Otro de la misma reata


Lo he dicho mil veces: en España no hay liberales. Cuando los socialistas se inventaron la cosa esa de la Educación para la ciudadanía, los que más se cabrearon fueron los que veían en los contenidos un intento de “adoctrinar”, pero en doctrinas diferentes a las suyas. No les había importado la doctrina hasta que alguien les hizo competencia. Sí, claro, hablo de la Iglesia y de los católicos. Naturalmente, tan impresentable me parece la una como la otra, y me pareció ventajista que los que nos habían vendido una moto durante siglos, se quejaran de que la competencia abría un concesionario enfrente.

Hoy, el amigo Wert, que dice que es liberal ha declarado que quiere “españolizar a los alumnos catalanes”. Las críticas han sido inmediatas por dos razones, básicamente: la primera por los que acusan a Wert de querer introducir el “espíritu nacional” franquista; la segunda por dar votos al independentismo.

La cosa tiene gracia. Los que acusan a Wert son como los católicos: les cabrea que quiera el ministro adoctrinar no porque sea malo adoctrinar, sino porque la doctrina que quiere impartir no es la suya. Y Wert es como el socialista con su perspectiva de género. En cuanto a los que le acusan de dar votos al independentismo, ¿qué más daría si lo que dice fuera correcto? Ya está bien, cojones, de hacer las cosas pensando en el qué dirán, que así llevamos cuarenta años y nos va de culo.

En realidad hay una razón para decir que Wert es un falso liberal: que pretende que la educación españolice. Si un sistema educativo no debe enseñar “valores”, no les digo cuando se pretende algo tan frívolo como “hacernos orgullosos” de ser españoles o catalanes, porque ¿es mejor ser español o catalán que ser finlandés?

Ah, estos peperos. Son iguales que los demás.

Y luego nos cuentan que decaemos. Como si no llevásemos así siglos.



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32 comentarios en “Otro de la misma reata

  1. Tse, ¿quiere un ejemplo de algo sobre lo que jamás se plantean que pueda generar (o igual es no les importa) españolistas? El concepto de Països Catalans. Ellos suelen usarlo con desparpajo y les trae sin cuidado lo que piensen en Valencia y Baleares. Y suena a imperialismo que atufa.

  2. Critiquemos la crítica.
    Las ideas que la gente tiene de los liberales van del demonio fascista al ser angelical. No sé, los liberales me parecen tan humanos como el resto, con su propia ideología, que consideran la mejor y tratan de implantar, como el resto de gente que tiene ideología, es decir, todos. No creo que, como hace mucha gente, sea muy justo decir que los liberales tengan que ser distintos a los demás en temas que no les definen como liberales. Y sí, un liberal puede tratar de hacer proselitismo de una ideología, incluso de construir una sociedad que se rija por leyes que responden a esa ideología sin dejar de ser liberal. Otra cosa son los métodos que use.

    Vale, me he pasado de frenada. Parece que la crítica no viene porque el liberal quiera que una ideología se extienda, sino por el método, la educación y por el contenido de la ideología a expandir, “españolizar”.

    No sé si Wert es falso liberal porque:
    1) Es ministro de educación. Hay muchos liberales que dicen que un gobierno liberal nunca tendría un ministerio de educación. Pero no, ayer también era ministro y no se le llamó falso liberal por ello.
    2) Está pretendiendo usar medios públicos para lo que sea, ya que buena parte de la educación lo es. Tampoco, pues ayer ya hacía uso de esos medios.
    3) Porque está pretendiendo usar el poder público para que tanto la educación pública como la privada actúe como él quiere y no se abstiene . Supongo que no, por lo mismo.

    Bueno, parece que la parte de la educación, por sí, no va a ningún sitio.

    Veamos la ominosa ideología que pretende expandir (el ministro sólo dice que el gobierno tienen interés en españolizar; no que mañana mandará al paredón a quien no se ponga un traje de luces) Wert con la educación.

    Españolizar… ¿qué es españolizar? ¿Nos parece mejor europeizar o igual de antiliberal? ¿Es malo enseñar geografía española y no sólo de regional? ¿la historia de España produce cáncer cerebral a quien la conoce? ¿dar dos horas de español a la semana va contra los principios liberales?

    No, que no es eso, que parece ser que no es nada liberal es sentirse orgulloso de ser español (que ni si quiera es lo que quiere el ministros; sino sentirse tan orgulloso de ser español como catalán, justo lo mismo que Tsevanrabtan).
    Acabármos ahí. Ya se sabe, si usted se siente orgulloso de su país y se siente liberal, sepa que es un falso liberal, pues quién sabe, tal vez sea mejor ser finlandés. Supongo que tampoco se puede ser liberal y estar orgulloso de sus padres, de sus hijos, de nada que se pueda ser. Gracias a Dios (vaya por Dios,, me acabo de convertir en falso liberal) yo no estoy orgulloso de nada, ni de ser liberal, no vaya a ser mejor ser, no sé, gremialista.

    Au lait (para no herir sensibilidades).

  3. Wert es un falso liberal porque un liberal de verdad no quiere que en la escuela se adoctrine. Cada uno puede estar orgulloso de lo que quiera, pero en la escuela no se deben implantar sentimientos. Así de simple.

  4. Por otro lado, ¿es liberal criticar a alguien por ser falso liberal? ¿no puede ser cada uno lo que quiera? ¿quién da los carnés de falsos liberales y liberales pata negra? ¿a alguien le importa si otro es falso liberal? ¿no es mejor criticar lo que se hace que la etiqueta que uno lleva?
    Me parece que la crítica que se le hace al pobre Wert es similiar a la que le hago yo por incoherencia al querer “españolizar” a los niños catalanes y no empiece por españolizarse él, cambiando su apellido a Huarte, o Verde, o Fuerte o Alberto o Reverte; porque, ¿cómo se pronuncia? ¿uert, fert, bert?

    Esto sí que da materia para la crítica, la risa o la lágrima: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/10/barcelona/1349871362.html

    Un saludo.

  5. Wert es ministro y anuncia una medida a mi juicio antiliberal. El dice ser liberal. La incoherencia es suya, no mía. Y yo no reparto nada; opino. Y denunciar la incoherencia no es ni liberal ni lo contrario: es honestidad intelectual.

  6. No, que va, no es así de simple.
    Wert, según dice, quiere que los niños catalenes se sienta tan orgullosos de ser españoles como catalanes. Pues bien, eso no implica nada. No significa nada. No sabemos si quiere que dejen de sentirse orgullosos de ser catalanes (o sea, que estén tan orgullosos de ser catalanes como españoles) o que pasen a sentirse ebrios por su nacionalidad española (como lo están por ser catalanes).
    Como no sabemos lo que quiere Wert respecto al orgullo (y además es indiferente y ajeno a ser liberal o comunista), y tampoco sabemos que quiera adoctrinar ¿o usted sí lo sabe? ¿sabe cuáles son las asignaturas de orgullo español que Wert va a introducir? ¿sabe qué cambios en los programas educativos van a hacer para que al sumar uno más uno el niños diga dos, orgulloso de decir dos en vez de two?

    Creo que su crítica es vacua. Creo que es ponerse entre los fuertes y los débiles. Creo que es tirar un obús contra el contendiente más débil al encararse un poco contra el fuerte, porque es un poco torpe. Maldita equidistancia.

  7. Wert habla como ministro de Educación y en el Congreso afirma que quiere españolizar a los niños catalanes. Ni por el cargo ni por el sitio en el que habla parece que se trate algo traído obiter dicta. No necesito conocer los programas para saber que esa pretensión es una pretensión de adoctrinamiento. Una persona liberal no quiere que se eduque a los niños para que estén orgullosos de una nacionalidad (todo lo más querrá -en su fuero interno- que eso sea una consecuencia de que su país funcione). Y sí, es simple: yo me tomo en serio las palabras del ministro. Si luego resulta que desbarra, rectificaré y en vez de llamarle falso liberal le llamaré otra cosa. Y algo más, lo que quiere Wert respecto del orgullo no es indiferente si pretende inculcarlo en los alumnos. Yo sostengo, y van ya tres veces que lo digo que eso es incompatible con lo que yo entiendo por ser liberal. Y no hace falta que se disculpe. No tengo problema en discutir. Eso sí, se equivoca. La equidistancia como objetivo no me interesa.

  8. Tiene razón Tse. Wert, justo antes de desbarrar, dice: “Estoy hablando de hacer efectivo un derecho que tiene amparo legal y amparo constitucional y amparo jurisprudencial que es que aquellas familias que quieran que sus hijos se escolaricen en castellano tengan todo el derecho de hacerlo. Y me da igual que sean 1, que sean 10, que sean 100, que sean 1.000 o que sean 10.000. Porque es una cuestión de libertades y es una cuestión que, como digo, al Gobierno le corresponde hacer efectivo ese derecho”. Pero luego añadió eso de españolizar y de sentirse orgulloso, como si ello fuera una función del Estado. En efecto, un liberal se habría callado en “hacer efectivo ese derecho”.

  9. En España no hay muchos liberales, Sr. Tse, pero gente que se quiere hacer pasar por uno y dejar mal nombre a los que nos consideramos liberales, de esos, cada vez hay más.

    Por ejemplo tenemos a ese señor que usted nombraba en la entrada anterior, el periodista Santiago González, que hace unos días me censuró por segunda vez borrándome mis comentarios por defender un referéndum en Cataluña (con unas determinadas condiciones) que puede acabar con la amenaza nacionalista de una puñetera vez (sin, en el fondo, cambiar absolutamente nada del sistema político español). Con el Sr. Goslum creo que tuve el placer de intercambiar alguna opinión sobre el asunto, pero todo acabó rápido pues he sido “baneado” definitivamente del blog del periodista González (para que se haga una idea más clara del verdadero liberalismo del citado periodista: la vez anterior en la que fui censurado fue por defender que las mujeres musulmanas vistan como les de la gana, como en GB, USA, Australia, etc, o sea, el mundo anglosajón: imperdonable ¿verdad?).

    Esta es mi propuesta para acabar con el carajal independentista español. Como vé, imperdonable de nuevo para cualquier “verdadero” liberal (por esto, en el blog del citado periodista incluso fui insultado un par de veces por un energúmeno de los varios que por allí pululan justo antes de ser “baneado”… ¡yo!):

    https://reynarmer.wordpress.com/

    ¿Cree usted, Sr. Tse, que mi propuesta podría estar en la dirección correcta para solucionar lo que se nos viene encima? Como usted dice, la última propuesta del PP es “españolizar”, y no sé por qué me da en la nariz que es un poquito tarde…

  10. Pero, ¿Realmente se puede ser totalmente objetivo y aséptico?, ¿De verdad que es posible no adoctrinar lo más mínimo, siquiera sea “subliminalmente”?
    Imágínese una asignatura: “Textos filosóficos ingleses” cuyo objetivo es enseñar la lengua inglesa que los filósofos usaban en Gran Bretaña y Estados Unidos, principalmente. El profesor ha de elegir una número X, pongamos 15, de textos filosóficos escritos en inglés para que los alumnos trabajen: compensión lectora, vocabulario, resumen de los textos, etc…
    El profesor puede elegir entre todos los textos escritos en inglés a lo largo de la historia. escpge algunos evidentes: Hobbes, Locke, Hume, y luego… puede seguir con Bentham, Stuart Mill, Russell, Isaiah Berlin, o puede elegir a Singer, Dworkin, o E.P. Thompson, Perry Anderson, etc…
    ¿Alguien se cree que la elección de los textos es totalmente aséptica?
    Lo mismo digo con las lecturas en asignaturas de literatura, por ejemplo.
    Reconozco que hay casos flagrantes de adoctrinamiento, como, por ejemplo, una asignatura de literatura norteamericana del siglo XX con un programa de lecturas obligatorias donde hay exclusivamente afro-americanas, chicanas y lesbianas (no se rían, es verídico). El probelma de este curso no es solo el adoctrinamiento, sino que no se tratan autores muy importantes y la visión de esa época queda distorsionada (que es lo que quieren los adoctrinadores,a doctrinadoras en este caso). Pero hay casos no tan llamativos. Si en ese mismo curso hay un 10% de escritores blancos, otro 20% de afro-americanos, 15% chicanos y 5% de asiáticoamericanos, un 25% de afro-americanas, un 15% de chicanas y un 5% de asiático-americanas, ¿hay o no hay adoctrinamiento? (Sé que tratar los escritores como tantos por ciento deja fuera factores tan fundamentales como la importancia de cada escritor, pero es por no alargar aúún más el asunto.)

  11. Me atreveria a decir que casi nadie de la Casta (PPSOE y clientelas mediáticas) tiene un pelo de liberal, más allá del liberalismo a la española. Traducido, sí, soy libre para que me enchufes en puestos-chollo sin haber dado palo al agua en mi vida para dedicarme al servicio del partido toda la vida, pero oye, eso del liberalismo político y de que los politicos son representantes de los ciudadanos no. ¡Muchos son unos parásitos estalinistas y liberticidas que quieren vivir de Papá estado toda la vida, y ante ello qué vamos a hacer nosotros, personas de buena fe y defensores de la Libertad!

  12. Pues no, Tsevanrabtan. Lo vista como lo vista, aunque sea con latinajos, estoy escuchando a Wert y todo su supuesto adoctrinamiento consiste en que la que tenía que ser “Historia de España” según la legislación vigente y que el tripartito convirtió en “Historia” vuelva a ser “Historia de España”. Según dice el ministro, eso mismo lo explicó en el Congreso (si es cierto lo que dice el ministro, es falso lo que dice usted de que se toma sus palabras en serio; ni tan siquiera las conoce). O sea, que de adoctrimaniento nada de nada, cumplir con la normativa. Me parece que, más que quitarle puntos de liberal, el querer cumplir con la normativa se los da.

    Y sí, Wert quiere que los catalanes se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes, pero todo lo que va a intentar hacer es que se dé “Historia de España” en la hora de “Historia de España”. O sea, que sí lo quiere sólo en su fuero interno, y sí toda su crítica es vacua.

    En definitiva, usted no tiene razón, pero me temo que no dará su brazo a torcer. Como dice usted de los peperos, todo los dueños de blog son iguales. No he visto ninguno que diga, pues sí, me he equivocado. Si he visto alguno que decía lo mismo que usted… si se da tal hecho en un futuro, rectificaré. Y no, de rectificar nada. Pues nada, en este caso la circunstancia que le debe llevar a rectificar ya se ha producido (progra de Alsina de hoy, en onda cero; según el ministro, también esta mañana en el congreso).

    Por último, y esto independientemente de Wert o no Wert, veo que sigue dando carnés de liberales pata negra. Me gustaría que me dijera cuáles son los pecados capitales que expulsan a uno del paraíso liberal. Ya veo que aunque uno cumpla con el catecismo liberal a pies juntillas (no digo que Wert lo haga), el querer adoctrinar para que sus compatriotas estén orgullosos de serlo supone excomunión. En ese caso ¿qué se pasa a ser? Supongo que socialista tampoco, pues sigue cumpliendo todos los mandamientos liberales menos el relativo a un aspecto concreto; no sé, me deja de piedra con ese dogmatismo purista sobre la adscripción a ideologías. ¿no se puede decir, este señor, salvo en lo relativo a uno o dos temas es un liberal? ¿no es quizás la palabra liberal la que mejor lo define, aunque patine en eso? ¿de verdad cree que alguien que fuera liberal en todo menos en el pecadillo patrio pasa a ser tan antiliberal como un comunista?

    Saludos.

  13. La afirmación de Wert yo no la he entendido como franquista (que es la lectura de algunos catalanistas), yo -apenas sin pensarlo- lo que he pensado es que le habían catalanizado a él. Decir “españolizar” es estar catalanizado.

  14. No lo tomen a mal pero a mí, la verdad, se me hace bastante complicado que alguien pueda sentirse orgulloso de ser español estudiando “Historia de España”. Por lo menos sin maquillarla profusamente (que es lo que se ha hecho siempre…).

  15. Icosaedro, varias cosas.

    En primer lugar, para que no haya dudas de qué dijo Wert, acabo de incluir el vídeo en la entrada. No le escuché en Alsina ni he podido hacerlo hoy, porque no funciona el enlace. Lo haré, pero ojo, yo analizo las declaraciones que hace, no sus explicaciones. Muchas veces las explicaciones lo que buscan es sacar la pata de donde se mete.

    Pero antes de nada quiero comentarle algo. En uno de sus primeros comentarios me acusó de buscar la equidistancia. En el último me dice que sospecha que no seré capaz de rectificar. Aunque el asunto de la rectificación parte, creo, de un malentendido suyo en relación con mi último comentario al que luego me referiré, le aseguro que no tengo problema en rectificar cuando creo que estoy equivocado. Naturalmente, lo que no voy a hacer es rectificar sólo para darme el gusto de caerle bien o de demostrar nada. Puede que usted no me crea, que le vamos a hacer. La gente con la que llevo conversando, aquí y en otros sitios, desde hace seis años, podrá decir si miento o no. Y en todo caso, ahí tiene usted las 2000 entradas de los blogs (de este y del anterior) para comprobar lo que le digo. Tengo muchos defectos, pero no creo que juzgarme mal sea uno de ellos. Y si va usted a contestarse o a anticipar permanentemente mis respuestas mal asunto. Yo, como verá, no uso ese procedimiento con usted.

    En segundo lugar, lo del malentendido. Yo decía que, si Wert, en el Congreso, y actuando como ministro de Educación dice que quiere “españolizar a los alumnos catalanes para que se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes” y luego añade que si esos les enriquece y tal, le tomo en serio y no creo que eso lo diga “obiter dicta”. El latinajo está muy bien porque es corto: quiere decir que yo considero que el ministro no lo dice como un comentario sin importancia, sino como una razón para las decisiones que toma. Ojo, es el propio ministro el que escoge las palabras y sobre todo lo hace en una intervención breve. Imagino que no querrá que pensemos que dice lo primero que se le pasa por la cabeza. Decía que si en realidad lo que pasa es que “desbarra” rectificaría y le llamaría otra cosa. Me explico: dejaría de llamarle falso liberal y diría que es un bocazas que se cree que está en una tertulia de bar. No obstante, por lo que “leo” de lo de Alsina no parece que admita haber escogido mal las palabras.

    Más. Insiste usted en pensar que yo creo que ser liberal es ser algo así como bueno y benéfico. Habla usted del “paraíso liberal” y de si querer cumplir la ley le hace a uno liberal. Yo no he dicho nada de eso. No existe un “paraíso liberal”, ni creo que ser liberal te haga mejor. Y desde luego, un socialdemócrata puede ser tan cumplidor de la ley como un liberal. Más aún, para que quede claro, para mí el liberalismo tiene que ver sobre todo con una actitud que privilegia la libertad del individuo y sospecha siempre del Estado y de sus poderes coercitivos (y lo económico en relación con esto es un aspecto, pero sólo uno, junto con otros). Yo no sé qué es Wert, pero sí sostengo que un liberal, tal y como yo lo entiendo, sospecha de los intentos del Estado por introducir en la mente de los alumnos creencias o vivencias que refuercen sentimientos del tipo que sea. Entre otras cosas porque el liberalismo (para mí) es un antídoto contra la tribu y se basa sobre todo en soluciones correctas para el inevitable hecho social que pueden tener -como subproducto- ciertas consecuencias que no son buscadas (como el orgullo de ser A, B o C). Más aún, le vuelvo a insistir, y no sé cuántas van: yo doy mi opinión sobre qué es ser liberal. No doy carnets. A lo mejor el grupo de los que entendemos así el liberalismo está formado exclusivamente por un miembro.

    Me acusa usted de dogmatismo. Es curioso. Yo no he dicho que Wert sea autoritario, franquista o antidemócrata. Yo no he dicho que Wert sea un señor malo. Sólo he dicho que “para mí” es un falso liberal, porque ha anunciado un propósito incompatible -absolutamente incompatible- con lo que yo entiendo por tal. Si eso es ser dogmático, lo soy.

    Vayamos ahora al meollo del asunto. Wert -haciendo suyas en sentido afirmativo las palabras de alguien de CiU (no lo olvidemos)- dice que quiere “españolizar”. Luego añade que pretende que los catalanes se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes. Me dice usted que eso puede no querer significar nada (tan y tan puede ser cero y cero). Me temo que esa interpretación es incompatible con el sentido común y con la referencia a las vivencias enriquecedoras. Yo lo que oigo es que el ministro quiere “hacer españoles” o “más españoles” a los catalanes para que lo sean tanto como son ya “catalanes”. Salvo que pretendamos que el ministro es un bocazas que dice lo primero que se le ocurre (por cierto Rajoy ha vuelto a decir lo mismo -le he escuchado en la radio) sólo hay una manera de interpretar eso: que el ministro quiere que el sistema educativo introduzca o cree sentimientos de pertenencia grupal y orgullo en los alumnos. Vamos, lo que hacen y proclaman los nacionalistas. No hay una manera aséptica de entender eso. Ése es el propósito que anuncia; eso es lo que pretende. Usted luego se va a los medios y me habla de las clases de historia o lengua. ¿Y qué más da? En la entrada anterior me descojono del tipo que cree que debe hablar de la catalanidad cien por cien de la leche. También podrá decirme que saco sus palabras de contexto y que él habla sólo de dónde pastan las vacas y dónde está la factoría. Pasa, sin embargo, que el lenguaje, cuando enuncia propósitos no es aséptico y que -por mucho que los medios sean ineficaces o más o menos agresivos- el énfasis en un propósito adoctrinador es revelador de aquello en lo que uno cree y de la intensidad con que lo cree. Yo creo que los niños deben estudiar historia y, como bien dice alguien, ese estudio producirá las consecuencias que produzca, que pueden ser más bien la de no sentir orgullo o, como en mi caso, indiferencia por esos discursos que pretenden hacerme partícipe de lo que hicieron o dejaron de hacer unos señores con los que coincido sólo en lugar de nacimiento y nacionalidad. Una cosa es que uno se alegre porque gane tu equipo de fútbol (si sabes que eso es uno de esos subproductos inevitables) y otra es que ese sea el propósito de un sistema educativo.

    Hay gente muy respetable que piensa que los sistemas educativos deben enseñar valores e impulsar ciertas cosas en la gente: hacerlos participativos o solidarios o no sé, lo que sea que en general esté bien visto. Yo creo que no. No soy mejor por pensar así. Todo lo más -siempre en mi opinión- el resultado de un sistema en el que más pensásemos así sería mejor. Y los que pensamos así no vivimos en ningún paraíso. Yo no, desde luego. En general, suele ser más causa de disgustos que de otra cosa.

    Otro saludo.

  16. Lo del ministro Wert me ha recordado una anécdota o chiste, no estoy seguro:

    Un obispo se dirige a la ciudad X a tomar posesión de su cátedra episcopal.

    Nada más abrirse la puerta del avión, uno de los periodistas que están en la pista esperando a obtener alguna declaración del obispo le pregunta:

    – Ilustrísima, ¿qué le parecen los planes de desalojo del burdel que hay junto a la sede episcopal?

    El obispo, perplejo, contesta:

    – ¿Cómo? ¿Es que hay un burdel junto a la sede episcopal?

    Al día siguiente, los periódicos tienen todos este titular:

    “Lo primero que hace el obispo al llegar es preguntar si hay algún burdel cerca del obispado”.

  17. Permítanme que disienta del problema de fondo. Lo que se cuestionan es el la bondad o maldad del hecho de adoctrinar o ser adoctrinado (dos caras de la misma acción, activa y pasiva). Qué duda cabe que es mucho mejor que nadie adoctrine a nadie y viceversa. Pero la neutralidad en la enseñanza, o instrucción o educación o como quieran llamarlo, es una quimera. O una utopía. Lo que convendría es que los pacientes de tal acción, los educandos digamos, pudieran dotarse de alguna capacidad de resistencia al adoctrinamiento inevitable. y ser capaces de llegar a alguna conclusión por sí mismos.
    Poniendo como ejemplo a mi propia generación, que fuimos adoctrinados profusamente en la famosa “Formación del Espíritu Nacional”, no me parece que tengamos una mayor frecuencia de pistoleros falangistas ni de utopistas socialdemócratas. Hemos fracasado en muchas cosas, como cualquier buen ciudadano, pero algunos hemos resistido y nos permitimos cierta libertad de pensamiento.
    Las palabras del ministro son una respuesta a un par de preguntas consecutivas de un diputado ferozmente adoctrinado(-r) que las formula prestando mucha atención a un papel donde supongo que estará escrito el guión. Wert contesta repentizando: no lee. Habrá que considerar pues la respuesta en su contexto.
    Reaccionar a un adoctrinamiento reductor como el de los nacionalistas es una forma de acción al menos comprensible. El uso del término “españolizar” es una debilidad del ministro, que cae en la trampa semántica de la consejera de educación catalana, pero me parece menos grave que la agresividad del joven diputado del PSC.

  18. Sí, pero la respuesta era una pregunta.

    En el programa de Alsina (que no escuché con mucha atención, por tanto es posible que la cosa no sea como relato ahora) al que aludía Icosaedro explicó el ministro que lo de “españolizar” cataluña era, en principio, una respuesta a una diputada (supongo que será la que menciona en el libro) o algo así que lo acusaba precisamente de eso, de querer “españolizar” cataluña. No descartaría que esa diputada usara esa expresión como trampa, sabiendo que el señor Wert picaría en el anzuelo.

    A mi no me parece para tanto la cosa. Creo que se está sacando de madre todo el asunto y creo que no tiene mucho que ver lo que ha dicho con el hecho de ser o no liberal.

  19. jeje En este tema coincide con su amigo FJL.

    “Yo creo que los niños deben estudiar historia y, como bien dice alguien, ese estudio producirá las consecuencias que produzca”…
    Es lo que hemos defendido siempre los “fachas disfrazados” y así nos va.

    En el ADN de cualquier Ministro de Educación está grabado a sangre y fuego:
    adoctrinamiento 10 – libertad 0.
    Un perdedor. Lo que es usted defendiendo lo que defiende. Mas a mas, un “maravilloso” (consciente de que no le gusta el palabro) perdedor arrogante

  20. Tsevanrabtan,
    creo que esto se está saliendo de quicio y no creo que llamar a alguien falso liberal merezca tanta literatura. Por mi parte, y por cerrar:

    Vuelvo a Wert.
    1. Un señor dice que quiere hacer una cosa. Además esa cosa es similiar a la que han hecho otros.
    2. Usted empieza a imaginar qué cosas va a hacer ese señor para conseguir esa cosa y llega a la conclusión de que el señor es “malo” o pretende serlo, porque sólo mediante “malas” acciones llegará a ese fin. Usted piensa. como el señor quiere hacer lo mismo que los otros, va a utilizar los mismos medios que los otros.

    3.Pues bien, yo le digo que deje de imaginar. Que se centre en lo que el señor dice que va a hacer para conseguir esa cosa. Que los medios a los que alude el señor son similares a una parte ínfima de los usados por los otros, salvo que el señor lo hará cumpliendo la normativa y los otros parece que transgrediéndola. Resulta que todo lo que va a hacer es intentar que en la hora de “Historia de España” se dé “Historia de España”. Por supuesto que así no va a conseguir lo que dice que quiere, pero va a hacer algo mejor, que se cumpla la normativa.

    “Salvo que pretendamos que el ministro es un bocazas que dice lo primero que se le ocurre (por cierto Rajoy ha vuelto a decir lo mismo -le he escuchado en la radio)” [que no sé por qué no; o que quiere cumplir con una consgina del gobierno de que hay que combatir dialécticamente a los nacionalistas; o vaya usted a saber] “sólo hay una manera de interpretar eso:” [usted sólo encuentra una manera de interpretar eso porque sólo se fija en un par de cosas de las que dice el ministro y además piensa que el ministro piensa como un nacionalista; no es extraño que llegue a la misma conclusión de la que ya parte, cayendo como cae en petitio principii] “que el ministro quiere que el sistema educativo introduzca o cree sentimientos de pertenencia grupal y orgullo en los alumnos.” [pues no; yo interpreto oyendo lo que dice el ministro (y que usted no oye) y luego él explica en Ondacero que lo único que quiere es que se estudie “Historia de España”. El pobre hombre debe pensar que los niños tienen orgullo de ser catalanes por estudiar sólo la historia catalana y dice, pues vale, hagamos que también estudien la española ] “Vamos, lo que hacen” [los nacionalistas hacen muchisimo más que eso; eso sólo es una parte y consecuencia de otras cosas que hacen] “y proclaman los nacionalistas. No hay una manera aséptica de entender eso [sí, sí que la hay, si no supone que el ministro piensa de antemano como un nacionalista].” “Ése es el propósito que anuncia; eso es lo que pretende.”[No, no y no. Él habla de unos objetivos, que sí son españolizar, pero unos medios que no tienen nada que ver con crear sentimientos de pertenencia grupal, sino de estudiar historia de España]

    Respecto a mis acusaciones. Le pedí disculpas por lo de la equidistancia. Lo de que no iba a rectificar, pues ya se ve. No tengo ningún interés en que me agrade, mi único interés o curiosidad se la expreso al final. Hablo de paraíso liberal porque otros hablan de ser liberal como algo de lo que se puede ser expulsado si hace cosas prohibidas: o estás dentro o estás fuera, no hay medias tintas. Lo de dogmático, pues no creo habérselo llamado y si lo he hecho, es en el caso de la definición de liberal. Y sigo preguntándome si alguien se comporta como un liberal al 100% salvo en que quiere que se impartan determinados valores en la escuela, o (exclusivo) que no quiere que se legalice el tráfico de drogas, o (exclusivo) está en contra del matrimonio homosexual o (exclusivo) quiere que se restrinja la tenencia de armas ¿deja de ser liberal? ¿en qué se transforma? ¿en un falso liberal? ¿hay graducaciónes en los falsos liberales o son todos iguales?

    Un saludo.

  21. Llego 4 ó 5 días tarde, como siempre. Pero no me resisto a escribir, puesto que no recuerdo un post en el que estuviera tan en desacuerdo con usted, Tsé.

    1. “Me pareció ventajista que los que nos habían vendido una moto durante siglos, se quejaran de que la competencia abría un concesionario enfrente.” Esto, a mi modo de ver, encierra dos problemas o tics que, como le he dicho otras veces, maneja gente inteligente cuando topa con la Iglesia. El primer problema es tratar a los católicos actuales como si fueran un monolito que no ha cambiado en siglos (algo que, por cierto, es lo que pretende cualquier nacionalismo). Eso, aparte de falso, resulta injusto. Es la clásica identificación de la Iglesia actual con la del franquismo, por ejemplo. Y no. No es así. Desde que llegó la democracia, como es lógico, se cambiaron muchas cosas en la educación y quien quisiera podía estudiar en un colegio público sin necesidad de “adoctrinamiento” religioso. Yo tenía amigos que cursaban Ética en lugar de religión. Perfecto.

    Si quiere comparar la Educación para la Ciudadanía actual con la influencia obligatoria de la Iglesia en los años 50, puede hacerlo, faltaría más. Pero me parece hacer trampas. Debería compararla en la actualidad o, al menos, desde que entramos en un régimen democrático, donde todos compartimos las mismas reglas del juego. Y ahí, lo siento, pero no está en igualdad la EpC con el supuesto adoctrinamiento católico. Por una sencilla razón: el primero aspira a ser obligatorio para todos (colegios públicos, privados, concertados, laicos, religosos, bilingües, etc,); el segundo es opcional para los padres que escojan esa línea educativa para sus hijos. La diferencia es enorme… y no la enuncia usted. Por cierto, espero que a estas alturas no haya que discutir que es perfectamente lícito (y, por cierto, ese sería el planteamiento de un liberal) que unos padres quieran un colegio católico para sus hijos, ¿verdad? Como también lo es un colegio judio, uno de inspiración socialdemócrata u otro adscrito a la Nueva Pedagogía. Vamos, que intentar pensar que la educación es neutra me resulta ingenuo a estas alturas (sé que no lo piensa, lo aclara mejor en los comentarios).

    2. El segundo tic, que tiene que ver con mi última frase del párrafo anterior, es el de llamar “adoctrinamiento” (con la carga peyorativa que tiene; la RAE lo define de forma bastante neutra) a cualquier educación religiosa. No. Niego la mayor. Puede adoctrinar tanto una clase en un colegio de curas como una de un liceo laico. El adoctrinamiento no está en el fondo, sino en la forma. Lo expresaba muy certeramente Sgrs en su comentario. Quizá en Matemáticas se pueda ser neutro, pero en el 90 por ciento de materias resulta imposible. ¿Qué autores literarios en COU? ¿Vargas Llosa o Galeano? ¿Cómo les hablamos de sexualidad en Ciencias Naturales, a qué edad? ¿En qué espacio acotamos la Geografía? Con la de bofetadas que hay entre académicos que estudian la historia, ¿no es imposible pensar que Historia es una ciencia neutra? ¿Cómo la enseñamos? ¿Con el manual de Santillana (más socialdemócrata todo) o el de Dossat (cercano al Opus Dei)? Si en algún momento de Biología un alumno pregunta por el aborto, ¿qué le decimos para no adoctrinarle? ¿Qué autores escogemos para enseñar Filosofía? Porque, obviamente, no se pueden abarcar todos en dos años…

    Es imposible. La educación también incluye valores morales, visiones del mundo, perspectivas en torno al hombre, jerarquías entre cuestiones que se consideran más importantes que otras… Por eso creo que cada padre debería poder elegir a qué colegio llevar a sus hijos (cheque escolar, vamos).

    En todo caso, la diferencia entre adoctrinamiento y educación sería una cuestión de matices. Sí. De que el profesor tenga la vocación de enseñar a pensar, de aportar herramientas para desarrollar el sentido crítico, de respetar la libertad, la libertad de conciencia, de ser muy cuidadoso entre dar una visión del mundo e imponerla, etc. De tener claro que no es lo mismo un niño de 9 años que uno de 17.

    Por intentar quitarle esa visión de los colegios católicos: yo me hice ateo, como media clase, en 3º BUP, en los Maristas de Murcia (el colegio que eligieron mis padres para que estudiáramos; nadie nos lo impuso). En Filosofía nos enseñaban a los “maestros de la sospecha”: las ideas sobre la religión de Feuerbach, Marx, Freud y Camus. Era el mismo profesor que impartía Religión: un cura, por cierto. Y, ojo, los explicaba intentando contextualizarlos desde una perspectiva cristiana. Pero los explicaba la mar de bien y las ideas de los viejos ateos calaron en muchos alumnos. No veo, francamente, dónde cabe ahí el “adoctrinamiento”…

    (Iba a comentarle también desacuerdos con respecto a lo de Wert -y acuerdos-, pero ya me ha salido muy larga la cosa. Sorry).

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