Hora et labora (V)

Volvamos al plan A, pero en vez de cambiar el huso (de CET a WET) manteniendo los horarios (ese movimiento que nos venden como salvífico) pensemos que modificamos los horarios manteniendo el huso. Dejo de entrar al trabajo a las 8h y empiezo a entrar a las 9h. Dejo de salir del trabajo a las 15h y salgo a las 16h. Dejo de ver el telediario de las 21h y lo veo a las 22h.

Esa sería la situación equivalente a la que nos encontraríamos si cambiaran el huso de CET a WET.

¿Prefiere usted trabajar de 8h a 15h o de 9h a 16h? That is the question.

¿Prefiere que su hijo vaya al colegio de 9h a 14h o que lo haga de 10h a 15h? That is the question.

El efecto del retraso del huso (movimiento hacia occidente) es fácil de explicar: en general tendríamos más tiempo por la mañana al retrasar las horas de entrada al trabajo o la actividad que realizáramos.

Las consecuencias son claras. O bien aprovechamos ese tiempo y, digamos, antes de ir al trabajo ya hemos barrido la casa, puesto la colada, hechas las camas, recogido los cuartos de baño, puesto el lavavajillas… o hablamos con el jefe para entrar una hora antes a cambio de salir una hora antes si eso. Desde el punto de vista de la actividad económica la situación puede ser trágica: no se esperan hordas de ciudadanos en esa hora de la mañana atestando los cafeses, las tiendas, los museos etc. etc.

Yo soy de la opinión que los horarios, tras setenta años, ya están globalmente ajustados al huso y que cualquier desajuste del huso se traducirá en un desajuste de los horarios.

Inevitablemente, como en Portugal años noventa, la sociedad (y a la larga el gobierno) se daría cuenta que la forma más fácil reajustar los desajustes es… dar marcha atrás.

En el lapso de setenta años que llevamos con el huso, los horarios han decidido también un aspecto colateral relacionado con la latitud. Es posible que en países norteños como Alemania sea interesante empezar la jornada más tarde por dos motivos. Primero el intensísimo frío de la mañana. Segundo que la temperatura máxima diaria no es elevada y se puede hacer actividad en las horas inmediatamente posteriores al mediodía (que son las peores). En España, a lo largo de setenta años, nos hemos movido en dirección opuesta. No nos importa hacer actividad un poco más temprano, cerca del amanecer, a pesar de ser los momentos más fríos del día ya que compensa respecto del calor del mediodía.

Es normal salir del trabajo a las 15h. En horario de verano son las 15CEST o lo que es lo mismo las 13hUTC. En mi caso eso es apenas cuarenta minutos después del mediodía. Uno respira aliviado. Si se cambia el horario, saldría a las 15WEST que son las 14UTC. Es decir una hora y cuarenta minutos después del mediodía (como si hubiera salido este año a las 16h). Señor, aparta de mí este cáliz y líbrame de quienes me quieren ayudar.

A más a más, saldría una hora más tarde, con más calor… pero, nos han jodido, con menos tiempo para disfrutar en la piscina o en la playa. Lo que viene a conocerse como un planazo o k ase.

Yo también era un sentimental y creía que el mediodía tenía que ser a las 12h. En mi casa siempre había un reloj que marcaba la hora UTC y que no se modificaba con los cambios de primavera y otoño (me jode ese poder del poder aunque se use bien). Con el tiempo he comprendido que las pulsiones tipo yo-puedo-salvar-al-mundo-de-su-error son pasajeras; que el mundo se salva muchas veces él solito y antes de que yo me dé cuenta. Hemos construido un horario peculiar pero, creo, perfectamente ajustado a las necesidades de la sociedad. Al menos tanto como los horarios italianos o los portugueses.

Me gustaría que el mediodía fuera a las 12h. Que no se hubiera cambiado el huso en 1942 de forma que ahora, setenta años después tendríamos una situación parecida a la del plan B. Pero que se hubiera hecho este cambio no fue un error ni un destrozo, ni nada que debamos ahora corregir a cualquier precio, de prisa y con argumentos rídiculos.

Es verdad, si no se hubiera hecho ese cambio me desperataría a las 6hWET en vez de a las 7hCET [oigan ¡que es exactamente lo mismo!] y entendería, a la primera, que Bill Murray no hace ninguna heroicidad:


Y si fuera a Italia cambiaría reloj como debo hacerlo cuando me muevo 15 grados hacia oriente (ahora no lo cambio y me extraño de que coman a las 13h o el Telegiornale empiece a las 20h). Y el telediario sería a las 20h como en todas partes. En resumen, no tendría que sumar una hora a cualquier horario que un guiri me dice que tiene [háganlo y veran que no somos tan diferentes].

Todo ese sentimentalismo de salón está muy bien pero tiene un stop: no joderle realmente la vida a la gente real con cambios que desorientan y despistan; porque las 7, las 3, las 9, las 12 son etiquetas que tienen un significado concreto para los ciudadanos de este huso/horario y que se alteraría gratuita e innecesariamente con el cambio estético que proponen.

He dicho.

Epílogo: A pesar del título de la serie solo he hablado de ‘hora’ y no de ‘labora’. Por dos motivos: primero porque el Gobierno tiene fuerza legal para modificar el huso en uso ya que la Constitución le confiere la competencia exclusiva en la fijación de la hora oficial (art 149.1.12). Segundo porque la hora refiere a un tiempo absoluto (modernamente) o a un ordinal (las viejas horas prima, seconda…). El problema de la hora es el problema de fijar cuándo ocurre el mediodía.

En la discusión moderna el ‘labora’ se refiere a intervalos de tiempo: cuántas horas de jornada continuada, cuántas por la mañana, cuántas por la tarde. Esos intervalos de tiempo son independientes del huso en la misma medida que la duración del día es independiente de a qué hora ocurre el mediodía. Hagamos lo que hagamos con el huso el día seguirá teniendo veinticuatro horas y la jornada diurna será, en promedio, de doce horas. Por ello no estoy seguro que haya una relación entre el cambio de 1942 y los cambios de jornadas laborales habidos posteriormente aunque sean concurrentes en secuencia. Suena a post hoc ergo propter hoc y, en mi opinión, las jornadas laborales se habrían modificado en cualquier caso, buscando rentabilizar al máximo las nuevas circunstancias que iban apareciendo.

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7 comentarios en “Hora et labora (V)

  1. Muchas gracias por sus entradas, sr. Qtyop. Ha puesto usted las cosas en su sitio. La cuestión son “los horarios”, no la hora. Y sí, la gente, al final, se echaría la siesta cuando más calor hace, iríamos a trabajar un rato después de salir el sol, etc, al margen de lo que el reloj marque en ese momento.

    Yo, que en mi vida he trabajado de casi todo, he sido también vendimiador, cuatro campañas completas. Se quedaba a las seis en el cercado y, todos en el tractor, nos íbamos al corte. Eran los tiempos en que la hora de invierno se cambiaba en septiembre. Siempre había problemas el primer lunes después del cambio de hora. Había algunos que no se enteraban de que, lo único que tenían que hacer, era ¡seguir haciendo lo mismo! Bastaba con no cambiar el reloj para evitar confusiones, pero no. Unos llegaban tarde, otros se quejaban de que dormían una hora menos. Pero, poco a poco, el propio sol ponía las cosas en su sitio.

  2. Don lehn..
    Por ahí circula las historia de unos terroristas q murieron al explotar el dispositivo q iban q colocar y hacer estallar a la hora X. Al parecer tuvieron un pequeño problema con el cambio de hora y explotó antes de lo qcreían.

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