Pues no. No veo nada raro en la querella. (ESTE ARTÍCULO HA SIDO ACTUALIZADO)

Me llama la atención un lector sobre la querella contra Camps por el asunto de la Fórmula 1.

Me dice que la lea por si veo algo “raro”. No. No veo nada raro. Si lo que se cuenta en ella es cierto, Camps y unos amigos se saltaron la ley para crear una apariencia societaria privada que ocultase que la Generalidad era parte real en (y garantizaba) unos contratos en los que se beneficiaron particulares y en los que se saltaron la normativa administrativa aplicable en materia de contratación pública y concesión de avales, incluso falseando la presencia de intervinientes.

El centro de la querella no se encuentra en que hubiera Fórmula 1; tampoco en que la Generalidad interviniera (podría haberlo hecho directamente o a través de sociedades públicas, incluso garantizando las prestaciones); el centro es que se saltasen las normas de contratación que son obligatorias y que una empresa privada fuese rescatada sin justificación, beneficiando exonómicamente a sus dueños.

A bote pronto la querella parece muy razonable. Léanla. Son solo 18 hojas.

ACTUALIZACIÓN:

Tras leer el artículo de Arcadi Espada en el que se citan literalmente frases del fiscal que no aparecen en la querella (sabiendo como sé que Arcadi Espada las ha transcrito literalmente), he buscado a qué escrito se podía referir. Lo he encontrado dentro del auto por el que el TSJ admite a trámite la querella.

Esas frases del fiscal (y las citas de declaraciones testificales traducidas obviamente con el traductor de google o un programa similar), son del informe que pidió el tribunal al fiscal para admitir o no la querella.

Efectivamente, lo del fiscal es absolutamente impresentable. No se pueden citar en un informe (luego reproducido en un auto) unas declaraciones traducidas por un programa automático. Y, tanto el fiscal como el tribunal (que tendría que haberse dado cuenta) deberían ser reprendidos por una conducta negligente que además empaña todo el relato que se contiene en el auto, como es obvio.

Dicho esto, y tras leer el auto que contiene el informe, y tras leer la querella inicial, sigo discrepando de la clave de bóveda el artículo de Espada. Ninguna de esas erratas localizadas y subrayadas en el artículo es importante a los efectos de la conducta supuestamente delictiva. Habría dado igual que el primero al que se le ocurrió lo de hacer un premio en Valencia fuera a Ecclestone, que el que llevase el contrato fuese Ecclestone (algo por cierto bastante lógico, ya que Ecclestone es el que organiza carreras) y que la reunión se concertase entre ambos y no a instancias de Camps. Nada de eso es delictivo (ni en la versión sí declarada ni en la estúpida traducción del fiscal -mejor de la máquina que usó el fiscal). Lo delictivo, insisto, es lo que se hizo después y que se cuenta con detalle en la querella y en el auto (por cierto con cita de declaraciones testificales, estas en español, muy comprometedoras a bote pronto).

La impresentable conducta del fiscal (y de los magistrados) no es nueva en nuestra administración de justicia. Todos los que intervenimos en ella somos o protagonistas o testigos de casos en los que la chapuza infecta nos debería sonrojar. Y está muy bien que se denuncie cuando se localiza. Ahora bien, tampoco hay que caer en un sesgo cognitivo en el que caemos a menudo los abogados: descubrimos una errata, una chapuza, una interpretación absurda, incluso una conducta insidiosa destinada a perjudicar a alguien, y deducimos de ahí que todo está mal y clamamos en nuestros escritos y en nuestras conclusiones. Por desgracia, eso no basta.

No basta con demostrar que el fiscal usa una traducción absurda que hace decir a un testigo lo que no quiere decir. Hay que demostrar que eso es tan importante para el caso que sin la declaración correcta todo se hunde.

En este caso no parece así. Más aún, Ecclestone realmente tiene muy poco que ver con la creación de una sociedad sin perAsonal, sin licencia, sin solvencia, a la que la Generalidad salva el culo en diferentes ocasiones, concediendo avales y asumiendo deudas sin cumplir con lo que impone la legislación vigente sobre contratación pública.

El artículo de Espada es importante. Demuestra qué cosas salen a veces de nuestra administración de justicia.

Ahora, si la defensa de Camps (que conoce todo el expediente y sus declaraciones) va a recurrir, más le vale que tenga algo más.

ACTUALIZACIÓN 2:

Veo esto.

Leídos los documentos, el primero coincide con el contenido incluido en el auto antes enlazado. La declaración de Ecclestone no me lleva a cambiar nada de lo ya escrito. Ahí están, no obstante, para quien tenga interés.