La que se avecina (VI)

pilar-rahola-wert-es-un-neofeixista

10/10/2012
Es un neofascista. Es lo mismo que quería hacer Franco con Cataluña. Es lo mismo que quería hacer la falange cuando iba por los pueblos de Cataluña españolizando a los ciudadanos. Es lo mismo que han querido hacer históricamente toda la gente que ha mirado Cataluña con ojos no democrácticos. Este señor no entiende una cosa que es fundamental para la conviviencia, que unir no ha de querer decir uniformizar y que a veces uno está dentro de un estado porque lo han seducido y se encuentra cómodo y no porque se lo impongan. Nos trata como si fuéramos indios en la reserva. Nos blande la sagrada unidad de España nos da con ella en la cocorota y como no nos entra en la cabeza porque somos gente muy extraña que debemos vivir en la estratosfera y no entendemos que eso de España es fantástico pues entonces encontrará la manera de intentarlo… Si tú repasas la historia del españolismo más rancio siempre dicen lo mimso. Franco también, Franco vino y dijo: el problema catalán lo arreglo yo, y no lo arregló. A mí este señor me parece un auténtico pirómano; o sea, la manera que tienen de frenar la independencia, sigan, sigan, hoy 20 más o 200. Además me parece una persona que no tiene un comportamiento democrático. ¿Los suizos han de perder su identidad francesa, italiana o alemana para formar parte de Suiza y sentirse orgullosos de ser Suiza? No, porque aquello es un pacto, porque tiene que ver con un aspecto profundo con las identidades de cada uno, tiene que ver con un tú a tú, con la conformación del estado, España no, España es imperio… Lo que no entiende el señor Wert es que es España la que expulsa a los catalanes, y la manera de no expulsarnos no es darnos en la cabeza, ahora cogeré la escuela catalana, como buen colonizador, como buen gurú de la santa inquisición decidiré qué se hace con los niños catalanes que son adiestrados por una especie de profesores psicópatas que les inculcan vete a saber qué. La identidad catalana es un bien y no un problema. Cuando se convierte en un problema es cuando España se comporta como se comporta con Cataluña. Pero no es un problema identitario. Este señor no ha entendido que hay mucha gente castellanohablante que puede que no sienta tan cerca la identidad catalana pero está hasta el moño de España. Qué quieres que hagamos con este estado. Si los interlocutores son.. Felipe González que dijo el otro día que no se puede cambiar la Constitución porque sería suicida para España, perdone pero eso quiere decir que Felipe González es por encima de demócrata español y por eso niega el derecho a preguntarte porque tiene miedo a la respuesta, también es de los de la unidad de la sagrada patria por encima de todo, como si fuera una fe religiosa. Los estados no son dogmas de fe, son un concierto político decidido por los ciudadanos y cuando los ciudadanos deciden que no quieren formar parte tienen todo el derecho a decidirlo y a preguntarlo. Y si después dicen que no y quieren quedarse pues se quedan y si se quieren ir se van. Cuando tú tienes un Felipe González, don Felipe, que dicen uuuyuy que estos todavía se nos escapan y tienes un Wert que dice este tipo de barbaridades yo estoy convencida que mi madre esta mañana ha oído al Wert y ha recordado a aquel tipo falangista con camisa azul que le dio una bofetada en la calle porque hablaba en catalán. Y este recuerdo que tiene grabado, cuando ha escuchado a Wert, ha dicho, ya estía, conexión, es el falangista.

LA RUMBA DEL MINISTRO
Pilar Rahola La Vanguardia
25/10/2012

Buenos días, señor Wert, veo que insiste. Y por ello le escribo esta carta sin acritud. No le niego que en el primer momento, cuando empezó a hablar de los niños catalanes como si fueran corderitos adoctrinados por un ejército de maestros comecocos, me cansó profundamente. Pero le confieso que no me indignó, porque los catalanes llevamos tanto tiempo con motivos para la indignación, que al final es mejor reservarla para las piezas mayores. Pero sí sentí ese atávico cansancio que se acumula en el córtex colectivo después de tantos intentos vanos por cambiarnos la identidad. Entiéndame, llevan tres siglos cantando la rumba del españolizar, empezando por un Borbón que se puso a la cabeza del intento. Por cierto, fíjese que curiosidad, perdimos nuestros derechos con Felipe V y parece que los recuperaremos con Felipe VI. Y, ¿qué más le cuento? Se lo diré en boca de mi padre, que tiene 86 años: “Pero, ¿qué dice este señor? Si lo intentaron durante la mayor parte de mi vida. Iba a escuela y tenía que cantar el Cara al Sol y decir ‘¡Viva España!’ cada día, y hablar en un idioma que no era el mío y no podía estudiar nada de mi país. Toda mi infancia y adolescencia y hasta que fui mayor. Y no consiguieron que dejara de ser catalán”. Mi padre, señor Wert, es de un pueblo pequeño, Cadaqués, donde todos esos conceptos que intentaban meter en el cerebro de los niños nunca consiguieron que borraran los mil años de historia que acumula. ¿Será que mi padre es muy tozudo? ¿Será que los catalanes somos obtusos? Con lo bonito que habría sido españolizarse, ¿verdad?, y sin embargo qué manera de no dejarse…

Perdone pero, ¿se ha hecho usted la pregunta? No me refiero a una cualquiera, sino a la pregunta en mayúsculas: ¿Por qué? Ni usted ni yo debemos conocer un solo suizo que no quiera ser suizo, y sin embargo no se parecen en nada los del cantón alemán con el francés. No necesitan hablar el mismo idioma, ni tener la misma memoria histórica, para estar encantados de vivir juntos. ¿Por qué hay ciudadanos con identidad propia que están contentos con el Estado que los agrupa, y otros, como nosotros, que queremos huir corriendo? ¿Cree realmente que el problema está en el cerebro de esos catalanes irredentos que no hay forma humana de que vean la luz española, aunque nos han cegado con todo tipo de focos? ¿Somos gente tan desagradecida y salvaje que rechazamos a quien nos ama? ¿O será, señor ministro, que nos han amado muy poco? En fin, no espero que lo entienda, pero a pesar de ello se lo diga: el problema de España no es que hay españolizado todo lo que ha podido a los díscolos separatistas. El problema es que no se ha catalanizado un poquito, incapaz de unir desde la diferencia, en lugar de imponer la uniformidad. España, señor Wert, no se rompe por la obnubilación catalana, sino por la incapacidad española de respetar lo que no entiende.

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6 comentarios en “La que se avecina (VI)

  1. Rahola no es la única que al oír una frase de Wert le asigna todo una estructura de voluntades; y lo hace, creo, por el mismo motivo que los otros. Porque asume que, al haber expresado Wert una frase especular de otra propia de nacionalistas catalanes, su estructura de principios y voluntades es el espejo español de la de los nacionalistas catalanes.

    Después de hacer este ejercicio de asignación infundado de ideología, unos llaman antiliberal a Wert y Rahola, precisando más, le llama neofascista. Ella sabrá, pues lo único que hace al asignar a Wert su ideología nacionalista, es calificarse a sí misma.

    Y una vez más estoy con Rahola; es una neofascista.

    Un saludo.

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