Hacer sangre

Me escribe Captain Miller advirtiéndome sobre esta noticia, que en este tuit se convierte en una prohibición por la Unión Europea a los homosexuales de donar sangre.

No es así.

La sentencia del Tribunal de Justicia desde luego no impone ninguna “prohibición europea”. Lo que hace es resolver una cuestión prejudicial planteada por un tribunal francés acerca de una norma francesa.

Es decir, resuelve si una norma francesa (una orden ministerial) que desarrolla una directiva europea contraviene o no los derechos fundamentales reconocidos en la Carta de la Unión.

La cuestión es la siguiente: la directiva europea se refiere a los estándares de calidad para la donación, conservación y utilización de sangre. En las normas se establece la posibilidad de excluir temporal o permanentemente a categorías de personas para evitar riesgos para la salud de los receptores. La propia directiva establece una serie de protocolos que incluyen en ocasiones análisis y una entrevista conforme a un cuestionario que debe ser redactado por las autoridades de cada estado. Con carácter general se excluye a los portadores de ciertos agentes patógenos (por ejemplo los causantes del SIDA), a los toxicómanos (cuando consumen utilizando vías intravenosas o intramusculares), los receptores de trasplantes no humanos y las personas que tienen una conducta sexual que aumenta el riesgo de contracción de enfermedades infecciosas graves.

La norma francesa decidió incluir dentro de esta categoría de excluidos de forma permanente no a los homosexuales, sino a los hombres que habían tenido relaciones sexuales con otros hombres.

La sentencia parece razonable.

Así:

a) En primer lugar explica que, como la directiva no coincidía en las versiones en diferentes idiomas acerca de si la exclusión permanente debía basarse en un riesgo sin más o en un alto riesgo lo que procedía era hacer una especie de interpretación sistemática de la que se deducía que si se distinguía entre exclusión temporal y permanente, era obvio que esta debía basarse en algo más grave que aquella, por lo que la exclusión permanente debía sustentarse en un alto riesgo.

b) Más tarde añade que ese “alto riesgo” parece existir a la luz de informes epidemiológicos que demuestran que en Francia hay una relación mayor que en otros países entre relaciones sexuales entre hombres y contagio del SIDA. Un 48 % de los nuevos contagios entre 2003 y 2008 tenían ese origen y un 1% de los hombres homosexuales contraían anualmente la enfermedad, una tasa doscientas veces superior a la de la población heterosexual. El Tribunal de Justicia admite que estos datos sí implicarían ese alto riesgo, siempre que el tribunal francés los siga considerando fiables y aplicables a la luz de los datos más actuales.

c) A continuación entra en el meollo del asunto. Si, pese a suponer un alto riesgo (de ser así conforme a datos actualizados), una exclusión permanente sería contraria a la prohibición de discriminación por razón de la orientación sexual.

En esta materia las reglas básicas son cuatro:

  1. Que cualquier limitación sea periférica; es decir que respete el núcleo esencial de los derechos y libertades.
  2. Que con la limitación persiga un fin legítimo: ha de tratarse de un fin de interés general, que, en esta materia, ha de incardinarse con la protección de los derechos y libertades de los demás.
  3. Que sea necesario para conseguir ese fin.
  4. Que sea adecuado y proporcionado.

Lo que dice el Tribunal de Justicia es que estas reglas se cumplen en el caso que nos ocupa, con una serie de matizaciones.

Así, el hecho de que se impida a un homosexual masculino (que haya tenido relaciones sexuales con otros hombres) donar sangre no afecta al núcleo esencial de sus libertades. Es una prohibición de contenido muy limitado.

Además, el interés que se persigue es general. Se trata de proteger la salud de los receptores de donaciones de sangre. La integridad física e incluso la vida son obviamente intereses de una legitimidad máxima.

¿Son necesarias? En principio pueden serlo, considerando los datos manejados. Sin embargo, en este punto, hay que considerar dos aspectos: el primero, que el beneficio perseguido con la medida no sea inferior al perjuicio causado. Parece evidente que en este caso, el riesgo objetivado puede justificar medidas de esta naturaleza.

El segundo aspecto es el más espinoso: se trata de que la medida escogida no solo sea adecuada, sino que entre las posibles resulte la menos invasiva de esos derechos y libertades de las personas afectadas por ellas.

En relación con esto, el Tribunal destaca que existe una “ventana” entre la infección por VIH y la detección mediante las pruebas existentes, dentro de la cual la infección es indetectable. En otro caso, la medida sí sería desproporcionada, ya que bastaría con analizar la sangre para excluir el riesgo.

El Tribunal de Justicia no cierra el asunto: simplemente exhorta al tribunal nacional (y, en su caso, a otros que lo planteasen) a examinar si el avance de la ciencia permite evitar ventanas de este tipo.

Y a esto añade el Tribunal una segunda salvedad: si la entrevista personal y el cuestionario aprobados pueden identificar de forma precisa si se han producido o no conductas de riesgo y esto resulta más adecuado que una exclusión total del grupo, la exclusión permanente ya no sería proporcionada. En particular, se trata de conocer, mediante la información que suministra el donante si sus relaciones son estables, protegidas o si tienen una antigüedad superior a esa ventana de detección aplicable en cada momento conforme al estado actual de la ciencia.

Como puede verse, la sentencia no prohíbe nada y solo admite que una prohibición general (en un aspecto muy secundario), basada en datos epidemiológicos específicos y que lo justifiquen, y con una cuidadosa ponderación de las medidas y los fines, y de su proporcionalidad y adecuación, podría estar justificada.

Por decirlo llanamente: no solo no es contraria a los derechos de los homosexuales, sino que es una manifestación de la importancia que se da a la no discriminación en el derecho europeo.

Naturalmente, si se descubriese que los calvos europeos se ven afectados por una enfermedad infecciosa nueva en una proporción muy elevada frente a los que gozan de una fantástica melena, y se decide excluir a los calvos de las donaciones de sangre, los homosexuales sin frente despejada exigirían de las autoridades que se controlase a esos peligrosos alopécicos.

Esperemos que de darse tal situación, el Tribunal de Justicia sea igual de exigente.

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7 comentarios en “Hacer sangre

  1. En todo este tema, que encuentro perfectamente lógico, sólo me llama la atención el hecho de que se le dé fiabilidad a lo declarado por el donante. En primer lugar, sobre su orientación sexual y, en segundo, sobre las costumbres que declara en el formulario.

  2. Elena, no conozco el protocolo, pero yo creo que se basa esencialmente en la buena fe. Luego se hacen análisis que, en determinados casos, son además obligatorios.

    Se trata, en mi opinión, no de criminalizar al que de buena fe va a donar sangre (acto generoso y gratuito), sino de confiar en que será sincero y, en consecuencia, será informado de las razones por las que no se va a utilizar su sangre. Siempre por razones objetivas y justificadas.

    En la noticia leo que el Gobierno francés se está planteando revisar los cuestionarios para que de forma más clara se relacionen, no con la orientación sexual, sino con ciertas prácticas que impliquen un aumento de riesgo. Y siempre con la vista puesta en eliminar esas restricciones cuando sea posible.

  3. Este post me recuerda cuando a los que habíamos pasado cierto tiempo en el UK o Irlanda, allá por finales de los ochenta y principios de los noventa, nos prohibieron en España el donar sangre. ¡¡Todo por ponernos morados a hamburguesas y Kidney pie!!..eran tiempos peligrosos en los que éramos posibles transmisores de la BSE o enfermedad de las vacas locas.
    Ahora ya no somos un peligro por éso..

  4. En España el protocolo incluye este cuestionario:

    http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/medicinaTransfusional/acuerdos/docs/cuestionarioUnificado.pdf

    Pregunta 25:

    ¿Ha mantenido, en los últimos meses relaciones sexuales (sexo vaginal, anal o bucal) con:
    •Más de una persona diferente
    •Alguna persona portadora del virus del SIDA (VIH)
    •Persona que cambia frecuentemente de pareja
    •Persona que haya podido pincharse drogas intravenosas
    •Persona que ejerce la prostitución
    •Persona residente u originaria de zonas del mundo donde el virus del SIDA está muy extendido (África, Caribe y Asia).

    Luego, siempre se hacen análisis a esa sangre. El problema es el “periodo ventana”. El VIH puede tardar hasta tres meses en dar positivo, de ahí la importancia del test de autoexclusión.

    Lo curioso es que en este caso se dice que el 1% de los hombres homosexuales se contagian cada año de SIDA, y hay gente que le parece aceptable. Luego ponen el grito en el cielo por los transgénicos y tal.

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