La que se avecina (VIII)

Rafael Navarro es periodista. La carta que traigo tuvo un enorme eco entre las mentes nacionalistas más sensibles. Cuenta la leyenda que fue leída por más de 500.000 personas y un obispo.
Carta oberta al Sr. Wert
“Señor Wert:
Soy catalán, nacido en un pueblo cerca de Barcelona. Mi padre es andaluz. Mi madre, murciana. Nadie en mi casa me ha adoctrinado, ni en un sentido ni en otro. Tampoco en el colegio, aunque le parezca mentira. Tengo amigos íntimos castellanoparlantes y me gano la vida pensando y escribiendo en catalán. Me siento catalán porque es donde he nacido, donde he crecido y donde me he realizado como persona. Para más señas, mi esposa es francesa y mis dos hijas mezclan alegremente tres idiomas sin más problemas que algún malentendido de vez en cuando. En mi casa tampoco adoctrinamos a nuestras hijas, tampoco en el colegio (por cierto, Señor Wert, una va a una escuela pública y, la otra, a una concertada) ni tienen problemas para hablar en castellano, pensar…en catalán o ver la televisión en francés. Es una suerte y una riqueza poder tener no una, sino dos y hasta tres culturas, y sobretodo sentirnos propietarios de la capacidad de alternarlas, combinarlas y disfrutarlas. Lo que pasa, Sr. Wert, es cada vez que alguien como usted abre la boca, suben las acciones de la intolerancia. Lo que usted y los que son como usted dicen se mueve en la fina línea que separa a lo absurdo de lo fascista. O sea, Sr. Wert, que aunque me da por reir, al final lo que consigue es darme miedo. Consigue que cada vez que cruzo la frontera de Catalunya haya más miradas extrañas. Consigue que gente que nunca ha pisado esta tierra la odie ateniéndose a sus argumentos, y no a las pruebas. Consigue que hasta yo, apolítico, charnego y felizmente tricultural, tenga infinitas ganas de perderle a usted y a todos los que piensan como usted de vista. Por cierto, Sr. Wert, se lo digo sin acritud. Está invitado a pasar unos días en casa. Incluso estoy dispuesto a volver a sintonizar Intereconomía, si ello le hace sentirse más confortable. Verá en pocos días que sustenta ideas, cuanto menos, poco afortunadas. Y de paso, en confianza, le preguntaré cómo alguien como usted puede llegar a ser ministro. Se me antoja que detrás de esta pregunta hay una historia fascinante.”

Poco tardó en recoger el testigo de la resonancia mediática la tele del Conde de Godó (8tv). Rafael Navarro dice en el vídeo que “detecta una manía persecutoria de los políticos de Madrid que le empujan a ser cada vez más soberanista”. Modestamente, he llegado a la conclusión de que tras visitar a un especialista para tratarse de una posible patología por “manía persecutoria”, el profesional le hubiera prescrito, para aplacar sus miedos, una descarga de adrenalina en forma de carta al ministro.

Alfred Bosch, ve trajes de luces al final del túnel:

El historiador Enric Vilà disconforme con la ubicación de la capital del estado:

“El club de la comedia” con los mejores monologistas catalanes:

Un clásico del humor:

10 comentarios en “La que se avecina (VIII)

  1. Ay, por fin veo el vídeo de Wert sin la frase sacada de contexto. Qué bien.
    Por lo demás, al principio me pensé que el texto de la traducción era una refritanga, como el texto que le atribuyeron a Julia Otero cosa de tres mil quinientos millones y medio de personas o internautas, que no es lo mismo. Estos días, entre manifiestos de grupitos y declaraciones de principios individuales, no se da a basto.

    Muy interesante la intervención ayer de Victoria Camps en RNE (http://www.rtve.es/alacarta/audios/programa/viaje-centro-noche-las-emociones-15-11-12/1579539/), hablando de “su libro”, El gobierno de las emociones, y recordándonos aquello de Aristóteles, de que es más fácil manipular a través de las emociones que de la razón, y que un exceso de emotividad en política lleva al populismo y a cosas peores. Puede que a la catedrática no la escucharan 500.000 personas, tal vez sí. Ojalá.

  2. Y el obispo ¿qué era?

    Volvemos a Wert y la frase que lo condenó.

    Yo estoy esperando, y esperaré, a ver los efectos de la misma, según la interpretación de los nacionalistas catalanes y de algún otro. Me gusta más condenar basándome en hechos, que en interpretaciones subjetivas de supuestas declaraciones de intenciones.

    Por cierto, cada nueva entrega acojona más. Me parece increíble la cantidad de pirados que hay en las clases influyentes catalanas.

    Un saludo.

  3. Icosaedro, el obispo era un extra. Lo metí para dar fe.
    Lo que me asombra es que nadie se haya planteado hacer un reportaje seriado parecido al mío en alguna tele. Tendría un éxito descomunal. “Walking Cat”, se le podría llamar.

  4. Hay tipos que siguen confundiendo lengua con cultura. Es fascinante. Yo es que creo que las devoran (las lenguas) y es en el estómago donde el bolo alimenticio se les indigesta y les jode los chakras.

  5. Sí, a mí también me sorprende, pero no tanto. Obviamente en Cataluña las “clases dominantes” no tienen el más mínimo interés, sino todo lo contrario. Y, en el resto de España… no sé si fue el franquismo, Fernando VII, Carlos I o qué, pero no creo que haya sociedad más inerte; nos da todo igual, menos meternos con el oponente político.

    De verdad que lo siento por ustedes, compatriotas sojuzgados por esta panda de pirados, en el mejor de los casos, o aprendices de nazis.

    Un saludo.

  6. Es enternecedor que ese periodista se considere “no adoctrinado”.

    Seguro que cualquier lacayo del siglo XVIII pensaría lo mismo, cuando se desrriñonaba ayudando a su señor a subir a la carroza.

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