No es plagio, porque con dos es tradición


Ya está disponible un segundo número en papel de Jotdown. En el enlace aparece el listado de autores no habituales y las entrevistas que han incluido.

El leitmotiv en esta ocasión son las series de televisión. De una de ellas he extraído mi propia excusa para hablar algo sobre hombres que además de hombres son genios. Como hice en la anterior ocasión, les anticipo las primeras líneas de mi artículo. Se llama Póngase en pie el acusado.

Sobre un fondo negro se va perfilando, primero borrosa, la silueta de un hombre que se acerca caminando, hasta que notamos que lleva un niño en brazos. Se escucha el inefable adagio del concierto para piano nº 23, K. 488, de Mozart.

Cuando el actor y director francés, Marcel Bluwal, dirigió, en 1982, una coproducción europea destinada a contar la vida de Mozart, creó unos de los más felices comienzos que recuerdo, una joya sin más adorno que la música de su protagonista; tan impactante, que la imagen de Mozart se me presenta desde entonces así, dormido, niño, en brazos de su padre, Leopold.

Hay una sorpresa añadida relacionada con este artículo, pero ya la contaré cuando pueda leerse.

Este fue un proyecto de entrada para Jotdown


Esto iba a ser un artículo:

Este artículo que escribo pretende comentar el ya famosísimo auto del magistrado Pedraz sobre las manifestaciones del 25 de septiembre en Madrid. Si espera usted un artículo en el que se discuta si la clase política es decadente o no, o si, en su caso, lo es la “clase judicial”, sea lo que sea este bichito que me he encontrado por ahí, ya le advierto de su error.

El magistrado Pedraz se ha excedido al usar esa expresión que sólo puede entenderse como opinión del propio magistrado, a menos que dejemos la lectura del párrafo famoso a algún exégeta de la Biblia, de esos que convierten los siete días de la creación en metáforas evolucionistas. Además, la expresión, ese “máxime” maldito que se le ha escapado, que es como un “cómo va a ser delito si tienen razón”, es tan notoriamente irregular que sus compañeros de Jueces para la democracia se han tenido que apuntar a la descontextualización, esa maravilla que convierte las mamadas en actos no sexuales.

Todo esto es divertido o trágico, qué sé yo, pero a la postre poco interesante. ¡Será la primera vez que a alguien con poder se le escapa un pedo o un tic totalitario! A mí, lo que me interesa es la desafortunada argumentación técnica del auto, así que, aviso, lo que viene a continuación es un coñazo.

Ya no.