La que se avecina (XVIII)


He aquí una biografía del idolatrado por los nacionalistas presidente Lluís Companys. Interesante reflexión pormenorizada de aquellos tormentosos tiempos. Bastante crítica a pesar de provenir de alguien partidario de la independencia. Aunque, tal vez por ello, luego deba justificarse con un extenso epílogo “básicamente para curarme en salud de la mala leche de los puritanos” (palabras del autor). Para quien no esté al corriente de la responsabilidad de este “gran hombre” en miles de crímenes durante la Guerra Civil, aquí les dejo con esto:

El presidente mártir en seguida aprende que en una revolución no hay forma de imponer una autoridad, de hacerse obedecer. Ahora: poner trabas a la utopía, ¿él? Nunca. Las noticias de los asesinatos lo desesperan. Llora y grita de dolor. Pero cada vez que le proponen un plan para enfrentarse a los anarquistas y los otros grupos que controlan la calle se niega en redondo. “No sabéis lo que os decís; no comprendéis nada de lo que está pasando. ¡Esto es un golpe del pueblo y contra el pueblo no se puede ir!”
El pueblo mitificado por Companys es la inmigración analfabeta y cuatro partidos minoritarios que con la borrachera revolucionaria se van engordando de arribistas, inconscientes y delincuentes.(Páginas 273 y 274.)

Y ahora vayamos al autor. Enric Vila. Historiador. Al que ya traje a este blog en una ocasión.

Tras leer las conclusiones a las que llega sobre el nuevo marbete con el que se marcará a fuego a los catalanes al terminar la Guerra Civil (solo le falta decir que generada únicamente con la finalidad de destruir Cataluña) pueden hacerse una idea de hasta dónde ha llegado la infestación de la estupidez en las mentes de un gran número de personas en Cataluña.

Josep Pla no es el único catalán del bando franquista que se autoengaña. Los responsables de la revista Destino y los responsables provinciales de propaganda de Falange vienen en camiones llenos de opúsculos en catalán. A hacer falangismo en catalán. En seguida, los camiones son confiscados por el sustituto de Companys, el general Eliseo Álvarez Arenas. En Cataluña sólo se ha de oír la “lengua pura y clásica de Castilla”. Los ideólogos del nuevo régimen calculan que costará dos generaciones convencer a los catalanes. Entre los teóricos del genocidio cultural y los responsables de aplicarlo hay más de un indígena, claro.Pero también eran judíos lo policías del gueto de Varsovia y eso no confunde a nadie: cuando se unen vanidad y cobardía se pierde la piedad y se actúa contra natura, eso es todo.
Más allá de ideologías, los catalanes se convierten en los nuevos judíos de España, el chivo expiatorio de la Guerra Civil. Todo catalán se convierte en sospechoso por naturaleza. Además de “perros” también se les llamará “polacos” en recuerdo de la Polonia arrasada por la maquinaria nazi y después por la comunista. (Páginas 366 y 367.)

6 comentarios en “La que se avecina (XVIII)

  1. Sí, Antonio, esclavos ellos, colonos nosotros. Una nueva sociedad comienza a surgir en Cataluña. Esperemos que haya sitio para todos.

  2. La memez suprema la reserva el señor historiador para el final de la cita: eso de que se empieza a llamar a los catalanes “polacos en recuerdo de la Polonia arrasada por la maquinaria nazi y después por la comunista” es la madre de todas las tonterías.

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