El negro y otras aproximaciones groseras

AAAA El negro

Para otros, unarmed man.

O un homme noir et un policier blanc.

En fin, que …

AAAA El negro2

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Leo este artículo de Victoria Prego y se me van poniendo las cejas como a Carlo Ancelotti.

No tanto por ese tono furibundo tan de estos tiempos contra el moro muerto, sino sobre todo por la confusión (dejémoslo ahí) que se demuestra en el artículo.

El resumen de la declaración que publica su propio periódico (tomemos ese resumen, somo siempre, con todas las cautelas), sin embargo, resulta cristalino.

A ese señor consejero de la Junta de Andalucía no le toman declaración en el Tribunal Supremo para juzgar si los nombramientos que hizo fueron acertados, sino para saber en qué medida intervino en el diseño de un sistema al parecer ilegal y que más tarde fue usado (acreditadamente por otros y, al menos de momento, solo por esos otros) para disponer fraudulentamente de fondos públicos.

Ese buen hombre no dice que fuera un inútil. Cuando dice que es maestro de profesión parece que no miente (salvo que se considere mentir no mencionar que fue entrenador de fútbol profesional). Y es pertinente esa mención, porque el imputado (imagino que siguiendo el sabio consejo de su letrado) está trasladando a su señoría algo que a lo mejor no es tan obvio: la formalización jurídica de las decisiones políticas es competencia de peritos en derecho. Y un político (ni siquiera un Presidente del Gobierno) no tiene por qué saber si esa formalización jurídica es legal o no. Como tampoco tiene por qué saber la señora Ministra de Fomento (licenciada en medicina) si los cálculos estructurales del puente que paga su ministerio porque ella lo ha decidido están bien hechos o no.

Curiosamente, la filípica de Victoria Prego se olvida de lo que dice el propio artículo de su periódico que dijo el imputado. Por ejemplo:

«El declarante es de profesión maestro y no tiene formación jurídica como para adentrarse en el recorrido de los instrumentos presupuestarios; confiaba plenamente en sus subordinados»

«Lo que quería era instaurar un sistema ágil dentro de la legalidad para poderlo aplicar a necesidades urgentes»

«Desconocía que a través del sistema de transferencia no se podían realizar estas ayudas y que existía normativa que limitaba operar mediante transferencias de financiación. En los cuatro años que estuvo de consejero no recibió informe que le advirtiera de algún tipo de irregularidad, además, como ha dicho antes, todo esto no estaba en el ámbito habitual donde el declarante se movía, que era el político»

«Las cuentas en las que se aprobaron esas partidas eran públicas, los problemas que había no eran desconocidos para el público»

«Cuando se produce la situación de conflicto general en Andalucía hay una reunión con el equipo directivo para encontrar una fórmula legal. A partir de ahí, da instrucciones a su equipo para encontrar un instrumento con el que dar respuesta a esas peticiones. Cuando le llega el convenio marco ha pasado por todas las estructuras administrativas y es cuando lo firma, pero nunca buscando un atajo para saltarse las normas. Su equipo le ofrece ese procedimiento. Que en un equipo directivo la persona que encarna el Gobierno es eminentemente político y se rodea de personas con experiencia en el área en la que se va a estar y este equipo también tiene su propio equipo de funcionarios del grupo A de la Junta de Andalucía. Cuando llega a su mesa, el convenio marco ha seguido todos los pasos por lo que no duda de su legalidad».

«En ninguna reunión del Consejo de Dirección, el director general de Empleo, el señor Guerrero, habló del detalle de ninguna subvención o ayuda»

«Que respecto a las ayudas que se concedían sin convenio, sólo con la firma del director general, en ese periodo lo desconocía. Cuando las ha conocido ahora le producensorpresa y vergüenza»

¿Puede ser esto cierto? Sí. ¿Implicaría, de serlo, que el exconsejero no tuviera responsabilidad penal? Es perfectamente posible. ¿Esta declaración supone cargarle el muerto a sus subordinados? No si son ciertas. Si son ciertas es simplemente la verdad. ¿Son verosímiles esas explicaciones? Puede, aunque como le correspondía una situación de control es necesario investigar si es posible que sus subordinados utilizaran fraudulentamente un sistema que no se diseñó con esa finalidad.

Para resolver esas dudas habrá que citar a declarar a esos subordinados que fueron dando el visto bueno y preguntar por el funcionamiento de la consejería. Y habrá que ver qué controles de legalidad se produjeron y qué dicen los que pusieron sus firmas al pie sobre las instrucciones que recibieron.

Recordemos que estamos hablando de responsabilidades penales por el uso fraudulento de un sistema (esto parece difícilmente discutible conforme a lo que se va sabiendo) y, en su caso, por su diseño (y esto es más dudoso, ya que el diseño, efectivamente, fue público y habrá que demostrar que se hizo así precisamente para eso, para defraudar -o, al menos, para relajar tanto los controles que el fraude fuera casi indetectable).

En relación con esto hay algo que añadir. En varios asuntos (por ejemplo el de la infanta o el las tarjetas opacas de Cajamadrid) veo cómo aparecen casi como héroes cívicos personas (interventores y el consejero que no hizo uso de las tarjetas) que o no se beneficiaron o que pusieron “problemas” a los que se beneficiaban ilegalmente. Y, aunque es evidente que no se encuentran en la categoría de los autores, sí se encuentran en otra categoría: la de los que miran para otro lado a pesar de los puestos que ocupan. Ese consejero que no usó la tarjeta estaba obligado a más: a denunciarlo ante los tribunales. Y esa interventora que no admitió el pago de algunas facturas (las más escandalosas) debió hacer lo mismo cuando vio lo que vio: denunciarlo. Comprendo que, a lo mejor, a ambos les habría costado el puesto, pero eso sí les habría convertido en ciudadanos ejemplares.

Ahora imaginen que Dª Victoria Prego es elegida ministro y da instrucciones de llevar a cabo cierta política y se diseña un sistema ilegal (aunque ella ignora que lo sea, ya que es periodista y confía en los expertos que le dicen que lo es) que luego es utilizado por subordinados suyos para arramplar con lo que puedan. ¿Creen ustedes que Victoria Prego diría delante del juez que la tomase declaración como imputada: yo soy la responsable, sabía que estaba mal, que era ilegal, que mis subordinados eran unos chorizos y que yo soy una truhán? En particular, ¿lo diría aunque fuera falso?

Pues eso, que primero hay que demostrar que es falso.

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No hace mucho, comentaba por aquí cómo habían corrido algunos a defender a Luis Garicano cuando decía que España sí había sido rescatada.

Hoy, gracias a Luis Garicano, podemos dar por cerrada en parte la polémica. Según el ministro de economía in péctore (permitan la coña) de Albert Rivera no fuimos rescatados como lo fueron otros, por ejemplo, Portugal, y es una lástima, porque nos habría venido muy bien. Vamos, que Rajoy hizo mal negándose al rescate y si nos hubieran rescatado hoy España estaría económicamente mejor de lo que está.

Es una opinión muy legítima, claro. Indemostrable, pero legítima.

Lo interesante ahora es saber si Ciudadanos va a explicar a sus posibles votantes que, de haber gobernado ellos, la política económica habría sido mucho más dura.

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2 comentarios en “El negro y otras aproximaciones groseras

  1. Hace ya mucho que si leo algo de ella lo hago con una ceja levantada, o achinando los ojos. Aún la recuerdo en su época de subdirectora –no sé si sigue en el puesto- defendiendo que si la portada a 4 columnas de su periódico era falsa, que lo era, la culpa sería de la fuente, por mentirles. ¿La periodista que firmaba la noticia? Nada. ¿La subdirectora? Nada. ¿El redactor jefe? Menos. ¿PJ? Por favor. No, quien tenía que dimitir era “su fuente”, por mentir a El Mundo. Con la misma indignación de ese artículo reclamaba la dimisión de su mentiroso Garganta Profunda.

    Garicano aún no está en el papel de político. Todavía es sincero. Me gustaron esas declaraciones, y las del AVE.

    Este país mejoraría mucho con una simple norma yankee: toda persona que mira para otro lado en un delito y no lo denuncia está ella misma cometiendo delito.

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