Caballería espiritual

Me he ido y he vuelto muchas veces de tuiter y he anunciado muchas veces que iba a dejar de escribir y publicar. Soy iracundo e inconstante.

Por esa razón, los que me conocen no se toman en serio esos cambios de humor y hacen bien.

Sin embargo, nunca borro lo que publico. No hablo de tuiter. He suprimido cuentas y con ellos miles de tuits, pero es que nunca he creído que Tuiter sea un lugar serio. Hablo de mis blogs o de los blogs en que he escrito.

Solo recuerdo haber borrado una entrada. Lo hice no porque no pensase lo que había escrito, sino porque se refería a alguien a quién admiraba y admiro intelectualmente. La entrada criticaba agriamente un texto que me pareció y me sigue pareciendo infame. Pensé que -debido a la reacción de algunas personas- lo mejor sería pasar página y no volver a comentar nada de ese autor. No quería que ahí quedase mi artículo, como una última opinión muy negativa sobre algo escrito por alguien a quien tantas veces había elogiado. Y que encima pudiera ser distorsionado por personas muy alejadas de mí, en opiniones y creencias, y que no dudarían en deformar lo que yo había escrito si les convenía.

Desde que Ciudadanos tiene posibilidades, se ha desatado una  campaña en tuiter contra Arcadi Espada. Una campaña tramposa y embustera que le hace decir lo que no dijo.

Me alegra que aquello que escribí no sirva para abonar esa basura.