Show me the money

Leo este artículo y esta carta y me quedo con una extraña sensación.

Se da por sentado que todo gasto público en I+D+i es inversión y eso es un error. Sí, los países con presupuestos más elevados en esas materias suelen ser los más prósperos, pero se puede gastar bien y mal. ¿Está claro que el dinero que se destina a esas partidas en España se gasta bien? Tengo muchísimas dudas.

Y no me ayuda a desvelarlas el que se diga que «no todo es dinero» para luego dejar claro que sí, que todo es dinero (ya que esos programas que se retrasan implican disponer de pasta del presupuesto) y que se mencione que la gente considera a los científicos tipos majos.

Yo preferiría que se me explicase (si es posible) de forma concreta en qué cuantía ha influido el gasto concreto que se ha realizado en los últimos años en estas partidas en el crecimiento económico español, porque me extrañaría mucho que en país de las ineficiencias y el derroche en el gasto público se hubiesen salvado los amigos científicos y no hubiese habido una burbuja de proyectos que realmente no merecían la pena considerando el esfuerzo económico que suponían. La gente que vive de la ciencia también tiene intereses y también puede ser demagógica hablando de lo que cuesta el traspaso de un jugador de fútbol.

Aún así, soy partidario de aumentar estas partidas de gasto de forma muy notable. Y sería importante convencer a los ciudadanos de la bondad de esta medida (como la de aumentar muy notablemente el gasto en educación). Claro, esto implica gastar menos en cosas como pensiones, subsidios y prestaciones varias, con el consiguiente cabreo del personal, pero esa es la clave: hay que elegir.

Sin embargo, para que esto sea más evidente, sería útil que la gente de ese mundo nos convenciese de la importancia de cada proyecto para el futuro de nuestro país.

Es muy emotiva la respuesta que dio Robert R. Wilson en 1969 cuando se le preguntó en el Comité para la Energía Atómica Congreso norteamericano en qué medida los miles de millones de dólares gastados en los aceleradores contribuían a la seguridad nacional. Su respuesta fue que no contribuían en nada y, ante el asombro de sus interlocutores, añadió:

It only has to do with the respect with which we regard one another, the dignity of men, our love of culture… it has to do with: Are we good painters, good sculptors, great poets? I mean all the things that we really venerate and honor in our country and are patriotic about. In that sense, this new knowledge has all to do with honor and country but it has nothing to do directly with defending our country except to help make it worth defending.
Sin embargo, esa respuesta es, en gran medida, tramposa: todo cuesta y algunas cosas cuestan mucho. Y para no caer en el faraonismo comunista, que siempre vendía un futuro mejor para justificar la puta mala vida de la gente, es preciso convencer al que pone el dinero con algo más que llamadas al «nuevo hombre» del conocimiento.