Opiniones desechables

¿Es ignorancia? ¡No! ¡Es Bizancio!:

«… las encuestas electorales, con sus sutilísimos, casi bizantinos, matices entre intención de voto directo y voto estimado, promedios y proyecciones, …»

 

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Estos días en los que Rajoy presume de una de las pocas cosas de las que puede presumir, que gracias a él España no fue rescatada, se puede leer en muchos sitios explicaciones detalladísimas de la, según la mayoría de los escribidores, mentira de Rajoy. Aquí tienen un ejemplo.

Naturalmente, no es una hipótesis que Rajoy pueda mentir en un momento dado. No lo es porque sabemos que ha mentido y sobre cuestiones importantes. Podría también mentir en esto. También es cierto que no hay tuno admisible ni político sincero (o si los hay son ejemplares escasísimos). Los políticos viven de vender su producto, en el mejor de los casos con el dolus bonus que presumimos en el publicista y, en el peor, con los ardides del auténtico estafador.

Yo, personalmente, creo que no miente en esto, porque cuando hablamos de rescate no hablamos de rescate, sino que hablamos DEL rescate. Del rescate que tantos anticiparon y que tantos desearon (algunos porque pensarían que sería bueno y otros porque eso sería la prueba definitiva de que Rajoy es, como se decía en 2012, el peor gobernante de la historia de España -incluyendo a Carlos II el hechizado, a Fernando VII y Francisco Franco, por ejemplo); del rescate a la griega, o a la irlandesa o a la portuguesa. Yo lo recuerdo así y diré por qué: durante el verano de 2012, cuando la pasta para los bancos ya había sido acordada por la Unión Europea, se seguía hablando del rescate que venía, no del que ya había tenido lugar.

En cualquier caso, y al margen de las medallas que quiera o pueda ponerse Rajoy, que me dan bastante igual, lo que más me desagrada de esto es el indulto civil y profesional. Me explicaré. En esos tremendos días del verano y de los meses posteriores al verano de 2012, muchos opinantes profesionales se dedicaron a predecir las plagas de Egipto. Se dedicaron a asegurar que ya nos habían impuesto el rescate (EL rescate) y que tenían información de que era así y que a Rajoy solo le quedaba anunciarlo. Lo hicieron a la vez que se regodeaban en la desgracia de tener el peor ministro de economía de la zona euro (porque así lo decía una mierda de encuesta de un periódico británico) y a la vez que anunciaban años terribles en los que España se encontraría con un paro que (según el agorero de turno) iría del 28 al 30%.

Esos mismos tipos se han indultado. Más aún, se indultan cotidianamente. Es evidente que ellos no son responsables de la situación del país, porque no gobiernan, pero ¿tampoco son responsables de sus opiniones, de sus vaticinios? No recuerdo que ninguno de esos guruses (y es fácil encontrarlos tuiteando en 2012 sus predicciones y afirmaciones) haya simplemente dicho: en 2012 metí la pata hasta el fondo; intentaré no ser tan alegre con mis opiniones en el futuro.

Qué va. Ahí siguen. Constantemente adaptan sus comentarios a los últimos datos (o rumores o simples invenciones hodiernas), conforme a sus agendas personales, normalmente bien alejadas de cualquier pretensión de objetividad, y se olvidan de los que emitieron no ya años o meses atrás, sino días atrás. Y lo hacen sin preocuparse de algo que cualquiera debería considerar: ¿por qué seguir leyendo lo que piensa, opina o predice alguien que no se cansa de equivocarse y que ni siquiera lo admite y se esfuerza en evitar nuevos errores?

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No escuché gran cosa del debate del estado de la nación, pero -ah, cruel fortuna- tuve la desgracia de escuchar de pasada una réplica de un diputado de Amaiur llamado Cuadra. El buen hombre dijo esto:

AA Cuadra

Dejemos de lado la vomitiva retórica del tipo y su supuesta asunción de dolores y sufrimientos. Es la usual basura. Lo que me llamó la atención es el aviso: «para que de cara al futuro nada de esto se vuelva a repetir». Ya ven, a lo mejor, si «ustedes» (quiénes somos esos ustedes es bastante obvio) no asumen «responsabilidades», a lo mejor en el futuro «ellos» tienen que volver a extorsionar, amenazar, secuestrar y asesinar.

Lo normal, vamos

El Tribunal Constitucional ha dicho que no, por unanimidad, al sarao catalán que parió su parlamento y que sancionó su miniTC, en un dictamen intelectualmente lamentable.

La primera sentencia (hay dos) declara inconstitucional la regulación de las llamadas consultas referendarias generales por considerar precisamente que no son eso, sino que regulan un tipo de referéndum. Admite que pueda haber consultas sectoriales (se pide por ejemplo opinión al conjunto de los tunos sobre algo) y mantiene la regulación siempre que se limite a este tipo de consultas.

La segunda sentencia (que aún no he leído) dice que el sarao convocado por Artur Mas es nulo porque nula es la ley en que se fundamenta.

La sentencia, que vuelve a recordar que la nuestra es una democracia representativa con algunas manifestaciones regladas de democracia directa (y sin perjuicio de la presencia de formas de participación ciudadana no cerradas en los asuntos públicos) es aséptica. Quizás demasiado al no mencionar la evidencia de fraude de ley. Pero en fin, lo importante es que deja claro, de nuevo, que no caben atajos chorizos para saltarse la ley, que es lo que hicieron en el parlamento catalán.

No cabe olvidar que el derecho a participar directamente en los asuntos públicos, como todos los derechos que la Constitución establece, no puede sino ejercerse en la forma jurídicamente prevista en cada caso. Lo contrario, lejos de satisfacer la exigencias de la soberanía popular, supondría la imposibilidad misma de la existencia del ordenamiento jurídico, a cuya obediencia todos -ciudadanos y poderes públicos- vienen constitucionalmente obligados (STC 103/2008, de 11 de septiembre, FJ 2). Esa exigencia se encuentra implícitamente contenida en el art. 92.3 CE, al decir que una ley orgánica regulará las condiciones “y el procedimiento” de las distintas modalidades de referéndum previstas en la Constitución.

Por esta razón, el referéndum ha de realizarse de acuerdo con los procedimientos y con las garantías que permitan a los consultados expresar su opinión mediante votación, pues sólo mediante el voto puede formarse la voluntad del cuerpo electoral (SSTC 12/2008, de 29 de enero, FJ 10; y 103/2008, de 11 de septiembre, FJ 2). Solo a través del sufragio (y no por medio de otras fórmulas de exteriorización de la opinión, como el ejercicio del derecho de manifestación, la aportación de firmas, sondeos de opinión o encuestas, etc.) puede quedar acreditado que el resultado de la consulta sea la fidedigna expresión de la voluntad del cuerpo electoral, de modo que las exigencias del procedimiento de celebración de referéndum deben ser entendidas como medios orientados a un fin: garantizar la realidad y veracidad del juicio emitido por el cuerpo electoral.

Y recuerda que Cataluña es una autonomía y que su parlamento no puede plantear lo que planteó y lo que abiertamente sigue planteando.

Algo más: siempre he dicho que, en mi opinión, un referéndum (aun autorizado por el parlamento español) que englobase materialmente lo que debería ser resultado de una regulación derivada de una reforma constitucional sería también inconstitucional. Vamos, que hay que cambiar la Constitución para que pueda hacerse un referéndum de secesión y no es admisible que este se haga antes (ni con el voto favorable de las Cortes). Y es que suele olvidarse que la Constitución nos protege a todos y que obliga también al Congreso y al Senado. En cierto sentido esto se pone de manifiesto en la sentencia:

(…) queda fuera de la competencia autonómica formular consultas, aun no referendarias, que incidan sobre “sobre cuestiones fundamentales resueltas con el proceso constituyente y que resultan sustraídas a la decisión de los poderes constituidos. El respeto a la Constitución impone que los proyectos de revisión del orden constituido, y especialmente de aquéllos que afectan al fundamento de la identidad del titular único de la soberanía, se sustancien abierta y directamente por la vía que la Constitución ha previsto para esos fines. No caben actuaciones por otros cauces ni de las Comunidades Autónomas ni de cualquier órgano del Estado, porque sobre todos está siempre, expresada en la decisión constituyente, la voluntad del pueblo español, titular exclusivo de la soberanía nacional, fundamento de la Constitución y origen de cualquier poder político” (STC 103/2008, de 11 de septiembre, FJ 4). Es patente, pues, que el parecer de la ciudadanía sobre tales cuestiones ha de encauzarse a través de los procedimientos constitucionales de reforma.

Abierta y directamente. A ver si los muchos que dicen que esa otra vía previa (una consulta autorizada por «el Estado») es posible, incluyendo tanto constitucionalista, se enteran de una puta vez.

Por lo demás, la sentencia se basa en la obviedad: la trampa del fraude de ley que utilizaron -y que vergonzosamente avalaron los «juristas» del Consejo de Garantías Estatutarias. Porque lo que importa es precisamente lo que tanto repiten los políticos catalanes secesionistas: que no se manifieste ilegalmente algo que coincida en sustancia con lo que podría ser una voluntad general del cuerpo electoral de Cataluña.

Es, por tanto, un llamamiento a un cuerpo electoral más amplio que el configurado por la legislación electoral general, pero que no por ello deja de ser una verdadera apellatio ad populum. La circunstancia de que la consulta pueda extenderse a menores de dieciocho años y a los nacionales de Estados miembros de la Unión Europea o de terceros Estados, no obsta para que sus resultados sean imputables al parecer de la ciudadanía de la Comunidad Autónoma y considerarse expresivos de su voluntad general en relación con los asuntos que se les planteen en cada caso. El cuerpo electoral conformado en el art. 5.1 de la Ley, aunque lo desborda, abarca al conjunto de la ciudadanía de la Comunidad Autónoma de Cataluña o del ente territorial local, cuyos sufragios no exteriorizan meras voluntades particulares o de colectivos sectoriales sino su voluntad general uti cives. En cualquier caso, los menores de 18 años son convocados en su condición “política” de catalanes y los extranjeros en cuanto “nacionales” de otros Estados, es decir, en la condición más genérica de ciudadanía que les es aplicable

Y da igual (y es vergonzoso que haya quien ha mantenido la constitucionalidad de la ley) el maquillaje. Bueno, no da igual: el maquillaje demuestra la mendacidad:

Toda esta regulación pormenorizada viene a configurar así un procedimiento que tiene la naturaleza de electoral en la medida en que a través del mismo se canaliza el ejercicio del derecho al sufragio activo de las personas convocadas, mediante la emisión del voto. Lo relevante, pues, no es que el procedimiento y las garantías no sean idénticos a los previstos en la legislación electoral estatal, sino que comporten un grado de formalización de la opinión de la ciudadanía materialmente electoral. De lo contrario, sería posible eludir la competencia estatal en materia de referéndum con la sola introducción de variantes en alguno de los elementos del procedimiento electoral.

 

(…)

La STC 103/2008, de 11 de septiembre, identificó la noción de referéndum por referencia al cuerpo y al procedimiento electorales, esto es, al censo, a la Administración electoral y a unas “garantías jurisdiccionales específicas” (FJ 2). Pero no se colige de ello que la eventual desfiguración legislativa de lo dispuesto en la LOREG impidiera reconocer que una determinada consulta o tipo de consulta tuviera, conforme a su naturaleza intrínseca, la condición efectiva de referéndum, por irregular que su ordenación legal pudiera ser. La acomodación a la legislación electoral general es condición, como la propia Sentencia dijo, de que la voluntad del cuerpo electoral pudiera estimarse “válida y legítimamente” manifestada (FJ 2). Pero dicha acomodación no puede ser, sin contradicción con el sentido del art. 149.1.32ª CE, condición para la identificación de una consulta como referendaria.

Naturalmente, todo esto no le importa a los que han vendido su capacidad de razonar jurídicamente a las necesidades del momento, prostituyéndose intelectualmente.

Porque esto desborda lo ideológico. Es mucho más importante que cualquier «proyecto» personal o general. Tiene que ver con respetar el sentido recto de las cosas, de las palabras, de la razón.

Un potlatch de premios

He escuchado que ha habido protestas porque prácticamente todos los actores nominados en los Óscar de este año son blancos. Aunque supongo que podríamos investigar acerca de otro tipo de discriminaciones (por ejemplo, la de edad: seguro que hay muy pocos actores y actrices con óscar que sean mayores de 85 años), lo primero que he pensado es que esto se resuelve creando un óscar para actores y otro para actrices de minorías raciales, en los que esté prohibido que se dé premio a blancos caucásicos. Naturalmente, esto alargaría más la ceremonia, pero todo el mundo estaría feliz: ¡habría más premios para repartir!

Y si se me reprocha que esto es casi racista, respondo que hace casi cien años que se dan premios diferentes para hombres y mujeres y no parece que haya un movimiento para que exista una única categoría de actor, por un lado, y de actor de reparto, por otro, en el que ellos y ellas compitan en buena lid. Como es evidente, si lo que yo propongo es racista, lo es en la misma medida en que esa división entre hombres y mujeres es, no sé, machista, o hembrista, o algo así.

Aunque, por otro lado, sería divertido ver como Meryl Streep le levanta el premio a Daniel Day-Lewis gracias a que el acento moldavo de aquella está más conseguido que la torturada mirada del inuit en coma de este.

Echa mierda que algo queda

Miren el titular de El Correo.

AAAElCorreo

Aquí está la noticia.

El titular es genial, porque cualquiera que lo lea y no sepa de que se habla creerá que toooodo eso malo que ha hecho Bárcenas y que le llevó a la cárcel se ha extraviado.

Lo gracioso es que lo que se ha extraviado es un «sumario» (pongo comillas porque sospecho que serán unas diligencias previas aunque en un montón de periódicos se hable de sumario) en el que Bárcenas no está imputado o procesado, sino que se dirige contra el PP (por el borrado de unos ordenadores) y que además había sido archivado y estaba pendiente de apelación.

Lo triste es que los amigos diputados del PSOE y de UPyD se comporten como borrachos de bar y larguen sospechas sobre el PP cuando carecen de pruebas de que este tenga algo que ver con esa pérdida. Y cuando no es la primera vez que se pierde una causa judicial o parte de ella (por eso la ley prevé procedimientos para su reconstrucción, algo que no debería resultar muy difícil pues seguro que hay varias partes personadas).

Es una muestra más de ese asqueroso populismo, similar al que llevó el otro día a Albert Rivera a decir que Bárcenas salía a la calle por haber guardado silencio. Ese populismo al que no le importa echar porquería en las instituciones si sirve para sacar algún voto más y que parece condenar al ciudadano a optar siempre por votar al menos repugnante de los que se presentan, sabiendo que todos lo son.

Jdsfdmlsdfjfsusslfkkkñsfn o vamos a dormitar tomando el sol

Nunca he sentido ningún interés por la obra de Gala. Alguna vez (y por eso de que son breves) he leído algún artículo y poco más. En cuanto al personaje, siempre me aburrió mortalmente.

Digo esto porque voy a comentar uno de sus artículos, pero por una razón humanitaria. Se trata de este. Me parece infame que un periódico publique algo así, simplemente por la firma del autor. Cuando las tonterías se convierten en borborigmos ininteligibles sintomáticos, alguien tiene que dar el paso y decir: señor Gala, no escriba más.

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Tuve en cierta ocasión un cliente -ya fallecido- que mantenía una serie de litigios con su exmujer y sus hijastros a cuenta del nutrido patrimonio familiar.

En un momento determinado, cuando ya llevábamos años de pleitos y enfrentamientos, la parte contraria cambió de abogado y contrató a un penalista muy famoso (ya saben, uno de esos penalistas que hablan alemán). A los pocos días, mi cliente recibió una carta del abogado contrario y me la trajo con gran preocupación. La leí, la releí, y le dije al cliente: este hombre está como un cencerro. Era algo completamente absurdo, inconexo, con errores de sintaxis y gramaticales. No es que estuviera solo mal escrito, es que revelaba el funcionamiento de una mente enferma. El cliente no pensaba igual. En su opinión, el abogado estaba siendo muy inteligente y la carta pretendía desestabilizarlo. Insistía en que ese abogado era un abogado muy famoso, que hablaba alemán, y que había diseñado un maquiavélico plan a largo plazo y teníamos que desentrañarlo y prepararnos contra él. Yo -llano como soy- le repetí: «yo aquí no veo nada más que un discurso disparatado e incomprensible y si nos empeñamos en ver algo terminaremos viendo cualquier cosa». Dio igual. No hubo manera de convencer a mi cliente de que no estaba en presencia de algún tipo de ignota jugada maestra.

Como un mes más tarde nos enteramos de que la parte contraria había vuelto a cambiar de abogado. Y sí, simplemente era la carta de un perturbado.

Cuando Grecia estornuda …

Estoy esperanzado. La tiranía de los mercados y la fiera lógica del capitalismo inhumano ceden frente al mandato popular y democrático que está surgiendo victorioso en los países del sur de Europa. Igual que 2014 fue el año de la fiesta parda poni, 2015 terminará siendo el año de la gente.

¡Biba!

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Un buen ejemplo de lo que nunca debería ser una noticia es esto.

Y no por cuestiones de fondo, como que un tribunal eclesiástico no es un tribunal, sino un órgano estatutario de un club privado al que te sometes si te sale de tus partes pudendas. Tan es así que la señora podía haberse pirado a los diez segundos de comenzar el «interrogatorio». Tampoco porque a ese «tribunal», que «juzga» cuestiones internas no le vinculan las sentencias de los tribunales auténticos más que a cualquier ciudadano (que puede creérselas o no). No, lo verdaderamente estrambótico es que reproduzcan un interrogatorio como si realmente pudieran hacerlo. Como si no estuvieran novelando.