Asfixiante calvinismo

Ahora expedientan a funcionarios por lo que dicen en conversaciones privadas.

Todos con el techo las paredes de cristal, para que nuestros vecinos puedan comprobar si nos ajustamos a los cánones de la corrección.

6 comentarios en “Asfixiante calvinismo

  1. No puedo evitar corregirle, estimado amigo y sin embargo abogado. La expresión ‘techo de cristal’ ya está acuñada para otra cosa; mejor ‘paredes de cristal’, sugiero.

    Por lo demás, y como no podía ser menos, amén. Sus hijas lo sufrirán, me temo, porque hace tiempo que vamos cuesta abajo hacia el puritanismo blancoinegro y no sé yo si encontraremos Babette que nos distraiga.

  2. Icoisaedro, son graciosas las vueltas que dan los expertos.

    Que es una conversación privada me parece indiscutible. Que puede divulgarse por uno de los que participan en ella, también. ¡Incluso puede el Estado llegar a obtenerla coactivamente en caso de que se haya cometido un delito! Por cierto, es gracioso que se diga que se agrava un posible delito cuando se le da publicidad. Eso será si la publicidad se la da su autor.

    La cuestión es otra: si es una conversación privada lo sigue siendo por mucho que terminemos conociendo su contenido.

    Y si se dice en ese ámbito, al margen de las acciones que puedan corresponder a particulares, el Estado no debería utilizarlas como si fueran públicas (salvo para el caso en que está autorizado: delitos perseguibles de oficio). Así que expedientar a los profesores me parece un exceso muy de nuestro tiempo, porque no depende de la “relevancia”, como dice el catedrático sino del ámbito en el que se produce.

    Lo mismo digo en relación con lo de la limitación de la libertad de expresión de los trabajadores: ¿es o no privado? ¿Han mencionado algo que sea secreto? Por eso la parte final me parece de auténtico chiste. ¿Tratamiento de datos de carácter racial? ¿Por el hecho de que los profesores se refieran a la raza de los alumnos que conocen todos ellos?

    Lo peligroso es precisamente que se pueda entrar a juzgar lo que la gente dice en la intimidad (y es intimidad un círculo privado como lo es un grupo de amigos en un bar) salvo cuando sea delictivo.

    Yo no sé si esa gente es racista o no. Esa es la cuestión, no creo que ellos tampoco hayan querido que nadie lo sepa. Por desgracia para ellos, lo que dijeron es público. Lo malo es que encima justifique un expediente administrativo como si ellos hubieran querido que fuese público.

    Si seguimos así, habrá que autorizar que el Estado se pueda meter en todos los ordenadores y dispositivos de los funcionarios cuando quiera y que, ya puestos, les instale un dispositivo de grabación por si en casa, haciendo la cena, alguno habla del puto negro, la gorda de los cojones o el facha de mierda.

  3. Hola,
    no estando en desacuerdo con usted sobre los límites de la actuación de la administración, lo que creo es que en esa población hay un problema, que habría que resolver; supongo que no es plato de gusto que sepas que el profesor que da clase a tu hijo piensa de ti que eres un cafre y tu hijo un sucio maleante… yo no sé cuál es la solución civilizada; no digo que sea el expediente; desde luego no creo que la administración tenga que actuar de oficio buscando conversaciones privadas de profesores, pero si se presentan los padres en la Consejería de Educación con esas conversaciones, ¿no tiene esta que intervenir? Y lo pregunto porque no lo sé; no sé si la vía es ir a la consejería, ir a los tribunales, ir a Pimentel, hacer como si nada…

    Un saludo.

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