Mundo infantil

 

Un hombre mata y se mata. Claro, es noticia porque no había sucedido antes.

Menos mal que no volverá a suceder.

 

 

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De ratones y hombres

Cuando mi hija pequeña tenía, no sé, como 4 o 5 años, representé una especie de función. Estuve un rato diciéndole que le tenía mucha manía al ratoncito Pérez y que si lo pillaba (tenía un diente recién caído) se iba a enterar. Por la noche, salí corriendo por el pasillo, mientras gritaba que lo había visto, abrí la puerta de la casa y di un pisotón. Cuando le anuncié que me había cargado al maldito ratón, me contestó muy seria que no se lo había creído, que no era tonta.

Se lo confirmó (la impostura) el dinero que encontró al día siguiente.

Lo gracioso es que fuese tan escéptica con mi ratonicidio y tan crédula con la existencia del roedor.

Hoy no se acuerda de los regalos recibidos del ratón, pero sí de la farsa. Supongo que porque la farsa era auténtica.

Matasanos

Soy un caso raro: la homeopatía no solo no es inocua en mi caso, sino que me pone enfermo.

Sobre todo cuando he ido descubriendo que hay médicos con bata blanca y título y farmacéuticos con título y bata blanca, que se dedican a recetar bazofia homeopática y a sacar pasta al pobre paciente que ni sabe ni tiene por qué saber que esos supuestos profesionales le están engañando.

En tres ocasiones han recetado a mi mujer y a una de mis hijas cosas que parecían medicamentos y que no lo son. Y en dos de ellas lo descubrí cuando se había consumado la estafa. Y encima tuve una discusión porque mi mujer, con buen criterio, me decía que por qué cojones tenía que creerme a mí y no a un dermatólogo o a un traumatólogo. Y esto, además, agravado por el hecho, notorio, de que “siempre tengo razón”, “soy el más listo del planeta” y “sé de todo más que nadie”.

Y eso es lo peor: que perdamos de esa manera tan terrible la confianza en profesiones que siempre han gozado de un aura irracional, la creencia en que el médico nos curará (causa de un efecto placebo conocido), confianza basada en la autoridad. Y que, al perderla, tenga uno que ponerse a mirar qué te han recetado, no sea que el tipo ese tan simpático que te atiende en una clínica modernísima con equilibrios feng shui y fotos gigantes con guapas y guapos doctores con dentaduras perfectas, idénticas a las de las fotos de las webs de consultores dinámicos, resulte ser un perfecto estafador hijodelagranputa al que tu salud le importa una higa.

Y ya para terminar lean esto y asómbrense con la desvergüenza del Colegio de Farmacéuticos de Madrid.

ACTUALIZACIÓN:

Un amable lector nos da un enlace a una obra de su autoría sobre homeopatía: (NOTA: no es de su autoría; lo aclara dn los comentarios).

Acabo de leerla y está muy bien. Es clara y completa. Seguramente ya conocerán algunas o muchas de las cosas que allí se cuentan, pero como se exponen de manera ordenada y sistemática, es recomendable para todos.

En particular me ha llamado la atención la referencia a los casos en los que el consumo de sustancias homeopáticas pueden haber producido efectos nocivos. No obstante, puesto que parece deberse a errores o diluciones insuficientes, lo paradójico es que sería casos de mala práctica … homeopática.

En fin, que merece la pena.

Un GIL sin caspa

De aquí, extraigo un comentario:

[2] Bueno, hay cosas de las que dice Rosa Díez que no dicen los del Psoe o el Pp. Supongo que es resultado simplemente de que a estos dos el sistema electoral les sirve como está. Así que no llaman antidemócrata a nadie ni cosas por el estilo. Naturalmente, los del PSOE y PP hacen y dicen cosas muy criticables que no hace ni dice Rosa Díez (uso Rosa Díez como equivalente a UPyD porque creo que son lo mismo). Lo que pasa es que esas cosas son resultado del hecho de que gobiernan y manejan presupuestos. UPyD no manda en ninguna parte, así que no pueden presentar eso como un punto a su favor. En cuanto al mensaje, me centro en Rosa Díez por una razón. Podría dedicar mi tiempo a criticar a IU o al PNV, pero es más sencillo decir que no estoy de acuerdo ni con lo que dicen defender, así que no le digo nada si se trata de su comportamiento. No soy comunista, o marxista o anticapitalista; no soy nacionalista, ni creo en el humanismo cristiano. Les hago una enmienda a la totalidad. Pero con UPyD es diferente: ellos afirman defender el racionalismo, el espíritu crítico, la transversalidad, el imperio de la ley, la igualdad de los ciudadanos y otra serie de cosas con las que no estoy en desacuerdo, como principio. Por tanto, yo no voto a IU por lo que opinan, pero sí podría votar a UPyD por lo que se supone defienden. Mi crítica se centra en la distancia entre eso que dicen defender y el lenguaje populista y salvapatrias de Rosa Díez, a la que nadie en su partido osa criticar, y que desmiente que eso que defienden se lleve a la práctica. Es sencillo: si la líder se sobra así y no la critican, por qué he de pensar que, de gobernar, llevarían a cabo su programa. Me temo que entre la racionalidad y la ocurrencia de Rosa Díez, en UPyD se impondrá siempre la ocurrencia. Y sus ocurrencias -las que he copiado hoy, o las que he copiado estos días- me parecen acojonantes. Ya sé que las de Llamazares lo son; le vienen de fábrica. Lo que no sé es si la gente que ve en UPyD una alternativa, gente que creo, estaría en mi “cuerda” intelectual, considera de igual manera las de Rosa Díez, o las deja pasar, precisamente porque piensa que es una opción menos mala.

Por lo demás, lo he dicho ya muchas veces, no me gusta nada el discurso de Rosa Díez. Puedo mostrar ejemplos “objetivos” de por qué, pero admito que puede haber un punto de manía personal. En cualquier caso, siempre espero que alguien me discuta los ejemplos que pongo, pero últimamente no encuentro interlocutor.

Siempre es un error fiar un proyecto político que se pretende racional a una figura carismática o supuestamente carismática.

El líder patrimonializa el movimiento que lo apoya. Y, a menudo, prefiere destruir ese movimiento antes que dejar de dirigirlo.

Lo curioso es que UPyD, casi con absoluta seguridad, tiene mejores cuadros que Ciudadanos (un partido blandiblú en este momento) y lleva años realizando una labor de persecución de la corrupción que ahora puede resultar estéril.

Todo eso se va a perder por el miedo a que la criatura crezca.

Por cierto, a Ciudadanos le puede pasar algo muy parecido. Su éxito tiene un nombre, Albert Rivera, y la democracia de verdad se basa en un sistema de contrapesos, también la de los partidos.

Una de las ventajas de la unión de los dos partidos habría sido, precisamente, la necesidad de introducir cuotas de poder entre los que vendrían de uno y de otro, y eso habría diluido la enorme capacidad de decisión (y de equivocarse) que tienen sus líderes.

También de esto es responsable Rosa Díez y los que la apoyan sin fisuras.

Ciegos y esclavos de la soberbia, les espera, si no rectifican, acabar como espectros que clamarán desde los cementerios contra la corrupción del mundo visible.

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Leo, en El Mundo, que el juez Ruz ha dicho esto y aquello y lo de más allá sobre Bárcenas, la caja B del PP y la Atlántida.

Como no me fío del periódico me dispongo a leer el auto del juez del que sé, naturalmente, que no dice lo que titula el periódico: que el PP tuvo una “caja b”. Lo sé porque el juez no juzga y no puede, por tanto, decir eso.

En fin, veo un enlace del periódico que dice “PDF: Lea el auto del juez Ruz”

AAAA El Mundo

Pincho y sale esto. Tres folios, en vez de los casi doscientos del auto.

Lo que me pregunto es por qué me sigue extrañando que el periódico mienta a sus lectores.

ACTUALIZACIÓN

El link ya linka. Ahora sí se trata del auto.

Montoro va vestido como una puta

Siguiendo las recomendaciones de los peores he leído la pieza que Manuel Jabois ha publicado en El Plural, porque pensaba que se refería a Montoro.

¡Qué va! Aunque el nombre del ministro aparezca 8 o 9 veces, Jabois no habla de Montoro.

A Montoro, realmente, solo se refiere para recordar unas declaraciones de candente actualidad hechas en 2002 y 2003 —se ve que ha necesitado más de una década de reflexión para sacarles partido—  y para afirmar que Montoro no es tanto ministro de Hacienda como del PP, algo que tiene un fundamento similar, por lo leído, al que tendría que yo afirmase que Montoro es en realidad un avatar del señor oscuro y que el director del periódico de Jabois vive en Rivendel. En resumen, que este es el artículo que ha escrito Jabois:

Montoro hizo en 2003 una declaración [que dura 30” en el audio de la cadena SER que acabo de escuchar – Nota de Tsé] explicando que las equiparaciones propuestas por el PSOE  aumentarían las prestaciones y con ello el déficit público y el paro, y dijo en 2002 que no le preocupa el endeudamiento de las familias españolas si es para comprar una vivienda ya que la compra de un piso programa a largo plazo un incremento del nivel de ahorro, y eso es muy bueno, y además Montoro es desde 2012 el ministro de Hacienda del PP.

El resto es nada.

Y yo, de la nada, no hablo. Para eso está Hegel, también experto en borborigmos.

 

NOTA:

“… y defender, en el caso del PP, que las donaciones ilegales no tributan siempre que se dediquen a pagar actividades propias de los partidos. Una frase la última que o bien se dirige a niños de cinco años con un verano de menos o asume que entre las actividades propias de un partido político está la de fabricarse una economía sumergida con la que pagar obras y sobresueldos a espaldas de Hacienda, o sea, a espaldas de ellos mismos.”

1.- Las donaciones ilegales no tributan siempre que se dediquen a pagar actividades propias de los partidos.

2.- Esto implica que entre las actividades propias de los partidos está la de fabricarse una economía sumergida con la que pagar obras y sobresueldos a espaldas de Hacienda.

Eso no está bien. Veamos por qué:

1.- Las donaciones ilegales no tributan siempre que se dediquen a pagar actividades propias de los partidos.

2.- Para que esto implique que entre las actividades propias de los partidos está la de fabricarse una economía sumergida con la que pagar obras y sobresueldos a espaldas de Hacienda sería preciso que las donaciones ilegales se dedicasen a fabricarse una economía sumergida con la que pagar obras y sobresueldos.

3.- Lo que dice la AEAT es que, según la información del juez en el caso concreto por el que se le pregunta, las donaciones ilegales se han usado para hacer unas obras y no para fabricarse una economía sumergida con la que pagar unas obras. Para aclararlo, imaginemos que Ruz le hubiese dicho a la AEAT que las donaciones ilegales se utilizaron para pagar a contables oompaloompas que realizasen esa contabilidad en B y transportasen sacas de dinero. Como la actividad de un partido no incluye tener contables oompaloompas que se dediquen a eso, esa sí que no sería una actividad propia de un partido. Sin embargo, sí forma parte propia de la actividad de los partidos tener sedes.

4.- ¡Eh!, Tsé, listillo, no te agarres a sutilezas. ¿Qué pasa con los sobresueldos? ¿Cobrar en B es una actividad propia de un partido?

No, no lo es. Pasa que Ruz no ha preguntado por donaciones dirigidas a pagar sobresueldos, sino por unas concretas donaciones que no constan en la contabilidad del partido y que por los indicios que obran en la causa se han dirigido a hacer una obras. Y, claro, los de la AEAT, ignorando las declaraciones de Montoro de hace una década, van y contestan a lo que se les pregunta.

5.- Vamos, que encima te parece bien.

No, las donaciones ilegales, si se demuestra en un juicio que existieron, algo que parece plausible visto lo que hay hasta ahora, me parecen fatal. Y son ilegales porque incumplen la ley de financiación de partidos políticos. Pero no se pregunta a la AEAT si le parecen bien. Ni siquiera se le pregunta si son ilegales. Se le pregunta si tributan las donaciones ilegales que se usaron para reformar una sede. Repito: si tributan. Y pregunta si tributan, porque no pagar tributos puede ser delito. Y a eso contesta la AEAT en el informe. Podrá discutirse su criterio; pero el que lo haga, en vez de hablar de niños de cinco años, tendrá que decir por qué sí tributan, explicando en qué concretos artículos de la ley (ojo, la de entonces) se basa. Estos, por ejemplo, han dicho por qué, aunque, curiosamente su único argumento es un auto de la sección 4ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de 7/6/2013 que cita el magistrado Ruz en su auto de 10 de marzo de 2015. He encontrado dicho auto (el de Ruz), y contiene esa cita, pero no he encontrado el auto citado. Ni en el buscador de jurisprudencia de la Audiencia Nacional, ni en mi propia base de datos, que es la mejor que puede usarse en España. En cualquier caso, un auto de la Audiencia Nacional no es jurisprudencia y la AEAT puede tener un criterio jurídico diferente mientras no se resuelva.

Veamos qué dice la Ley de financiación de partidos políticos en su artículo 10 sobre esto (era la vigente en 2008):

Artículo 10. Rentas exentas de tributación

Uno. Los partidos políticos gozarán de exención en el Impuesto sobre Sociedades por las rentas obtenidas para la financiación de las actividades que constituyen su objeto o finalidad específica en los términos establecidos en el presente artículo.

Dos. La exención a que se refiere el número anterior resultará de aplicación a los siguientes rendimientos e incrementos de patrimonio:

a) Las cuotas y aportaciones satisfechas por sus afiliados.

b) Las subvenciones percibidas con arreglo a lo dispuesto en esta Ley.

c) Las donaciones privadas efectuadas por personas físicas o jurídicas así como cualesquiera otros incrementos de patrimonio que se pongan de manifiesto como consecuencia de adquisiciones a título lucrativo.

d) Los rendimientos obtenidos en el ejercicio de sus actividades propias. Cuando se trate de rendimientos procedentes de explotaciones económicas propias la exención deberá ser expresamente declarada por la Administración Tributaria.

La exención se aplicará, igualmente, respecto de las rentas que se pongan de manifiesto en la transmisión onerosa de bienes o derechos afectos a la realización del objeto o finalidad propia del partido político siempre que el producto de la enajenación se destine a nuevas inversiones vinculadas a su objeto o finalidad propia o a la financiación de sus actividades, en los plazos establecidos en la normativa del Impuesto sobre Sociedades.

e) Los rendimientos procedentes de los bienes y derechos que integran el patrimonio del partido político.

Pregúntense qué apartado de los anteriores exige que el ingreso se acomode a lo previsto en la propia ley 8/2007 de 4 de julio.

¡Hostias, sí! ¡Hay uno! Las subvenciones solo están exentas si se perciben con arreglo a lo dispuesto en esta ley.

Del resto (y véase que el legislador sí menciona un caso en el que se exige) solo dice que ha de tratarse de ingresos destinados a la “financiación de las actividades que constituyen su objeto o finalidad específica”.

Vamos, lo que dice el inspector de hacienda que ha hecho el informe.

Lo del “criterio de transparencia legalmente marcado” que dice Gestha que dice Ruz que dice un auto que no encuentro, pues yo, verlo, lo que se dice verlo, no lo veo en la ley.

Por cierto, algo más. En la ley (en la redacción aplicable en 2008) viene muy clarita cuál es la consecuencia de que unas donaciones no cumplan la ley. En ese caso, el Tribunal de Cuentas impone unas multas y puede ordenar que se dejen de percibir subvenciones. Sobre otras consecuencias solo dice en su artículo 17:

Sin perjuicio de las responsabilidades legales de cualquier índole que se deriven de lo dispuesto en el ordenamiento jurídico en general y de lo preceptuado en esta Ley en particular, el Tribunal de Cuentas podrá acordar la imposición de sanciones pecuniarias al partido político infractor:

Volvemos al mismo sitio: que alguien me diga en qué parte del “ordenamiento jurídico en general” o en qué parte de la ley 8/2007 se establece la obligación de tributar por donaciones irregulares destinadas al objeto del partido político.

Soy todo oídos.

De como, pese a que va a escribir ese artículo en el que ha invertido ya tanto tiempo, Tse pide cariño del paciente público

 

Estoy preparando, para JotDown, un artículo que medio prometí en los mundos de twitter, sobre las decisiones judiciales que dejaron en libertad a etarras como Plazaola y Santi Potros, ahora que, por fin, he podido acceder a las resoluciones y ahora que el Tribunal Supremo ha hablado. No di mi opinión entonces y creo que fui el único del universo mundo.

Ahora me he puesto a ello no solo por la importancia del asunto en sí, sino para utilizarlo como ejemplo -uno más- de la dificultad de articular un auténtico discurso cívico en España.

Mientras examinaba las resoluciones y la legislación española y europea, pese a su complejidad y a su extensión, tenía buen ánimo.

Hoy, justo antes de ponerme a escribir, he escuchado audios de meses atrás y he leído artículos y comentarios en algún blog en el que se trató el tema, y he tenido tal sensación de hastío y melancolía que me he planteado olvidarme del asunto. Ha sido muy deprimente sentir, al escuchar y leer algunas cosas, que mis esfuerzos en aclarar la cuestión de fondo seguramente serán inútiles, no solo porque sea cierto que estamos en presencia de un asunto técnicamente difícil, sino porque no le importarán a casi nadie. Me mandarán a esparragar, señalándome con el dedito, los indignados, y me sobarán los convencidos; eso he pensado.

Se preguntarán por qué les cuento esto.

Seré sincero: lo hago para que me animen. Para que me den una palmada en la espalda y me digan eso de “a mí si me interesa tu opinión; venga, cuento las horas y los días y no sé si podré dormir hasta que lo lea”.

Porque, no vean lo que me cansa esta puta mierda de cruzada idiota.