¡No puede ser, en religión enseñan religión! ¡Qué será lo siguiente!

 

Me han hecho mucha gracia este editorial de El País y este artículo de El Diario, ambos referidos al contenido de la asignatura de religión católica.

No debería enseñarse religión en las escuelas, lo he dicho siempre. Ninguna religión. Naturalmente, siendo el hecho religioso, como es, ubicuo y habiendo producido consecuencias en prácticamente todos los terrenos de la cultura y la civilización humanas, ha de enseñarse, pero como fenómeno. No se pueden entender la historia, la política, el arte, la filosofía, la antropología, la ciencia, el derecho, sin conocer las manifestaciones religiosas que los han impulsado, frenado o influenciado de muchas maneras diferentes. La religión vista “desde fuera” tiene que enseñarse siquiera para que quien la estudia pueda comprender algo el mundo que le rodea. Cómo o dónde se deba incluir es una cuestión discutible, pero que debe incluirse me parece indiscutible, porque, si no, ya me dirán ustedes cómo va un alumno a entender la catedral de Reims, el tipo de alimentación de una sociedad, sus ritos de paso, el réquiem de Fauré, El Anticristo de Nietzsche, la génesis del derecho internacional público o la mayor parte de la obra de Isaac Newton.

Enseñar religión, sin embargo, no me parece propio de la escuela, porque las religiones concretas (prácticamente todas, que incluso el judaísmo cayó en este vicio) tienen una pretensión universal intrínseca, a diferencia de las disciplinas que sí se deben impartir, que la tienen extrínseca. Las matemáticas o la filosofía quieren ser universales sometiendo sus contenidos a una discusión sin límites y sin apriorismos, admitiendo cualquier contenido que aspire a ser regla universal siquiera de manera provisional. Las religiones dicen que sus contenidos son auténticos y de ahí deducen que son universales. Su autenticidad viene dada por el dogma y por eso no son auténticamente universales pese a su pretensión en sentido contrario.

Lo gracioso, sin embargo, de esos artículos es su tufillo. Eso de que en religión se van a enseñar contenidos que contradicen los conocimientos científicos es, con perdón, una soplapollez. Como lo de que es inadmisible que se haga catequesis a costa del contribuyente. Ya, ya sé que la Iglesia defiende que la asignatura no es catequesis, pero es que lo es y no puede ser otra cosa. Lo repudiable es la asignatura en sí, no los contenidos. Porque, en fin, ¿qué se va a enseñar si se enseña catolicismo que no sea eso que tanto indigna al personal? Por cierto, ¡claro que la religión católica enseña creacionismo o algo muy similar! No se puede ser católico sin pensar que Dios tiene bastante que ver con la creación del mundo y con su evolución y la evolución de las criaturitas. Lo chungo no es eso, lo chungo es que, como ha llegado a ocurrir en Estados Unidos, se enseñe creacionismo como hipótesis científica en clase de biología.

La realidad es que el pensamiento científico ha jodido bastante a las religiones. A todas. Lentamente y a la fuerza se han ido situando en el terreno de las metáforas, las alegorías y los primeros principios. En lugares en los que es difícil que entre la ciencia, como la existencia o no de un dios, el alma y, en general, un fin espiritual para el hombre o como demonios queramos llamar a eso. Ahora, ponerse estupendo, en plan, mira qué listo soy porque ya me contarás cómo concuerda el neanderthal con tu fe es simplemente poner en cuestión que la gente profese tal o cual religión, aunque se sostenga otra cosa.

Por cierto, y ya para terminar, los grititos sobre la relativización y justificación (a cuenta de Servet y Galileo), y el ejemplo del nazismo, son especialmente demostrativos de esto a lo que me refiero. Es obvio que a la Iglesia (que nunca se equivoca, como saben) le interesa dar una versión meliflua de sus “accidentes” históricos. Sin embargo, ¿qué hay de malo en analizar y justificar razonadamente el comportamiento de la Iglesia en ese caso? Lo digo porque a Servet se le condenó como hereje por sus opiniones religiosas y la polémica entre Galileo y el cardenal Belarmino (que no era un patán desorejado) se produjo en un terreno especulativo de alto nivel que puede ser estudiado. Analizar por qué ocurre algo en un contexto histórico determinado es relativizar, sí; pero es la relativización intelectualmente exigible. Es la que nos explica por qué Aristóteles creía que los griegos y los bárbaros no eran iguales o por qué Jefferson tenía esclavos. Es la que explica por qué prácticamente todos los grandes pensadores antes de Stuart Mill eran machistas o por qué es raro encontrar un europeo del XIX (incluyendo las grandes figuras de la ciencia que tanto molan al personal) que no sea racista.

Sí, son graciosos.

Anuncios

2 comentarios en “¡No puede ser, en religión enseñan religión! ¡Qué será lo siguiente!

  1. Se atribuye además al Gobierno actual el hecho de que la asignatura exista y de que su contenido esté dictado por la Iglesia, cuando esto ya era así con Gobiernos anteriores. Por ello resulta particularmente vergonzoso ver a diputados socialistas (como Eduardo Madina) rasgándose las vestiduras.

    Estando de acuerdo en que el problema de base es que el contenido de una asignatura evaluable esté determinado por la Iglesia, lo que sí creo podemos hacer es comparar el currículum actual con el del 2007, y lamentar que se hayan perdidos referencias a otras religiones, como se explica aquí: http://elboenuestrodecadadia.com/2015/02/24/curriculo-de-religion-en-primaria-y-secundaria-mas-rezos-y-menos-islam/

    un saludo

  2. Comulgo con esta tesis, que no con otras ruedas de molino
    . Si hablan de dar a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César,lo primero debería ser situarlos adecuadamente en el contexto social del país, al mismo nivel que las demás religiones,que son absolutamente ignoradas en los planes educativos. Si, puesto que hay ciudadanos que profesan el Islam, se enseñase éste es la Escuela, ¿se ofendería el respeto a la “Santa Madre” Iglesia?
    En segundo lugar, bajarlos de su estatus de señores feudales: el Estado Español no es confesional, y no tiene porqué pagar Diezmos y Primicias a ninguna Organización Clerical “sin ánimo de lucro”.
    “Todos estos pensamientos se resumen en dos”:
    – Reescritura de la Constitución en lo relativo a este tema.
    -Reescritura del Concordato, con carácter urgente.
    Y,bueno, que se pongan a trabajar, que el Trabajo dignifica al Hombre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s