No es plagio, porque con dos es tradición


Ya está disponible un segundo número en papel de Jotdown. En el enlace aparece el listado de autores no habituales y las entrevistas que han incluido.

El leitmotiv en esta ocasión son las series de televisión. De una de ellas he extraído mi propia excusa para hablar algo sobre hombres que además de hombres son genios. Como hice en la anterior ocasión, les anticipo las primeras líneas de mi artículo. Se llama Póngase en pie el acusado.

Sobre un fondo negro se va perfilando, primero borrosa, la silueta de un hombre que se acerca caminando, hasta que notamos que lleva un niño en brazos. Se escucha el inefable adagio del concierto para piano nº 23, K. 488, de Mozart.

Cuando el actor y director francés, Marcel Bluwal, dirigió, en 1982, una coproducción europea destinada a contar la vida de Mozart, creó unos de los más felices comienzos que recuerdo, una joya sin más adorno que la música de su protagonista; tan impactante, que la imagen de Mozart se me presenta desde entonces así, dormido, niño, en brazos de su padre, Leopold.

Hay una sorpresa añadida relacionada con este artículo, pero ya la contaré cuando pueda leerse.

Anuncios

9 comentarios en “No es plagio, porque con dos es tradición

  1. No me gusta el artículo, por varias razones, pero, en cualquier caso, yo a quienes no responsabilizo, en absoluto, de la crisis (aunque sí en parte por una cierta actitud en este momento) es a quienes eran adolescentes mientras todo esto se estaba fraguando. Supongo que es obvio. Y en cuanto a esto, al menos parece mucha gente admitir que una cierta mentalidad de la inmensa mayoría está detrás de lo que nos pasa.

    Yo reclamo eso: un cambio a fondo de mentalidad. No lo veo. Tampoco en este artículo, que ve como una catástrofe que alguien que parece bien preparado se busque la vida fuera y que cree que nuestra generación es la que tiene que resolverle a los jóvenes sus problemas.

    Sé que soy muy brasas, pero sin ese cambio a fondo de mentalidad, todo lo demás -incluido el “ajuste de cuentas” a los más responsables- no servirá de nada.

  2. ¿Cómo era aquello que nos decíamos en la antigüedad? Nadie convence a nadie. Yo creo que si la opción de los jóvenes preparados es emigrar sí o sí tenemos un problema. Seremos Marruecos, o India exportando informáticos.

    En cuanto a la psicología de guerra la hemos asumido, no hay otra. Somos más pobres y trabajamos más (los privilegiados que curramos). Ya no se trata de convencernos, son hechos del día a día. Pienso que esa catarsis se dio y cuando estábamos dispuestos al sangre sudor y lágrimas en vez de líderes nos encontramos Capitanes Araña. Ni un solo gesto convincente de estar a nuestro lado, ni un solo sacrificio que les afecte a ellos. Todo está tan podrido que el NYT acusa al Jefe del Estado de ser poco más que un sátrapa corrupto y obtiene el silencio por respuesta. La única respuesta viable, por otra parte. Así que aquí estamos, consumiéndonos entre indignación e indignación.

    El brasas soy yo. Compraré el nº 2, por supuesto.

  3. Pues no sé de qué se queja el señor del artículo. Su hija ha podido formarse, estudiar en el extranjero, aprender hasta dominar cuatro idiomas. ¿Acaso piensa que es un desperdicio que España no se aproveche de ella? A lo mejor es que España ya tiene muchos como ella y no necesita más. Yo le aseguro que este señor que cuando España necesita gente como su hija la obtiene y les paga lo que es debido. Pero si España necesita 1000 abogados al año y salen 10000, está claro que 9000 las van a pasar canutas, por muchos idiomas que hablen.

    A mí me parece que este señor lo que tiene es la rabieta del perdedor. Es lo que pasa con las burbujas, que cuando todo el mundo gana dinero a nadie le interesa que paren. Lo malo es que cuando explotan, todo el mundo pasa a perder dinero. Entonces ya es cuando el capitalismo no vale, y nos quejamos. Pues no, ahora toca apechugar. Vale ya de hipocresía.

  4. Perdonen que hable de mí mismo. Estoy en mi tercera emigración: empecé en junio de 1974, como asesor jurídico ‘junior’ de una empresa de import-export y me duró ocho meses. Volví a Madrid. Emigré de nuevo en 1982: dos años y medio. Ahora llevo casi 27 años en una emigración de lujo: soy un traductor institucional europeo. En todo caso, nada hay de personal en esto: sólo trato de perfilar el background de lo que digo y no voy a volver a España más que jubilado.
    Me ha parecido muy sentido el artículo del Sr. Duarte, pero con todos mis respetos y sin saber dónde ha emigrado su hija, me pregunto si la cosa es para tanto. Creo que irse a Alemania ahora es tan ‘traumático’ como hace 40 años era irse de Logroño (por ej.) a Madrid… Y encima se aprende alemán, que no deja de ser un conocimiento bastante útil.
    Por otra parte, no estaría mal que las estructuras socioeconómicas de España cambiaran hacia un mejor aprovechamiento de esos talentos adquiridos fuera de la península. Y que. también por ejemplo, la universidad española fuera un poco más ambiciosa en sus contrataciones de profesores.

  5. Perdón por la “chapa” que les voy a soltar. Tiene que ver con el artículo enlazado por S., hay una cosa que no me cuadra. Estoy hasta los huevos de escuchar en periódicos, televisiones, charlas de bareto y colas del supermercado que todo el mundo tiene un hijo que habla tres y cuatro idiomas perfectamente, que tiene trescientas carreras, cuatro másters y que no encuentra trabajo.

    El dominio de los idiomas es un tema que me hace mucha gracia. Seamos serios, en España casi nadie “domina un idioma” extranjero, como dice el señor Duarte. No sé si será el caso de su hija, que bien puede ser la excepción. Lo digo con conocimiento de causa: he trabajado dos años en un despacho americano de abogados en Madrid (de más o menos setenta abogados), donde gran parte del trabajo se hace en inglés y no todo el mundo habla inglés muy bien. La mitad de la gente lo hablaba muy bien y la otra mitad correctamente, incluso justito muchas veces para trabajar todos los días en inglés.

    Esto que cuento se repite en otros despachos internacionales. Lo sé porque tengo compañeros de carrera y antiguos compañeros de despacho que trabajan en ellos o porque a veces yo mismo llevo asuntos con esos despachos. Dominar un idioma no es saber pedir un cubata, preguntarle a un policía por una dirección o meterle fichas a una tía en un bar en el idioma natal de la afectada. Dominar un idioma es que un español negocie un contrato en una llamada a cuatro en inglés con un tío de Hong Kong, otro de Chipre y otro de Indonesia, estudiarte un tocho de mecánica de fluídos en alemán o diagnosticar un cuadro clínico de anafilaxia peripoeratoria en francés.

    En su momento realicé varias entrevistas de trabajo a chicos que eran candidatos para entrar en el despacho en el que trabajaba y por supuesto, todo el mundo era bilingüe en inglés. O nivel muy alto, según sus currículum. Vamos, que no ponían “inglés, lengua materna” porque se apellidaban Torres García. Por supuesto, sólo uno de cada 15 o 20 tíos tenían realmente el nivel que decían.

    Ni que decir tiene que un tercer idioma lo hablan menos de un tercio de los abogados de estos despachos que, supuestamente, son la élite y los que teóricamente escogen los mejores currículum porque pueden permitirse pagar mejor. Hablar de dominio de un cuarto idioma suena casi a broma.

    No sé la edad que tienen la mayoría de ustedes (Tsevan, S., Goslum, Lehningen) pero les aseguro que gente como yo, de treinta años, que dominen cuatro idiomas, con carrera y máster académicamente razonables y que no encuentren trabajo en España, como que no me lo creo. Y, por lo que me cuentan mis amigos más íntimos (ninguno abogado) esto se puede aplicar a otros sectores distintos de la abogacía. Le recomendaría a la hija del señor Duarte que busque bien. Si de verdad quiere trabajar en España, no creo que tarde mucho en encontrar un trabajo razonable si es cierto que domina cuatro idiomas y tiene master, carrera y cursos en el extranjero.

  6. bentonbrunswick, lo de mentir en los CV es deporte nacional. Y lo de los padres que mienten sobre los conocimientos de sus hijos es simple tradición milenaria. Yo no sé cómo está el mercado de trabajo, así que no puedo opinar. Ahora, que la gente -en general- está menos preparada de lo que cree, eso es algo que tengo claro. Lo que no sé es si en otros países sucede lo mismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s