Mejor no pillar a los chorizos

 

Hace mucho tiempo que tengo la sensación de ser el chiflado ese que va en dirección contraria por la autopista y que afirma que los demás son los que se equivocan. De ser tan minoritario que lo mejor es que me meta en una cueva y salga en una generación, a ver si ya se ha producido el cataclismo nuclear o si una utopía cualquiera ha devenido y Dinamarca quiere ser como nosotros.

Y miren que querría decir: eh, en eso yo también pienso como la mayoría. Pero no hay manera.

Hoy me vuelve a suceder. Llevo todo el día currando. Paro un rato. Leo sobre lo de la detención de Rodrigo Rato y pienso: vaya, excelente noticia. Todo un vicepresidente del Gobierno, jefazo del FMI, jefazo de Bankia y candidato a suceder a Aznar, un hombre al que imagino con mil contactos y amigos en el partido que gobierna, es detenido por fraude, blanqueo y alzamiento de bienes, por orden de un juzgado de instrucción y por una denuncia del fiscal que se ha enterado de que podía existir un delito porque se lo ha dicho Hacienda.

Sin saber nada más esto es una prueba indiciaria de que cualquiera puede caer. De que ¡¡estamos mejor que nunca!! A lo mejor hay aristas en el asunto que desconocemos, pero de entrada es magnífico.

Pero ¡qué va! La oposición pide que dimita el ministro del ramo (recuerden, el que denuncia) y hay opinadores que creen que esto es tan grave que no solo debe dimitir sino que hay que convocar elecciones.

¡Y esto porque se detiene a un presunto delincuente!

Más aún, el PSOE pide que Hacienda, cambiando las reglas del juego, publique el nombre de los 30.000 ciudadanos que creyeron al Estado cuando el Estado afirmó que si regularizaban sus deudas con el fisco nada se derivaría de esa regularización y, desde luego, no se conocerían ni sus nombres ni el importe de sus bienes.

Por cierto, a Rato (que no es “gobierno” desde hace once años) le están deteniendo -con seguridad- no por acogerse a la amnistía fiscal, sino por otros delitos que no se “salvaban” con la amnistía. Eso que dijo Montoro desde el primer día y que todos los demás (todos los de la oposición) insistían en que era falso. Si la amnistía hubiera producido el efecto de salvar el dinero obtenido ilícitamente o salvase delitos posteriores, nadie le estaría deteniendo. Lo mismo se dijo del intento de acogerse a la amnistía de Bárcenas.

Y lo curioso es que el PSOE gobernó desde 2004 hasta finales de 2011. ¿Qué hizo para pillar a todos estos defraudadores que ahora salen en los periódicos todos los días? Lo pregunto porque controlaba el ministerio de Hacienda y la AEAT.

En fin, seguiré asombrado. Flipando, para ser más exacto.

Por cierto, recuerden: Rato es inocente mientras no se demuestre su culpabilidad.