¡Oh, ajedrez!

Leo este divertido artículo de Leontxo García sobre las diez irrefutables razones para que se estudie ajedrez en las escuelas e inmediatamente echo de menos una irrefutable para Leontxo, que siendo como es él crítico de ajedrez, para sus perspectivas profesionales sería una noticia cojonuda.

Y luego echo de menos otra razón, bastante menos irrefutable: el ajedrez puede ser divertido. Puede incluso ser gratificante.

Lo curioso es la manía, a la hora de decidir qué se estudia o no, de no comparar.

Porque, veamos:

1. El ajedrez desarrolla la inteligencia. Sí, claro, como cualquier actividad intelectual. Por ejemplo, tocar un instrumento musical, hacer cálculo mental, debatir sobre la imparable decadencia de occidente o escribir un poema. Yo también conozco esos estudios y conozco sus limitaciones. Entre otras razones, requieren un grupo de control muy complicado y nunca son doble ciego, porque si no se escoge a los niños para que practiquen ajedrez, sino que se escoge porque ya practican no sabes si se trata de niños con ciertas capacidades o con padres con ciertas aficiones. Y si escoges el grupo para que practique ajedrez, el niño ya sabe que forma parte de un grupo destinado a tener éxito. Esto mismo ya pasó con estudios clásicos sobre superdotación. Más aún, estudios con conclusiones similares pueden encontrar sobre matemáticas y música. Por cierto, lo de las “ocho inteligencias” está muy bien, si no formas parte de todos esos psicólogos que no creen que haya ocho inteligencias, que son la mayoría. Y además, ¿la educación consiste en hacer algo para ser más listo o en saber de cosas importantes y saber cómo usar la inteligencia y esos datos importantes para juzgar el mundo y decidir?

2. Lo del gimnasio de la mente y el retraso del alzheimer es el mismo argumento 1. La práctica frecuente de cualquier actividad intelectual exigente mantiene la inteligencia. Y como los niños no suelen padecer alzheimer, destinar parte de su tiempo educativo a una actividad para que se aficionen a ella por si sesenta años después padecen alzheimer, cuando es posible que para entonces tengamos una pastilla verde que lo cure, parece un argumento algo débil.

3. La lista sobre las aplicaciones sociales del ajedrez es, como mínimo, bastante poco seria. En primer lugar porque mezcla patologías, como la del niño hiperactivo, autista o enfermo de cáncer, con discapacidades, como las del que nace con trisomía, para luego añadir el caso de los niños superdotados (a los que parece atribuir problemas de comportamiento o adaptación, algo no probado estadísticamente) y ya, en un tirabuzón doble, incluir a, pásmense, parados, presos, adolescentes problemáticos y yonquis. Por lo que se ve, el ajedrez es como la homeopatía o las habilidades de Ngrudo, brujo africano, ese que cura todo por un módico precio. Naturalmente, que el ajedrez pueda ser bueno para personas que estén englobadas en esos grupos es irrefutable: el ajedrez o la pasta italiana.

4. Lo de que el ajedrez es el único deporte que se puede practicar y enseñar por internet plantea precisamente el problema de la naturaleza deportiva del ajedrez. Si el ajedrez es un deporte, también lo es el mus, las damas chinas y los juegos de guerra. El argumento no solo es irrefutable, sino que es idiota.

5. El ajedrez es universal. Ya, y la ONU y la violación. Y no por eso nos gustan.

6. Lo del bajo coste si que es un argumento irrefutable para los políticos españoles. Aunque más barato es churro, mediamanga,mangotera y produce tantos y tan benéficos efectos como el ajedrez. Y nos hace mucho más sociables.

7. El argumento de la buena imagen es un argumento también irrefutable. Irrefutable en su españolidad. Hagamos algo para parecer listos, aunque seamos gilipollas. Me recuerda a eso que hicieron mis compañeros de colegio al llegar a la universidad: todos empezaron a usar bufandas y alguno hasta llevaba un libro. Ahora discuten en tuiter sobre cosas de las que no tienen ni puta idea, y siguen intentando parecer listos.

8. También los toros son viejunos. Y españolísimos. Enseñar teoría y práctica de la tauromaquia. Y fuera de coña, te hace listo de cojones: al primer revolcón aprendes a darte bulla.

9. ¿Personajes fascinantes? Pues hombre, depende de lo que te fascine. Por lo que yo sé de los grandes campeones de ajedrez, muchos eran unos tarados emocionales con graves problemas personales: los ha habido infantiles, irritables, depresivos, antisemitas, hijoputas integrales, puteros, traidores, cobardes. Lo único que tenían realmente en común esos campeones es que a todos se les daba bien el ajedrez.

10. El argumento irrefutable de las conexiones -nuevamente fascinantes- con la ciencia y el arte es nuevamente irrefutable, porque cuando lo lees ves que el enunciado no tiene nada que ver con el desarrollo del supuesto argumento. Al parecer es fascinante que haya muchos más niños prodigio en ajedrez y música. Pasa, sin embargo, que también hay muchos en fútbol, gimnasia, copla y guardianes de campos de concentración (en Camboya lo hicieron de miedo). Por otra parte, debería ser sospechoso que una actividad que se te puede dar tan bien cuando aún eres un mocoso que no tiene ni zorra idea de la vida sea realmente algo muy beneficioso. La fascinación por el niño prodigio es simplemente esa manera vicaria y trilera de vender burras a los padres que lloran en prime time.

En cuanto al ordenador cuántico, los átomos del universo y el mono que escribe el Quijote por encargo,  se ve que Leontxo no sabía cómo terminar el artículo. La realidad es que ya, ahora mismo, hay que ser un jugador tremendamente fuerte para vencer a un buen programa de ajedrez. Y dentro de nada los pobres jugadores humanos se consolarán jugando entre ellos.

En fin: que nos colocarán el ajedrez porque es barato y si lo juegas pareces listo. Y porque hay que mantener entretenidos a los hiperactivos, los autistas y los drogatas.

Y porque los políticos españoles son incapaces de pensar en una escuela seria.

Y, si no, pregunten en qué quedaron los planes dirigidos a que se impartiera en España una educación medio competente en disciplinas artísticas y musicales.

Exacto; básicamente en seguir tocando la puta flauta dulce.

Ahora los niños irán al cole con la flauta y el tablero.

31 comentarios en “¡Oh, ajedrez!

  1. Por cierto que es un poco llorón. De ayer, por la mañana:

  2. “Mentalidad anticuada” y “argumentos pobres”. Tela.

    Pues como los argumentos ricos sean los de su artículo. apaga y vámonos.

    Lo único bueno de esta movida es que el ajedrez, como la homeopatía, no hará daño. Siempre, claro, que el ajedrez no sustituya el tratamiento de verdad 🙂

  3. “… y la ONU y la violación. Y no por eso nos gustan”. Eso es mucha boutade, incluso para usted.

    ********

    ¡Pero si he estado moderadísimo! ¿No me dirá usted que la violación le parece bien?

  4. ¿No hay una diferencia bastante palpable entre el desarrollo intelectual de los chavales y el de las chavales en el ajedrez? Lo digo por aquello de la igualdad. ¿O vanimaprtir las clases de ajedrez en clases “segregadas” por sexos?

  5. srgs, eso es ¡¡tabú!!

    En realidad, lo que parece claro es que hay diferencias en el ajedrez de alto nivel, pero solo en ese. Con los niños pequeños y en niveles sencillos no es tan claro.

    Lo curioso es que hubo una época en que se pensaba que había que hacer competiciones únicas (hablo de ajedrez federado). Duró poco. A la mayoría de las ajedrecistas no les hacía gracia no ganar ni una escoba y se volvieron a hacer competiciones separadas para hombres y mujeres.

  6. Completamente de acuerdo con usted. Yo, que no soy jugador de ajedrez y que le tengo un poco de manía, coincido en que cualquier actividad que requiera concentración, esfuerzo y disciplina es buena. Y, sobre todo, la música (¡ay, la música!), que es el único dominio donde no vale “empollárselo” todo la noche anterior, donde no existen los listos ni los tontos, sino los trabajadores y los perezosos, donde no se puede copiar al de al lado ni hacerse chuletas: cuando llega la hora, o tocas o no tocas, y punto. Eso sí que es aprender a sacrificarse, valorar el trabajo propio y ver los frutos (el placer de interpretar una obra sacándole el jugo estimo que debe ser muy superior al que pueda dar cualquier partida de ajedrez). Concentración, trabajo en equipo… la música lo tiene todo. Y además, hacer más felices a los que te rodean.

  7. No en serio, yo creo que el golf aúna las ventajas del ajedrez y las de la música en una cascada de habilidades y de superaciones tanto personales como grupales que se caga la burra por la pata pabajo.

  8. ¡Jajaja! Lo que hay que leer por aquí. Buen artículo.
    Por cierto, lo de retrasar el Alzheimer por practicar ejercicios de inteligencia o memoria es una chorrada. Mitos sin base más que la de creer que el cerebro funciona igual que los músculos. Se puede mejorar el rendimiento de la inteligencia, vale, pero eso no funciona como la mejora del rendimiento de un músculo.
    El Alzheimer es, básicamente, la muerte progresiva del cerebro. Una vez que muere una parte del cerebro da igual lo que intentes o hayas intentado hacer con ella, que muere. Si hay algún médico que recomiende ejercicios intelectuales contra el Alzheimer es lo mismo por lo que podría recomendar rezar diez avemarías cada día: es una superstición sin base, pero no se tiene nada mejor (puede haber cambiado desde que acabé la carrera), ya que no está del todo seguro cuál es la causa. Se está casi seguro de que es la proteína beta amiloide, que se pierde un fragmento y empieza a comportarse como un prión. Cuando estudié la carrera de farmacia era así. Sin causa o mecanismo 100% confirmados y sin tratamientos válidos más que “parece que una de las cosas que suceden es esta, vamos a dar algo que lo pare, por si hace algo”. Si bien hace unos años, creo que por el 2009 anunciaban que en 2011 iban a empezar a vender un fármaco que sí hacía algo, no sé el qué, porque la noticia no la leí; suelo evitar la sección de ciencia porque dan vergüenza ajena, lo leyó mi tía y se limitó a decir que había una noticia diciendo eso. Desde entonces, no me he acordado nunca de intentar seguirle la pista a qué era ese medicamento.

  9. Cuánto trabajo me das, Tsé.

    Saludos a Maigr3t que ni un triste “hasta luego”. Es que ni de coña, oye.

  10. La única consecuencia de meter el ajedrez en las escuelas es que se cambiarán el rey y la reina por algo menos “sexista”

  11. No sólo eso, SR. Luis. Los peones podrán moverse como quieran y serán ellos quienes sólamente podrán dar jaques. Las piezas del fondo del tablero son “la casta” y hay que echarlas.

    ¡¡¡Empoderemos a los peones!!!

  12. El rey representa la partida, pero quien tiene de verdad poder y libertad de movimientos es la reina. Por si fuera poco las blancas empiezan o sea, que mandan y las negras hacen lo que pueden,, Como la vida misma, por eso el ajedrez es racista y machista y es la razón por la que las señoras lo rechazan ya desde niñas. Vamos, que no tiene futuro

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