Otro de la misma reata


Lo he dicho mil veces: en España no hay liberales. Cuando los socialistas se inventaron la cosa esa de la Educación para la ciudadanía, los que más se cabrearon fueron los que veían en los contenidos un intento de “adoctrinar”, pero en doctrinas diferentes a las suyas. No les había importado la doctrina hasta que alguien les hizo competencia. Sí, claro, hablo de la Iglesia y de los católicos. Naturalmente, tan impresentable me parece la una como la otra, y me pareció ventajista que los que nos habían vendido una moto durante siglos, se quejaran de que la competencia abría un concesionario enfrente.

Hoy, el amigo Wert, que dice que es liberal ha declarado que quiere “españolizar a los alumnos catalanes”. Las críticas han sido inmediatas por dos razones, básicamente: la primera por los que acusan a Wert de querer introducir el “espíritu nacional” franquista; la segunda por dar votos al independentismo.

La cosa tiene gracia. Los que acusan a Wert son como los católicos: les cabrea que quiera el ministro adoctrinar no porque sea malo adoctrinar, sino porque la doctrina que quiere impartir no es la suya. Y Wert es como el socialista con su perspectiva de género. En cuanto a los que le acusan de dar votos al independentismo, ¿qué más daría si lo que dice fuera correcto? Ya está bien, cojones, de hacer las cosas pensando en el qué dirán, que así llevamos cuarenta años y nos va de culo.

En realidad hay una razón para decir que Wert es un falso liberal: que pretende que la educación españolice. Si un sistema educativo no debe enseñar “valores”, no les digo cuando se pretende algo tan frívolo como “hacernos orgullosos” de ser españoles o catalanes, porque ¿es mejor ser español o catalán que ser finlandés?

Ah, estos peperos. Son iguales que los demás.

Y luego nos cuentan que decaemos. Como si no llevásemos así siglos.



Ritos del “catalanismo”: la visión emic de su casta sacerdotal


Espero que me perdone Goslum por publicar una entrada justo después de la suya (¡léanla!), pero es que me he encontrado en el blog de Santiago González con una cosa disparatada e hilarante y creo que el comentario que hace el autor del blog no entra (salvo tangencialmente) en lo más divertido de las declaraciones de Artur Mas. A ver si me explico. Lo desternillante no es tanto si esto es una provocación (es posible) o si Mas no ha caído en la cuenta de que los demás puedan mirar o no las etiquetas. No, lo que más gracia me hace es el argumento contra un posible boicot (palabra, por cierto, errónea cuando se refiere al comportamiento del consumidor que voluntariamente no compra algo) ajeno: que eso “no tendría mucho sentido en el mundo actual y en una Europa integrada y sin aranceles”. Y dice esto después de “boicotear” (en ese sentido inexacto que es el que utilizan ellos mismos) los productos no catalanes.

Sólo un apunte más: lo del tal Jaume Pont, asegurando que su firma puede garantizar “la absoluta catalanidad” del producto Ato Natura, “desde las granjas al consumidor final” es una prueba más de que esto del nacionalismo es una religión. Recuerda a lo “halal” o lo “kosher”. Una garantía de que el alimento en cuestión no está contaminado y, por tanto, no es impuro.

Sí, sí que son razonables y modernos estos tipos.

Las declaraciones de Mas.

La que se avecina (III)

En Badalona, el gobierno municipal acaba de instalar el servicio “Presto Parking”, que permite pagar la zona azul desde el móvil. La aplicación informática está disponible en castellano y en alemán. Este hecho ha molestado tanto a Òmnium Cultural, que ha criticado “la marginación del catalán por parte del PP”. La entidad exige que Badalona cumpla con la ley de política lingüística y garantice el uso del catalán en los servicios que ofrece el ayuntamiento. Òmnium también ha denunciado unas pantallas publicitarias que se encuentran en varios puntos de la ciudad donde se ofrece información municipal y de servicios, además de campañas privadas. Así que reclama “la incorporación inmediata del catalán” en estas informaciones. El grupo municipal de CiU se ha apuntado a la denuncia de Òmnium Cultural. El líder nacionalista, Ferran Falcó, ha precisado que las cuestiones lingüísticas “son claves para la gobernabilidad de la ciudad”. CiU ha pedido al gobierno local que suspenda temporalmente el servicio de “Presto Parking” hasta que la aplicación incluya el catalán. La regidora Maritxu Hervás ha explicado que el servicio para pagar la zona azul proviene de una empresa alemana y por ese motivo puede encontrarse en este idioma además del castellano. Ya ha pedido que se diseñe la aplicación en catalán aunque considera que “prima poder ofrecer este servicio pionero a los ciudadanos que esperar a que esté la aplicación en catalán”. Por lo que se refiere a las pantallas publicitarias, Hervás asegura que la información municipal que aparece lo hace estrictamente en catalán. La regidora explica que el gobierno local no puede hacerse responsable de las campañas privadas de las empresas.
Ya ven cómo defiende CiU los intereses de todos los ciudadanos sin distinción de lengua: prefiere que un servicio útil se suspenda hasta que no pueda ofrecerse también en catalán… aunque todo el mundo en Badalona entienda el castellano. En cambio, jamás le he escuchado quejarse de un asuntillo sin apenas importancia que se produce en Badalona desde hace bastantes años con gobiernos de izquierdas y más de un año con el gobierno del PP de Xavier García-Albiol. El Ayuntamiento de Badalona organiza anualmente cuatro premios literarios. Cuatro. Y no es que esté prohibido presentarse a ellos en castellano, porque eso sería engañar y dar pábulo a rumores maniqueos que lo que pretenden es quebrar la convivencia de los ciudadanos de la antigua Bétulo, lo que sucede realmente es que sólo los badaloneses que escojan usar el catalán tienen derecho a participar en los cuatro concursos. Cuatro.

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