Los censores ya no llevan sotana

He visto en Libertad digital que Juan Ramón Rallo había estado colaborando en un programa de TVE y que le han echado por la presión de los sindicatos. No sé si es cierto que ha sido por eso, pero he leído la nota de UGT y es maravillosa:

Mariló Montero nos tiene acostumbrados a todo tipo de meteduras de pata, torpezas y salidas de tono que pueden ser y son muy cuestionadas, pero su última ocurrencia ha ido demasiado lejos al entregar nuestro espacio y la poca audiencia que nos queda a la voz de quien le niega a la rtv pública su sentido, su existencia y su futuro.

Sí, los sindicalistas tiene los cojones de decir que el espacio televisivo es “suyo”. Pongamos, en un ejercicio de bondad, que con “suyo” se refieren a los españoles. ¿Para ir a la tele pública hay que ser activista de lo público? ¿Hay que tener un determinado ideario?

Cuando el mercado televisivo en nuestro país está ocupando gran parte de su parrilla a la economía, con la sucesión de diferentes voces representando distintas visiones y posturas ante la crisis y el dolor que provoca, la Radio Televisión Pública por excelencia, la nuestra, comprometida por mandato constitucional con valores como la PLURALIDAD, opta por una voz marginal por extremadamente extrema, la derecha a la derecha de la derecha, el enemigo número uno de las radiotelevisiones públicas y de todo lo que huela a público, y lo hace con un espacio fijo y en exclusiva dentro de nuestras mañanas… no vaya a ser que pueda ser escuchada ninguna otra voz ni opinión.

Este párrafo es neolengua pura. Hay crisis y en la parrilla se escuchan diferentes voces porque hay que ser plurales. Y como hay que ser plurales hay que dejar fuera a un señor. Porque uno podría comprender que dijeran: queremos un debate con cuatro o cinco economistas de diferentes tendencias, pero no. Lo que quieren es que Rallo no hable porque no les gusta. Son plurales, como los comunistas demócratas, claro.

La contratación de Juan Ramón Rallo, el nuevo e inexplicable economista de cabecera de Mariló Montero, es una afrenta y un insulto para todos los trabajadores de CRTVE, para nuestro mandato constitucional y para la sociedad en su conjunto. Este “ideólogo” de la nada, que defiende una sociedad sin impuestos y la “ley del capital más fuerte”, dirige el Instituto Juan de Mariana, una especie de club muy muy privado con los poquísimos economistas que existen tan tan a la derecha y tan capaces de decir los mayores disparates sin temblarles la voz. Pero nadie mejor que Juan Ramón Rallo para hablar de Juan Ramón Rallo, y para ello basta con entrar en internet y ver algunas de sus “joyas”, bien en forma de twitter, de facebook, de conferencia de marcado título, o de “ocurrencia” en forma de frase para la posteridad:

 

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“No sólo Canal 9 debe cerrar: sino todas y cada una de nuestras televisiones estatales.”Juan Ramón Rallo

Es fantástico. Cada opinión de Rallo que exponen es la prueba de su sectarismo. ¿Hay alguna que sea delictiva? ¿Es un tipo violento, racista, un genocida enemigo de la libertad? ¿quiere poner una bomba en el Congreso el 5 de noviembre? ¿no van a las televisiones públicas personas que defienden ideas que a muchos españoles nos parecen vergonzosas? Y son sectarios porque lo que molesta de Rallo es que quiera cerrar las televisiones públicas. Es decir, que no comparta un supuesto consenso mayoritario acerca de cuál debe ser el papel del Estado. Por lo tanto, esos señores que parecen exigir una especie de militancia de lo mayoritario solo deberían permitir la entrada en los medios públicos de los tipos de derecha moderada, centro y socialdemocracia. Sin embargo, todos los días escuchamos en las teles a peña vociferando contra el malvado sistema. Muchas veces los mismos sindicatos (sistema hasta las cachas) se apuntan a vociferar.

Como se ve, se ha buscado un perfil moderado y representativo de una amplia mayoría de la sociedad para paliar la lamentable ausencia de otras voces… ¡UNA VERGÜENZA! Este nuevo “ideólogo” contra lo público que viene a medrar de lo públicoaboga sin tapujos por el cierre inmediato de cualquier RTV pública, y nosotros lo metemos en casa.

Le dan a Rallo la razón si Rallo no puede ir por las razones que exponen. ¿Lo público solo sirve para sostener un sistema en el que lo público existe o son otras las razones que explican sus bondades? “Nosotros” lo metemos en “casa”. Destilan sectarismo.

Abrir de par en par la puerta a quien se declara tu enemigo cada vez que tiene ocasión es estúpido, es propio de tontos… pero probablemente lo que hay es mucho listo tras esta decisión y los intereses de siempre.

¿No me digan que no son estupendos exhibiendo sus vergüenzas? Declaran al discrepante enemigo. ¿Por qué? Porque defiende que lo suyo no es sino un chiringuito. Naturalmente, al declararle enemigo le dan la razón. Si lo público debe facilitar el conocimiento de todo tipo de ideas y propuestas (no violentas) incluso las que quieren cambiar el sistema, una proclama así es inadmisible. Si se creen lo que dicen admiten que para ellos una televisión pública es un lugar para practicar la propaganda, ocultando las voces discrepantes.

Hay interés en manipular, y programas como La Mañana son más interesantes incluso que los informativos para ello, para contribuir a inclinar la balanza ideológica hacia el poder.

¿El poder? ¿Los sindicatos no son poder? ¿No lo ejercen con notas así en las que piden cabezas?

Pero también hay interés en hacerlo sin mesura, con personajes como Juan ramón Rallo, para acabar con RTVE. Nuestras audiencias siguen bajando, inexorablemente, y desde UGT venimos insistiendo en que el sectarismo y la falta de pluralidad tienen que ver mucho con ello, no podemos seguir dando pábulo a los de siempre, y aún menos a este “ideólogo”. La audiencia demanda la radio y la televisión públicas que la sociedad refrendó en la Constitución, pero nos alejamos de ese mandato y la audiencia también se aleja de nosotros.

El paroxismo. El sectarismo y la falta de pluralidad tienen que ver con que hable alguien. Lo repito: con que hable. No con que no hable otro. Y lo del mandato de la Constitución es la broma suprema: ¿dónde dice la Constitución que está bien tapar la boca a los que mantienen opiniones que no le gustan a un lobby?

Desde UGT exigimos que se suspenda de inmediato cualquier relación laboral con Juan Ramón Rallo, es más, demandamos por parte de nuestra dirección que sepa quiénes son y qué deben defender, y que en consecuencia impidan la presencia de este señor en nuestras instalaciones.      

Un sindicato pidiendo un despido. Más aún, que se impida la presencia de ese “señor” en “sus” (del sindicato) instalaciones. Parecen patrones con bigotillo franquista. Extraña que no pidan el destierro del hereje. 

 

Dame un enlace

Cuántas veces he dicho que tuiter es un remedo de bar.

En dos ocasiones, con textos breves que querría poder haber soltado de corrido entre cerveza y cerveza, hablé de la verdad y de la muerte. Leo que, en el Fedro, Platón hace decir a Sócrates lo que a Sócrates le contaron:

… cerca de Naucratis, en Egipto, hubo un Dios, uno de los más antiguos del país, el mismo a que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis. Este Dios se llamaba Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura.

El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egipto, que los griegos llaman Tebas egipcia, y que está bajo la protección del Dios que ellos llaman Ammon. Teut se presentó al rey y le manifestó las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era extenderlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas, y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus aprobaba o desaprobaba. Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura:

«¡Oh rey!, le dijo Teut, esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener. —Ingenioso Teut, respondió el rey, el genio que inventa las artes no está en el caso que la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.»

En el mundo inventado de Hyperion, los hombres llevan implantado un comlog con el que acceden a la esfera de datos y en cualquier momento cualquiera cita a Platón citando a Sócrates mientras cuenta una historia que escuchó.

Los adornos (“el de los pies ligeros”, “el hermoso tejido de los hombres”, “padre de la escritura”) les parecen infantiles a esos falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.