¿En serio?

 

He escuchado en un par de ocasiones a Esperanza Aguirre sobre el auto de la Audiencia provincial de Madrid que ordena abrir unas diligencias previas en vez de que se juzgue como falta el asunto de su fuga de la Gran Vía.

Manifiesta la señora Aguirre que el magistrado de la Audiencia no ha dicho que su conducta sea delictiva, sino que se investigue.  Es obvio que no puede decir que su conducta sea A o B, ya que no ha habido juicio. Lo que tenía que decidir es si los hechos, tal y como constan indiciariamente en el atestado policial, revisten naturaleza delictiva -y han de ser investigados como tales- o si, todo lo más, podrían ser constitutivos de falta, en cuyo caso, se juzgan como tal y sin necesidad de hacer una actividad de instrucción.

Y lo que ha dicho el magistrado es que la pinta, tal y como se cuenta en el atestado, es de delito (aunque no por haberse resistido, sino por haber desobedecido gravemente a los agentes de la autoridad) .

Naturalmente, una vez investigado, el juez de instrucción podría archivar, volver a transformar en falta o, si alguna acusación acusa, abrir juicio oral, de forma que se juzgase (presumiblemente) por un juzgado de lo penal.

Como no encontrarán el auto en los periódicos, se lo he buscado y les copio la parte mollar. No se extrañen por los nombres. Se cambian, pero les aseguro que “doña María” es Esperanza Aguirre:

II. FUNDAMENTOS DE DERECHO

(…)

SEGUNDO

Entrando ya en el fondo de la cuestión, y ante la naturaleza procesal de la resolución recurrida, no debe ser otra que la relativa a decidir si los hechos objeto de denuncia por los que se sigue el juicio de faltas revisten caracteres de alguno de los delitos comprendidos en el  art. 757   de la  Ley de Enjuiciamiento Criminal  ( LEG 1882, 16 )   , en cuyo caso deberá estimarse el recurso para que el Juzgado de Instrucción siga la causa por los trámites de las diligencias previas del procedimiento abreviado, o si los hechos denunciados revisten caracteres de falta, en cuyo caso deberá desestimarse el recurso, debiendo continuar adelante la causa por los trámites del juicio de faltas. Cuestión que deberá resolverse por este Tribunal de apelación a partir de la valoración formal de los hechos denunciados, sin entrar a valorar si tales hechos resultan o no acreditados.

Pues bien, en el recurso de apelación se viene a mantener que los hechos denunciados serían calificables como posible delito de resistencia a la autoridad.

El delito de resistencia del  art. 556   del  Código Penal  ( RCL 1995, 3170 y RCL 1996, 777)   exige como requisito del tipo que el sujeto activo se oponga al ejercicio de las funciones de la autoridad o de sus agentes mediante actos de fuerza eminentemente física ( STS 17-12-2003 ). No resultando de los hechos denunciados actos de tal tipo de fuerza, por lo que no cabe la calificación provisional de tales hechos como delito de resistencia del  art. 556   del Código Penal que se propugna por la parte apelante.

Los hechos denunciados sí revisten provisionalmente caracteres de un delito de desobediencia del  art. 556   del Código Penal .

Siguiendo la sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo de 20-1-2010 , el delito de desobediencia exige como requisitos típicos los siguientes: a) la existencia de un mandato expreso, concreto y terminante de hacer o no hacer una específica conducta, emanado de la autoridad o sus agentes y que debe hallarse dentro de sus legales competencias; b) que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido claramente notificada al obligado a cumplirla, de manera que éste haya podido tomar pleno conocimiento de su contenido; c) la resistencia del requerido a cumplimentar aquello que se li ordena, lo que equivale a la exigible concurrencia del dolo de desobedecer, que implica que frente al mandato persistente y reiterado se alce el obligado a acatarlo y cumplirlo en una oposición tenaz, contumaz y rebelde.”

Los hechos denunciados, tal y como se recogen en la denuncia formulada anta la Policía Nacional por los Agentes de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid NUM000 y NUM001 , vienen a concretarse en los siguientes: la denunciada había dejado estacionado su automóvil indebidamente en el carril bus de la Plaza de El Callao de esta ciudad de Madrid; los indicados Agentes procedieron a redactar la correspondiente denuncia administrativa por el indebido estacionamiento; estando en tales trámites, llegó al lugar la denunciada, a quien el Agente NUM000 le solicitó la entrega del permiso de conducción y de la documentación del vehículo; la denunciada entregó diversa documentación al citado Agente, al tiempo que le decía “¿Qué pasa? ¿Bronquita y denuncia? Venís por mí porque soy famosa. Tienes la placa. Denuncia al vehículo.”; entre los documentos entregados por la denunciada no se encontraba la documentación solicitada por el Agente, por lo que éste le solicitó nuevamente la entrega de dicha documentación, contestando la denunciada “Yo me voy. Tienes la placa. Denúnciame”; reiterando el citado Agente a la denunciada la entrega de la documentación, pese a lo cual, ésta se montó en su vehículo y arrancó el motor; el Agente NUM000 dijo a la denunciada que no se podía marchar ya que no había finalizado la denuncia, al tiempo que el Agente NUM001 se dirigió a la denunciada diciéndole que no avanzase con el vehículo; pese a lo cual, la denunciada aceleró, poniendo en marcha el vehículo, con lo que hizo retroceder varios metros al indicado Agente, terminando éste por apartarse de la trayectoria del vehículo; llegando la denunciada a colisionar con una de las motocicletas de los Agentes en la maniobra para marcharse del lugar; cayendo la motocicleta al suelo y resultando con daños; siguiendo la denunciada su trayectoria por la vía pública, en dirección a su propio domicilio; situándose junto a su vehículo el vehículo de la Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid ocupado por los Policías Municipales NUM002 y NUM003 , quienes habían observado lo acontecido con los Agentes de Movilidad, quienes ordenaron a la denunciada que detuviera su vehículo, haciendo ésta caso omiso a tal orden, siguiendo su trayectoria, siendo seguida por los, citados Policías Municipales y Agentes de Movilidad en sus respectivos vehículos, llevando éstos en funcionamiento las señales acústicas y luminosas, hasta llegar al domicilio de la denunciada, donde ésta se introdujo en el mismo, saliendo posteriormente de tal lugar un guardia civil, encargado de la protección de la denunciada, quien entregó a los Policías Municipales citados la documentación del vehículo de la denunciada.

Los hechos así denunciados, sobre los que se reitera que en esta resolución no se contiene valoración alguna sobre la acreditación y realidad de los mismos, vendrían a suponer una desobediencia tenaz, contumazy rebelde, decidida y terminante, representada por múltiples actos concretos de desobediencia de los Agentes de Movilidad y los Policías Municipales, acompañada la desobediencia incluso de expresiones de menosprecio hacía los citados Agentes en el ejercicio de sus funciones, por lo que no puede descartarse que la gravedad de la lesión causada por la conducta de la denunciada al bien jurídico protegido con la tipificación del delito de desobediencia, cual es el orden público, tenga la suficiente entidad como para calificar provisionalmente dicha conducta como delito de desobediencia del  art. 556   del Código Penal , excediendo la entidad de la desobediencia del carácter meramente leve de la falta de desobediencia del art, 634 del Código Penal . Debe incluso señalarse, a mayor abundamiento, que los actos de desobediencia tuvieron lugar en la vía pública, en una zona muy concurrida, por lo que se incrementa la gravedad de los actos de desobediencia al lesionar en mayor grado la dignidad del ejercicio de la función pública llevada a cabo por los agentes de la autoridad.

En definitiva, este Tribunal de apelación considera que resulta procesalmente adecuado que los hechos denunciados sean instruidos en el marco de las diligencias previas del procedimiento abreviado por revestir provisionalmente los indicados hechos caracteres de un posible delito de desobediencia a los agentes de la autoridad del  art. 556   del Código Penal , por lo que el recurso de apelación debe ser estimado, con la consiguiente revocación de la resolución recurrida, debiéndose transformar la causa por el Juzgado de Instrucción en las indicadas diligencias previas para la debida instrucción de la causa para la averiguación y comprobación de los hechos denunciados.

Visto esto (y salvo que se acredite que la señora Aguirre solo cometió una infracción de tráfico antes de las próximas elecciones municipales) ¿en serio pretende el PP que el próximo alcalde sea alguien imputado por desobedecer gravemente a la policía local de Madrid? ¿En serio?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s