Por qué TW debió ser expulsado

[los hechos: TW golpea su tercer golpe desde la calle del 15, cerca del obstáculo de agua. La bola vuela recto, sobrepasa el charco de agua, choca con la bandera, rebota hacia atrás y hacia la izquierda del jugador y entra en el agua. El jugador tiene tres opciones: (1) ir a una zona delimitada y dar su quinto golpe. (2) ir hacia donde ha entrado la bola y, en línea con la bandera, hacia atrás, dejando por medio el obstáculo de agua, retirarse todo lo que quiera/pueda para dar su quinto golpe. (3) dar el quinto golpe “tan cerca como sea posible” al lugar donde dio el tercer golpe. TW no eligió ninguna de esas opciones. Comentando su vuelta describe su proceder y explica ante el mundo cómo se ha dropado una bola sin atenerse al reglamento: un híbrido entre (2) y (3), ir al punto donde golpeó la bola e irse hacia tras lo que su gana le dió. Esa acción supone una penalidad de dos golpes y como firmó su tarjeta sin esos golpes ha entregado una tarjeta con menos golpes de los debidos.]

Porque el golf no controla/arbitra/anota como otros deportes (1): Efectivamente, en golf no hay un árbitro con un silbato presto a penalizar a jugador cuando quiebra una norma o a anotar cuándo un jugador ha hecho un golpe.

En una partida de golf cada jugador anota en una tarjeta los golpes que hace un compañero competidor. Al terminar, el compañero competidor revistará la anotación y si está de acuerdo la firmará dando fe de su validez. La única prueba es la palabra y acuerdo de uno (marcador) y de otro (competidor).

De ahí viene la importancia de la tarjeta firmada y, evidentemente, la extrema penalidad por haber firmado una tarjeta incorrecta con menos golpes que los debidos: descalificación.

En lo que al problema de anotar atañe, la labor de un árbitro se reduce a avisar a un jugador de que, eventualmente, hubiera podido quebrar alguna normal sin que él (el jugador o su marcador) lo hubieran advertido para (1) que el jugador conozca su situación y (2) que anote la sanción y si así lo hiciere, firmare correctamente la tarjeta al terminar la vuelta.

Porque el golf no controla/arbitra/anota como otros deportes (2): Por ejemplo en Dubai TW empotró (incrustó) una bola en arena. En esas circunstancias es complicado dar el siguiente golpe. TW la desempotró y la dropó sobre la arena. Siguió jugando. Los espectadores (no sé si a distancia o presentes en el circuito) cuestionaron la operación e interrogaron a un árbitro. El árbitro preguntó al jugador y a su anotador (Martin Kaymer) ambos describieron los hechos y el árbitro dijo: “eso no se puede hacer, sepa usted señor TW que tiene dos golpes de penalidad en el hoyo”. Y siguió jugando. Para completar la explicación el lector debería saber que sobre ciertas superficies sí puede desempotrarse una bola. La arena de Dubai no era una de ellas.

Porque el golf no controla/arbitra/anota como otros deportes (3): en la úlitima jornada del último Andalucía Masters, en Valderrama, caminando entre hoyo y hoyo, en tierra de nadie y con visión de nada me encuentro con John Paramon jefe de árbitros del European Tour. Está recostado en un buggie ajeno a todo. Su único link con el mundo es un walkie-talkie (normalmente, si un jugador necesita ayuda sobre cómo proceder [típicamente saber si puede coger, tocar, limpiar una bola o hacia dónde puede droparla o colocarla] pulsará el botón del pánico y se acercará un árbitro y después otro y otro). Pasa un señor, debe conocerlo, no sé si es profesional de algo, sponsor, suministrador pero está en el circuito. Le dice socarronamente a Paramon: “best job in the world”.

Porque en el caso que nos ocupa no hay nada de especial (1): Imagínense, La Mancha, año 2011. Se disputa el Torneo Aficionado Viñedos de Valdepeñas. En el postpartido los jugadores comen animosamente en la casa club comentando la jornada. Y uno que dice. “Pues va en el hoyo 15, el del agua, tiro al green con la mala suerte de que doy en bandera y la bola sale hacia atrás y vuelve al agua. Me voy a la zona de dropaje y no me gusta, me voy por donde la bola entró en el agua y no me gusta. Y digo, voy a repetir el golpe, me pongo en el sitio y me echo dos pasos hacia atrás porque no me fío de volver a tocar la bandera; tiro, la dejo en green y salvo el bogey… uf qué mal lo pasé”.

Si alguien escuchara esa bonita historia de la cual solo fueron testigos los que disputaban la partida y supiera de reglas o fuera del comité de competición del campeonato sólo podría decir una cosa: “macho, eso no se puede hacer, has firmado una tarjeta incorrecta y [hasta ayer] deberías ser descalificado y el resultado anulado”.

Porque en el caso que nos ocupa no hay nada de especial (2):. Dejando claro que TW firmó una tarjeta incorrecta y que la pena es de descalificación la regla 33-7 sobre descalificaciones dice:

A penalty of disqualification may in exceptional individual cases be waived, modified or imposed if the Committee considers such action warranted.

Any penalty less than disqualification must not be waived or modified.

If a Committee considers that a player is guilty of a serious breach of etiquette, it may impose a penalty of disqualification under this Rule.

La cuestión es qué hay de excepcional en el caso. Para ello debemos analizar por qué se añadió la regla 33-7 y la razón se llama televisión. Algunos espectadores veían fallos en las reglas después de repetir la jugada varias veces, llamaban al club, el comité revisaba, preguntaba al jugador y si había habido penalidad el jugador había firmado una tarjeta incorrecta y era descalificado. Para un jugador profesional descalificación implica, por lo menos, no cobrar nada por ese torneo.

El asunto era injusto por dos motivos: sólo los jugadores televisados eran susceptibles de recibir semejante revisión; el jugador no tenía oportunidad de ser avisado de que había cometido una infracción inadvertidamente antes de firmar la tarjeta. Uno comete una infracción si, por ejemplo, toca un objeto movible (una ramita suelta) dentro de un obstáculo [que es una zona delimitada como tal, en donde no se pueden hacer ciertas cosas, por ejemplo, tocar ramitas sueltas] antes de dar el golpe. El jugador puede no notarlo porque el palo apenas lo roza, pero un espectador televisivo sí puede verlo.

Uno no alcanza a ver esa situación excepcional en el caso de TW. Aunque hubo gente que se dio cuenta del asunto desde el primer momento (al parecer hubo aficionados que llamaron al club y por eso los árbitros estuvieron revisando la acción) la penalidad es impuesta porque lo que TW libremente manifiesta en una rueda de prensa. Es exactamente el mismo caso que el de un jugador aficionado contando lo que hizo en un hoyo sin saber que eso va contra las reglas. Nada excepcional.

El único clavo ardiendo que tiene el Comité para agarrarse(el comité es Augusta, los árbitros son los árbitros) es la revisión que, al parecer, hicieron los árbitros ante la denuncia de los espectadores. En esa revisión inicial los árbitros decidieron que TW procedió bien ya que repitió el tiro. Es sorprendente que se tomara esa decisión sin consultar al jugador, lo que habría aclarado el embrollo, pero esa falta de consulta es indicativo de la vulgaridad del caso: la televisión no aportaba nada. Fue solo la acción y posterior confesión del jugador la que motiva la sanción. Y la que debío conllevar la descalificación.

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