La que se avecina (IV)

Ley de Política Lingüística 1/1998, de 7 de enero,
Artículo 21.2: Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique.”

¿Y si yo les dijera que esta ley y este punto concreto del artículo incita a los padres a maltratar a sus hijos?, ¿lo considerarían descabellado? ¿o tal vez pensarían que se me ha ido la cabeza? Vuelvan a leerlo, por favor…. Pues lo digo, ¿qué pasa? Esta ley en el artículo que acaban de leer incita a los padres catalanes a maltratar a sus hijos. ¿Por qué? Porque la administración les garantiza el derecho de recibir la primera enseñanza en su lengua habitual. Bueno, en realidad yo no creo tal cosa, pero sí parece pensarlo la presidenta de Ómnium Cultural (asociación subvencionada por la Generalitat que se define como defensora de la cultura catalana.) Bueno, en realidad, lo que dice ella cuando el periodista le pregunta su opinión sobre la solicitud de Alicia Sánchez Camacho de poder escolarizar a su hijo también en castellano, es exactamente esto: «Con indignación y tristeza y con temor de que las administraciones, y lo digo en plural, porque aquí hay un choque de administraciones. Está la administración catalana que defiende el sistema educativo catalán y está la administración española (sistema judicial) que desgraciadamente apoya actitudes de padres y madres, en este caso esta señora, esta madre. Yo la primera cosa que le diría como madre, y abuela ya: escucha estás maltratando a tu hijo, estos padres están maltratando a sus hijos, están usando, están abusando de sus hijos. No hay ninguna criatura que quiera ir contra su escuela porque le enseñan una lengua de más. Las criaturas son esponjas y aprenden tantas lenguas como les ofrezcan. Que le digas, no, no, yo quiero que hables castellano durante toda tu vida y te niegues a aprender otra segunda lengua. ¿Qué quiere que haya niños castellanos y niños catalanes aquí? Eso no puede ser.” Cuando el periodista le aclara que la diputada quería una educación multilingüe y en igualdad de condiciones, ella dice: “Eso no pasa en ningún lugar del mundo. Aquí la lengua vehicular es el catalán y nuestros niños salen todos aptos en dos lenguas. Y además como sabemos que los niños que saben dos lenguas les es muy fácil aprender una tercera, estos niños nuestros bilingües…bilingües no, aptos en dos lenguas, seguramente aprenderán una tercera y una cuarta si quieren.” (8 de julio de 2011 en TV3).

¿Han oído hablar de la pedagogía del odio?, ¿o de la fábrica de crear independentistas sita en Navacerrada en la que trabajan a jornada completa cientos de periodistas y políticos de la capital? Pues aquí tienen un ejemplo (hay muchos más) de lo que se viene cociendo desde hace décadas con la total complacencia y la nula oposición de los juiciosos aunque un pelín apáticos ciudadanos catalanes. ¿Saben el resumen que hago de la parrafada de Muriel Casals? “Por favor, que estamos construyendo un país, hagan el favor de no estropearnos los materiales”. Así que, la perspectiva de quedarme a solas con esta señora y con los que la subvencionan, me produce escalofríos. No a la independencia.