crímenes lo que resalta es la estupidez, que quizá sea una elemento esencial para esa redefinición de lo humano…

  3. Los crímenes de B. me producen una tristeza y melancolía absoluta, y una gran frustración e impotencia, pero en ningún caso me producen el temblorcillo y cagalera que me produce leer lo que nos trae Kindelero del señor Espada. Entre un mundo con B.’s y un mundo con Espadas, me quedo con el primero.

    Eso sí, me gustaría saber cuáles son esos fundamentos de la naturaleza humana que conculca la actitud de B.

  4. “El Consejo de Ministros aprueba hoy la normativa del ‘baSco malo'” Eso es que van a sacar de la cárcel a Bolinaga

  5. Lo de AE es, desgraciadamente, coherente con otras afirmaciones que he efectuado antes. Esas disquisiciones sobre la “naturaleza humana”, mientras no haya un método para prever lo que va a hacer la gente me parecen un rollete terceravíaneuropseudocientífico que me estomaga. Puro bullshit.

  6. En general se acude allí donde dan de mamar: teta, colegio, profesiones paternas, negocios a heredar, y sin embargo olvidamos o eludimos las verdaderas vocaciones… de ahí tanta frustración laboral.

  7. Pobre Arcadi Espada, hace ya días que publicó esa basura que he citado arriba y todavía nadie se ha animado a llamarlo “nazi”. ¿Qué ha fallado? Ha jugueteado con los virus, la asepsia, la eugenesia y la exclusión de la especie humana. ¿Qué más necesitamos? ¿Por qué le hemos dejado con las ganas?

    Pues muy sencillo, porque Espada ha olvidado que todos sus lectores somos intelectuales y que los intelectuales huimos de lo obvio en general y de lo godwin en particular. Así que para otra ya lo sabe: que sea menos nazi si quiere que le llamemos nazi.

  8. Goslum, disculpe usted mi demora. Llevo varios días intentando encontrar un rato para contestarle, pero me está resultando imposible. La explicación es clara: estoy de vacaciones.

    Yo no creo que los derechos humanos sean relativizables ni condicionados. Los derechos humanos son absolutos y son, sobre todo, derechos de los cuerpos humanos, de las entidades biológicas llamadas “humanos”. No son los derechos de las voluntades humanas, ni de las mentes humanas. Por eso me parece aberrante y absolutamente nazi lo de Espada. Porque condiciona los derechos humanos a factores totalmente contaminados por agentes “a posteriori” como pueden ser la propia biografía, la familia, incluso quién sabe si un accidente resuelto malamente.

    Una vez dije aquí que no debería penarse con la cárcel a nadie cuya existencia en libertad no suponga un peligro para la integridad física del resto de la sociedad. Para mí no hay crimen mayor que la violación de la integridad física del otro. Lo que ha hecho B., por horrible que sea, no puede dar lugar a hacer lo mismo con él. Para eso está el derecho y los tribunales, para que no sea nuestra rabia e impotencia la que ejecute la justicia, sino ellos, desde la racionalidad de unas leyes que nosotros mismos nos hemos dado en momentos menos dramáticos. A mí me repugna la tortura y la violencia, y por eso no pude evitar sentir una inmensa pena con, por ejemplo, las imágenes del linchamiento de Gadaffi. Nadie, ni siquiera él, se merece algo así. Como tampoco pude evitar sentir un gran respeto por la entereza con la que Sadam Husein atendió a las palabras de los verdugos que le mostraban la cuerda con la que lo iban a ahorcar y le explicaban cómo lo iban a hacer. Ambos eran criminales de la peor calaña, pero en su momento postrero debieron tener el respeto que merece un hombre enfrentado a su final.

    Desgraciadamente, creo que el género humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Tan humano es el amor como el crimen. Es más, puede que el crimen sea lo único exclusivamente humano. Por tanto, atribuir los crímenes de B. a una especie de inhumanidad me parece algo muy ideológicamente lastrado, además de naif y fatuo. El señor B. (como Hitler, Gadafi, Gengis kan, cualquier general romano o “el monstruo de Amsstetten”) es una persona que debe ser amparada por los derechos humanos que pretende negarle el sr. Espada. Eso no quiere decir que la sociedad no deba defenderse de él, pero desde luego no al precio de pervertir esos derechos.

    Por otra parte, creo que cualquiera puede ser capaz de lo peor en un momento de rabia y obnubilación. Yo no sé que haría si viera a alguno de los míos en peligro. Quizá me escondiera como un cobarde, pero no descarto la posibilidad de que pudiera convertirme en un violentísimo vengador. Pero, desde luego, lo haría desde las pasiones humanas que anidan en mí como en usted y en cualquiera, no desde el desapasionamiento, la racionalidad, la frialdad y (!!!!¡¡¡¡¡) la ciencia. Eso es lo que hicieron los nazis, precisamente.

    Esas potencias (la frialdad, la racionalidad, la ciencia) son las que deben imperar en el criterio del juez que aplicará las leyes de las que dispone gracias a la actividad legislativa de otros que también se guiaron por ellas a la hora de establecer leyes que castiguen esas conductas, y lo hicieron así, precisamente, para preservar la validez de esos derechos.

    Donde se cubre por completo de gloria el sr. Espada es en lo de sugerir la esterilización de tipos como B. ¡Precisamente B. cuya descendencia era humanamente perfecta como hemos podido ver en las fotos!

    Mejor estarse quietos con ciertas cosas y con andar por ahí expediendo certificados de humanidad, no sea que alguien cambie al final la definición de humano y acabemos todos deshumanizados.

    A estas horas no sé si estaré diciendo muchas tonterías. Mañana será otro día.

  9. Sr. Kindelero, lo que usted dice sólo tiene una explicación posible: a Espada se lo toma muy poca gente en serio.

  10. Tsevanrabtan, una consulta: realmente, como sostiene algún periodista y algún político del PP, ¿la excarcelación de Bolinaga era legalmente ineludible?

    A Lehningen me gustaría contestarle con más tiempo, pero ocuparía mucho tiempo y mucho espacio. Un par de cosas, simplemente y lo dejo:

    – no es lo mismo hablar de una venganza, un arrebato que lo del Hipercor, por ejemplo.
    – no considero menos científico, frío ni racional excarcelar a B. que mantenerlo en prisión (siempre y cuando La Ley permita cualquiera de las dos acciones, y no sería menos científica, fría ni racional una Ley que lo permitiera) Ser duro, lo más duro posible, con este tipo de asesinos (eso asesinos que precisamente han actuado con esas virtudes que Ud. ponderaba: “frialdad, racionalidad, y ciencia”)

  11. Evidentemente que no es lo mismo. De hecho, en el caso de un arrebato me parece que la ley contempla esa obnubilación pasajera. Pero en ambos casos el juez actuará (o debería hacerlo) con la frialdad del intérprete legal, no con el ánimo del justiciero.

    Sí, investigar un crimen, capturar al culpable y meterlo en la cárcel es frío y racional y científico. Pero eso no es lo que dice Espada. Espada pide investigarlos, examinarlos aisladamente, como a ratas de laboratorio. Ahora mismo, en las cárceles, a los criminales no se les trata como a animales, gozan de sus mismos derechos humanos. De hecho, el caso que nos ocupa se hubiera resuelto mucho antes si a B. le hubieran suspendido sus derechos humanos y lo hubieran puesto en manos de interrogadores con pocos miramientos. Pero no ha sido así y yo me alegro por ello.

    Lo que digo es que el señor B. no es más que un criminal como tantos otros que sólo busca salvar su pellejo. Lo que no puede ser es que a la hora de legislar se estipule que a un asesino le caigan 20 años y todo el mundo esté conforme, y que cuando ese supuesto se materializa y al asesino le caen, efectivamente, 20 años, todo el mundo se escandalice. Pues no, hay que escandalizarse cuando el legislador hace las leyes, no cuando se aplican.

  12. Lehningen,
    gracias por tomarse un tiempo que pertenece a sus vacaciones y al rorro.
    Compartiendo plenamente sus atinados posts, creo que Arcadi, si pudiera defenderse, alegaría también que su argumento era más un desahogo emocional que una idea racional. O no. Habría sido un buen debate.

  13. Goslum: lo de las vacaciones lo decía irónicamente: justo en vacaciones es cuando menos tiempo se tiene para uno. Si de verdad estuviera ocioso, no pararía de hablar con ustedes.

    ¿y por qué no va a poder Espada defenderse? Aquí estamos para lo que quiera.

    Yo creo que a Espada le gusta provocar y vernos aquí haciendo exégesis de sus posts. Hay cosas de las que realmente es difícil saber qué piensa el sr. Espada. A mí, toda su actividad en relación con casos como el Raval o el asunto Bauluz me parece de una brillantez y calidad insuperable, como pocas veces se ve en el periodismo. Quizá por eso le aguantemos estas otras sinsorgadas (le aguantemos en el sentido de seguir leyéndolo, evidentemente). Le pasa lo que no sé quien decía de Wagner, que tenía momentos sublimes, pero cuartos de hora terribles.

    En fin, me dejo mis vacaciones y vuelvo con mis rorros.

  14. Lehningen,

    Sr. Kindelero, lo que usted dice sólo tiene una explicación posible: a Espada se lo toma muy poca gente en serio.

    Exacto. De hecho esa “poca gente” parece reducirse casi exclusivamente a usted, lo cual le honra. El resto, por lo que he observado, prefiere tomarse estas cosas como meras provocaciones sin mayor importancia. “Ya está el Arcadi con sus gilipolleces”, vendrían a decir.

    En mi opinión esta actitud condescendiente es un error, o al menos se funda en un error: el error de suponer que decir algo “para provocar” excluye la posibilidad de que sea algo que realmente pensamos, el error de suponer que “para provocar” significa siempre “sólo para provocar”. Esto no tiene por qué ser así, y dudo que lo sea en el caso de Espada.

    Nadie puede probarlo, desde luego. Quizá haya que entender que este artículo es sólo una boutade digna de Sostres, esa versión necia de Espada. Quizá es un desahogo sentimental, como propone Goslum, por más que esta hipótesis choque con la habitual frialdad de Espada, esa versión inteligente de Sostres. Quizá tenía el día torpe y se explicó mal.

    Quizá, pero el hecho es que esas interpretaciones no se apoyan en nada concreto y el hecho es que el artículo encaja a la perfección -como ha señalado Tse- con ese puñado de ideas racionalistas y positivistas sobre la naturaleza humana que Espada viene defendiendo desde hace años.

    Así que lo más lógico parece concluir que Espada defiende de verdad las tesis nazis que aparecen en su columna.

  15. Al releer lo escrito, y sobre todo al repensarlo, creo que estoy equivocado con lo de la provocación.

    Es verdad que las opiniones de Espada se interpretan muchas veces como puro afán de epatar, pero en esta ocasión no ha sido así. Tse, por ejemplo, las ha considerado bullshit tercerocultura, y Goslum ha entendido que podían dar lugar a un debate interesante, para referirme sólo a dos participantes de esta sábana.

  16. Sobrecogedor documental en TeleMadriz sobre Hiroshima. Esperemos que la negra profecía de Resnais y Duras no se cumpla jamás:

    Doscientos mil muertos y ochenta mil heridos en 9 segundos. Y volverá a pasar.

  17. No he leído lo de Espada a lo que hacen referencia, y no sé por tanto si habla de ese determinismo biológico que parece preocuparle asaz (ha escrito varias veces sobre ello) respecto a la culpabilidad o la responsabilidad del delincuente. La existencia o la ilusión del libre albedrío.

    (Cuestión por otra parte resuelta tiempo ha: el libre albedrío es aquello de lo que nos despojamos los hombres casados el día de nuestra boda)

  18. Funes, hablamos del final de su artículo del jueves pasado, que yo he citado aquí unos comentarios más arriba.

  19. Toda la prensa hablando de la edil del ayuntamiento de los Yébenes a la que le han levantado el vídeo erótico y al mismo tiempo toda la misma prensa aguantándose las ganas de poner el enlace. La noticia de vídeo sin vídeo. Este es más terreno para Arcadi que los grandes temas de la modernidad en los que se mete cual manolete.

    Espero que se note el tono de guasa.

  20. Un debate interesante, al que añadiría un matiz: Arcadi Espada creo que se tiene por positivista y racionalista, pero yo no diría que su patinazo sea atribuible necesariamente a su racionalismo ni a su positivismo. Racionalistas y positivistas han oscilado bastante históricamente en lo que se refiere a coquetear con la eugenesia.

    Sobre Arcadi podemos opinar lo que queramos, pero ahora todo se reduce a una pregunta: Pagará usted los 15 leuros?

  21. Yo los pagaría encantado, pero acabo de ver el subidón que le han metido a mi tarifa de correo electrónico y no creo que pueda. Quizá el próximo mes.

  22. A mí, D. Arcadi me debe todavía 41,66 leuros de la suscripción de Factual, así que me debería dar 2,77 años de acceso gratuito a su blog…

  23. Creo que todo es más sencillo: se hace mayor. Y ese hacerse mayor nada tiene que ver con ese embudo relativista por el que todos transitamos. Es un proceso ya visto. Manuel Rivas, Hermann Tertsch, Santiago González, Arcadi Espada… También empiezo a ver algún síntoma en Enric González. Auge y caída. Piénsenlo un momento, ¿el Espada de la despedida de Aguirre, o el okupasillón de la entrevista a Montoro, serían imaginables en el 2004-2005?

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