La que se avecina (XI)


Estaba en un bar en Puigcerdà con su alcalde. Entra un negro y dice:
– Escuche, me quiere poner un cortado, por favor.
Pujol llama al camarero y le dice:
– Tú eres un mierda.

Con tremenda regularidad y gasto correspondiente, el gobierno de la Generalitat viene realizando campañas para que a los extranjeros se les hable en catalán. Es cierto que cuando un catalanohablante se encuentra frente a un sudamericano, africano u asiático, su tendencia es la de dirigirse a él en la lengua de Cervantes. Se hace instintivamente, sin maldad, sin que previamente haya sido ni aleccionado ni amenazado por una cuadrilla de españolazos deseosos de que el catalán se use lo menos posible o incluso que desaparezca. Pero sucede que, muchas veces, los extranjeros en cuestión o bien dominan el catalán o como mínimo lo están aprendiendo, por lo cual, obviamente, deben poner al corriente a sus interlocutores de semejante información si desean practicar la bonita lengua de Pompeu i Fabra. Lo que jamás he logrado entender es la razón por la cual el gobierno catalán ha de inmiscuirse en un asunto privado que perfectamente pueden resolver las personas interesadas. Porque si un catalanohablante se dirige a un extranjero en castellano y el foráneo le informa de que habla o entiende el catalán, a partir de ese instante el malentendido se resuelve sin necesidad de mediación institucional.

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3 comentarios en “La que se avecina (XI)

  1. Lo que entiendo por el vidrio es que el denominado negro pidió su consumición en un bar de Puigcerdà en catalán y fue atendido en español, por lo que el Honorable ex-President le dijo (al camarero) “Tu, ets un merda”. Pujol hay que decir que últimamente está desatado y emplea expresiones que no se le conocían.
    En donde yo trabajo hay muchos sudamericanos. Uno de ellos, venezolano, me habla en catalán, a pesar de que a la vista de su procedencia yo me dirigí a él por primera vez en español. Sin embargo observo que a pesar de sus dificultades con el catalán, sigue empleándolo para hablar conmigo aunque no lo usa cuando habla con alguien de Colombia, Argentina o incluso de Venezuela. Es decir, este señor ha decidido que yo soy catalanohablante. Yo soy bilingüe pero mi lengua propia es el español.
    Expongo esta anécdota porque no se me había presentado antes. Bueno, sí, con una brasileña, que hablaba pésimamente el catalán, pero por oponerse al colonialismo inmemorial de nuestro viejo Imperio y porque su marido era independentista, lo usaba a pesar de que me ocasionaba mareos y serias dificultades para seguirla.
    Perdón por haberme extendido.
    Estoy totalmente de acuerdo en que no haya intervencionismo en la vida de la gente común. Intervencionismo el justo.

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